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VIH-SIDA: LAS VÍCTIMAS MÁS JÓVENES ESTÁN A MEDIO CONTAR

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WENDY MARTÍNEZ ZUFERRI,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Mientras que en Rusia el número de niños infectados con VIH ha alcanzado los 140 mil, en Cuba la cantidad de infantes portadores y enfermos suma 32 y tiende a descender.

Estos datos tan precisos no están en el reporte anual de la sección contra el SIDA en las Naciones Unidas (ONUSIDA), pues allí no se contempla aparte los infantes, sino dentro del grupo de “menores de 25 años”.

Los datos más minuciosamente contabilizados y también los más accesibles son, paradójicamente, los referidos a los menores de los países subdesarrollados. En un solo día el buscador Google registra unas 30 notas de prensa que giran en torno a los menores con VIH/SIDA de las naciones más pobres. Con frecuencia estos niños son noticia por el sensacionalismo que se mueve alrededor de cuestiones como el crecimiento veloz de las cifras de contagiados, o la cantidad de ellos que quedan sin amparo.

Por supuesto, estos pequeños están en semejante situación porque, excepto para los medios de prensa, no son una prioridad claramente establecida por los gobiernos. La mayoría de la atención que ellos reciben en los países desarrollados parte de iniciativas individuales, como es el caso en Guatemala de la unidad de pediatría de la Clínica Luis Ángel García, en la capital de este país.

“El apoyo económico es lo que necesitamos para contraatacar el virus. Esperamos la respuesta a nivel nacional porque la niñez y la juventud no sólo son responsabilidad de una fundación, sino de todos”, señaló la doctora Blanca Samayoa, quien atiende a los pacientes de VIH/SIDA en dicho departamento, a raíz de la donación hecha a su hospital por la Fundación Elton John.

En Cuba, país donde la atención médica gratuita está garantizada a nivel estatal, el gobierno financia los exámenes para la detección del virus y las medicinas que se requieran para combatir las enfermedades oportunistas, además de asegurar un hogar y mantenimiento económico para aquellos que hayan quedado huérfanos.

“No es solo el problema estrictamente médico, hay que crear buenas condiciones económicas y de vivienda a los menores, que reciban una dieta especial. Tratamos de que lleven una vida lo más normal posible, que aprendan alguna manifestación artística o practiquen deportes. Incluso, para disminuirles el stress lo más posible, mientras son muy pequeños y están asintomáticos no les hablamos de su infección”, explica Norberto Fonseca, coordinador nacional del Proyecto Dirigido a Niños Afectados por el VIH.

En Cuba, como parte del control, se establecieron los métodos de detección temprana y tratamiento en las embarazadas, gracias a lo cual la cifra de niños infectados en el país ha oscilado siempre sobre los 30.

Otros países subdesarrollados como Uruguay brindan atención médica pública y medicamentos gratuitos a los infantes portadores del virus, pero al no existir un plan estatal para la atención integral de estos pacientes, hay necesidades que quedan sin cubrir.

“Muchas madres seropositivas están en la calle junto a sus hijos. Para ellos la mejor salida no es un refugio ni un albergue, sino recurrir a las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs)”, relata Virginia Galeano, asistente social del Centro de Referencia de Tratamiento para el SIDA del hospital Pereira Rossell, en Montevideo, Uruguay.

Los niños seropositivos tampoco son prioritarios para las compañías farmacéuticas internacionales, pues faltan medicamentos que se adecuen a este grupo de edad. Este año tuvo lugar una negociación colectiva entre los Programas Nacionales de SIDA de América Latina y once de las fábricas que elaboran este tipo de medicamentos, pero no se consiguió que accedieran a crear fórmulas pediátricas, solo consintieron en bajar los costos de los ya existentes.

Uno de los temas más sensibles en lo que respecta a la atención de los niños afectados por el SIDA y que es, sin embargo, uno de los menos cuidados, es el de la inserción en la comunidad, ya sea el barrio o la escuela.

Los Derechos de  los Niños y el SIDA elaborados por la Convención de las Naciones Unidas para los Derechos del Niño establecen que “los menores infectados tienen derecho a completar su educación siempre y cuando la enfermedad no les impida asistir a la escuela, y no deben recibir un trato diferenciado por su condición”.

En la práctica, el temor de la población al contagio hace que las autoridades médicas no den a conocer las identidades de los pacientes. Cuando existen fallos en la confidencialidad, las familias a lo ancho del orbe se han visto en la necesidad de realizar constantes mudanzas, o han enfrentado comentarios prejuiciosos.

El hecho de que en Argentina hasta el año 2005 no se cuantificara a los niños con SIDA como víctimas de la pandemia y que aún en Kenia no se lleve un conteo exacto de cuántos han quedado huérfanos a causa de la enfermedad, demuestra que en muchas naciones del mundo los menores infectados por el VIH siguen estando en tierra de nadie. No se encuentran dentro de los grupos de alto riesgo porque no son trabajadores sexuales, drogadictos u hombres que tienen sexo con hombres, pero pueden ser hijos de cualquiera de ellos.

Por ello, a pesar de los esfuerzos aislados, los niños infectados constituyen, como los denomina la UNICEF, “el rostro oculto del SIDA”. 
 
Ficha técnica:

Estructura: Deductiva, de lo general (en el mundo) a lo particular (Guatemala, Cuba, Uruguay, Rusia)

Estrategia de fuentes:

Norberto Fonseca, coordinador del Programa Nacional de Atención a Niños Afectados por el VIH/SIDA.

Mayra Rodríguez, psicóloga del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) que atiende a niños y jóvenes seropositivos.

Declaraciones de la doctora Blanca Samayoa, directora del Departamento de Pediatría en la Clínica Luis Ángel García en Ciudad de Guatemala, al periódico Prensa Libre, de Guatemala.

Declaraciones de Virginia Galeano, asistente social del Centro de Referencia de Tratamiento para el SIDA del hospital Pereira Rossell en Montevideo, Uruguay al periódico El País en su edición para Uruguay.

Derechos de  los Niños y el SIDA según la Convención de las Naciones Unidas para los Derechos del Niño.

Reporte del 2007 de la organización de lucha contra el SIDA en las Naciones Unidas ONUSIDA.

Soportes:

Hechos colaterales: No existe un tratamiento médico acorde a las necesidades específicas de los niños con SIDA.

Contexto: Incremento de las cifras de los menores con SIDA en las naciones del Tercer Mundo.

Antecedentes: Labor de los orfanatos católicos. Diferencia histórica entre países como Cuba que brindan apoyo estatal a los infantes con VIH/SIDA y aquellos donde depende de la iniciativa privada.

Respuesta al cómo y al por qué:

Ejemplo de respuesta a un por qué:

Por supuesto, estos niños están en semejante situación porque, excepto para los medios de prensa, no son una prioridad claramente establecida por los gobiernos.

Ejemplo de respuesta a un cómo:

“Muchas madres seropositivas están en la calle junto a sus hijos. Para ellos la mejor salida no es un refugio ni un albergue, sino recurrir a las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs)”,

Niveles: Explicación e interpretación.

Juicios:

Analíticos: Toda la nota está estructurada como un juicio analítico, ya que parte de mi percepción del problema de la desinformación acerca de los niños seropositivos, tras haber consultado los materiales y fuentes acerca del tema.

Ej.: Por supuesto, estos niños están en semejante situación porque, excepto para los medios de prensa, no son una prioridad claramente establecida por los gobiernos.

Disyuntivos: Situaciones contrapuestas, comparaciones.

Ej.: Los datos más minuciosamente contabilizados y también los más accesibles son, paradójicamente,  los referidos a los menores de los países subdesarrollados.

De valor: Las declaraciones de las personas responsables por el cuidado de los niños infectados, pues aunque no son analistas o especialistas teóricos, sus experiencias personales tienen vinculación directa con el tema.

Ej. : “El apoyo económico es lo que necesitamos para contraatacar el virus. Esperamos la respuesta a nivel nacional, porque la niñez y la juventud no sólo son responsabilidad de una fundación, sino de todos”



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