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QUERIDA NURIA

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IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

De golpe se dice y parece breve. Pero más de cincuenta años en el ejercicio del magisterio son toda una vida en la que se juntan momentos agradables, difíciles, polémicos, aciertos, desaciertos y complejidades. Así la mira la doctora Nuria Nuiry Sánchez, y aún insiste en seguirla viviendo con la intensidad que le confieren los nuevos proyectos.

Abel Prieto, ministro de Cultura, en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, le impuso la Distinción Por la Cultura Nacional. Un acto para el que ella, profesora de varias generaciones de artistas y periodistas, no quiso la divulgación de la prensa. Solo sus seres queridos, amigos, compañeros y una representación de sus antiguos alumnos, de todas las etapas, sin faltar ninguna, le acompañaron. Modestia y grandeza, o como expresara Guillermo Cabrera, también su discípulo, "enseña tanto por lo que dice como por lo que hace, acción y palabras andan juntas en esta singular creadora".

La Doctora en Filosofía y Letras inevitablemente deparó a sus antiguos alumnos la evocación de su presencia en las aulas universitarias y, sobre todo, la del aprendizaje de un Martí posible en cada uno de nosotros. Martí con virtudes y defectos, ser humano al fin y al cabo; ese es el legado que nos deja de aquellas inolvidables clases de Literatura Hispanoamericana, impartidas con oralidad íntima, mientras sostenía el cuerpo solo en un pie.

Y también, el apego al cumplimiento, el compromiso, la rectitud, el juicio. Un día me dijo que los periódicos no son responsables de los problemas personales de sus redactores. Los periódicos exigen orden, certidumbre, puntualidad, trabajo en mano. Profesión cual sacerdocio. Dura y aprendida enseñanza que hoy transmito a mis estudiantes, con la certeza de que sin esos mandamientos bien asidos, no vale el ejercicio de este oficio de entrega diaria.

Ensayista y crítica cultural, profesional cuyos trabajos son conocidos tanto en Cuba como en el exterior, subdirectora de la Escuela de Letras, decana de la Facultad de Periodismo y vicedecana de la de Filología; directora nacional de la Enseñanza Artística y rectora del Instituto Superior de Arte, son parte de las complejas responsabilidades asumidas, a las que se une su activa presencia en no pocos consejos, comités universitarios y asociaciones.

No ceja en una trayectoria que incluye la condición de combatiente clandestina y continúa ahora, ya en jubilación fértil, como presidenta de la Cátedra José Martí, en el Instituto Internacional de Periodismo.

La profesora Nuria, que así le diremos siempre, ha merecido cerca de 20 condecoraciones por su contribución durante más de cinco décadas a la formación de varias generaciones de jóvenes y su actitud ante el trabajo sociocultural. Ellas, que representan mucho, pueden sintetizarse en una noble recompensa: el agradecimiento de quienes hemos tenido el privilegio de su magisterio.

En la tarde de homenaje dio gracias a todos por estar con ella y dentro de sí. El silencio respetuoso se hizo ante su palabra fina y fuerte. Quisiera compararla con grandes pedagogos cubanos. Esos a quienes su verbo dio cuerpo y espíritu entrañablemente humanos. Pero temo que salte terca la liebre de su mesura. 

(Publicado en el periódico Granma, 28 de julio de 2004)

 

19/11/2008 09:04 islalsur #. Gentes


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