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SI DEL PIROPO SE TRATA

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Los cumplidos o frases galantes constituyen una ancestral manera para conquistar el corazón de una mujer y han sido a lo largo del tiempo un tema que ha desatado arduas polémicas, pero ¿cuál es su situación actual en Cuba?

JORGE HERNÁNDEZ ÁLVAREZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

Reunidos en una suerte de esquina caliente como parte  del tradicional debate mañanero en una barriada de Centro Habana, un grupo de vecinos polemizaban acaloradamente sobre el resultado del juego de béisbol del día anterior.

La peña era propicia para la fusión de veteranos “opinadores” y de imberbes críticos devenidos expertos de la materia beisbolera ya por improvisación, afición o amor a la camiseta.

De pronto, en la mejor parte del espectáculo deportivo todo pareció detenerse, desde el ruido de los carros hasta el zumbido de las moscas. Fue entonces que, con la respiración contenida evocando un suspiro, la vieron pasar por delante de sus narices.

La proverbial mulata envanecida en su orgullo pasó con ínfulas de superioridad, evitando las miradas provocativas de semejante conjunto de admiradores. Finalmente, cuando se alejaba, salió una voz del tumulto que dijo claro y fuerte:

-Bombón, no camines al sol, que te vas a derretir.

La muchacha volteó ligera la cabeza y buscó con la vista a la invisible palabra, pareció sonreír y agradeció al valiente con una cómplice mirada.

Episodios como estos todavía suceden a diario en cualquier parte de Cuba, donde su pueblo, jocoso y ocurrente por naturaleza, ha sido testigo de un proceso en el cual algo tan original como el piropo se ha convertido en una especie de fósil viviente.

La historia comenzó…

Todo empezó hace ocho siglos, cuando los honorables miembros de las cortes reales europeas no podían desbordar las pasiones ya que esa era una conducta del vulgo. Su alternativa, entonces, era seducir con las palabras encantadoras y sensuales, que declaraban categóricamente su amor en este mundo y si no, en el otro.

Así, los cortesanos de los siglos XII y XIII se convirtieron en verdaderos expertos en los artilugios "de hacer la corte", dentro de las restricciones propias de su mundo y su cultura, para poder enamorar y consumar su amor.

El piropo llega a Cuba

No obstante, el primer piropo que recoge la historia de Cuba no fue dedicado a una mujer, sino al territorio cubano cuando al descubrir la Mayor de las Antillas, el 28 de octubre de 1492, Cristóbal Colón, el Gran Almirante y descubridor de América, hasta ese entonces un aventurero, dijo asombrado por la belleza del archipiélago caribeño:

-"Esta es la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto".

A lo largo del tiempo, esta  caricia auditiva pasó a formar parte del argot de la sociedad criolla de la colonia, quien recurrió con presteza al original método de las galanterías amorosas, que proseguirían posteriormente en época de la seudorrepública.

Tras el triunfo revolucionario, los piropos continuaron siendo relativamente populares. Sin embargo, hoy la realidad es bien distinta, ya que el piropo ha pasado a ser prácticamente un anacronismo.

¿Mujeres, qué pasa en la actualidad con el piropo?

La pregunta puede que parezca polémica pero la respuesta lo es más; al respecto, Zenaida Rodríguez, una anciana de 84 años residente del municipio Marianao, plantea que el piropo simplemente ha caído en el rango de lo obsceno, y recuerda: “En mis tiempos el piropo era algo común y los hombres sabían enamorar a las mujeres con cosas bonitas, pero después todo se convirtió en chabacanerías e indecencias.”

Alina López Ramos, estudiante del primer año de la carrera de Psicología en la Universidad de La Habana, dice: “En la actualidad los jóvenes estamos influenciados por un ambiente propicio para los malos piropos y si no, mira nada más los cumpleaños o fiestas que se hacen hoy en día”, pues piensa que desde pequeños hay aspectos determinantes en la sociedad como por ejemplo, la música del regguetón, que influyen posteriormente de manera negativa a la hora de enamorar a una muchacha, ya que los varones comienzan a tomar como patrón un código moral que incita a la lascivia y a la violencia.

Por otra parte, Viviana Domínguez Aranzola; también estudiante de Psicología, se cuestiona: “No sé si realmente pensar que el piropo ha evolucionado o involucionado, porque cada día que pasa los piropos que escucho tienen menos calidad, belleza y originalidad, además, muchos no dejan de ser ofensas.”

Según ella, los requiebros o galanterías han cambiado con el tiempo aunque no para bien, en lo que llama “la evolución hacia la involución”. ¿Interesante paradoja, verdad?

Sin embargo, Ivette Hernández, profesora de Español-Literatura de la Escuela Vocacional Lenin, opina: “No pienso que los piropos se encuentren tan mal como dicen algunas personas, pues en la actualidad los hombres siguen diciendo frases hermosas a las mujeres, aunque no puedo dejar de reconocer a otros que caen en la vulgaridad o  en los antipiropos, como yo les llamo. Otro aspecto importante del asunto, es ver cómo las mujeres aceptamos los piropos, pues si bien las hay como yo, que disfrutamos de esas bellas palabras, también conozco a otras quienes simplemente no lo aceptan o lo consideran ridículo.”

Natacha Matutes, trabajadora de ETECSA, expone: “Es notable la pobreza de  vocabulario en los piropos actuales, aunque para una mujer también es siempre importante quién lo dice, cómo lo hace y en el momento que lo utiliza.”

Los hombres piden la palabra

Sin lugar a dudas, se les ha echado siempre la culpa a los hombres de ir perdiendo la originalidad con el transcurso del tiempo y de abandonar este procedimiento tan único para conquistar el amor de una fémina. ¿Será en verdad así, o los varones tienen también algo que decir al respecto?

“Realmente los tiempos han variado mucho con los años y la mujer se ha ido independizando y adoptando una nueva concepción de la vida. Por ejemplo, en mi época decir mujer era pensar en una  esposa y ama de casa, mientras que la visión existente era la del hombre conquistador que les dejaba a ellas un papel pasivo en la estrategia del amor. En cambio, ahora todo es distinto y hasta me atreviera a decir que no faltan mujeres que a la hora de piropear a su contraparte masculina le hayan tomado la delantera a los hombres”, así dice Enrique Álvarez, del municipio Arroyo Naranjo.

Hay otros como Carlos Ernesto Lazo, alumno de la carrera de Ingeniería Eléctrica en la CUJAE, que explica: “En mi vida diaria no utilizo el piropo ya que lo considero pasado de moda, pues cada piropo tiene su encanto de acuerdo a la época en que se vive. No obstante, no le veo ningún objetivo utilizarlo, pues le dices alguno a cualquier muchacha y te vira la cara o simplemente te ve como un extraterrestre o algo extraño. Además, en la actualidad, los hombres no damos tantos rodeos para acercarnos a una mujer, sencillamente vamos directo al grano.”

Manuel Mario Aguilera Bello, de La Lisa, expresa: “Por lo general  no hago uso del piropo, porque cuando lo lanzo en muchas ocasiones las muchachas se burlan de uno o no lo toman en cuenta. A pesar de todos estos inconvenientes, he notado que en las mujeres relativamente maduras el piropo tiene gran aceptación, mientras ocurre exactamente lo contrario en las nuevas generaciones, lo rechazan.”

Dariel Pérez  García, estudiante de la carrera de Informática en la CUJAE, afirma: “Los piropos dependen del nivel cultural de las personas y aunque tal vez sean útiles para provocar un acercamiento entre dos jóvenes, prefiero no recurrir a ellos porque simplemente no me gusta decirlos.”

El piropo pica y se extiende

Realmente, la situación actual del piropo en Cuba da para hablar o reflexionar durante varias horas y podría calificársele de controversial, basta observar la diversidad de opiniones que existen alrededor del tema.

Por un lado, las damas insisten en la vulgaridad, indecencia  y pobreza de vocabulario de sus pretendientes masculinos; se quejan, a su vez, de la postura cada vez menos romántica de los hombres y admiten que les gustan los buenos piropos.

Por el otro, los hombres señalan que cada vez son menos las mujeres que lo aceptan, sobre todo si son jóvenes, no así en las de mayor madurez. Además, plantean que en lugar de dar vueltas al asunto con cumplidos, el método directo les augura más éxito, evitándose la vergüenza de no ser correspondidos por sus palabras hermosas o de ser mal mirados.

¿Qué bando tendrá la razón? Tal vez ambos.

Lo cierto es que si se analizan con detenimiento las piezas de este rompecabezas de opiniones, se hace visible que los tiempos han cambiado y con los años la forma de piropear también.

La mujer ya no es la de antes, dócil y sumisa, pues con la modernidad, las féminas se han abierto nuevos horizontes y su papel en los galanteos amorosos no es tan pasivo.

Igualmente es perceptible que la pérdida de  valores morales en la educación de las nuevas generaciones, conjugada con las influencias que reciben los jóvenes del resto de la sociedad, han influido notablemente de manera contraproducente en la elaboración del piropo, ofreciéndole un matiz vulgar.

El ejemplo más claro de estas corrientes influyentes, según los encuestados, lo constituye el regguetón como género musical,  ya que merma y moldea de forma adversa la  ideología juvenil en torno a las frases galantes. Desde luego, el problema no está sólo en la música, pero es una de las tantas dificultades que afecta al piropo.

Lo preocupante es que en un ambiente donde la mujer acusa al hombre de su poca originalidad y este la culpa por la frialdad con que se acogen sus cumplidos, está creciendo una nueva generación sin conocer las bondades de algo tan bello como el piropo, lo cual pone en entredicho su existencia.

Adivinar el futuro

Vaticinar el porvenir es retar a lo impredecible, y no hay que ser un erudito para saber que la existencia del piropo se encuentra en duda durante los últimos tiempos.

A Jorge Calero, master en Sexología, la cuestión le parece complicada y reconoce: “La realidad es que el piropo ha caído  mediante las groserías en el rango de lo peyorativo, y lo más triste del caso es que no se hace nada por rescatarlo, salvo algunas excepciones.”

Ojalá, entonces, muchos pensaran como Grisel Rodríguez, de 19 años, quien cree que “el piropo no desaparecerá porque siempre va a existir gente romántica que lo diga. Además, lo bello hay que retomarlo para que nunca pase de moda.”

Ante la incógnita de su incierto destino, bien vale la pena salvarlo de la extinción, para hacer que lo hermoso sea perdurable, pues lo sublime no merece la muerte y mucho menos su desaparición de la faz de la Tierra. ¿Por qué entonces matar el romance?

Ficha Técnica:

Tema: El piropo

Objetivo: Mostrar la situación y comportamiento del piropo en la Cuba actual

Tipo de entrada: Narrativa
Tipo de conclusión: Incógnita
Tipo de cuerpo: Por bloques

Estrategia de fuentes: Entrevistas a personas de diversas edades para observar el comportamiento del piropo en Cuba a lo largo tiempo, así como opiniones a hombres y mujeres para saber su posición con respecto a un tema tan popular como el piropo, de acuerdo al sexo. Se incluyen fuentes documentales y la participación de un master en Sexología.



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