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EL RETO DE VIVIR

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Un sueño superior a los  sacrificios. Carlos Alexis González, limitado visual , conversa sobre los desafíos  que enfrenta al estudiar la carrera de Periodismo.
 
YAMILEY MIRELES ARECES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación de la
Universidad de La Habana.

El silencio va  desapareciendo a medida que  avanzan los pasos. Persigo el teclear de la máquina Brailer que descubre ante mis ojos el mundo secreto de la oscuridad. Precisamente allí lo encuentro, inmerso en su cotidianidad como estudiante universitario.

Un tono suave acompaña las palabras con las que saluda; sus manos perciben cada detalle que le rodea, le ayudan a realizar el sueño, y a la vez el gran desafío de ser periodista.

Tal vez para Carlos Alexis González el haber nacido a los seis meses, con bajo peso (una y media libras);  el estar 93 días en una incubadora, donde no fue protegido y la luz le quemó la retina, no es más que un reto a enfrentar para demostrarse a sí mismo que su impedimento visual no impone limites, ni barreras.

¿Por  qué querías estudiar Periodismo?
 
Por el deseo de saber. Quería saberlo todo primero que los demás;  me interesaba saber; me interesaba informar. Escuchaba la radio y quería ser como esas personas que transmitían las noticias. Mi vocación surge con apenas ocho años, así, escuchando radio, imitando a César  Arredondo, Armando Ledón de Radio Progreso, a Artorel de Radio Rebelde. Realmente ellos fueron los paradigmas que tuve y me llevaron a sentir amor por algo que no conocía. Yo tenía que ser como ellos.

Después entre en la escuela y por mi desempeño como  dirigente estudiantil sabía todo primero que los demás, transmitía informaciones desde los consejos de dirección hasta mis compañeros de estudio. Siempre quería saber lo último, siempre saber más.

Cuando decidiste ser periodista ¿qué opinó tu familia?

Eso fue complicado, yo tenía el sueño, quería ser periodista, pero tenía que investigar. Conversé con Tubal Páez, presidente de la UPEC, y  me dijo: “Para nada, tú podrás tener tus limitaciones en la carrera, como lo es el no poder hacer televisión, pero por lo demás, por supuesto que sí”. Siempre he estado muy claro, si no puedes hacerlo, no se puede. Habrá  que estudiar  otra cosa.

Cuando yo lo planteé en mi casa me dijeron que sí, si quería ser periodista ellos me iban a apoyar, aunque estuviera lejos. No tenía por qué preocuparme, el apoyo no me iba a faltar.

En la prueba de actitud ellos pensaban que yo no iba a aprobar; eso lo supe después. Cuando llegué a mi casa dije que no había aprobado, entonces me dieron ánimos diciendo que lo importante era que lo hubiera intentado, y que estudiaría otra cosa. Luego, con gran emoción les conté que había aprobado. Creo que sin el apoyo de ellos no hubiese podido llegar a donde estoy, en el  cuarto año de la carrera. Me han ayudado mucho, antes y durante los estudios.

¿Cuáles son los retos que tienes que enfrentar al estudiar esta carrera?

El reto más importante es suplir el 80% de la información que a las demás personas le llega por la vista, eso es lo más importante; demostrar que, por ejemplo, cuando vamos a una reunión, con la grabadora, las expresiones de la voz, con la forma de hablar y conducir, yo puedo reemplazar  en buena medida la falta de visión que, por supuesto, no me acompleja para nada.

¿Sentiste temor al comenzar en la Universidad?

Los temores los había superado en el preuniversitario. Las personas débiles visuales hacemos la enseñanza primaria y secundaria especial: primaria en Pinar del Río, y secundaria en La Habana. Cuando terminé noveno grado entré en la vocacional  Vladimir Ilich Lennin, y pedí traslado para la Federico Engels, de Pinar. Siempre he sido muy desenvuelto, entré y mis  amigos me  ayudaron.

Creo que fue allí donde perdí los temores; fue lo mejor que me pudo pasar en mi vida de estudiante, si me quedaba algún miedo me los quitó. Aprendí que tenía que luchar en un aula de 30 estudiantes, en una unidad de 500, donde yo era uno más y dirigente a la vez.

¿Alguna experiencia que recuerdes en especial?

Cuando empecé en primer año las prácticas en el periódico  Guerrillero, de Pinar del Río. El primer viaje que hicimos fue a Guanes, a las canteras. Yo tenía miedo, no desde el punto de vista periodístico, sino porque iban tres personas que no sabían nada de ciegos; a los 20 minutos de estar en el carro se creó una empatía genial que me dio una confianza tremenda. Me decían: “Sigue, que te vamos a ayudar. Mira, esto es una roca caliza”, en lugar de “mira” me llevaban para que la palpara. Fue algo especial, la primera vez que salí, mi primera práctica.

Y para Carlos, ¿qué son los amigos?

Los amigos son lo más importante como bastón en la vida. Llevo becado seis años de primaria, tres de secundaria, tres de preuniversitario, y van cuatro de carrera, es decir, 16 años en los que no tienes a tu familia, tienes a buenos amigos que  te protegen, lloran contigo en los momentos difíciles, se sacrifican y por los que tenemos que sacrificarnos nosotros también. He tenido mucho apoyo en mis compañeros del grupo, porque por ejemplo, los trabajos que me orientan tengo que transcribirlos o teclearlos para poder entregarlos, me han ayudado las buenas amistades. Si de algo no me puedo quejar es de las buenas personas que tengo a mi lado. Creo que suplen todo tipo de carencias. Son  los bastones con los que me apoyo, con los que vivo.

¿Dificultades?

Pienso que no después de la residencia  de Bahía, donde el mayor problema era la lejanía, y yo iba y venía solo. Creo que las dificultades hay que enfrentarlas, ya estoy en cuarto año, así que no puedo echarme para atrás. El tiempo que me queda es poco, no puedo parar ahora. Lo malo es caerse; me he caído unas cuantas veces, pero he tenido fuerzas para levantarme, porque puedo optar por quedarme en el piso.

Cuando hablan de rojos y azules, ¿en qué piensas?

He aprendido a sentir los colores: el rojo con las cosas fuertes; el blanco con la quietud, el azul con el amor; trato de vincularlos con algo. Muchas personas se han dedicado a describirme los objetos, por lo que pienso que no me han faltado los  ojos. He tenido muchos ojos atentos a cualquier necesidad, dispuestos a describirme desde una escultura, un parque, un rostro, hasta la cosa más tonta.

Ficha Técnica:

Tipo de entrevista: De personalidad.

Objetivo central: Mostrar el empeño con el que Carlos Alexis González enfrenta el estudio de la carrera  de Periodismo, a pesar de su discapacidad visual.

Objetivos colaterales:
 Indagar sobre el inicio de su vocación por el Periodismo.
 Mostrar los retos que enfrenta al  estudiar la carrera
 Exponer su método para superar las dificultades y sus fuentes de apoyo.



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