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UN HOMBRE REALIZADO Y FELIZ

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El profesor Sergio Guerra afirma que disfruta el trabajo de igual  modo que escribe un libro: “Soy  partidario que todo se debe hacer con  amor”.

ALIUSKA  BRIZUELA  VEGA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El Profesor Titular Sergio Guerra Vilaboy es el jefe del Departamento de Historia de la Universidad de la Habana (UH), Presidente de la Cátedra Eloy Alfaro, Secretario Ejecutivo de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe, y presidente de su sección en Cuba.

A sus múltiples responsabilidades se añaden la de representante de la UH en la Cátedra de Historia de Iberoamérica y en el Proyecto Tuning para América Latina, miembro del Consejo Asesor de la Cátedra de Cultura Cubana Alejo Carpentier de la Universidad de Santiago de Compostela, subdirector de la Revista Debates Americanos de la Casa Fernando Ortiz y miembro de los consejos editoriales de varias revistas teóricas latinoamericanas. Tiene 58 años y se considera aún un hombre joven. 

-¿Qué es lo que más recuerda de los primeros años de la Revolución?

Fueron tiempos difíciles. Provengo de una familia que se consagró a la Revolución. En aquel entonces las dos terceras partes -para no decir todas- de nuestros compañeros y amigos se fueron del país. Nosotros estábamos convencidos que el futuro era nuestro, la revolución popular prometía la mística de crear un país que iba a dar solución a problemas palpables, latentes, en 1959 y de cierto modo fue así.

El doctor Sergio Guerra Vilaboy ha publicado más de 200 artículos y  ensayos sobre Historia Latinoamericana, seis folletos y 11 libros; además de otros 12 en calidad de coautor en revistas nacionales e internacionales.

-¿Cree que ha escrito un libro que abarque toda la Historia Latinoamericana?

Que la abarque toda, no. La Historia Latinoamericana es muy amplia; sin embargo, Historia Mínima de América es el resumen de mi obra. Es el más completo.

-¿Qué personaje histórico es su predilecto?

Simón Bolívar. Es una personalidad trascendente. Lo he estudiado mucho, y entre más lo hago, más lo admiro. Realmente tiene cualidades extraordinarias, es un hombre de todos y para todos los tiempos.

-Como profesor ha visitado varias Universidades extranjeras. En relación con la universidad cubana, ¿Qué ventajas y desventajas observa?
  
Hay de todo en la viña del Señor. No todo es blanco y negro. En esas universidades hay una serie de recursos que nosotros no tenemos. Por ejemplo, Internet, que no es poca cosa. Un profesor de cualquiera de ellas tiene la posibilidad de leer cada mañana el último libro publicado, de saber la última noticia, el último acontecimiento, porque tiene Internet.

Nosotros, por nuestra parte, no siempre poseemos los recursos para investigar, y si no están asequibles, es lo mismo que no querer hacerlo. Sin embargo, en Cuba los egresados tienen asegurado su puesto laboral, eso es  importante. En el exterior no es así.

-¿Qué significa para usted haberse doctorado de Filosofía?

Ese es el nombre del Título, pero en realidad todo lo que estudié fue puramente Historia. Al principio me parecía imposible, inalcanzable; sencillamente extraordinario. Pero todo lo que se hace en la vida se vuelve relativo, y cuando obtienes algo importante, algo por lo que luchaste, entonces queda en el recuerdo.

-¿Hay alguna diferencia entre la Universidad de hoy y la de su época?

En algunos órdenes la Universidad de hoy es superior a la de mi época; en otros, no. Antes la bibliografía que nos daban era muy amplia y diversa; en cambio, la biblioteca de hoy es muy pobre. Ahora hay más oportunidades laborales, sin embargo, los estudiantes de mi generación estaban más motivados, sin devaluar a los actuales, por supuesto. Pienso que esto tiene que ver porque hoy las carreras vienen por cifras. Yo recuerdo que en mi época uno estudiaba lo que quería. Ahora es lo que te toque por un escalafón.

-Entonces usted no está de acuerdo con el sistema de otorgamiento de plazas del Ministerio de Educación.

No es eso, ni siquiera sé si hay un método mejor. Además, no me corresponde buscarlo. Pero, al parecer, no está dando resultado; hay muchos estudiantes que abandonan la carrera y otros se convierten en profesionales mediocres.

-¿Qué es lo principal  que debe tener un  profesor?

Amor por su profesión y dedicación al estudio sistemático. Yo no quería ser maestro, estaba interesado en ser investigador. Tenía y sigo teniendo miedo escénico; eso no se quita, pero se controlara. Pero cuando tuve que decidirme, era secretario de la UJC y presidente de la FEU de mi escuela. El país necesitaba maestros, y como nunca exijo lo que no soy capaz de hacer, di el paso al frente. La vida me obligó a ser profesor,  le cogí el gusto y me enamoré. Considero que el complemento del profesor es la investigación; el tratar de transmitir conocimiento te obliga a investigar.
   
-¿Cuál es la falta que le perdonaría a un alumno?

Eso depende del caso, de las circunstancias. Lo que no le perdono a ninguno es que llegue tarde. Cuando empiezo mi clase cierro la puerta y quién no entró, no entra; no abro más hasta que termine.
 
-¿Qué es para usted la vida?

Es una sola, se construye y cambia constantemente .Yo no soy filósofo, no me dedico a pensar ni a analizarla; solo trato de vivirla.
       
-¿Y lo más importante en ella?

Mi familia, mis amigos y mis compañeros, en ese orden.   

-Con tantas responsabilidades, ¿cómo se las arregla para pasar tiempo con su familia?

Tengo tiempo para todo; es una cuestión de organización y planificación. Además, la mayoría de mis cargos no me ocupan tiempo. El que más lo requiere es el de Jefe de Departamento, el resto son rémoras. También tengo a mi secretaria; ella es de gran apoyo, muy eficiente, me facilita el trabajo.

-¿Alguna anécdota que contar para sus nietos?

Sí, muchas; pero recuerdo una en especial. Cuando la zafra de 1970, junto a otros compañeros nos dieron la tarea de hacer la historia de todos los centrales del país, de los más importantes, fue un recorrido desde occidente hasta oriente. Estando en las provincias centrales me mandaron a buscar de de La Habana para participar en un evento que se celebraba. Al concluir no me pude incorporar a la brigada porque la zafra casi terminaba en las provincias orientales. Digamos que tuve suerte, solamente corté caña alguna que otra vez, para quedar en vista buena. 
 
-¿Cuál es su ideal de felicidad?

Estar realizado en el plano personal y en el trabajo. Esto no quiere decir que no haya momentos de crisis. Todas las personas tienen, en un momento dado, situaciones de esa índole; es inevitable.

-¿Se valora usted como un hombre realizado?

Sí, realizado y feliz.

Ha  recibido las distinciones Por la Educación Cubana, Rafael María de Mendive y la Conmemorativa 260 aniversario de Universidad de La Habana. Obtuvo el  Premio Científico Anual al mejor libro publicado, El dilema de la independencia: las luchas sociales en la emancipación latinoamericana. En el año 2002 le otorgaron la Distinción Especial del Ministerio de Educación Superior y en el 2003 fue seleccionado Vanguardia Nacional del Sindicato de Trabajadores de la Educación.

-¿Qué siente cuando recibe esos reconocimientos?

No creo en las condecoraciones; ellas no dicen nada. Las acepté porque todo el mundo lo hace  y no quiero ser el pesado, el excéntrico que no  lo hace. Los premios son otra cosa. Cuando son bien dados, por supuesto, te estimulan, te  incitan  a  trabajar. Te comprometen a instruir sin esperar nada a cambio, solo la comprensión y la asimilación de la materia. No puedo negar que te consagran a enseñar más y a estudiar autodidactamente. Sientes un poco de satisfacción, porque te reconocen la labor que has realizado y sientes la necesidad de seguir preparándote cada día un poquito más.     

-¿Le falta a Sergio Guerra algún sueño por cumplir?

Sí, quizás un libro, una investigación… Todas las personas  tienen un sueño y las que no lo poseen sencillamente dejan de existir.
  
Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

Ficha técnica:

Objetivo central: Conocer sobre la obra y personalidad del entrevistado.

Tipo de entrevista:

Por su forma: mixta
Por su contenido: de personalidad
Por  el canal que se obtuvo: directa

Tipo de título: genérico
Tipo de entada: de presentación
Tipo de cuerpo: mixto
Tipo de conclusión: de opinión del entrevistado

Fuentes consultadas: directa (entrevistado)

 

22/01/2009 18:18 islalsur #. Nosotros, los del 280


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