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La Nota, un texto a tiempo

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Ricardo González,

periodista del semanario Vanguardia,

Villa Clara 

Cuando se termina de leer el libro de Iraida Calzadilla Rodríguez dedicado al universo de la información nos deja el aliento de una anhelada solidaridad. 

Y digo solidaridad porque en la gran escuela que encierra el ejercicio profesional constatamos que varios colegas –incluso decisores- consideran la información como un género minúsculo al compararla con el resto de los componentes que se insertan a la familia periodística. 

Por suerte, hay quienes salvan este error. A veces –y no pocas veces- la información sufre el efecto de las podas o de los cambios ajenos al autor que trata de vestir a este género con todo el rigor que exige y a la vez merece y encuentra que su producto ha sido lacerado. 

Esta es una de las tantas miradas que nos propone Iraida en su obra. La información vista y tratada en su justo lugar, con la importancia que lleva y nunca asociada a un género huérfano o colmado de lástima. 

Con suma sagacidad –adquirida en la propia misión de hacer periodismo y de compartir conocimientos a través de la docencia- Iraida Calzadilla presenta, en 11 clases y 5 anexos, lo que nos falta para comprender que la información no puede obviar las sendas de la reflexión en todo aquello que despierte interés por y para la humanidad. ¿Habrá entonces que pensar siempre en el clásico lead convencional que responda de una manera plana al qué, el cómo, el quién, el cuándo? 

¿Será siempre necesario atiborrar ese primer párrafo con todos los elementos? 

¿Por qué no pensar en la diversidad de leads especiales que aglutinan desde datos simples, múltiples, interpretativos, de retrato, de ambiente, sin descartar el humor y hasta la fantasía? 

En ello también se fundamenta el magisterio de Iraida Calzadilla ofrecido con este libro que en sus seis escasas letras del título, La Nota, deja abierto el abanico teórico-práctico para penetrar, conocer, indagar o motivar a mayores pretensiones dentro del género. 

No obvia la colega algo tan esencial como el titulaje informativo. Aquí nos orienta desde el eminente estilo noticioso hasta aquellos breves y atractivos, o los que incitan a la lectura o llaman la atención sobre determinado aspecto, o los que tienen como elemento principal eso tan esperado y a veces tan escaso que se llama novedad. 

¿Será entonces necesario recurrir siempre al titular con la acción verbal en primer término?, ¿resulta admisible esos títulos kilométricos que a veces aparecen con la unión de 12 o más vocablos? 

A nuestro modo de ver otro de los méritos de este libro radica en que deja abierto el camino de la reflexión, tanto para quienes se abrazan a los cánones convencionales como para aquellos que abogan y defienden una noticia que reclama los buenos aires y las exigencias de la contemporaneidad. 

Me detengo en la página 43 del texto en lo que –desde nuestra percepción- Iraida Calzadilla deja sentada las bases. 

“La nota informativa –y cito- en síntesis, es una propuesta para informar rápidamente sobre los acontecimientos que poseen un significado social, midiéndose su eficiencia no solo por su propio contenido, sino también por la manera que los reporteros cautivan al receptor con su presentación, con la claridad expositiva de sus objetivos y, ¿por qué no? con las cualidades literarias que otorgue.” 

De eso se trata, de pulir nuestra entrega con la propia belleza, de buscar la manera de transmitir ese hecho o suceso con nuevas aristas, de convertir lo intrascendente –siempre que se pueda, por supuesto- en algo trascendente y en acabar de entender que el periodismo –y así lo creo- constituye una de las tantas modalidades del arte, y que como arte reclama el máximo pulimento de un producto para el más diverso receptor. 

La Nota, aunque salida de los talleres de la Editorial Pablo de la Torriente en 2005 resulta ese texto que cada vez que se abre huele a tinta fresca. Nos renueva e induce a constatar la realidad de esa clásica frase de que no hay papeles secundarios sino actores o actrices secundarios. 

Cabe perfectamente en nuestro medio. Buscar, incentivar, reflexionar y aportar un buen producto comunicativo es el deber de quienes un día nos inclinamos por el sacerdocio que reclama esta profesión. 

Repasar las 211 páginas del libro La Nota es apreciar el verdadero magisterio del que tanto habló Martí, de ese que, además de educarnos, nos permite ver que el mundo es mucho más que su macroestructura conformante, pues de las cosas sencillas emanan también novedosas lecciones e Iraida Calzadilla bien lo logra. 

(Presentación del libro La Nota, en el Festival de la Prensa Escrita de la provincia de Villa Clara, octubre 2006)

01/11/2006 15:24 islalsur #. Pensar el Periodismo


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