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IDA GUTSZTAT, UNA HISTORIA

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“En un cuarto extremadamente pequeño vivían cinco personas. Para dormir unos, debían levantarse los otros. La comida era escasa y, según historias de mi madre, en ocasiones tuvo hasta que robar un pedazo de pan para dar de comer a mi hermana”, es el testimonio de esta profesora de la Sede Universitaria Municipal de Playa.

SUSEL CRUZ PÁEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Ida Gutsztat Gutsztat devela un secreto. Esta cubana, aparentemente común, es una gran profesional,  pero también es la última descendiente en Cuba del holocausto judío en Europa. Volveremos al tema más adelante.

Con sus 59 años es Ida una abnegada profesora que le ha regalado a la Universidad cubana 30 años de profesión. El ser parte, junto a un grupo de profesores de una brigada que partió a Angola en la década de los 80 del pasado siglo para voluntariamente impartir clases de Informática, es uno de los tantos méritos que posee la Gutsztat como profesional de la educación.

Como si hablara consigo misma, me dijo: “Nunca creí que me gustaría dar clases, eso lo descubrí con el paso del tiempo.”

Desde sus inicios en la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana comenzó impartiendo la asignatura de Computación; hoy, transcurridas tres décadas de profesión, se ha convertido en la profesora más integral de la Sede Universitaria Municipal de Playa.

“La Universidad en su aniversario 280 se yergue con un caudal de sueños cumplidos, han transcurrido muchas etapas diferentes, el período especial golpeó de manera brutal a la Educación Superior, la casi destrucción de edificios y de los laboratorios, principalmente de Química y Física, afectó mucho la calidad de la docencia,  pero esto no ha impedido que hoy la Universidad resurja con los nuevos proyectos de la Revolución”, dijo refiriéndose a la casa de altos estudios.

“Las Sedes Universitarias Municipales  permiten que todo aquel que desee estudiar lo haga, pero me duele muchísimo ver cómo algunos jóvenes desaprovechan el tiempo, sin percatarse que el Estado invierte considerables recursos al brindarles esta posibilidad.”

Una entereza pedagógica sin par reflejan sus comentarios, pero más allá de ello, la también madre y abuela devela una conmovedora historia.

“Resulta muy difícil para mí referirme a este tema, hablo muy poco de él,” comenta y su mirada se pierde en el horizonte. Logra, incluso, hacerme suponer que aquí acabará la entrevista. Mas, luego de un suspiro, pone fin al silencio.

“Soy  cubana, pero por mis venas corre sangre polaca, nunca conocí, ni siquiera en fotos, a la familia de mi madre y de la de mi padre solo recuerdo vanamente el rostro de mi abuelo, es muy doloroso saber que una guerra de inconscientes puede ser capaz de  arrancarte tu pasado y de  desgarrarte el presente.

“Mis padres fueron sobrevivientes del holocausto nazi, llegaron a Cuba luego de terminada la guerra; yo nací a los 25 días de estar ellos en la Isla.”

Ida recuerda que ninguno de sus padres hablaba mucho del pasado porque tal vez la tristeza les impedía rememorar los terribles momentos.

“Nunca voy a olvidar las lágrimas de mi padre cuando veía una película de la guerra contra los judíos, era como si volviera a vivir aquella pesadilla.

“Él fue sobreviviente de las dos guerras mundiales, desde muy joven fue perseguido por judío y, además, por ser presidente de una  célula del Partido Comunista de Polonia.”

Ida asegura que durante la segunda beligerancia su padre resultó prisionero y llevado al campo de concentración más cruel de Polonia, Auschwitz, situado a uno 60 kilómetros, al oeste de Cracovia.

“Al entrar los judíos al campo de concentración los nazis hacían una despiadada selección, los ancianos, niños, discapacitados, eran considerados inútiles por lo que eran enviados al crematorio. Mi padre era joven y fuerte, fue esa la causa por la que no lo asesinaron”, dijo con voz entrecortada.

-¿Cómo logró salir de Auschwitz?

Por suerte, papá estuvo poco tiempo en el lugar, aunque no puedo dejar pasar por alto el decir que bastaron solo unas cuantas semanas para que él no pudiera olvidar jamás ese horrendo pasaje de su vida. Los nazis decidieron mudar a un grupo de hombres, entre ellos mi padre, a otro campo de concentración para llevarlos a trabajar; el trayecto se realizó en vagones, cuando el tren hizo una parada, un grupo logró escapar, muchos murieron, pero él logró sobrevivir.

-¿Dónde se encontraba su madre?

En esa fecha mi mamá estaba en el guetto de Varsovia, fue muy terrible para ella, mi hermana era solo una bebé, y este solía ser uno de los cercos más renombrados porque sus condiciones eran pésimas. Allí se concentraban a los judíos, sin ninguna consideración. En un cuarto extremadamente pequeño vivían cinco personas; para dormir unos, debían levantarse los otros. Según historias de mi madre, la comida era escasa, en ocasiones tuvo hasta que robar un pedazo de pan para dar de comer a mi hermana.

No fue hasta 1945 que sus padres lograron, después de varios años de separación, reunirse nuevamente, “con la terminación de la guerra, mi abuelo paterno, que se encontraba en Estados Unidos, los invitó a vivir con él, pero no pudieron entrar al país por el hecho de ser exiliados de guerra. Mi mamá estaba a punto de dar a luz, mi padre se sentía cansado, el campo de concentración lo había vuelto un hombre enfermo -puedo asegurar que nunca se recuperó del todo- por lo que decidieron venir a Cuba lo antes posible.

-Lleva usted solo el apellido de su padre, ¿por qué?

En Polonia es una tradición que al unirse en matrimonio dos personas la mujer tome el primer apellido del esposo. Como nací en tierras cubanas fue obligatorio inscribirme con los dos apellidos de mi padre.

Las personas que han escuchado mi historia a menudo me dicen que soy todo un enigma, puesto que hasta en mi nombre hay oculto un  inusual pasado. 

-¿Cuán difícil fue para sus padres adaptarse a la Isla?

Al llegar a Cuba mi papá venía casi sin dinero, con la ayuda de mi abuelo logró abrir una pequeña imprenta, él tenía experiencia porque en Polonia había sido impresor. Mi mamá, como me tenía a mí con pocos meses de nacida y a mi hermana de seis años, no podía trabajar y de ese modo intentaron llevar una vida lo más normal posible, aprendieron el español, nunca llegaron a dominarlo a la perfección, pero les sirvió para integrarse a la sociedad cubana.

-¿Creció usted bajo los principios judíos?

Sí, incluso pertenezco a la Sociedad Hebrea de Cuba, desde pequeña mis padres me inculcaron los preceptos de la religión, las tradiciones nunca se perdieron en la casa, mamá siempre cocinó comida típica judía, al punto de que nunca aprendió a hacer un potaje.

-Formó parte usted del primer grupo de cubanos que realizó la llamada Marcha por la Vida. ¿Podría decir en qué consiste ese recorrido?

La Marcha por la Vida es un viaje que se efectúa cada dos años, y lleva ese nombre porque hace el recorrido que realizaban en la Marcha por la muerte los judíos, quienes eran llevados desde Auschwitz 1 a Auschwitz 2 para asesinarlos en los crematorios o para llevarlos a los trabajos forzados; nosotros hicimos el mismo recorrido y visitamos los diferentes campos de concentración.

-¿Qué significó ese viaje de reencuentro con sus raíces?

Para mí significó muchísimo. El viaje resultó ser  muy impresionante y doloroso porque fue en ese momento que supe verdaderamente lo que sufrieron mis padres. Lugares como la Fosa de la muerte, donde eran asesinados niños, mujeres y ancianos eran la muestra fehaciente de la locura de hombres cuyo único objetivo era acabar con la humanidad; incluso, conocí a uno de los pocos sobrevivientes que quedan del holocausto nazi,  quien fuera víctima, además, de los terribles experimentos que se realizaban con seres humanos.

Pero por otra parte me sentí identificada con muchos sitios que visité porque sentí que estaba en la tierra de mi familia. Fui al guetto de Varsovia, al Museo del Holocausto y también con motivo del aniversario de la fundación del Estado,  estuve en Israel, la cuna de los judíos.

-¿Tiene algún sueño hecho realidad?

En estos últimos años he logrado realizar dos sueños importantes. Nunca pensé poder ir a Polonia, para mí fue una experiencia inolvidable e irrepetible, y el otro fue cuando este 2007 vinieron a Cuba dos primos paternos a quienes conocí por pura casualidad. Ellos supieron de mi existencia y vinieron a verme. Imagínate, yo nunca supe de abuelos, ni de tíos, ni de primos. El encuentro tuvo una carga emotiva muy fuerte.

-Fuertes lazos la unen a dos tierras, ¿qué lugar ocupa Cuba en su corazón?

Cuba es mi patria, mi país, es la tierra que me vio nacer a mí y a mis hijas. Ella es mía y eso nunca lo he dudado. A pesar de los otros vínculos me siento muy cubana. Incluso soy militante del Partido Comunista y mis convicciones son las mismas que la de cualquier otro revolucionario. Ya ves, trato de llevarlo todo, sin descuidar nada.

Todos tenemos una historia, un secreto. Ida guarda el del valor, la voluntad y deseos de seguir adelante de sus padres, quienes fueron solo el reflejo de tantos hombres y mujeres inocentes que sufrieron los avatares de la guerra más injusta y atroz en toda la historia de la humanidad.

“Lamentablemente el mundo se encuentra en un momento crítico, las guerras y los conflictos son cada vez mayores, por lo cual creo que escuchar mi historia es un modo de crear una conciencia para que todo el que la escuche comprenda que no puede volver a ocurrir algo semejante en la historia de la humanidad”.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

Ficha Técnica:

Objetivos centrales:

-Resaltar la labor de ella como profesora de una Sede Universitaria Municipal.
-Dar a conocer la historia de los padres de la profesora Ida Gutsztat Gutsztat .

Objetivo colateral: Demostrar la necesidad -por medio de la historia de Ida- de que no puede volver a ocurrir algo semejante en el mundo.

Tipo de entrevista:
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Directa.

Tipo de Título: De referencia al tema.
Tipo de entrada: De Presentación.
Tipo de cuerpo: Mixta.
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistado.

Fuentes consultadas: Directas, indirectas y documentales. Director de la Sede universitaria del municipio Playa. Internet: Ausschwitz, a través de las fotos hechas por los propios jerarcas nazis. Página web: www.corazones.org

 

09/11/2008 18:07 islalsur #. Nosotros, los del 280


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