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EL OTRO EXISTE

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No me atraen demasiado las apologías post mortem. Quiero solo reproducir aquí uno de esos diálogos, siempre pequeños, que tuve con Guillermo en medio de nuestros respectivos ajetreos. Debo haber ido a verle para pedirle alguna ayuda, cosa frecuente, quizás el préstamo de un aula, y él me lanzó un piropo sobre las "Pesadillas", que en aquel momento estaba escribiendo para una columna de Trabajadores. Yo se lo devolví en el aire, más o menos en estos términos: "No vamos a caer en el autobombo mutuo de ciertos presentadores de la televisión, pero tú sí la estás haciendo bien; no sé si se darán cuenta, pero La Tecla nos está recordando a todos, a los periodistas y a los que no lo son, que el otro existe". No nos dijimos más. Pero a mi modo de ver ahí está tal vez lo más perdurable que nos deja el Guille. En tiempos de mensajes unidireccionales, él se empeñó en tocar al no-yo con sus ojos, sus manos y sus oídos. En tiempo de hablantes únicos, él le abrió un espacio de calidez humana a la voz de los demás. En tiempo de metadiscursos, él pensó en el mínimo discurso de la cotidianeidad y le hizo un pequeño nido a la individualidad, la angustia y la ternura.  La moraleja está ahí para quien la quiera ver: eso, precisamente, era lo más revolucionario.

Julio García Luis

09/07/2007 06:32 islalsur #. Ediciones Especiales


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