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EL VALOR DE LA ESPERA

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El inicio cada vez más precoz de las relaciones sexuales constituye una conducta de riesgo para el desarrollo normal del adolescente.

MAYDELIS GÓMEZ SAMÓN,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

Si Gabriel García Márquez hubiese ubicado su novela El amor en los tiempos del cólera en la época actual, probablemente Fermina Daza no habría llegado virgen a su noche de bodas con Juvenal Urbino. Ni Florentino Ariza aguardaría cincuenta y un años, nueve meses y cuatro días para reiterarle a ella su fidelidad y amor eterno.

El escritor Nobel necesitaría variar numerosos pasajes de su relato, pues Fermina y Florentino, como adolescentes de este siglo XXI, se estarían  enfrentando a un inquietante reto: la sexualidad y, quizás, emprenderían el camino de las relaciones coitales demasiado jóvenes.

NO MÁS NIÑO, PERO TAMPOCO ADULTO

La palabra adolescencia proviene del latín adolescere y significa crecer. Elsa Gutiérrez, especialista en Ginecología y Obstetricia la  define como “una etapa entre la infancia y la adultez, íntimamente relacionada con ambas, pues están presentes muchas características de fases anteriores con otras nuevas no evidenciadas hasta entonces. Comienza con la pubertad y tiene expresiones en las esferas biológica, psicológica, social y espiritual. Su duración es variable, irregular y no tiene límites exactos”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la adolescencia se extiende entre los 10 y 19 años de vida y la juventud entre los 15 y 24. Estas  edades pueden variar, por ejemplo, en Cuba a partir de los 21 años se considera que el individuo es adulto.

“El desarrollo de la sexualidad es un capítulo trascendental en este período de cambios, constituye un componente básico en la personalidad del hombre y desempeña un papel importante en el progreso de sus potencialidades”, comenta Sonia Picos, pediatra del policlínico docente Ángel Arturo Aballí, de La Habana Vieja.

El término sexualidad es más amplio que el de sexo, afirma la doctora Picos: “Implica conocimientos biológicos, psicológicos, conductuales, clínicos y culturales de las relaciones entre los seres humanos. El joven la asume como un componente de desarrollo, pero eso no significa que se encuentre  preparado integralmente para comprenderla ni para ejercerla”.

Sin embargo, estudios realizados  por el Centro Nacional de Educación Sexual (CES) confirman que la mayoría de la juventud está sexualmente iniciada.

DESHOJANDO MARGARITAS

Ailime Fernández tiene 15 años y todavía no ha “dado el gran paso”. Ella considera que la edad la elige uno misma cuando realmente se sienta preparada.

Iván Carlos Iglesia piensa que el momento correcto fue a los 14 años porque “en ese tiempo  llegó mi oportunidad”.

“Debía haber empezado a los 18, ya que el cuerpo y la mente están más desarrollados a esta edad”, reflexiona Alina Mesa, estudiante del preuniversitario vocacional Vladimir Ilich Lenin.

Los criterios sobre la etapa adecuada para emprender una vida sexual activa son muy variados. Omayda Safora, especialista de segundo grado en Ginecología y Obstetricia del hospital América Arias, confirma que no hay una edad, pero “desde el punto de vista de la maduración psicológica, debe ser después de los 16 años”.

Investigaciones realizadas por la Comisión Nacional de Ginecología Infanto/Juvenil señalan que el inicio de las relaciones sexuales en nuestro país ocurre entre los 15 y 16 años como promedio. Y todo apunta a que el sexo masculino se anticipa más.

Un artículo publicado en el sitio web www.ilustrados.com demuestra que en América Latina los hombres emprenden su vida sexual entre los 12 y 16 años, mientras que las mujeres lo hacen entre los 15 y 17 años

Rose Marie García y Yanelis Cruz, estudiantes de primer año de técnico de nivel medio en Contabilidad, empezaron su vida sexual a los 14 años. Las motivaciones de ellas fueron diferentes; la primera quería descubrir qué eran las relaciones carnales y qué se sentía. La segunda sintió curiosidad, pues sus amigas todo el tiempo hablaban de eso.

La doctora Safora asevera que las razones por las cuales se establecen estos vínculos a edades tan tempranas difieren según el sexo. Los varones “se inician”, fundamentalmente, por curiosidad y para satisfacer su ego personal; mientras que la mayoría de las muchachas lo hacen por la presión de la  pareja y  del grupo. El amor no constituye para ninguno de los dos sexos el motivo principal para llegar a la relación coital.

Comenta también que la disminución de la edad de la menarquia –primera menstruación- está influyendo, ya que comienzan más temprano los cambios hormonales y con ello irrumpen las sensaciones sexuales, las cuales  pueden ser intensas y constantes; el autocontrol resulta difícil.

“La familia también estimula la precocidad sexual en el varón, debido a que desde niño le pregunta cuántas novias tiene y cuando están en la adolescencia les hacen creer, erróneamente, que tener sexo es una prueba de hombría”, agregó

En la adolescencia el desarrollo biológico avanza con rapidez, mientras que el psicológico evoluciona con lentitud. Hay que  tener paciencia y controlar  los sentimientos, pues la probabilidad de sufrir una decepción es mucho mayor en esta etapa. El conocimiento de la pareja no se emprende con el contacto sexual: ese es el final del camino.

APRENDER A DECIR NO

“Yo ‘me entregué’ porque mi novio quería una prueba de amor. Poco después nos peleamos y debido a esa desilusión salí en busca de ’nuevas experiencias’. Nada salió como lo pensé: los resultados han sido nefastos”, expresa una adolescente que pidió permanecer en el anonimato y que actualmente asiste a la consulta de patología benigna de cuello uterino por una infección de transmisión sexual (ITS).

La incidencia de jóvenes con ITS se ha incrementado dramáticamente en los últimos 20 años. Según un  estudio de la OMS cerca de la mitad de los infectados en Latinoamérica por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) son menores de 25 años.

“Biológicamente las adolescentes son más vulnerables a contraer ITS. Esto se debe a los cambios fisiológicos que se producen en el cuello uterino durante la pubertad. Producto de las relaciones sexuales cada vez más precoces y sin protección se observa una mayor incidencia de cáncer del cérvix en menores de 24 años”, explica la doctora Mayda Samón, responsable del Programa de Cáncer Cérvico-Uterino en Ciudad de La Habana. 

“He tropezado dos veces con la misma piedra, pero por suerte en ambas ocasiones siempre he podido hacerme un legrado”, manifiesta Yenisei Batista, de 15 años: “No creo que todo lo que dicen los médicos sobre las consecuencias del aborto sea verdad: eso lo hacen para asustar a uno”.

Ante ese criterio la doctora Vivian Herrera, presidenta de la Comisión Infanto/Juvenil del municipio Centro Habana, asegura que al realizar la interrupción de un embarazo se pueden producir complicaciones como infecciones, hemorragias, perforaciones uterinas, accidentes anestésicos, e incluso la  infertilidad.

“El aborto no es un método anticonceptivo. Para protegerse de una gestación no deseada está el preservativo, los dispositivos intrauterinos, las pastillas y las inyecciones, las cuales son menos riesgosas y no dejan secuelas de importancia”.

De acuerdo con los estimados de la OMS, aproximadamente cada día se producen 100 millones de coitos en el mundo, los cuales traen como resultado 100 mil embarazos: uno de cada 200 no planificado y uno de cada 400 no deseado. Al final se producen 500 muertes diarias por abortos, lo que suma más de 180 mil defunciones al año por esta causa.

A veces es demasiado tarde para interrumpir la gestación y no hay otra salida que asumir las consecuencias y traer al mundo, muchas veces en condiciones desfavorables, a ese niño que no pidió nacer. Estos embarazos inesperados traen consigo graves consecuencias a corto y largo plazo.

Silvia Sanabria, psicóloga del Hogar Materno del municipio Habana Vieja, señala que la maternidad no planificada frustra el proyecto de vida de los adolescentes: “Generalmente se produce la deserción escolar, baja la autoestima y sus expectativas para la vida quedan truncadas. En fin, pierden su juventud de manera abrupta.”

“Debido a la inmadurez emocional y espiritual  de los progenitores y a la falta, casi siempre, de un patrón familiar completo, el niño ‘no deseado’ es, en el mayor de los casos, el más perjudicado”.

Al indagar sobre las complicaciones que con mayor frecuencia se observan en  hijos de madres adolescentes, la pediatra informó que son más propensos a nacer prematuramente, a ser desnutridos y a padecer malformaciones congénitas. También se pueden producir alteraciones que afecten la salud del menor para toda la vida, como son el retraso mental y el desarrollo deficiente.

Emprender las relaciones sexuales anticipadamente, sin la debida preparación, puede traer consigo un sinfín de problemas para los que rodean a esa pareja. Si se quiere evitar antes de lamentar, hay que aprender a decir NO. Una relación es de dos, existen miles de  formas para expresar cariño sin llegar al lenguaje de las sábanas. Es necesario que ambos se sientan seguros, sólo así disfrutarán a plenitud su vida sexual.

LA FAMILIA EN UN LABERINTO

Aida Argudín tiene un hijo de 14 años y no sabe qué hacer: “Mientras era un niño todo estaba bien, pero desde que comenzó a desarrollar la situación se ha vuelto muy compleja. A veces me hace preguntas sobre el sexo y no sé qué responderle. Ha cambiado mucho, siempre que converso con él entro en un laberinto”.

Casos como el de Aida son muy comunes en los hogares donde hay un adolescente. Dejar la infancia y entrar en la adultez es desconcertante para el joven y para los mayores que lo rodean.

“Los padres deben acercarse a sus hijos y hablarles francamente sobre la sexualidad. Abordar este tema no estimula las relaciones coitales, todo lo contrario, los provee de información útil que le servirá para tomar decisiones acertadas y asumir su vida amorosa con responsabilidad”, afirma Maritza Rodríguez, responsable de Salud de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).

Un estudio realizado en la Universidad de Minessota, en Estados Unidos, comprobó que una correcta y bien orientada educación sexual es capaz de retardar, hasta por dos años, el comienzo de “la actividad pasional”.

Quienes son hijos hoy, serán padres mañana. Mientras mayor sea su nivel de preparación, su rol en la educación sexual de las futuras generaciones resultará más positivo. Los resultados dependen, en gran medida, de la instrucción que los progenitores sean capaces de brindar ahora.

LA SOCIEDAD TAMBIÉN INFLUYE

La escuela es una cantera esencial en la formación de valores. Elizabeth Soto, profesora general integral del politécnico de Contabilidad, estimula los conocimientos sobre el amor en sus alumnos: “Hablo mucho con ellos, les doy consejos y aclaro sus dudas en torno al sexo. Aunque a veces me resulta difícil hacerles entender que el coito es el último paso en una unión”. Ella argumenta que esto se debe, en gran medida, a la programación que ven sus estudiantes: “En las películas es común que un hombre y una mujer se conozcan y a la media hora ya estén en una cama”.

El ginecólogo colombiano Pío Iván Gómez en su libro Planificación familiar: Una visión integral, apunta que los medios masivos de comunicación estimulan directa o indirectamente al sexo. Los jóvenes, debido a las características propias de su edad, son más vulnerables a verse sujetos al “síndrome del mundo sexual”.

Pero no todo es gris; en Cuba se hacen muchos esfuerzos para que cada programa aporte un mensaje, una enseñanza. Tal es el caso de la serie Doble Juego y la novela La cara oculta de la luna,  opina la psicóloga Sanabria.

Una vida social diferente, con una diversión saludable, da más conocimiento y mayor apresto para adentrarse en el mundo de las relaciones carnales, indica la funcionaria de la FMC: “Hay que mejorar las opciones de recreación de los jóvenes, buscar lugares con mayor calidad: esto también es parte de cómo ellos pueden vivir su sexualidad”.

La familia, la escuela, los medios de comunicación y en general la sociedad, deben fusionarse cuando se trata de preparar al adolescente. Todavía queda mucho por hacer en los hogares, centros educacionales y comunidades. Hay que enfrentar los desafíos que plantea la educación sexual, y actuar.

¿HAY SOLUCIÓN?

El CES, en conjunto con la FMC y los Ministerios de Salud Pública y Educación, desarrollan a nivel nacional  desde hace varios años el Programa Cubano de Educación Sexual, señala Maritza Rodríguez: “Este programa ha dado sus frutos, ahora vemos más preparación. Se habla de un modo diferente sobre el tema de la sexualidad, hay un mayor acercamiento entre la familia, el varón está  participando en la vida familiar y de pareja. Y, si se hace una comparación entre los últimos años, la cifra de abortos y embarazos ha disminuido. No estamos conformes, el problema es muy grande y solo hemos solucionado una pequeña parte. Tenemos que continuar mientras que las conductas irresponsables persistan”.

La psicóloga Sanabria plantea que en aras de propiciar conocimientos adecuados sobre la responsabilidad sexual, se organizan charlas en las escuelas primarias y secundarias básicas: “Tenemos un grupo de jóvenes promotores de salud, quienes se preparan y realizan conferencias y actividades relacionadas con el tema de la sexualidad”.
   
Sin embargo, el presidente de la Asociación Latinoamericana de Obstetricia y Ginecología de la Infancia y la Adolescencia, Jorge Peláez, en su libro Ginecología Infanto/Juvenil expone: “(...) estos programas muchas veces adolecen de superficialidad, poco conocimiento o convencimiento, para poder transmitir al joven, de  acuerdo a las expectativas que genera el tema de la sexualidad. El personal encargado de impartir estas materias debe no sólo conocer lo relacionado con la esfera de lo sexual, sino, en primer lugar, amén de su experiencia pedagógica, dominar la compleja y particular psicología de los adolescentes, y lo que significa para ellos conocer y manejar esta faceta de su personalidad”.

“La precocidad sexual es un problema que, quizás a largo plazo pueda modificarse. No basta con buenas intenciones. Los programas elaborados para los jóvenes deben ser puntuales, pacientes, progresivos y, sobre todo, constantes”, manifiesta Omayda Safora.

La familia y la sociedad han de trabajar en conjunto. El adolescente debe mantener una sincera y adecuada relación con sus progenitores y, además, recibir una sólida educación moral y sexual en la escuela y la comunidad. Solo así se garantizará la preparación necesaria para que las nuevas generaciones valoren la espera y asuman sus relaciones sexuales con responsabilidad y madurez.

FICHA TÉCNICA:

Tipo de Reportaje: Interpretativo

Tesis: El inicio de las relaciones sexuales prematuramente es un problema que afecta a los adolescentes.

Objetivos: Conocer la edad promedio del inicio de las relaciones sexuales en los adolescentes. Cuáles son las principales causas por las que los jóvenes comienzan su vida sexual tan prematuramente. Saber qué se está haciendo para mejorar este problema que afecta tanto a la juventud como a la sociedad.

Planos Temáticos

Pasado: Se explica de dónde proviene la palabra adolescencia, a la cual se hace alusión en muchas ocasiones. Se explica a través de especialistas el significado de adolescencia y las causas que provocan la precocidad sexual (falta de comunicación, curiosidad, presión de la pareja y del grupo, satisfacer el ego personal y reducción de la edad de la menarquia). Este hecho ocurre a nivel mundial y se establecen analogías, por ejemplo con el período de inicio de las relaciones sexuales en Cuba y en América Latina. Se hace referencia también al aumento del número de personas jóvenes con cáncer, ITS y VIH.  

Presente: Este hecho es un factor de riesgo por todas las consecuencias que él puede acarrear. No surge aislado, a él se unen los problemas de comunicación generalmente en la familia. Si se inicia una relación coital prematura sin protección, es muy probable que las adolescentes contraigan ITS e incluso que salgan embarazadas, lo cual destruiría su proyecto de vida. Este hecho es significativo pues, si ocurren algunas de las consecuencias expuestas anteriormente, la vida de la joven y de su familia cambia drásticamente. Se pueden producir serios trastornos físicos, biológicos y psicológicos. La precocidad sexual se ve en menores de 16 años y afecta sus seres queridos  y a la sociedad en general. Se puede decir que hay elementos polémicos en los proyectos de salud que se están efectuando y que aún no son lo suficientemente eficaces, y en el papel de los medios que algunas veces incitan a las relaciones sexuales.

Futuro: La posibilidad de solución de este problema, según la doctora Safora, es a largo plazo ya que los programas que se desarrollan no son eficaces. El hijo de una madre adolescente puede sufrir serias consecuencias a largo plazo debido a que su progenitora no se encontraba ni física ni mentalmente preparada para tenerlo. 

Tipo de título: Genérico
Tipo de entrada: De Parodia
Tipo de cuerpo: De Bloques Temáticos
Tipo de cierre: De conclusión

Transiciones: Se usaron los siguientes subtítulos: No más niño, no aún adulto; Deshojando margaritas; Aprender a decir no; La familia en un laberinto; La sociedad también influye; ¿Qué se está haciendo?  

Además de muletillas como sin embargo y comenta también, las cuales sirvieron para establecer contrastes y un ordenamiento lógico entre las distintas parte del reportaje.

Fuentes empleadas

Fuentes activas:

Pediatra, ginecólogos, psicóloga, profesora general integral, estudiantes de secundaria, técnico medio y preuniversitario, madre de un adolescente

Fuentes pasivas:

Informes de la OMS, datos tomados de Internet, los libros Métodos Anticonceptivos y Ginecología Infanto/ Juvenil



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