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ENRIQUE DE TODOS

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Premio Nacional de Periodismo José Martí, desde las páginas En Cuba, de la revista Bohemia, de la Osa sembró un paradigma de prensa cubana.

MAYVELI PARES MENÉNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Cerebro y corazón de aquel bastión

de la prensa cubana”. Lisandro Otero

Un hombre alegre y un periodista consagrado. Le gustaba acompañarse de amigos y compartir con ellos un trago. Fue cariñoso y sensible. Se llevó muy bien con la madre de sus dos hijos. Era un patriota, un verdadero revolucionario, hasta en su temperamento. Así recuerdan quienes le conocieron, a Enrique de la Osa Perdomo, uno de los periodistas más grandes del siglo XX cubano y merecedor del Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de la vida (1992), la Medalla Alejo Carpentier, y la Orden Félix Varela. 

Exponente singular del periodismo investigativo y literario, sus artículos en la sección En Cuba, de la revista Bohemia, renovaron la prensa cubana. Escribía para denunciar las administraciones corruptas y comunicar al pueblo aquello que nadie se atrevía a decir. Sufrió exilio por apoyar las acciones contra los gobiernos corruptos de antes de 1959.
  
Se refugió en la clandestinidad por un breve tiempo, pero sus letras no dejaron de impactar. Autor de varios libros, entre ellos se encuentran Los días y los años, Visión y pasión de Raúl Roa, y Sangre y pillaje. En este último reflejó la historia de 30 años de la revista cubana Bohemia, en la etapa capitalista.

Un excelente periodista

Carlos Piñeiros, subdirector actual de la revista Bohemia, mantuvo una estrecha relación con Enrique de la Osa y reconoce que su compañero y amigo dejó una huella imborrable en el periodismo cubano: “Fue uno de los fundadores de la sección En Cuba, la cual era prácticamente rescrita y reeditada a su estilo, pues era un brillante redactor. Esta se dedicó a profundizar en la política cubana. Lo mismo habló de los negocios sucios de los políticos, como de los chismes que los involucraban. Algunos se molestaban si no salían en la columna. A finales de los años 40, se convirtió en el espacio central de la publicación, aunque en ocasiones la censura la prohibió.

“Según me contó Marta Rojas, él  era muy exigente en el uso del idioma y colocaba los adjetivos pensadamente. Su sección era extraordinaria, realizada con gran sencillez, pero no tiene comparación con la de hoy, pues son muy distintas. En esos años se hizo para castigar lo mal hecho, la de estos tiempos es de apoyo y afirmación. El objetivo de la actual es profundizar en los problemas y logros del país.

“Nuestra revista, desde el año 2008, comenzó a otorgar el Premio de Periodismo Investigativo Enrique de la Osa, en su honor. Como todo ser humano, pudo cometer fallas, pero su obra fue brillante y ahí quedó.”

Carlos Piñeiro aún se siente su discípulo: "Nos conocíamos antes de yo comenzar en Bohemia, y hasta su muerte mantuvimos una relación muy estrecha. Sus hijos se criaron prácticamente con nosotros en la revista. Fue como un profesor, sus consejos me ayudaron y abrieron los ojos. Por lo que conversamos y lo  aprendido, por lo que hizo en Bohemia, me siento su discípulo."

En el año 1960, cuando el director de la  revista Bohemia se asiló en la embajada de Venezuela, de la Osa asumió la dirección, y dos años después tomó la jefatura del periódico Revolución hasta el año 1965. Fue también asesor del periódico Juventud Rebelde.

El hijo de la Osa, también llamado Enrique, comenta sobre la labor de su padre: “No se graduó de periodista, era una persona autodidacta, pero con él se podía hablar sobre cualquier tema.”

Un amigo especial

Luis Sexto, periodista de Juventud Rebelde, colega de profesión y amigo de Enrique de la Osa, recuerda: ”Él conocía muy bien su trabajo, defendía lo justo. Buscaba siempre lo que nadie podía informar. Mediante su sección En Cuba cultivó un periodismo investigativo y a la vez literario, donde usó el lenguaje narrativo para detallar la noticia.

"Lo conocí en 1983, luego de haber escrito un comentario sobre su libro Los días y los años, publicado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). El, un periodista de su estatura, fue a agradecerme al periódico Trabajadores, mi órgano laboral en aquel momento. Así iniciamos una relación amistosa que recuerdo con mucho cariño, también las horas de conversación en que le oía contar historias. Yo era discípulo suyo, aún sigo aprendiendo de él. Mi tesis de licenciatura fue sobre su obra, la preparé en su casa. Supe aprovechar su amistad y todo lo que valía.

"La edición de mi libro Grandes Periodistas, en el cual me refiero a su obra, es un acercamiento a su persona como periodista, su papel en Bohemia, revista que fue todo para él. En esas breves líneas no me referí a su labor en la política."

Una de sus grandes admiradoras es Ruth de la Torriente Brau, hermana de un paradigma de nuestra historia, sencillamente Pablo. Ella, que compartía las tardes de domingo con  Enriquito, como le llamaba cariñosamente, evoca hoy: "Me gusta todavía leer sus escritos, pues en su sección plasmaba lo que ocurría realmente en el país."

Esta señora de 95 años recuerda los gratos momentos que compartió con el periodista: "Lo vine a conocer siendo él una persona mayor. En los últimos años venía con frecuencia a almorzar acompañado de su hija Virginia. Ya tendría cerca de 70 años. Hablábamos de varios temas, sobre todo de política. Al finalizar la tarde, mi hermana Zoe, quien lo conocía de mucho antes, se quedaba charlando. "

Padre peculiar

Enrique de la Osa, hijo, recuerda sobre las amistades de su padre: "Sostuvo una entrañable relación tanto con Raúl como con Fidel. Compartió una gran amistad con Raúl Roa, el Canciller de la Dignidad, de quien escribió un libro titulado Visión y pasión de Raúl Roa, dedicado a su memoria. La única vez que lo vi llorar fue cuando murió ese tremendo revolucionario."

La dedicación al trabajo no le impidió a Enrique compartir tiempo con sus seres queridos: "Teníamos una relación muy abierta, de amigos. Desde pequeño iba con él a todas sus actividades. Como soy su único hijo varón me mimaba mucho y hacía mis tareas de Historia. Se inquietaba cuando llegaba tarde a casa y, en ocasiones, me narraba las vivencias compartidas con personalidades cubanas importantes.

“Me regalaba muchos libros que hablaban de guerras y hechos históricos. Conversábamos de temas polémicos como política, historia... Sabía narrar cuentos graciosos y me complacía en todo. No le gustaba llamarnos la atención. Con mi hermana Virginia la relación era diferente, la llevaba a exposiciones, obras de teatro y eventos vinculados con el arte. Ella era más tranquila.”

Preferencias y singularidades

“Como casi todo cubano, a mi papá le agradaba tomar de vez en vez. Los amigos se reunían en su estudio y lo acompañaban bebiéndose, al menos, un vaso de ron. Era muy jocoso, inteligente, directo y un gran mujeriego. Su entretenimiento especial era beber, leer y escribir. Se pasaba las madrugadas escribiendo con su vaso de whisky al lado. Según me contó, se había casado cerca de nueve veces. Decía que era ortodoxo, no comunista; y se consideraba un antiimperialista.

“Siempre le gustó estar rodeado de jóvenes. Sabía dar clases de Historia muy bien y todos lo llamaban para hacer alguna consulta, o simplemente escucharle. Desde pequeño le gustó leer, esa afición por la lectura contribuyó en la formación de su cultura. Le agradaba la pelota, pero sobre todo el boxeo; a veces jugaba ajedrez con Ernesto Guevara en casa de Haydée Santamaría.

“Era también muy besucón, y siempre, al llegar un amigo a casa, se saludaban con un beso en la frente o en el rostro. No sabía manejar, siempre tuvo chofer; y cuando tomaba le decía que se fuese, luego iba caminando.”

Su amiga Ruth lo considera un hombre alegre, cariñoso, revolucionario desde su modo de pensar hasta su temperamento: "Era un hombre muy preparado y conocía a todos los personajes importantes de Cuba muy bien. En su época, y aún hoy, es muy apreciado”.

Enrique de la Osa Perdomo transita en este 2009 por el centenario de su nacimiento y merece sobrevivir –murió en 1997- más de un siglo, no solo por desarrollar un periodismo capaz de cautivar al lector por su realismo y brillantez, sino también por ser un hombre que defendió las ideas en las que creía al punto de arriesgar su vida. Por ser un periodista para todos los tiempos.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Develar la opinión de amigos, familiares y personas que conocieron a Enrique de la Osa, sobre su personalidad y su obra.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Colectiva
Por su forma: De citas
Por su contenido: De personalidad
Por el canal que se obtuvo: Vía directa y documental

Tipo de título: De referencia al entrevistado
Tipo de entrada: De retrato
Tipo de cuerpo: De citas 
Tipo de conclusión: Opinión del entrevistador

Fuentes consultadas:

Documentales: Sexto, Luis: Grandes Periodistas. Enrique de la Osa. Editorial Pablo de la Torriente Brau. La Habana. Cuba. 2008.

¿Quién es quién? en la prensa cubana. En: http://www.Cuba Periodista.cu. Consultado el 20 de noviembre del 2008.



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