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FORJADOR DE GENERACIONES

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El pedagogo Samuel Ruiz Ruiz coincide con José Martí en que “... la educación no debe apagar al hombre, debe hacer que surja al sol, todo el oro de su naturaleza...”.

Texto y foto:
LIZ XAMIRA ABAD JAREL,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El aula está iluminada por los rayos de luz que atraviesan las ventanas. Los alumnos siguen con detenimiento los movimientos del profesor, quien con un puntero recorre las partes de la maqueta del cuerpo humano. Cada punto es un nuevo conocimiento que se abre a los estudiantes. El maestro transmite su amor por los seres vivos y en las palabras hay sabiduría y amor.

En una pequeña sala de la Sede Universitaria Pedagógica de Habana del Este fue la conversación con Samuel Ruiz Ruiz, un hombre que dedica su vida a la profesión de enseñar. Imparte clases a los profesores generales integrales de cuarto año en este centro y se siente feliz de haber preparado a varias generaciones de docentes que han contribuido de diferentes formas al desarrollo del país. La sencillez sobresale cuando habla sobre el magisterio.

-Cree que la educación cubana actual está a la altura de las tradiciones pedagógicas aportadas por Varela, José de la Luz, Martí  y otros insignes.

Se encuentra a la misma altura porque está diseñada para mejorar cada día más, y depende de los profesores dar la veracidad a esta obra, en función de mejorar las clases. Por ejemplo, de acuerdo con la atención que reciben los profesores generales integrales, lograr que se gradúen como verdaderos profesionales capaces de enfrentar los retos de la educación, pero debe seguir perfeccionando la obra para que estén en correspondencia con las metas de la sociedad cubana.

Samuel Ruiz estuvo presente en un momento importante de la educación cubana: el plan de la Isla de la Juventud donde cursaron estudios, más de 20 mil muchachos de 30 países, fundamentalmente de África. Un proyecto que se realizó con absoluto respeto a la identidad nacional de los jóvenes, de manera que no perdieran sus raíces mientras se preparaban para ser más útiles a sus pueblos. Por esta labor fue merecedor de la condición de profesor internacionalista.
 
-¿Qué repercusión tuvo para usted servir en su propia patria como internacionalista?

Era muy joven y estaba recién graduado. Fue una gran experiencia y tuvo mucha significación en mi vida. Impartir clases a estudiantes extranjeros consistía en un compromiso inmenso desde el punto de vista docente, político y laboral.

Permitió apropiarme de herramientas para el posterior ejercicio de la profesión, como por ejemplo, disciplina laboral, hábitos de superación y autopreparación y, además, desarrollar el internacionalismo como obra y acción desinteresada y fructífera. La  misión  más altruista que pueda asumir  cualquier hombre.

Su primera experiencia laboral, al graduarse en 1981, fue en la escuela 28 de Enero, en la Isla de la Juventud, con estudiantes mozambiqueños. Allí cumplió el servicio social durante tres años como jefe de cátedra de Biología.

-¿Cómo fueron las relaciones con los alumnos?

Ellos, a pesar de que eran de otro país y tenían características diferentes, se adaptaron. Se estableció una gran relación, prácticamente éramos sus familiares, ya que al estar internos en la escuela pasábamos casi todo el tiempo juntos; incluso, cuando salíamos de pase para ir a nuestras casas, ellos nos llamaban para preguntar cuándo regresábamos. Después de graduados, nos mandaron cartas de agradecimiento por la ayuda que le brindamos.

Samuel Ruiz comenzó a impartir clases en la Sede Pedagógica desde su fundación en el 2004, primero como profesor adjunto atendiendo a los estudiantes de la especialidad de Biología, y tres años después pasó a laborar directamente en la institución y a pertenecer al Instituto Superior  Pedagógico Enrique José Varona. Actualmente es el profesor responsable de la Comisión Municipal  de Ciencias Naturales  y atiende  los talleres de Metodología de la Investigación.

-¿Las Sedes Pedagógicas Municipales responden a las exigencias de la educación actual?

Estas escuelas posibilitan el seguimiento y continuidad de los estudios, van encaminadas a la formación de alumnos y a poder atender de forma  sistemática y directa en el territorio a los estudiantes. De esa manera se logra el encargo social de formar profesores a la altura de las exigencias de la pedagogía actual. Además, responden a la estrategia general de la Revolución de incorporar a los jóvenes a la educación superior, para tener cada día una población, más culta e instruida.

-¿Cuál es su opinión sobre los nuevos programas de estudios que se ponen en práctica en todos los niveles de enseñanzas de nuestro país?

Resulta un modelo ascendente. Respecto al desarrollo de la ciencia y la técnica, permiten un mejor diagnóstico y sistematicidad en el trabajo. Con el empleo de los medios y elementos tecnológicos como son el uso de las teleclases, se permite una mayor calidad en los programas,  ambos contribuyen a dar continuidad a la concepción y estrategia educacional cubana. Este modelo es elogiado por la Pedagogía latinoamericana.

-¿En qué tema de la pedagogía se  centra  el trabajo de su  maestría  en Ciencias de la Educación? 

En la diversidad pedagógica hay estudiantes de bajo y alto rendimiento, estos últimos son los que escogí, porque también hay que darles una  preparación específica. El objetivo fundamental es el desarrollo de la actividad de estudio de los alumnos de alto rendimiento escolar, atendiendo a una  estrategia de la educación cubana: la atención diferenciada a los estudiantes de acuerdo con su coeficiente de inteligencia.

-¿Algún paradigma de pedagogo cubano le  sirvió  de inspiración para su profesión...?

La Historia de Cuba, es rica en ejemplos de pedagogos, pero nosotros siempre dimos continuidad fundamentalmente a nuestro Héroe Nacional José Martí, que es un ejemplo a seguir por todos los cubanos.

Él nos dejó una obra basta que perdurará para todos los tiempos y cuyo ideario pedagógico es un legado, y a su vez, un compromiso para los maestros: formar hombres a la altura de su época, que sean un resumen de la ciencia, la técnica y la cultura, del contexto social que les corresponde vivir. Otro gran pedagogo cubano es nuestro Comandante en Jefe, quien nos demostró que el ejemplo es lo que más enseña y educa.

-¿Cuándo decidió ser maestro?

La vocación por el magisterio comenzó a los 16 años. De niño pensé que sería médico, pero a pesar del cambio de opinión, mis padres apoyaron la decisión. En décimo grado integré el quinto contingente Manuel Ascunce y ahí me decidí por la especialidad de Biología.

-¿Por qué seleccionó esa materia?

Siempre me gustó la naturaleza, los animales, las plantas e investigar sobre el cuerpo humano. Quería conocer todo lo referente a los seres vivos. Por esa razón decidí convertirme en profesor de Biología.

-En su opinión, ¿qué connotación han tenido las tres Revoluciones Educacionales en las diferentes etapas en que se  desarrollaron?

Una gran repercusión, porque permitieron dar continuidad a la obra  educacional de la Revolución Cubana en cada momento histórico. Ayudaron a cubrir la demanda de profesores que existía con el paso al frente de muchísimos compañeros, y lograron un mayor seguimiento a las enseñanzas educacionales, principalmente la media.

-¿Qué recomienda a los jóvenes que se inician en las carreras pedagógicas?

Un maestro debe poner mucha voluntad y amor, tener gran preparación porque se necesita de investigaciones continuamente para obtener buenos resultados. En la calidad de las clases está la expresión de preparar mejor al alumno, y así poder responder al llamado de lograr una mejor educación en Cuba. Les digo: que no se retracten de la profesión seleccionada… y tengan la paciencia requerida.

Como plantea  nuestro Apóstol en  su  ideario pedagógico, debe existir una unidad dialéctica indisoluble entre lo cognitivo y lo afectivo, por  lo que se requiere para tal  obra una persona no solo con la instrucción  necesaria,  también con las cualidades que conlleva tal labor.

Todos los jóvenes educadores deben recordar cada día las palabras de José de la Luz y Caballero: “…Instruir puede cualquiera, educar, solo el que sea el evangelio vivo….”.

-¿De qué forma le gustaría que lo recordaran sus alumnos?

Como un maestro que los ayudó en una parte de su formación, trató de impartirles las clases lo mejor posible, servir de ejemplo para quienes siguieron la profesión y los preparó en aras de que ofrecieran su aporte a la sociedad. También, la persona en la que pueden depositar su confianza por su experiencia y capacidad de orientación.
 
-¿Cómo se siente al ser profesor de tantas generaciones?

Escogí por vocación esta profesión cumpliendo una de las misiones del momento histórico. Al ser formador de generaciones veo en el decursar de los años cómo los jóvenes que formé están vinculados de una manera directa al desarrollo del país, eso siempre es un aliciente y una meta para perfeccionarme como profesional. Estoy orgulloso y satisfecho de seguir la obra grandiosa de educar y formar al hombre nuevo como lo hicieron paradigmáticos pedagogos cubanos.

-¿Que papel desempeña el Instituto Superior Pedagógico en el desarrollo de la Educación Cubana?

El Varona es un paradigma. En cada momento histórico ha proporcionado una formación sistemática a los profesionales, ahora mucho más, porque preparamos a los profesores generales integrales, el nuevo reto.

El Instituto Superior Pedagógico nos permite recibir una mejor preparación docente para tener mayores desempeños en la formación de los jóvenes maestros que serán los que eduquen a las futuras generaciones. Es una fragua de pedagogos para todos los tiempos, y desde el triunfo de la revolución hasta la actualidad, el abanderado de la pedagogía cubana, seguidor de las más genuinas tradiciones vinculadas con la enseñanza en nuestro país y en América Latina.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha técnica:

Objetivo central: Indagar sobre el trabajo del profesor Samuel Ruiz en la Sede Pedagógica y su trayectoria laboral.

Objetivo colateral: Conocer cuándo se inició en la profesión, opiniones acerca del modelo pedagógico actual, papel desempeñado por el Instituto Varona en la educación cubana, cargos ocupados. 

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual
Por su forma: Clásica
Por su contenido: De personalidad
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo

Tipo de título: Genérico
Tipo de entrada: Descriptiva
Tipo de cuerpo: Clásico
Tipo de preguntas declaradas: 1-De opinión, Directa, 2-Abierta, 3-Directa, 4-Abierta, 5-De opinión, 6-Abierta, 7-Abierta, 8-Abierta, 9-Abierta, 10-Abierta, 11-Abierta, 12-Abierta, 13-De opinión, 14-Abierta
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistado

Fuentes consultadas: Samuel Ruiz Ruiz, no documental

16/06/2009 22:29 islalsur #. Rostros del Varona


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