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MARTÍ Y EL TIEMPO, SU HUELLA EN ECUADOR

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Texto y Foto:

DAYANA LITZ,

desde Ecuador, cortesía para Isla al Sur.
 
José Martí en el siglo XIX se admiraba al llegar a la estatua de Bolívar en Caracas. En aquel entonces en “Tres Héroes”, de La Edad de Oro, narró: “Cuentan que un viajero llegó un día a Caracas al anochecer, y sin sacudirse el polvo del camino, no preguntó dónde se comía ni se dormía, sino cómo se iba adonde estaba la estatua de Bolívar”.


Varias generaciones han trascendido después de aquellos años. Y entonces, la misma impresión del viajero que “lloraba frente a la estatua, que parecía que se movía, como un padre cuando se le acerca un hijo”, la tuve en Ecuador al acercarme al monumento de José Martí.


Esta efigie se encuentra en Quito, capital del Ecuador. Y se erige entre las montañas del pleno corazón de los Andes, en la intercepción de las calles Mariana de Jesús y América.


La huella del Héroe Nacional de Cuba no se borra y está más presente que nunca en el Cono Sur, cuando gobiernos de izquierda poco a poco inundan el contexto político de Latinoamérica. Por tanto, la integración de nuestros pueblos no es un sueño lejano y será, como predijo, desde el Río Bravo hasta la Patagonia.



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