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EN BUSCA DE APOYO Y COMPRENSIÓN

MARTHA ISABEL ANDRÉS ROMÁN,

estudiante de primer año de Periodismo

de la Facultad de Comunicación

de la Universidad de La Habana.

Ficha técnica:
Tipo de Entrevista: De opinión
Tipo de Entrada: Anecdótica
Tipo de Cuerpo: Clásico de preguntas y respuestas
Tipo de Cierre: Opinión del entrevistado

Se ha esfumado la niña cariñosa que cada tarde al llegar de la escuela premiaba a mamá con un beso, y en las noches se acurrucaba en sus brazos en busca de un cuento. En su lugar hay una joven rebelde y conflictiva, que con solo 17 años pretende una independencia más allá de su edad y cuyo único deseo es la satisfacción de sus gustos personales. Las tardes de antes no tienen ahora besos, sino discusiones; las noches no son de cuentos de hadas, sino de desvelos en espera de que llegue a casa después de una desenfrenada fiesta hasta las tres de la mañana.

La semana pasada, ante la negativa de comprarle un costoso equipo de música, arremetió a gritos y ofensas, y dijo que abandonaría la escuela. Ayer, disgustada por una disputa con su novio, amenazó con quitarse la vida. Su madre, desesperada, busca la ayuda de un especialista.

Belkis Menoya Martínez, jefa del Grupo Provincial de Psiquiatría Infantil  de la provincia Pinar del Río, comenta que casos como este no son aislados, pues a menudo recibe a jóvenes y familiares preocupados por los trastornos de diversa índole que de manera reiterada se presentan en esta complicada etapa que es la adolescencia.

Usted se describe la etapa como complicada, y constantemente observamos que también otros especialistas, y en sentido general la mayoría de la población, la definen como compleja. ¿Por qué el empleo de estos calificativos?

En el adolescente siempre ocurren cambios biológicos perceptibles para él y quienes lo rodean, relacionados fundamentalmente con el desarrollo sexual y el crecimiento, pero paralelamente a estos cambios se producen otros de carácter psicológico que afectan el comportamiento y las conductas sociales.

Desde el punto de vista intelectual comienza a realizar abstracciones y generalizaciones, por lo que pasa a una fase superior del pensamiento que lo acerca al razonamiento adulto. Comienza además a sentir una mayor necesidad de independencia, e inicia una búsqueda de su identidad. En la parte afectiva aparece el sentimiento del amor y del impulso sexual.

Pero en contraposición con esto, en este período también realiza juegos y expresiones infantiles que demuestran que aún existen conductas de la niñez.

Por todos estos motivos entra en contradicción en las manifestaciones de su conducta y en constante fluctuación de su estado anímico. Necesita ser aceptado con esos cambios, pero él mismo no comprende qué está sucediendo, y el diálogo con los padres se vuelve más complejo, e incluso se llegan a iniciar relaciones conflictivas con estos que oscilan entre la dependencia y la necesidad de separación de los mismos. Todos esos factores son los que pueden provocar que en esta etapa se manifiesten más contradicciones que en otros momentos del desarrollo humano.

En los últimos años se ha manifestado un incremento del número de adolescentes que asisten a las consultas de Psiquiatría. ¿A qué causas considera usted que se deba?

El hecho de que esté ocurriendo este aumento no se debe a un acrecentamiento de la incidencia de los trastornos conductuales o de otra naturaleza. Considero que la causa que más ha influido es la toma de conciencia de la población, la adquisición de una mayor cultura de la salud y el conocimiento sobre los lugares a los que se puede asistir para atender este tipo de problemas.

¿Cuáles de esos problemas son los que conducen con más frecuencia a buscar ayuda especializada?

Generalmente los adolescentes que asisten a consulta son llevados por los padres, pues ellos no reconocen estar enfermos. Entre los problemas por los que los traen están la depresión, los trastornos adaptativos, la ansiedad, trastornos del sueño, problemas de aprendizaje y trastornos de conducta y de personalidad.

¿Las causas de esos trastornos están relacionadas mayoritariamente con factores patológicos o sociales?

Aunque muchos de los trastornos pueden producirse como consecuencia de estados patológicos, los cuales pueden interferir en la capacidad de asimilación y de aprendizaje social, y por tanto colaborar con el proceso de desestabilización, los factores sociales son los que determinan de manera más significativa los problemas que se presentan en esta edad.

Entre ellos, los más significativos son los que afectan la dinámica familiar, relacionados con una estructura familiar disfuncional, conflictos familiares y falta de relaciones positivas dentro de esta, la desconfianza, la incomunicación entre padres e hijos.

También afectan las desventajas económicas, la falta de comprensión de la escuela y la comunidad, la poca orientación y la escasez de opciones recreativas muy necesarias en esa edad, así como las conductas imitadoras, el embarazo en la adolescencia, la deserción escolar, el uso de drogas, la baja autoestima, la inseguridad y las dificultades en las relaciones interpersonales.

Significa entonces que el entorno afecta el comportamiento de los adolescentes. ¿Son influenciados con más facilidad que otros grupos sociales?

El entorno, no solo para el adolescente, sino para cualquier ser humano, es fundamental. En este caso lo es aún más, pues todas las contradicciones de la etapa motivan que sea más afectado por las cosas que le rodean. Es por eso que la familia, la escuela y la comunidad deben desempeñar un papel rector en la orientación y la preparación.

Si el adolescente no es bien orientado y comprendido puede buscar el afecto en grupos que no tienen bien definidos sus roles. Entonces los intereses no son los adecuados, se desvirtúan las relaciones interpersonales y se presentan cambios negativos en el comportamiento.

Son proclives a ser influenciados si no tienen la adecuada atención, si el entorno en el que se desenvuelven carece de comprensión y orientación, y si las conductas de los que están a su alrededor son socialmente recriminables.

¿Cuál debe ser el papel de la familia de un adolescente?

Cualquier familia que cuente con un adolescente en su seno debe tener como premisa  la comprensión, la búsqueda de una dinámica familiar funcional y la ausencia de autoritarismo. Pero sobre todo, debe ser abierta al diálogo.

La familia tiene el deber de asumir los cambios de esta etapa como algo normal, y responder a los estados de humor, los deseos de independencia, y la necesidad de asumir responsabilidades con amor y reflexión.

Cuando un adolescente comienza a asistir a consulta y es seguido con un tratamiento determinado, ¿se realiza paralelamente a esto algún tipo de terapia con la familia?

El paciente no es atendido aisladamente, sino que junto con su tratamiento también es tratada y estudiada su familia. Buscamos los conflictos que se han manifestado en el seno de esta y la relación con el problema que el adolescente presenta, y mientras lo atendemos, educamos a aquella. 

La solución de un problema no depende solo del tratamiento, sino de la erradicación total de sus raíces. Y si estas provienen del centro de la familia o del entorno social que rodea al joven, entonces el trabajo a realizar es más sistemático y necesario. 

¿Qué consejos daría a todas aquellas personas que constantemente se relacionan con adolescentes?

El único consejo que ofrezco es el de la comprensión. Es todo lo que ellos necesitan, comprensión, tolerancia y orientación. Si hacemos eso, nos percataremos de que más allá de esa etapa compleja de la que hemos hablado, existe un mundo de sueños, aspiraciones y bellísimos sentimientos. Propongo que siempre les demos la oportunidad de demostrar que son maravillosos.



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