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RENACER

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Historia del primer órgano restaurado en Cuba, el Daublaine-Ducroquet, de la Iglesia de San Francisco de Paula.

CAROLINA GARCÍA SALAS Y MÓNICA BARÓ SÁNCHEZ,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
  
El órgano (Daublaine-Ducroquet, Francia, ca. 1845-1855) de la Iglesia de San Francisco de Paula, logró seducir con su melodía a quienes asistieron a su reestreno.

Este es el primer órgano restaurado en Cuba, conserva gran parte de su tubería y maquinaria originales. En su placa consta que fue construido por la antigua casa francesa Daublaine-Callignet, y aunque no aparece la fecha, se conoce que fue entre 1845 y 1855 porque durante esa década el taller perteneció al comerciante Pierre Alexander Ducroquet, quien añadió su apellido a los instrumentos que se fabricaron en el período.

Compuesto por más de 400 tubos, permaneció en el coro alto de la pequeña parroquia de Paula hasta la expropiación del templo a principios del siglo XX, cuando fue trasladado al reparto Mónaco. Allí fue deteriorándose paulatinamente al ser atacada parte de su madera por el comején. Sin embargo, antes de su absoluta destrucción, en el año 2000 las autoridades eclesiásticas lo donaron a la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, donde se ocuparon de iniciar la rehabilitación de este y otros instrumentos en desuso. 

Luego de diferentes investigaciones, contactaron con el organista español Joaquín Lois, quien vino a Cuba en el 2000 para catalogar todos los órganos de Ciudad de La Habana, y concluyó que el de la iglesia de Paula era el más interesante, por lo que recomendó fuera el primero en repararse.

En el 2005, una vez desmontado y embalado en 13 cajas, fue transportado por vía marítima hacia el taller de Lois, en España, donde recuperó su esplendor musical. No fue tarea fácil, los especialistas tuvieron que superar diversos obstáculos producidos por las huellas del tiempo y las termitas. Paralelamente, la misión de renovar su fachada de roble de estilo neogótico, le fue confiada a Rosa Lima Pino, ebanista del Gabinete de Restauración de la Oficina del Historiador.

A pesar de que la renovación del frontispicio finalizó en el 2006, el órgano no arribó a Cuba hasta junio del 2007, cuando dio inicio la fase de montaje.



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