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TRANSPORTE EN CUBA: EL IMPACTO DE LA RECUPERACIÓN

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ROSARIO ALFONSO PARODI,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

LA HABANA.- En Cuba se realizan inversiones cercanas a los 1 200 millones de dólares en equipamiento del transporte urbano, lo que comienza a traducirse en una discreta mejoría para un país que ha vivido un grave colapso en el sector desde la década del 90.

El Ministerio del Transporte prevé que para el 2012 se alcance 85% de los pasajeros que se trasladaba antes del período especial, etapa en la cual el campo socialista proveía más de 50% de todo el sistema. 

Actualmente, en Ciudad de La Habana, después de una larga crisis, se reorganiza el transporte urbano. Sus pilares básicos están sustentados en la introducción de nuevos ómnibus Yutong, reparación de las vías por donde estos transitan y un esquema de circulación con mayor cantidad de rutas.

“El transporte es motivo de descontento hace muchos años”, dice Marisel Álvarez, una enfermera de 25 años de edad, quien tiene que viajar desde Centro Habana hasta Gϋines, diariamente, para llegar a su trabajo, un asilo de este último municipio.

Ella no tiene automóvil, por lo que depende del servicio de ómnibus, o del auto-stop o aventón, muy conocido en Cuba como “botella”.

El llamado popularmente “camello” fue una de las medidas adoptadas y uno de los principales exponentes de la situación transportista en esos años.

El “camello” es un camión internacional, fabricado en Canadá, y al cual se le improvisó un remolque con dos jorobas (de ahí el nombre), capaz de llevar 300 personas en cada viaje.
Funcionaba desde las 5 de la mañana hasta las 12 de la noche y al precio de 20 centavos (MN). La duración de su recorrido (ida y vuelta) era de 2 horas, aproximadamente. Existían 5 rutas diferentes: desde el M-1 al M-7.

Hace varios meses fueron retirados de la circulación y sustituidos por modernos ómnibus articulados, de manufactura china y de reciente adquisición.

“Una de las evidencias de que están produciéndose cambios favorables es la eliminación del ‘camello’ aquí en La Habana”, considera Román Hernández, residente del Reparto Alamar, municipio periférico de la capital, el cual dependía casi exclusivamente de la ruta del M-1 o el   M-3.

Otra de las opciones que tiene el cubano son los autos particulares, que funcionan como taxis y cobran entre 10 y 20 pesos (MN) por cada viaje, pero tienen rutas definidas y no llegan a todos los lugares de la capital.

“La situación ha conducido a la iniciativa de inverosímiles medios de transporte, la renuncia a puestos de trabajo o el cambio hacia otros para acercarse a los hogares. Comenzaron a adoptarse medios alternativos como coches de tracción animal o los puntos de pasajeros, en los que se utilizan las capacidades vacías de medios estatales, de los cuales todavía hoy depende para moverse medio millón de personas”, informó recientemente a sus lectores el periódico Juventud Rebelde, diario de segunda mayor tirada en el país

En La Habana, particularmente, se han desarrollado singulares medios como el llamado BiciTaxi, semejante a una bicicleta con dos ruedas traseras y que sirve para transportar personas en la parte trasera.

Es de iniciativa particular, a diferencia del Cocotaxi, un carrito en miniatura, amarillo, que pertenece al Estado y cobra en moneda convertible.

También resultan sorprendentes los carros antiguos que ruedan desafiando más de 50 años de manufactura.

Autos de fabricación norteamericana como los de la Ford, General Motors y la Chrysler, esencialmente de la década del 50, pueden encontrarse por las calles habaneras: Ford de luxe, Mercury, Edstel, Cadillac convertible y dorado, Buick de luxe, Chevrolet, Pontiac, Chrysler imperial, el Dodge, el Houdson y hasta el Odsmobile.

“Estos suman casi 10% de los autos actuales en el país”, considera de acuerdo con su experiencia, Jim Carpen, coleccionista privado, quien ha viajado a la Isla en más de seis ocasiones con el propósito de adquirir varios automóviles de este tipo.

El Chicago Tribune dedicó recientemente un reportaje a la estupenda conservación de esos autos por propietarios cubanos, quienes han creado durante más de 30 años una “especial” ingeniería mecánica para la adaptación de piezas rusas a motores americanos, debido al “estanco de la industria automotriz en la Isla”.

El fotógrafo norteamericano Pac Laurin visitó Cuba para recopilar imágenes de Buicks y Oldsmobiles de los años 50, que “hoy son tan comunes en las calles y carreteras, como en aquel entonces. Sin embargo, me parecen más extraordinarios los carretones tirados por caballos, que sirven de autobuses”, dijo.

“Las nuevas regulaciones establecidas para los trabajadores que no lleguen a tiempo a sus centros laborales, tuvieron que ser demoradas, debido a las quejas acerca de la escasez de guaguas (autobuses)”, comenta Augusto Venereo, médico del Hospital Calixto García, quien vive en el Reparto Párraga.

“Entre las causas de la depauperación del sistema de transporte hay factores de orden interno, como las deficiencias organizativas, problemas en la actividad contable y financiera, la migración de fuerza de trabajo hacia otros sectores, el envejecimiento de la técnica, la mala preparación del personal y las indisciplinas e ilegalidades”, explicó recientemente, en un espacio televisivo nacional, el vice-ministro primero del Transporte, Joel Beltrán Archel Santos.

El funcionario aseguró que el traslado público de pasajeros en la capital, aumentó a más de 700 mil personas diarias como promedio, respecto a las 400 mil contabilizadas, en meses atrás.

Precisó que se hace énfasis en la compra de piezas de repuesto y herramientas, capacitación del personal y renovación del parque de vehículos.

Por su parte, Ricardo Damián Fernández Reyes, viceministro de Transporte, encargado del Área de Recursos Humanos, explicó que se cuenta ya con 343 nuevos ómnibus Yutong y se prevé la compra de 1 500 más de este tipo en 3 años, en un proceso de recuperación paulatina, que abarcará también el servicio intermunicipal e interprovincial.

Informó, además, la decisión de crear el Grupo Nacional de Taxis, lo cual permitirá estandarizar las marcas y reorganizar las piqueras, pues 66% de estos medios no presta servicios a la población.

Ya están en práctica, de forma experimental en Ciudad de La Habana, los Taxis Ruteros, microbuses con 18 plazas, para pasajeros sentados. Su servicio comienza a las 6 de la mañana y el precio para todos los tramos es de 5 pesos (MN).



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