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AGUAS MINEROMEDICINALES: UNA OFRENDA DE LA NATURALEZA…PARA LA VIDA

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VIVIAN SÁNCHEZ,
Asesora de la Televisión Cubana,
Cortesía para Isla al Sur.

Desde la antigüedad, el  hombre aprovechó las propiedades curativas del agua. Luego, la ciencia descubrió que eran sus minerales constitutivos los responsables de sus propiedades terapéuticas. En la actualidad, las aguas mineromedicinales son muy eficaces en variadas dolencias y en la prevención de otras. Para ello existen centros especializados que se dedican a la utilización de esa fuente maravillosa que ofrece la Madre natura. Cuba cuenta con instituciones de ese tipo ubicadas en un entorno fascinante, donde recreación y terapia se combinan para lograr un feliz esparcimiento y una calidad de vida superior.

El agua constituye la esencia de la vida

Al nacer, nuestro organismo está constituido por 75 % de agua, proporción que disminuye a 60% en la etapa adulta y continúa decreciendo a medida que envejecemos.

Su importancia se puede valorar en el hecho que podemos estar un tiempo determinado sin ingerir alimento sólido alguno, pero no más de 48 horas sin beber agua. Ello indica que es un elemento indispensable para la vida.

Las necesidades de agua de una persona están estrechamente relacionadas con factores exteriores como el clima, los hábitos alimentarios y la actividad física, entre otros. En condiciones normales, una persona debe ingerir al menos 8 vasos diarios de agua, aunque el consumo puede variar de acuerdo con los factores expuestos anteriormente.

El agua también le aporta al hombre otras utilidades. Tiene un valor inestimable cuando se usa para la terapia. Su aplicación en la cura de diferentes dolencias emerge de las culturas más antiguas, y aunque los más reconocidos son los baños griegos y romanos, también los egipcios comprobaron los beneficios de las aguas medicinales y de los fangos.

Se considera que los médicos griegos fueron los de mayor pericia en el empleo terapéutico de las aguas y que por ello los templos de Asclepio, hospitales de la época, se construían invariablemente junto a manantiales.

Hipócrates también utilizó las técnicas hidroterapéuticas que luego fueron abandonadas durante mucho tiempo y sólo volvieron a cobrar alguna importancia en el siglo XVIII.

Cuentan que la renovación de la hidroterapia moderna fue realizada por el pastor protestante Sebastián Kneipp, quien postuló que las enfermedades aparecen en el hombre cuando su fuerza natural es minada por una alimentación inadecuada y un modo de vida antinatural. Sus métodos se conocen en la actualidad como la "cura de Kneipp", y en ella se incluían baños completos y parciales de agua fría y caliente, chorros de agua, ejercicios físicos, el uso de hierbas medicinales y una dieta saludable.

Con el paso del tiempo, la ciencia descubrió que algunos elementos químicos contenidos en el agua como el azufre, calcio, litio, hierro, bromo, yodo, cloro, magnesio, potasio, oxígeno, bicarbonato, sílice y sodio poseían altas propiedades curativas que permitían mantener una vida sana.

La ingestión de agua pura o en forma de infusiones, su utilización en baños de limpieza y su aplicación mediante métodos específicos, constituyen una manera segura de utilizar la naturaleza para conseguir el equilibrio del cuerpo humano.

El agua pura, procedente de las precipitaciones, se filtra formando corrientes en el subsuelo y allí entra en contacto y se disuelven con los elementos presentes en este sustrato, y con ello se convierte en agua mineral.

Las aguas minerales naturales son las que no han sido sometidas a tratamiento y contienen una composición constante, pero son diferentes de las aguas potables preparadas y las de consumo público.

Las aguas mineromedicinales son, entonces, aguas de origen natural y pureza microbiológica, a las que se le atribuyen propiedades terapéuticas por su contenido en sales minerales.

Existen diversas clasificaciones de las aguas mineromedicinales. Sin embargo, la más utilizada es la clasificación química por la relación aniones/cationes que tiene su contenido.

Las más conocidas y utilizadas 

CLORADAS, en ellas predomina el anión cloruro y los cationes más frecuentes son el sodio, el calcio o el magnesio. Las de muy alta mineralización son frías y las de baja suelen ser termales. Son estimulantes de múltiples funciones orgánicas. Las acciones concretas sobre la salud dependen de la mineralización del agua y de la vía de administración, pero generalmente son usadas en reumatología, afectaciones de la piel y respiratorias crónicas, así como en estados de agotamiento psicofísicos.

SULFATADAS, en ellas abundan los aniones sulfatos con diferentes cationes. Su mineralización y temperatura son variables. Por vía oral son hepatoprotectoras y habitualmente laxantes. Sus usos se dirigen a trastornos digestivos, mayormente dispepsias digestivas.

SULFURADAS, contienen azufre en formas de ácidos, tienen un olor característico y desagradable que se debe a la presencia de compuestos de azufre, algas, bacterias y sulfobacterias. La forma de presentación del azufre en estos tipos de aguas mineromedicinales le ofrece la posibilidad de absorberse fácilmente por todas las vías de administración. Su principal aplicación es en procesos dermatológicos, reumáticos, respiratorios y en padecimientos de garganta, nariz y oído.

BICARBONATADAS, en ellas predomina el anión bicarbonato, son de baja mineralización y de temperaturas frías, pueden compartir otros grupos de composición química, lo que le da la posibilidad de ampliar sus acciones y sus vías de administración. Se usa ingerida de forma general para estimular la secreción enzimática pancreática, para aumentar la actividad de la bilis y alcalinizar la orina y el pH gástrico.

CARBOGASEOSAS, contienen carbónico libre, por vía oral estimulan la secreción gástrica y el peristaltismo intestinal y producen vasodilatación arteriolar. Es por ello que se utiliza en el tratamiento coadyuvante de arteriopatías.

RADIOACTIVAS, son aquellas que tienen una dosis de radioactividad con aplicación a curas termales, sin ningún tipo de riesgo y se ha comprobado sus beneficios en el sistema neurovegetativo, endocrino y el inmune. Este tipo de aguas se utiliza principalmente en reumatología, afecciones respiratorias crónicas y trastornos psicóticos.

OLIGOMETÁLICAS O DE DÉBIL MINERALIZACIÓN,  ellas son utilizadas como agua de mesa. Su principal propiedad es la de ser diurética y su mayor utilización es en trastornos renales.

FERRUGINOSAS, contienen hierro, pero generalmente suelen ser bicarbonatadas o sulfatadas. Tienen elevada disponibilidad de hierro y la presencia de otros oligoelementos. Por vía oral es útil su aporte de hierro.

Es importante destacar que un agua mineromedicinal puede compartir varias composiciones de las descritas anteriormente y a ello se atribuye los múltiples beneficios que puede aportar para la salud.

Tipos de baños

Estas variadas propiedades terapéuticas de las aguas mineromedicinales propiciaron el nacimiento y desarrollo de los balnearios o estaciones termales en lugares cercanos a manantiales. En ellos se requiere de instalaciones adecuadas y de la presencia de profesionales sanitarios que ejecutan las técnicas terapéuticas.

En las estaciones termales se realiza un análisis clínico y valoración médica integral para arribar a un diagnóstico que permita seleccionar la terapia más indicada en cada caso. En ellas se incluye, además, una alimentación equilibrada, actividad física y los programas de hidroterapia recomendados por los especialistas.

En los últimos años, estos centros se han denominado “SPA” por derivarse del latín “Saluten per aqua” o “Salud a través del agua”. En ellos se aplican tratamientos para un sinnúmero de enfermedades con diferentes formas de aplicación que van desde el simple baño de aguas termales (de azufre, carbónicos, de oxígeno, salados o de barro, entre otros) hasta inhalaciones, vapores, hidromasajes (duchas, chorros, baños de remolino), saunas, masajes corporales y tratamientos de Thalassoterapia (empleo de algas marinas por su contenido en vitaminas para diferentes dolencias articulares, de piel, estrés y con fines estéticos).

Los baños termales son la forma de utilización terapéutica del agua, que basa sus beneficios en la acción dinámica y térmica que ejerce el agua a presión o en movimiento sobre la piel y los tejidos. Se aplican para tratar problemas articulares, alteraciones musculares funcionales, defectos estéticos tales como la obesidad y la celulitis y sobre todo tienen un importante efecto de relajación física y psíquica debido a la composición del agua. Al finalizar el baño termal se aplica una tonificante ducha de chorro a presión por todo el cuerpo para revitalizar y activar la circulación. Produce un alivio eficaz para las contracturas musculares y fortalece las articulaciones.

Los baños de vapor son ideales para despejar las vías respiratorias, limpian la piel y eliminan toxinas.

La sauna es un sistema de calor seco que se utiliza para desintoxicar la piel y la transpiración que provoca ayuda a reducir el peso corporal.

Otros tratamientos que se utilizan asociados al uso de aguas mineromedicinales son los que emplean la aromaterapia que consiste en la aplicación de aceites aromáticos naturales que permiten relajar el cuerpo y la mente, alivian el insomnio, la congestión nasal y la fatiga, el agotamiento físico, las tensiones musculares, restaura el sistema nervioso, estimula el sistema digestivo y linfáticos, revitaliza la piel y purifica el sistema respiratorio y acelera el metabolismo en general.

Unidos al tratamiento con aguas mineromedicinales se encuentran los tratamientos con fangos o peloides, que por su composición en sales minerales son bien absorbidos por la barrera selectiva de la piel y  que, además, por la presencia en ellos de proteínas y vitaminas ofrecen propiedades protectoras y regeneradoras. En la actualidad, estos tratamientos tienen una creciente aceptación en numerosas afecciones y con fines estéticos.

En Cuba, se han estudiado exhaustivamente las aguas mineromedicinales desde el punto de vista físico-químico basados en sus diferentes clasificaciones acordes con la termalidad, presión osmótica y contenido aniónico-catiónico, así como por las propiedades hidrogeológicas, geoambientales y bacteriológicas, requisitos indispensables para su utilización terapéutica.

Es muy importante destacar los cuidados rigurosos que deben tenerse con la protección, régimen de explotación y cuidados de los yacimientos de estas aguas y del territorio donde esté enmarcada la unidad de salud termal, con vistas a conservar y garantizar la calidad requerida para ser utilizado como recurso natural terapéutico.

En nuestro país, los centros termales más importantes de aplicación de aguas mineromedicinales son San Diego de los Baños en la provincia de Pinar del Río, Madruga en provincia Habana, La Fe en Isla de la Juventud, Ciego Montero en Cienfuegos,  Elguea en Villa Clara y San José del Lago en Sancti Spíritus.

Cada uno de ellos tiene una particular mineralización de sus aguas, en dependencia de sus suelos y origen de los manantiales. Algunas son mayormente sulfuradas, otras bicarbonatadas, otras más o menos cálcicas y en base a la composición serán sus modos de aplicación, aunque su empleo más general es para trastornos osteomusculares y respiratorios, con resultados muy positivos.

El resurgimiento de los balnearios en los últimos años brinda una nueva opción: el turismo de salud, con el empleo de estaciones termales como alternativa al turismo tradicional. Ello ha hecho que estos centros no sean exclusivos de adultos mayores y enfermos; sino de jóvenes y personas sanas que acuden en busca de otras opciones para mejorar su calidad de vida, si además se tiene en cuenta que estos lugares suelen ubicarse en parajes naturales de enorme belleza, una riqueza adicional que favorece una vida más sana.

Sin embargo, los baños con aguas medicinales, aunque pueden ser fuente de curación física y mental para el hombre, pueden mostrar inconvenientes si no se toman las debidas precauciones. No son recomendables en los casos de hipertensión aguda, algunas enfermedades psiquiátricas, procesos agudos neurológicos, enfermedades del colágeno y coronarias e insuficiencia cardiaca, entre otras, así como en la etapa del  embarazo.

El agua en bebida, en forma de aerosol, de vapor, de ducha o de baño, mezclada con fango o lodo o en cualquiera de las aplicaciones que se utilizan en nuestros días como vía para aplicar las aguas mineromedicinales crece en respuesta a la incrementada demanda. Y ello es una muestra del cambio de hábitos y actitudes del hombre que cada día toma más conciencia de la necesidad de cuidar el cuerpo y la mente.

Si tenemos en cuenta que el agua es un elemento indispensable para nuestra vida y que forma parte de nuestra nutrición,  entonces recordemos a Hipócrates y apliquemos su célebre frase, “Deja que la alimentación sea tu medicina y que la medicina sea tu alimentación”.



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