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CHOFE, ¿ME PUEDE ADELANTAR?

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Aún  cuando una gran parte de la población capitalina se transporta en botella, un buen número de choferes estatales se niegan a montar pasajeros en los semáforos y a parar en los puntos de transportación  alternativa.

RACHEL DOMÍNGUEZ ROJAS,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

Llevaba un tiempo más prolongado que el normal en el semáforo de 41 y 42 pidiendo botella, y como tenía necesidad de llegar temprano a casa no esperé el P4...

Estaba a punto de desistir y ejercitar las piernas un buen tramo, cuando se detuvo delante de mí  un auto blanco con chapa amarilla aunque ya estaba la luz verde. Me quedé por unos segundos sin saber cómo reaccionar... una muchacha me hacía señas con la mano. No dudé y logró arrancar antes de que se pusiera la roja. En el camino, me dijo que siempre trataba de adelantar a las mujeres que veía en los semáforos, con los hombres le daba un poco de temor cuando iba sola, pero siempre recordaba que ella "no nació manejando" y también cogió botella (y mucho sol).

Este incidente me hizo reflexionar, porque para nadie es un secreto que el número de mujeres que manejan y que acostumbran a dar botella es bastante reducido, más aún el de las que se ofrecen solas a hacer el favor. "Todas las mujeres deberían hacer lo mismo", decía, y coincido con ella, ¿por qué no pensarán así todas las féminas que manejan? De esa manera siempre podría llegar temprano a casa.

De botella en botella se llega a Marsella

El acto de hacer autostop en algunos lugares es realizado por el sentido de la aventura de no saber dónde se estará al final del día, incluso se considera como un deporte en Europa del Este, principalmente en Rusia y Lituania, donde se hacen competencias y existen grupos que se reúnen periódicamente con equipos y accesorios típicos y  ¡hasta escuelas de autostopistas!

El primero de los  clubes de este tipo fue el San Petersburg Autostop League, fundado en 1977. A este, poco después, se sumaron la Escuela de Autostop y la Academia de Viajeros Libres, ambas de Moscú, y el Club de Autostop de Vilnius, Lituania. Estas sociedades con el avance tecnológico fueron creando sus propias páginas en Internet, las que les permitieron comenzar a coordinar actividades y eventos en todas partes del mundo.

Por ejemplo, entre 1992 y 1993 el ruso Alexey Voroy realizó el primer viaje alrededor del mundo "en botella", más sofisticada, claro, ya que además del automóvil, utilizó también barcos y aviones, para lo cual, sin duda, debió necesitar de una gran diplomacia y una efectiva comunicación, ¿se imagina pedirle un aventón al capitán de un avión?

Que no paguen justos por pecadores

"Es una cuestión de solidaridad, muchos de mis compañeros no dan botella a nadie; en lo personal, me da pena decir que no cuando puedo adelantar a alguien", declara Alberto Jacomino, chofer de 42 años.

"Todos los días cojo botella, siempre es más rápido que la guagua, pero cada vez te encuentras con más choferes que ni siquiera te responden, de repente te quedas en el medio de la calle hablando sola y resulta penoso", cuenta Carol Muñoz, estudiante de la Facultad de Comunicación.

Realmente muchas de las declaraciones de este tipo se pueden encontrar en casi todos los semáforos de la ciudad, el problema de algunos conductores estatales es el de olvidar que el vehículo asignado no es propiedad privada y tienen la obligación moral de prestar ayuda a la sociedad con los medios que le pertenecen.

"Muchos choferes resultan a veces groseros, cuando tienen que detenerse con la luz roja, viran la cara contrario a la acera, y si los llaman se hacen los desentendidos como si uno fuera invisible, a veces frenan justo en el límite de la calle, de modo que cuando camino para pedirle el favor, ponen la luz verde y arrancan a toda velocidad", añade Claudia Díaz Montesino, estudiante de Sociología en la Universidad de la Habana.

Todo esto es cierto, pero la solidaridad y la educación formal es algo que no solo el timonel de un auto debe tener en cuenta; ellos, los que sí dan botella,  también han tenido malas experiencias con los pasajeros a bordo, y si bien esto no es excusa para dejar de ayudar al prójimo, no es menos cierto que cobra su dosis de recelo y desencanto.

"Por querer llevar a más personas y dejar montarlas en la parte de atrás, me han robado herramientas con las cuales trabajo y de las que soy responsable; una vez me llevaron una cámara fotográfica por bajarme a echar gasolina y dejar a la persona que llevaba dentro montada, me vine a dar cuenta cuando llegué a la casa y ya no podía hacer nada", refiere un trabajador de ETECSA que me recogió en el semáforo de 23 y 26.

Además de esta situación, hay quienes no lo ven como un gesto de solidaridad, se montan con paquetes y manchan los asientos o tiran las puertas de los automóviles como si ninguna sirviera... y qué decir de la manera de "pedir el favor" de algunas personas.

Claro, nada es absoluto y no pueden pagar justos por pecadores. En el asunto influye mucho la conciencia de la persona que maneja sobre la situación del país con respecto al transporte, principalmente por el déficit y el deterioro del parque automotor y el aumento del precio del combustible.

¿Llevar o no llevar?, ahí está el problema

En la década de los años 90 del siglo pasado, el sector del transporte sufrió un proceso de descapitalización severo. Esto dañó a la gran mayoría de las empresas, las cuales optaron por la adquisición de medios que garantizaran la llegada puntual de sus trabajadores y la agilización de las principales gestiones.

Algunos expertos de la economía cubana afirman que en el año 2006 se calculó una gran desproporción que perdura hasta hoy; cada día cerca de un 20% de las personas que se transportan en la capital (lo que significa alrededor de 120 mil pasajeros), lo hacen en 3 500 ómnibus de sus empresas, mientras que el 80% restante se mueve en 330 vehículos aproximadamente.

Por esa razón, existe una resolución del Ministerio del Transporte que obliga a todos los choferes del país, que viajen con los vehículos vacíos o con su capacidad a medias, a transportar pasajeros tanto al comenzar los viajes como al término de ellos.  

Juan Elizastigui Figueroa, especialista en la Dirección de Transportación de Pasajeros del Ministerio del Transporte, comenta que casi todas las empresas tienen establecido un sistema de sanciones y de estímulos, aplicados a los choferes en dependencia de su actitud con respecto a la necesaria resolución, y constan de medidas que van desde la separación del cargo, hasta la ganancia del 10% de los ingresos recaudados.

Aún así, vemos muchos de los vehículos que deben detenerse pasar de largo, y vacíos, frente a los puntos de embarque. Algunos argumentan que el uso intensivo trae como consecuencia el desgaste y la decadencia del estado físico de dichos transportes, pero la realidad coloca esas cuestiones en un segundo plano, ya que lo principal es no "hacerse el sueco" ante una parada llena de personas necesitadas de llegar a sus destinos.

Los encargados de controlar el cumplimiento de esta disposición son el cuerpo de inspectores públicos, GETA (Grupo Estatal de Transportación Alternativa), quienes han sido bautizados como "los azules" y que, explica Elizastigui, cumplen la misma función que los conocidos amarillos en el resto del país.

Los vehículos estatales tienen la obligación de detenerse en los puntos habilitados para este fin, los cuales se han convertido en una especie de botella estatal, pero desgraciadamente, según declaraciones de Regino Valdés Sánchez, jefe del GETA en Ciudad de La Habana, el pasado año el  12,5% de las veces los choferes no pararon.

Vladimir Delfín Valdés Hernández, inspector del punto 38, en 23 y 26, ayuda a transportar de 800 a 1 000 personas todos los días, lo que alivia la congestión de viajeros que suelen aglomerarse en esa parada; pero también diariamente reporta alrededor de 25 vehículos de choferes que ni siquiera se molestan en detenerse, lo que significa alrededor de 700 al mes y 8 400 al año; algunos se repiten bastante seguido, como son los autos estatales de chapa HSY 159 y  HAJ 523, que por mucho que los notifique continúan cometiendo la indisciplina.

"He tenido algunos incidentes desagradables con choferes que se pasan en los malos tratos, incluso con las personas que deben transportar, pero también ha habido particulares que se detienen voluntariamente y se ofrecen para llevar a alguien sin tener la obligación legal de hacerlo", comenta Vladimir.

Las cifras muestran mayoritariamente el espíritu de solidaridad identificado en muchos cubanos, pero no es suficiente. Hay que seguir luchando por crear una conciencia sólida y ayudar a solucionar el problema, no solo por el cumplimiento estricto de la ley, sino por el apoyo, siempre agradecido, a todas esas personas que intentan llegar a algún lugar, como dice el dicho... haz bien y no mires a quien.

"La nueva generación es más atrevida"

"La política educativa con respecto al tema que desarrollan los medios de comunicación, tanto para quienes cogen la botella como para los choferes, y la necesidad que tienen las personas de llegar a tiempo a todas partes, influyen mucho en el auge que ha cobrado esta vía de transportación", explica la socióloga Maydelín Souto, de la Facultad de Sociología.

Además, median otros factores importantes como el desgaste del transporte público, las tarifas elevadas de los taxis estatales y particulares y el crecimiento territorial y poblacional de la ciudad. La concentración de servicios importantes en la capital (aeropuertos, hospitales, cines y teatros, fundamentalmente) es una de las causas principales del aumento de la población flotante, personas que viven un corto período de tiempo en la ciudad y que igualmente forman parte del flujo de movimiento dentro de ella, opina René Cárdenas, también sociólogo.

"Por otro lado creo que el elemento subjetivo repercute mucho en este asunto; la nueva generación tiene más sentido de independencia, es más arriesgada. Como resultado de la Revolución hemos logrado eliminar muchos tabúes y prejuicios y se ha logrado formar jóvenes más capaces y autosuficientes, en el sentido de que saben valerse por sí mismos", considera Cárdenas.

Pero no sólo los jóvenes piden botella, también las personas adultas consideran valiosa esa manera de trasladarse de un lugar a otro. Para los trabajadores las distancias muchas veces representan verdaderos retos.

"Yo vivo sola con mis dos hijos de 6 y 8 años, en Alamar. Pedir botella se ha hecho imprescindible para mí, ya que de otra manera nunca me daría tiempo a recogerlos en la escuela ni a llegar temprano al trabajo", comenta  Julia Mendoza, cuyo centro laboral se encuentra en el Vedado.

Ciertamente, en una sociedad todos necesitamos de todos, y la solidaridad entre nosotros mismos no se puede imponer con leyes, invariablemente está en la conciencia colectiva, tanto de los que van delante de un timón como de los que solicitan ayuda; ambas partes deben considerarse y respetarse para el mejor funcionamiento de esa relación tan cotidiana.

La muchacha que me brindó su ayuda espontáneamente es un buen ejemplo a seguir, esos actos de generosidad no se olvidan y yo siempre le estaré agradecida. A lo mejor algún día nos volvemos a encontrar y entonces sea ella la que necesite de mi apoyo.

Recuadro 1.

Autostop

El autostop, o botella como se conoce en Cuba, es una práctica frecuente en todo el mundo, generalmente en las carreteras que rodean las grandes urbes. En muchos países es común que el autostopista, denominación que aparece en numerosos escritos didácticos, estire el brazo hacia la calle con el pulgar levantado, aunque hay lugares donde se utilizan otros tipos de señalizaciones.

Por ejemplo, en Israel, se apunta al camino con el dedo índice; en la India, la mano es agitada con la palma para abajo; y en Sudáfrica, se enseña la parte trasera de la mano don el dedo índice levantado. También es frecuente sostener un cartel con el nombre del destino escrito en él, eso facilita que el conductor no tenga que detenerse para saber hacia dónde se dirige la persona.

Lo que en Cuba es conocido como "coger botella", recibe varias denominaciones en América Latina: "hacer dedo" en Argentina, "jalón" en Guatemala, "bote" en Panamá, "pon" en Puerto Rico y "echar dedo" en Colombia, entre otros ejemplos. Sólo que en nuestro país lo único diferente no es la denominación, sino el motivo.

FICHA TÉCNICA:

TEMA: La transportación alternativa, tanto estatal como individual.

TESIS: A pesar de la grave situación que tiene el país en el sector de transporte, muchos choferes evaden la obligación de parar en los puntos de transportación alternativa o, sencillamente, de dar botella y contribuir con las personas más afectadas por este problema.

TIPO DE TÍTULO: Genérico

TIPO DE ENTRADA: Anecdótica

TIPO DE CUERPO: Por bloques temáticos

TIPO DE CIERRE: Moraleja o instancia a la acción

ESTRATEGIA DE FUENTES:

Activas:

-Juan Elizastigui Figueroa, especialista en la Dirección de Transportación de Pasajeros del Ministerio de Transporte

-Maydelín Souto, Socióloga y Profesora de la Facultad de Historia

-René Cárdenas, Sociólogo y Profesor de la Facultad de Historia

-Chofer de ETECSA

-Alberto Jacobino, chofer

-Claudia Díaz Montesino, estudiante de la Facultad de Historia

-Carol Muñoz, estudiante de la Facultad de Comunicación

-Vladimir Delfín Hernández, inspector popular de transportación alternativa

-Encuesta sobre el conocimiento de la ley que obliga a los vehículos de centros laborales a parar en los puntos de embarque (100 personas)

-Encuesta a choferes (10)

-Encuesta a personas cogiendo botella (12)

Pasivas:

-Artículos publicados en Bohemia

-Entre el autobús y el autostop, Patricia Grogg, 2004

-La ley y el orden en el transporte, 2007

-La pirámide invertida, Caridad Caribello y Dalia Reyes García, 5-04-2007

-Mover más y mejor, Dalia Rodríguez, 2006

-Nota de El País (Uruguay)

-Gobierno admitió colapso del sistema; hacer dedo es mejor, The Associated Press

-A dedo o en camello, o en esa guagua (va)llena, Orlando Sentinel

-En Cuba, la mejor manera de viajar es a dedo, 2007



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