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LA MEMORIA COMO SOSTÉN

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IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

foto: José M. Correa

Cifras y datos en mano trae el doctor Justo Chávez Rodríguez. No quiere perderse en detalles porque la verdad es tan concreta que los adjetivos sobran. Para hablar sobre por qué los cubanos no volveremos jamás a ser colonia, le basta mostrar ejemplos del sector educacional, el suyo, el que hoy representa como Académico e Investigador Titular de la Academia de Ciencias de Cuba y del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas, respectivamente.

Va atrás en el tiempo. La colonia en 1898 dejó a la naciente república mediatizada un 63,9% de analfabetismo; solo el 5% de los niños de 6 a 14 años de edad asistían a las 312 escuelas primarias existentes; en los seis institutos de segunda enseñanza la matrícula era de 1 186 alumnos (0,7% de cada mil habitantes); la Universidad de La Habana (única en el país) acogía a 381 jóvenes y 107 profesores, y en 170 años había graduado a 8 600 blancos y 198 negros.

Ramiro Guerra en La educación primaria en el siglo XX, publicada en 1955, apunta que el sistema de escuelas públicas se estableció en los años 1900 y 1901, bajo la primera intervención norteamericana y con fines inequívocos de dominación. Ese es el momento en el que se inicia un lento crecimiento que en la década de los cincuenta entra en profunda crisis como resultado de la decadencia económica y social del país.

LA "HERENCIA" QUE RECIBIÓ 1959

Negra y pobre fueron razones suficientes para que Antonia Díaz echara una "pelea contra demonios" antes de que le otorgaran plaza en una escuela de las montañas holguineras de Mayarí, en un lugar apartado e inhóspito al que paradójicamente sus moradores llamaban El Paraíso.

"Antes fui maestra de `banco’, algo que ya no se recuerda, y que consistía en esperar por la ausencia de un docente para hacer la suplencia de la mañana o la tarde. Cuando tuve mi primer puesto fijo me aferré a dar buenas clases y especial atención a los niños y a los adultos. En aquella escuelita trabajaba y vivía en muy precarias condiciones, comía lo que podía y mal me alumbraba con un quinqué. Creo que soy precursora de la alfabetización."

Según un estudio realizado por los doctores Sinesio Santos, Míriam Alpízar y Mario León, del Ministerio de Educación Superior, el Primero de Enero de 1959 recibió como "herencia" más de medio millón de niños sin escuelas, alrededor de un millón de analfabetos, una enseñanza primaria que llegaba a duras penas a la mitad de la población en edad escolar, y la media y superior eran para minorías, en grandes núcleos poblacionales urbanos.

A ello sumaba que 10 000 maestros estaban sin trabajo, la existencia de solo tres universidades públicas (de La Habana, Central de Las Villas y de Oriente), y un presupuesto del curso 1957-1958 que no sobrepasó la irrisoria cifra de 11 pesos por habitante.

El doctor Justo Chávez repasa papeles, e inevitablemente evoca aquella escuela pública para pobres y marginados que casi abandonada a su suerte, falta de recursos y sin planes de estudio suficientes para instruir a los niños en las necesidades de la vida, "contó siempre con maestros abnegados, creativos, con gran amor a la educación y a su misión, quienes posibilitaron el milagro de que los planteles funcionaran y los estudiantes resultaran preparados".

Fue una época, dice, en que a pesar de las circunstancias se formó y fortaleció la cubanía. Sabemos que muchos maestros dejaron el aula para incorporarse a las luchas por la independencia verdadera, lo cual es una forma excelsa de educar. Ahí está la impronta de Frank País. La instrucción podía ser incompleta, pero la formación en valores era rica.

ESTUDIOS PARA TODOS

Hoy el país se sitúa entre las cuatro naciones del mundo con más altos rendimientos en Educación. Y casi no nos parece un "noticiazo", acostumbrados ya a liderar en América Latina en este sector en el que asombran las altas cifras de analfabetismo, los bajos presupuestos del Estado, la falta de políticas educativas, la expansión de la enseñanza privada, el número cada vez mayor de excluidos y la imposibilidad de no pocas naciones de acercarse a la sociedad del saber.

Cuba, sin embargo, desde 1959 a la fecha ha extendido la educación para que su población cuente con ella a lo largo de la vida, y anda ahora hacia el camino de estudios universitarios para todos. De entonces a acá se han graduado más de 800 000 personas en casas de altos estudios, y en vocación solidaria el sistema educacional del país ha posibilitado carreras a alrededor de 18 000 alumnos procedentes de 120 naciones.

En la Mayor de las Antillas uno de cada siete trabajadores y uno de cada 17 habitantes son universitarios, y el indicador del presupuesto para los servicios educacionales se multiplicó hace unos años 29,2 veces en relación con 1957-1958, según un informe del Ministerio de Educación Superior.

En el tiempo la memoria se vuelve escurridiza para algunos. Para otros, tras 48 años vividos bajo bloqueo económico, la memoria es sostén. Antonia Díaz Núñez, hoy vicepresidenta de la Cátedra Universitaria del Adulto Mayor de la Universidad de La Habana, lo dice: "Esta Revolución nos ha dado vida, integridad, respeto".

17/01/2007 09:44 islalsur #. Acuarela


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