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EL SUEÑO INCONCLUSO DE F Y 3RA

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Residencias Estudiantiles, todavía en problemas.

MAIKEL COMENDADOR,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

“…En ocasiones el ascensor se rompía durante meses, los estudiantes bajaban por la mañana para ir a clases y  no subían hasta después de comida. Era conmovedor verlos descender agotados por las escaleras desde los pisos  24 ó 23 para buscar agua en la planta baja del edificio. Las colas del comedor resultaban inmensas durante el almuerzo y la comida, el hacinamiento aquí en la beca hacía la convivencia insoportable,  y esto, por supuesto, traía consigo mucha indisciplina”.

Con  20 años de experiencia como custodio en residencias estudiantiles de la Universidad de la Habana, Nancy Dueñas Cabrera no recuerda condiciones de vida tan difíciles como las de la beca Lázaro Cuevas antes de ser sometida a una reparación capital que concluyó en el primer semestre de 2006.

Ahora, el tercer edificio más alto de Cuba, sito en la capitalina esquina de F y 3ra, como lo llama el estudiantado, se ha convertido, al decir de los miembros de la dirección de beca, en una de las mejores instalaciones de este tipo en el país desde el punto de vista espacial y arquitectónico. Sin embargo, a solo meses de recibir una obra renovada por completo, valorada  según directivos de la residencia en 5000 C.U.C y  3 millones de pesos,  algunos problemas se presentan ante los becarios: enormes grietas en balcones y paredes son apreciables, y es recurrente la difícil situación del agua y los ascensores.

Mantenimiento es la solución

Al evaluar las posibles causas del deterioro de las paredes y los balcones con el Ingeniero Principal de la Universidad de la Habana,  Alfredo Sánchez Lara, este aseguró que los inversionistas de la obra no tienen culpa ante la situación.

Según Lara, el edificio de F y 3ra se entregó prácticamente nuevo. Aluminio y cristal  remplazaron a la madera en la carpintería  exterior.  Las redes hidrosanitarias fueron renovadas  y sustituidos los muebles sanitarios. El fin de las afectaciones eléctricas llegó con el cambio de la precaria red de conductores que tenía la edificación. Las cocinas de los apartamentos se repararon con nuevos azulejos y plomería de acero inoxidable de alta calidad,  y el sistema de almacenes fue mejorado al igual que las condiciones de trabajo en la cocina-comedor de la residencia.

El ingeniero principal explicó que en el caso de las paredes y los balcones se trabajó arduamente: “...Las paredes de los pisos superiores son prácticamente nuevas y las plantas inferiores se beneficiaron con una minuciosa restauración; demolimos y reconstruimos los balcones  debido al mal estado en que se hallaban,  tal vez producto de la influencia de la sal proveniente de la bahía,  dada la cercanía del mar”.

Lara considera que una de las causas fundamentales de la aparición de grietas en algunas partes de la recién concluida obra pudiera ser la edad del edificio, pues el inmueble data de antes de 1959. En este año, aún sin terminarse, pasó a manos del gobierno revolucionario cuando su propietario, un empresario de la televisión, abandonó el país.

Independientemente de la calidad con que se entregó la obra luego de la reparación y ampliación  efectuadas, el trabajo de mantenimiento constituye, a juicio de Sánchez Lara, el factor esencial para garantizar el buen estado constructivo de la residencia. En este sentido significó la existencia de la dirección de mantenimiento a becas del oeste de la Universidad de la Habana, responsabilizada en cierta medida con los problemas.

Al respecto, Fernando Donogué, director de la residencia de F y 3ra, señaló que, tanto la dirección de mantenimiento a becas como los dirigentes  de la residencia Lázaro Cuevas, conocen sobre las rajaduras en algunas paredes y balcones,  y  que  la Vicerrectoría Económica de la Universidad se ha comprometido a colaborar en la solución del aún deteriorado estado constructivo de los mismos.

Subir o no subir: ese es el problema

Cuando estuvo roto por más de dos semanas el único ascensor que funciona actualmente en la residencia, muchos tuvieron los mismos recuerdos de Nancy. Subir o no por las escaleras ha sido siempre en F y 3ra. un problema más planteado que el clásico ¿ser o no ser? de Shakespeare.

Mientras becarios como Michel Angulo, de primer año de la carrera de Comunicación Social, agradecen el funcionamiento de un elevador que antes de la reconstrucción del edificio no prestaba servicios, otros consideran que es insuficiente para una matrícula de más de 360 estudiantes. Algunos educandos sostienen que luego de la hora de comida y al bajar a desayunar, se torna realmente muy difícil tomar un ascensor que, por lo general, siempre está repleto.

Todos los residentes sueñan con el momento de la puesta en marcha del segundo elevador, y a la vez se preguntan cuáles son las verdaderas causas por las que aún no trabaja, si su habilitación estaba contemplada en los planes de restauración de la beca.

El ingeniero principal, Alfredo Sánchez Lara, alega que el montaje del segundo ascensor quedó pendiente desde la reapertura  de la residencia debido a la falta de un grupo de piezas que se compraría a la firma francesa Prelude, suministradora de todo el equipamiento de los dos elevadores. Al decir de Sánchez, la compra pasó a manos de la entidad Maquimport, adscripta al Ministerio de Comercio Exterior, sin obtenerse hasta hoy un resultado alentador para los estudiantes, por falta de financiamiento de la Universidad de la Habana  y no por incompetencia de la entidad.

Paralelo a esto, uno de los trabajadores de más experiencia y Jefe de Servicios de la residencia de F y 3ra., Jesús Rodríguez Rodríguez,  afirmó que una descarga eléctrica captada por el pararrayos del Ministerio de Turismo, aledaño a la residencia estudiantil, afectó al elevador activo, por lo que se tomaron algunas piezas del otro equipo para mantener, al menos, un ascensor en explotación  a pesar de las secuelas dejadas por el trueno. Según Rodríguez, la Universidad aprobó un presupuesto de 5 000 C.U.C  para arreglar los desperfectos del elevador que funciona y poner en marcha el segundo.  Pero  la ausencia de la solución definitiva que no llega desde hace un año, continúa dificultando el  traslado dentro de la beca.

¿El recodo, o El camello?

Ante la disyuntiva de un pequeño grupo de estudiantes sobre cuál debía ser el nombre de la publicación que circularía en la beca, no pude evitar sonreír. En la búsqueda de una denominación juvenil  identificada con F y 3ra, las propuestas fueron, por una parte, El Recodo, nombre de la cercana cafetería que satisface cada madrugada el apetito estudiantil, y por otra, El Camello, aludiendo irónicamente a la costumbre de los becarios de no contar con agua de manera sistemática.

Hubo a quien le pareció exagerada la comparación con el rumiante, pues a los apartamentos de F y 3ra llega el preciado líquido casi siempre una vez al día, mientras el déficit de este es una cuestión generalizada en la mayoría de las residencias estudiantiles del país. Pero aún así, gran parte del estudiantado expuso que  durante la reconstrucción resultó absurdo no solucionar de forma definitiva la escasez de agua.

No hay que ser ingeniero, asegura el becado  Ernesto Tamayo, para deducir que sin una limpieza sistemática, el estado de las lozas del suelo, los muebles sanitarios y los azulejos de las cocinas en los apartamentos se irán deteriorando gradualmente.

“El poco  abastecimiento de agua no se debe a una negligencia de los inversores- afirmó Sánchez Lara- porque el origen de esta situación radica en la ubicación geográfica del edificio”. Así lo ratificaron los propios vecinos, expositores de cuánto trabajo pasan para llenar con pequeñas vasijas sus depósitos, debido a la baja presión  existente en áreas cercanas a la manzana donde se halla el edificio.

Recordó Sánchez Lara, además, la negación  de la empresa Aguas de la Habana ante la petición de incrementar el caudal de agua suministrado a la edificación, realizada por los inversionistas del proyecto de reconstrucción. La empresa habanera alegó en aquel entonces que una serie de inversiones en la zona baja del Vedado  impedían situar una conductora directa a la gran cisterna del edificio, como se hizo en la residencia Mario Escalona, de Malecón y 12, perteneciente también a la Universidad capitalina. Esa fue -afirmó- la  razón fundamental por la cual F y 3ra. no cuenta con un abastecimiento regular de agua.

El jefe de servicios de la beca también coincidió en que los motivos anteriores siguen siendo causa de la escasez  a pesar de contar con una enorme cisterna y  las turbinas necesarias para elevar el líquido hacia los tanques de la azotea. Acotó que la poca agua que reciben los estudiantes es el resultado de un trabajo de mantenimiento consistente en poner a funcionar  mayor número de acometidos y destinar un obrero a la vigilancia de la afluencia para almacenar el mayor volumen posible.

Fernando Donogué, director de la residencia, destacó que por el momento no se vislumbra ninguna solución y descartó la más mínima posibilidad de llegar a un nuevo acuerdo con Aguas de la Habana, argumentando lo costoso que sería ponerlo en práctica.

“Hay mucho por discutir, analizar y proyectar”

La experiencia de Alexander Madrigal como asesor del trabajo de rehabilitación de becas a nivel de Universidad durante siete años, le hace pensar que la solución de los problemas en F y 3ra  se hace más lenta por el hecho de pertenecer a una compleja red de  residencias estudiantiles  enclavadas en disímiles lugares geográficos como el reparto Bahía, Alamar VI, Micro X,  La Coronela y 12 y Malecón, las cuales están también necesitadas de ayuda por parte de la Universidad.

Para él resultó muy positivo señalar que la Universidad de la Habana se ocupa de la reparación de otras residencias como Micro X  y Alamar VI, y a la vez, el alto centro de estudios asume la reconstrucción de las facultades de Física, Derecho y la Casa Central de la Federación Estudiantil Universitaria.

Madrigal reconoció todas las deficiencias aludidas anteriormente, pero destacó la constante preocupación de los dirigentes y trabajadores de la beca por recrear en medio de las carencias materiales, un adecuado  ambiente psicológico y educacional para el desarrollo docente-educativo del alumnado.

Por otra parte,  a Fernando Donogué le resulta imposible hablar de los problemas constructivos solamente, y no hacer referencia al cambio rotundo experimentado por la residencia después de su reapertura con respecto a la disciplina social de los estudiantes ante la comunidad.

Según  recuerda Donogué, resultaba colosal el repudio de la vecindad y las instituciones cercanas con relación a la beca. Eran incontables las quejas de los vecinos por el arrojo de basura desde todo el edificio y la algarabía de los estudiantes en altas horas de la madrugada.  Esta atmósfera de indisciplina desapareció desde la reinauguración de la residencia, momento a partir del cual no se han reportado quejas ni hechos desagradables que afecten las buenas relaciones de convivencia entre becarios y vecinos.

Los miembros del consejo de la FEU en la beca recordaron que la restauración propició también el rescate de una institución declarada inhabitable en el pasado por Salud Pública.

Sin embargo, la totalidad de los alumnos continúa expresando su inconformidad con el hecho de enfrentarse a problemas recurrentes como la escasez de agua y la ineficiencia de los ascensores, un año después de concluir la reparación capital.

Alexander Madrigal  antepone la frase: “Siempre la polémica genera desarrollo”, para expresar que ante tales inquietudes, “hay mucho por discutir, analizar y  proyectar con respecto a  F y 3ra”.

Ficha técnica:

Tipo de reportaje: Interpretativo. Es un reportaje de este tipo porque explica con profundidad un tema, son ofrecidas distintas aristas acerca de los problemas que se plantean. Contrasta opiniones diversas: las que tienen los afectados, en este caso los estudiantes, y las de los directivos e inversores, encargados de brindar respuesta. Se comentan los antecedentes de la situación en la beca y se presentan proyecciones. De manera general es planteada la visión que tienen las distintas fuentes del tema en cuestión. Ante el lector  presentamos un argumento: las dificultades presentes a pesar de la reparación, objetivo esencial del Reportaje.

Tipo de título: Llamativo

Tipo de entrada: De cita

Tipo de cuerpo: De bloques temáticos

Tipo de cierre: De conclusión

Objetivos:

Exponerlas dificultades constructivas que presenta la residencia estudiantil de F y 3ra después de reconstruirse.

Conocer las proyecciones de los directivos de la beca y la Universidad de la Habana en aras de solucionar los problemas planteados.

Brindar respuesta ante las disímiles inquietudes de los becarios.

Transiciones: Sin embargo; Mientras; Paralelo a esto; Por otra parte

Planos temáticos:

Pasado:

Cita que da comienzo al reportaje, en la que la entrevistada hace un recuento de la situación de la beca antes de la reparación. 

Antecedentes: “el inmueble data de antes de 1959. En este año, aún sin terminarse, pasó a manos del gobierno revolucionario cuando su propietario, un empresario de la televisión, abandonó el país.”

Causa de la escasez de agua: “el origen de esta situación radica en la ubicación geográfica del edificio”. 

Causa del desperfecto de un elevador: “una descarga eléctrica captada por el pararrayos del Ministerio de Turismo, aledaño a la residencia estudiantil, afectó al elevador activo”

Antecedente: “la negación  de la empresa Aguas de la Habana ante la petición de incrementar el caudal de agua suministrado a la edificación, realizada por los inversionistas del proyecto de reconstrucción. La empresa habanera alegó en aquel entonces que una serie de inversiones en la zona baja del Vedado  impedían situar una conductora directa a la gran cisterna del edificio”.

Antecedente: “Según  recuerda Donogué, resultaba colosal el repudio de la vecindad y las instituciones cercanas con relación a la beca”.

Presente:

Afectaciones: “Sin una limpieza sistemática, el estado de las lozas del suelo, los muebles sanitarios y los azulejos de las cocinas en los apartamentos se irán deteriorando gradualmente”.

¿A quienes afecta?: a los estudiantes, quienes sostienen que, “luego de la hora de comida y al bajar a desayunar, se torna realmente muy difícil tomar un ascensor que, por lo general, siempre está repleto” y sufren también la situación del agua.

Comparación con otras becas: el déficit de agua es una cuestión generalizada en la mayoría de las residencias estudiantiles del país.

Futuro (Proyecciones):

La Vicerrectoría Económica de la Universidad se ha comprometido a colaborar en la solución del aún deteriorado estado constructivo de paredes y balcones.

“Según Rodríguez, la Universidad aprobó un presupuesto de    5 000 C.U.C  para arreglar los desperfectos del elevador que funciona y poner en marcha el segundo”. 

Fernando Donogué, director de la residencia, destacó que por el momento no se vislumbra ninguna solución al problema del agua.

Estrategia de fuentes:

Becarios.

Ingeniero Principal de la Universidad de la Habana.

Director de la residencia estudiantil Lázaro Cuevas (F y 3ra).

Jefe de Servicios de la residencia.

Asesor del Programa de Rehabilitación de Becas de la Universidad de la Habana.

Custodio de la residencia.

Vecinos de la beca.



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