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TAN SENCILLA COMO EL PRIMER DÍA

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El pueblo de Cuba merece de cada uno de sus hijos lo mejor que tenga, aseveró la profesora María Teresa Ferrer Madrazo, quien ha encontrado en el hacer la mejor manera de decir.

RAFAEL ALEJANDRO GONZÁLEZ ESCALONA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

A María Teresa Ferrer Madrazo, profesora por más de 40 años, la muerte la encontrará como a la Francisca del cuento: trabajando. Esta mujer de complexión nervuda no descansa ni un instante. Para entrevistarla fue necesario pedirle un alto en su incesante trajinar por la vida haciendo lo que más le gusta, enseñar.

Actualmente es Vicedecana de la Facultad de Educación Infantil del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV), al frente de la formación emergente de maestros de enseñanza primaria.

La formación emergente de maestros primarios

En el año 2000 fue designada directora de la escuela Revolución Húngara de 1919, en la provincia de La Habana, símbolo del programa de la Revolución destinado a la formación emergente de maestros primarios, y su labor al frente del colectivo de trabajadores del centro dejó pautas en el proceso de preparación de personal docente en la Batalla de Ideas.

“Ese es un momento significativo de mi vida. Creo que hay una María Teresa antes y después del 17 de septiembre del 2000. Generalmente se invierten las razones que motivaron la creación del programa. La carencia de profesores primarios pudo haberse paliado aumentando la cantidad de alumnos por aula, pero la Revolución quería mayor desarrollo y calidad de la enseñanza en el país.

“Para lograrlo hay que comenzar por la escuela primaria, que es la base de la instrucción. Mientras menos niños hallan en el aula, más fácil será el trabajo del profesor, quien podrá atender las deficiencias individuales. Además, aumentará la seguridad del maestro acerca de la recepción por los alumnos de lo que transmite, así como el vínculo con la familia.

“Todas estas razones, sumadas al déficit de pedagogos, motivaron la creación de la escuela Revolución Húngara de 1919. Ya había trabajado en todos los niveles de enseñanza, menos en el preuniversitario. El reto era grande: formar maestros en un período de cinco meses y 17 días. Además, supervisado mañana tarde y noche por Fidel Castro en persona.

“Ahí tuve la posibilidad de ver al Comandante de cerca, conversar con él, muy nerviosa al principio, y valorar personalmente la grandeza que lo caracteriza. Mi función fue organizar a esa gran cantidad de profesores en un colectivo, y ganarme el respeto de los futuros educadores y sus padres.”

Comenta que fue una época de intenso trabajo, entre marchas y movilizaciones. Sus ojos brillan al recordar aquella titánica obra en la que el crédito fue de todos, según sus palabras.
“Fue una misión hermosa. Poco a poco logramos la tarea. En el primer corte de promoción solo 13 adolescentes aprobaron, más tarde aumentó el número, todo con mucho trabajo. Yo sola no hubiera podido llevar a cabo aquella actividad. Mi mérito, si existe alguno, consistió en adaptarme al grupo y lograr que todos juntos entendiéramos la importancia de la tarea para el país.

“Ya se recogen los primeros frutos. Aquí en el Varona hay un grupo trabajando en la formación de maestros. Una de ellos hizo su maestría y prepara su doctorado, otros terminan próximamente”.

-Muchos jóvenes que entran en los procesos de captación provienen de sectores tradicionalmente marginados, ¿perjudica los resultados docentes o es algo remediable?

En principio no comparto al ciento por ciento la idea de que sean sectores marginados. Es cierto que una parte de ellos procede de familias con escasos recursos, pero la pobreza en Cuba es relativa comparada con la del mundo. Además, la falta de medios no elimina capacidades, lo que hay es que potenciarlas. Por eso ocurre que no todos los muchachos concluyen el curso en el tiempo normal. Cada 21 días hacemos un corte de promoción, que no es sólo instructivo, también incluye un análisis de la formación del ser humano.

El proceso sistemático nos da la posibilidad de ver el avance, porque comenzamos con un diagnóstico no sólo cognitivo, sino social, integral, para saber de dónde viene, por qué viene, cómo fue su primaria, la familia, el barrio, todo. A partir de las conclusiones recogidas trazamos un plan para cada estudiante, con plazos que permitan eliminar los problemas en la formación.

Es verdad que varios muchachos llegan a nuestras aulas con conductas inapropiadas, pero pasada una semana no se quieren ir de la escuela, porque los tratamos como lo que son: personas jóvenes, adolescentes, a los que les falta el cariño muchas veces. Es por todo ello que el vínculo con la familia es decisivo, pues transformamos a esos chicos y también a su entorno doméstico.

-¿Está satisfecha del resultado del programa?

En el proceso hemos ido mejorando en todo lo que hacemos. No estamos aún en el nivel que necesitamos. En los casos que nos equivocamos tomamos medidas, sin rehuir la responsabilidad.

Hoy estamos en una etapa de perfeccionamiento. Todos los años revisamos los programas, consultamos con los muchachos, con los padres, con las direcciones de las escuelas donde ellos se insertan.

Diputada de la Asamblea Nacional

En el año 2003 María Teresa Ferrer Madrazo fue elegida miembro de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Con modestia recuerda ese momento de su vida.

“El cubano que se siente comprometido con su país se caracteriza por la humildad, por la sencillez. Estas cualidades deben permitirle identificar los valores en el otro, no pensar que son sólo propios. A mí se acercaron los muchachos de la Federación Estudiantil Universitaria, la Federación de Mujeres Cubanas y el sindicato, pero como estaba sumergida en mi trabajo no le presté mucha atención a todo el proceso.

“Un buen día, me llamaron de la Comisión de Candidatura, me pidieron una serie de documentos y el resultado fue que salí electa delegada con más del 94 por ciento de los votos en el municipio Cerro, por el Distrito 2, compuesto por los consejos populares más humildes del Cerro: El Canal, Las Cañas, Armada y Palatino.

“Bueno, salí electa diputada. Se constituyó la Asamblea Nacional y es ahí donde me estremezco. Cuando pasan el folleto con los posibles miembros del Consejo de Estado, que lo abro y veo mi cara, quedé petrificada. Porque bien, yo puedo ser una entre 600, pero entre 31, ¡¿yo?! Había un compañero que se sentaba a mi lado y me decía: “¿Y por qué tú no?”, y yo le respondía: “No digo que yo no, sólo que nunca pensé que me fueran a seleccionar”.

-¿Cuáles son los retos como miembro del Consejo de Estado?

Salir diputada y miembro del Consejo de Estado es un reto difícil. Pienso que cualquiera de estas tareas exige mucho compromiso y entrega.

La función de diputada es compleja, porque se hace voluntariamente, que para mí es lo mejor, sin cobrar un centavo. Implica que tengo que hacer más esfuerzo para asistir a la rendición de cuentas, para ir a la Asamblea, que a veces se me sobreponen tareas, y debo ser capaz de priorizar entre ellas.

Dentro de la Asamblea Nacional, asumo la vicepresidencia de la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología. Como soy maestra me va bien, así que me gusta. El pueblo de Cuba merece de cada uno de sus hijos lo mejor que tenga, y si eso es lo que me corresponde hacer, hay que retribuir el privilegio otorgado.

Desde el aula

“Nací en el año 1947, en una familia de campesinos humildes y analfabetos. Comencé la primaria en una escuela rural a dos kilómetros del bohío donde vivía. Terminé el sexto grado en 1959. En Cuba, al triunfo de la Revolución, el déficit de maestros era grande y, como muchos jóvenes, me incorporé espontáneamente a la enseñanza.

“Al finalizar la Campaña de Alfabetización continué trabajando como maestra voluntaria, incluso durante la Crisis de Octubre. En 1962 me incorporé al curso de profesores Minas-Topes-Tarará a escondidas de mi abuela; yo apenas era una niña y ella no me hubiera dejado ir.

“Aún entonces el magisterio no era para mí lo más importante; actué de esa manera porque era una tarea a cumplir.  Entre las responsabilidades que los jóvenes teníamos allí, me fui convenciendo de que la educación era la profesión que me gustaba.

“Todo mi desarrollo académico tras graduarme, lo realicé desde el magisterio. Para mí lo más importante es la enseñanza, de tal modo, que siempre he tenido responsabilidades políticas e institucionales y nunca he dejado de dar clases”.

Su labor a lo largo de cuatro décadas avala dicha aseveración. En 1970 se graduó como pedagoga especializada en retraso mental,  y en 1983 obtuvo la licenciatura de Pedagogía-Psicología. Es además, Máster en Educación y Doctora en Ciencias Pedagógicas.

-¿Qué recuerda de sus inicios en el campo de la Pedagogía Especial?

Me acuerdo como si fuera hoy. Donde radica actualmente la Casa de la Cultura del municipio Diez de Octubre, estaba la escuela Julio Antonio Mella para niños con retraso mental. En septiembre de 1968 comencé allí, mi primer centro laboral dentro de la especialidad. Tuve muy buenos profesores: médicos, neurólogos, psiquiatras, psicólogos, clínicos, pero también estupendas profesoras en el campo de la pedagogía, lo que me ayudó mucho.

El desempeño en la educación especial sensibiliza, humaniza. El trabajo en esa área de la enseñanza crea un vínculo específico con los pequeños; no sólo te necesitan, sino que aprendes de ellos.

-¿Cuál fue su primera experiencia en tareas de dirección?

Terminado el curso en la escuela Julio Antonio Mella, me designaron como directora del centro de Enseñanza Especial Luis Ramírez López, en el Cerro. Quedé atónita. Allí había profesores de mucha experiencia, y era mi segundo curso como graduada. Así que me dediqué a visitar sus clases y cuando terminaban, les preguntaba por qué habían procedido de una forma, por qué de otra. Cuando ellos estaban preparando las libretas de los niños –en las escuelas especiales hay que hacerlo-, yo me sentaba con ellos a ayudarlos. Con ese método fui aprendiendo a desenvolverme en todas las funciones.

-¿Cuál es su valoración acerca del Pedagógico Varona como centro rector de la labor pedagógica desarrollada en Cuba?

El Varona se ha ganado el derecho de constituirse en institución dirigente de la educación cubana. Aquí trabajaron grandes pedagogos que por su entrega son paradigmas para los que seguimos y para los jóvenes que ingresan. Todo lo que hay aquí “huele” a magisterio, a entrega. Los éxitos en cualquier área son posibles gracias a la calidad humana que tienen los profesores del centro. Ellos están convencidos de los que significa la enseñanza.

Soy de las que abogo por aquello de que sin educación no hay Revolución posible. La prueba de ello está en la primera acción realizadas por los gobiernos progresistas que han arribado al poder en Latinoamérica, encaminada a eliminar el analfabetismo. Y es un orgullo para nosotros ver como esto ocurre porque Fidel lo había previsto desde 1953 en La historia me absolverá. El Varona ha sido consecuente con todo ese legado.

-¿Cuándo parará María Teresa?

La profesora María Teresa va a parar cuando la naturaleza lo decida. Pienso que no tengo derecho a privar a mi país, desde el sector en que trabajo, de las posibilidades que todavía tengo. Mi vida es mi hija, y mi trabajo.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Conocer la labor de María Teresa Ferrer Madrazo dentro del Programa Emergente de Formación de Maestros.

Objetivos colaterales: Indagar acerca de su trabajo como diputada de la Asamblea Nacional del Poder Popular y miembro del Consejo de Estado. Conocer sobre su vinculación con el magisterio, más específicamente con la educación especial. Saber su valoración acerca del desempeño del Varona como institución rectora del quehacer pedagógico del país.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual
Por su forma: Mixta
Por su contenido: De personalidad
Por el canal que se obtuvo: Conversación cara a cara

Tipo de título: De referencia al entrevistado.
Tipo de entrada: De presentación.
Tipo de cuerpo: Mixta
Tipo de preguntas: 1)Directa, 2)Directa, 3)Abierta, 4)Abierta, 5)Informativa, 6)Abierta, 7)Abierta.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado

Fuentes consultadas: Currículo del entrevistado. Documental.

24/03/2009 20:27 islalsur #. Rostros del Varona


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