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HEMODIÁLISIS, ALTERNATIVA PARA SEGUIR VIVIENDO

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Los tratamientos dialíticos resultan imprescindibles en determinados pacientes con enfermedades renales crónicas.

LIANET HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

De los 42 pacientes con que cuenta la sala de hemodiálisis del Hospital General Ciro Redondo García, en el municipio habanero de Artemisa, aproximadamente un 90 por ciento rechazó el tratamiento en un principio, aseguró Dunia Cruz Porceró, especialista en Psicología Clínica del centro.

Los pacientes, al llegar a una insuficiencia renal crónica, ven desmoronadas sus aspiraciones como seres humanos y lo creen todo perdido. “Piensan que tienen una enfermedad muy grave, que pueden morir y necesitarán una máquina para sobrevivir”, precisó la especialista.

Según datos aportados por investigaciones sobre el tema, los adolescentes son quienes presentan mayores problemas. Sobre todo, cuando hacen un debut crónico de la enfermedad y no existe un tiempo intermedio entre el diagnóstico y el tratamiento, para atenderlos psicológicamente.

Hugo*, de 18 años, no hacía más que llorar al conocer su padecimiento y se negó a escuchar la palabra hemodiálisis. Actualmente asiste a la sala, pero no acepta la dolencia y prefiere ocultarla cubriendo la fístula que lo conecta al riñón artificial con una venda y poniéndose camisas de mangas largas.

Alberto Pérez Montoto, subdirector docente del Hospital artemiseño, destaca la importancia de llevar a cabo el tratamiento de modo correcto, pues tiene el propósito de sustituir la función de los riñones de manera extracorpórea y depurar la sangre, por lo cual si el paciente llega a  prescindir del servicio corre el riesgo de fallecer.

El especialista destacó, además, el elevado costo económico que representa para la nación realizar este servicio, pues cada hemodiálisis equivale para el país unos 630 dólares al año, debido a las modernas tecnologías que precisa.

La doctora Dunia, también profesora universitaria, señala: “La hemodiálisis no es la muerte, sino una alternativa para seguir viviendo”.

Javier* es otro joven que descuidó su salud bebiendo descontroladamente. Los nefrólogos acudieron a la terapia racional, a fin de convencerlo para realizar el tratamiento, sin embargo, su rechazo fue rotundo. Prefería la muerte.

“En estas circunstancias fue necesaria la terapia de choque, es decir, dar órdenes precisas al paciente, pero sin gritarle o maltratarlo”,  comenta Dunia, la encargada de que Javier accediera.

La doctora señala la labor del grupo multidisciplinario que la acompaña en la atención psicológica, la cual radica en enseñar al enfermo a afrontar su nuevo estilo de vida y mostrarle la importancia de mantenerse socialmente útil, en tanto su organismo lo permita.

Así lo hace Teresa Rodríguez, una profesora de Computación en la enseñanza primaria, quien combina el proceso dialítico con el trabajo en la escuela: “Los días que recibo el tratamiento doy las clases por la mañana y paso toda la tarde en el hospital”.

En su integración laboral resulta vital la ayuda de su esposo e hija, en quienes se apoya para no dejar el magisterio. “Actualmente recibo un curso de capacitación profesional y trato de participar en todas las actividades convocadas por el sectorial de educación”, agrega la maestra.

Según lo planteado por la licenciada Dalays Trápaga Cabrera: “La noticia del padecimiento de una insuficiencia renal crónica genera una crisis y estado de duelo en familiares y pacientes que pueden tener después un curso patológico o un enfrentamiento saludable”.

Concepción Capote, mientras aguarda por su esposo en la sala de espera, comenta: “Al principio los hijos de mi marido no querían la hemodiálisis, la consideraban inútil debido a su estado, un sufrimiento en vano. Yo acepté porque confiaba en su recuperación y, efectivamente, ha reaccionado mejor que otros pacientes”.

La comprensión y empatía proporcionadas por familiares y amigos son recursos indispensables en el apoyo emocional que necesita el enfermo crónico.

Miguel Ángel Rodríguez, es uno de los pacientes fundadores de la sala. La ayuda de la familia y los médicos le hicieron entender que debía hemodializarse. “Nunca lo rechacé porque sabía que me ayudaría”, comenta el anciano desde su cama en el hospital y a más de cinco años de enfermedad.

Como él, otra paciente llevaba más de seis años en hemodiálisis y hace poco el riñón le abrió y comenzó a funcionar por sí mismo. Caso parecido es el de una anciana que quería recibir las diálisis, pero la familia se negaba. Una noche presentó una molestia cardiaca y fue remitida a la capital. Allí estuvo varios días en terapia intensiva y recibió hemodiálisis. Gracias al tratamiento, su riñón recuperó las funciones vitales. 

En Cuba este mal afecta a más de 3 mil personas, según datos brindados por la licenciada Dalays en su investigación. Mientras, la Organización Mundial de Salud  declaró la insuficiencia renal como una epidemia que más de 600 millones de personas padecen y de los cuales dos millones necesitan vivir dependientes de diálisis.

En tanto, el país vela por este servicio como parte del programa de salud impulsado desde el triunfo revolucionario y recientemente fue priorizado dentro de la Batalla de Ideas, con la apertura de salas de hemodiálisis en varios municipios.

“En nuestro caso, atendemos desde el 2004 a los pacientes del oeste habanero (Caimito, Güira de Melena, San Antonio de los Baños, Alquízar, Guanajay, Mariel y Artemisa) que antes debían trasladarse a la capital para recibir el servicio”, señala el doctor Pérez Montoto.

*Los nombres fueron cambiados a petición de las fuentes.

Recuadro:

Causas fundamentales por las que un paciente llega a padecer una insuficiencia renal crónica:

Diabetes mellitus

Glomerulopatías (enfermedades del riñón): riñones poliquísticos, obstrucciones urinarias por cálculos.

Hipertensión arterial (Constituye la tercera causa de insuficiencia renal en Cuba y una de las primeras en el mundo)

Lupus eritomatoso

FICHA TÉCNICA:

Tema: La negativa de los pacientes con enfermedades renales crónicas a realizar el tratamiento de hemodiálisis

Propósito: A partir de un hospital municipal, contribuir a crear consciencia en estos pacientes y la población en general, acerca del riesgo que conlleva no realizar debidamente los procedimientos dialíticos.

Objetivos colaterales: Conocer opiniones de pacientes que reciben hemodiálisis, familiares y especialista en el tema.

Estrategia de fuentes:

Dunia Cruz Porceró, doctora en Psicología Clínica, parcializada en hemodiálisis y profesora instructora.

Alberto Pérez Montoto, especialista de primer grado en MGI y Nefrología, diplomado en hemodiálisis crónica, Master en Longevidad Satisfactoria y Vicedirector Docente del Hospital General Ciro Redondo García de Artemisa.

Miguel Ángel Rodríguez Martínez, paciente de hemodiálisis.

Concepción Capote, esposa de un paciente de hemodiálisis.

Dalays Trápaga Cabrera, licenciada en Psicología Clínica.

Teresa Rodríguez Lorenzo, paciente de hemodiálisis.

Soportes a emplear:

Hecho: Negación de los pacientes con insuficiencia renal crónica a llevar a cabo el procedimiento dialítico

Contexto: Situación, desde el punto de vista psicológico, de los enfermos renales de la  Sala de hemodiálisis del Hospital General Ciro Redondo García de Artemisa. El entorno de familia y sociedad.

Antecedentes: Motivos que llevan a los pacientes a negar el tratamiento, generalmente, el debut crónico en la enfermedad.

Proyecciones: Los pacientes deben realizar con la debida disciplina el tratamiento dialítico, que es la única forma de prolongar su vida y hacerla más feliz, con mayor calidad.

Fuentes: la estrategia de fuentes que se enunció al principio, se profundiza en el cómo, por qué y para qué, los pacientes deben aceptar el tratamiento.

Textos complementarios: Recuadro que completa la información sobre el tema abordado

Tipos de juicios: En el texto predominan los juicios analíticos, que constituyen la apoyatura para desarrollar el cómo, por qué y para qué es necesario que los pacientes accedan al tratamiento dialítico. Además se utilizan juicios disyuntivos mediante los puntos de vista de varios pacientes, unos de modo negativo y otros en positivo. Por último, predominan los juicios de valor, sustentados por tres especialistas en el tema, quienes presentan una opinión sólida y confiable.

Tipo de título: Genérico

Tipo de lead: Cita Indirecta

 



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