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VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

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Tema: ¿Cómo analiza la dicotomía y el campañismo que existe en los medios sobre el tratamiento de la Violencia Intrafamiliar? A pesar de lo visible que se ha hecho el tema, ¿no le resulta todavía invisible? Después de esta tesis, ¿le queda claro que es posible disminuir los niveles de V.I.F en Cuba?, ¿o cree que la tendencia será a su incremento dado que en los últimos cinco años ha sido muy marcado su ascenso? Oponente: Licenciada Aloyma Rabelo.

ARIEL TORRES,
defensa de tesis para la licenciatura en Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

1.-¿Cómo analiza la dicotomía y el campañismo

que existe en los medios sobre el

tratamiento de la Violencia Intrafamiliar?

Aún para las visiones menos expertas y sin el uso crítico que proponen los lentes ahumados de la teoría de la comunicación, es posible evidenciar una bifurcación intensa entre estas dos corrientes de un mismo río.

Sabemos que en nuestra sociedad los medios responden a políticas editoriales específicas, las cuales pueden actuar o no sobre un tema específico, en dependencia de la urgencia informativa de la agenda social; no negamos el tratamiento esporádico, pero sí renunciamos a toda doctrina y apadrinamientos posibles, para remontar una estrategia de avanzada sobre lo que consideramos insuficiente, defectuoso y confuso.
 
La consistencia informativa, así como la permanencia y la tenacidad del tema no son el fuerte cotidiano de nuestros medios de comunicación, solo se publica en profundidad y seguimiento durante la Jornada Nacional de la NO violencia contra la mujer; jornada que se extiende desde el 25 de noviembre hasta el 10 de diciembre. Pero después del diluvio, el silencio eterno reina soberano una vez más.

La cuasi estabilidad de estos 15 días no hacen eco frente a las palabras de la Doctora en Ciencias Psicológicas Clotilde Proveyer Cervantes, cuando expresa: “50 años de Revolución no son nada contra siglos de opresión femenina”.

Se vuelve imprescindible llevar a cabo una ofensiva continua sobre el tema, un ataque directo no solo desde quienes elaboramos la palabra, sino también desde quienes la escuchan. Son hoy extremadamente necesarios los programas de orientación e información y nuestros medios tienen que insistir más en ellos.

En este camino hacia la creación de campañas a favor de la NO violencia, debe destacarse que los medios audiovisuales presentan cierta tendencia a evidenciar o silenciar algunos tópicos. La propuesta de mensajes sobre el maltrato infantil y los derechos del niño ha ido en ascenso, siendo mucho menor, o casi nula la presencia de iguales a favor de la violencia de género, y rescindida totalmente del “aire” la violencia y los abusos contra los ancianos. Este problema no solo compete a los medios del llamado “éter”, sino también a las publicaciones impresas y digitales.

La estructuración objetiva en torno a los mensajes de bien públicos es otro aspecto a remarcar en los medios audiovisuales; los spots contra la violencia son presentados en una diversidad incierta de horarios no estelares. No es la reiteración lo que debe primar. Pensemos, ¿cuál es la posible valía si no se visualizan por el espectador promedio?

De igual forma tiene que pensarse sobre los objetivos a cumplir en cada mensaje propuesto, así como el carácter instructivo y no revictimizador.

La violencia de género se hace tangible en otros espacios de nuestra televisión; hablamos de los programas que en su haber presentan los llamados “videos clips”, donde sobre una buena parte de ellos se cierne el descontrol de una cultura machista. Cuántas imágenes absolutamente denigrantes para la mujer existen en estos elementos audiovisuales.

Es factible advertir que la presencia de mensajes y campañas de bien públicos se orientan en un perezoso ascenso, pero frente a una contraposición gigante del llamado video-clip cubano.  

De nada valen entonces millones de razones y doctrinas de “buena fe” cuando somos en buena medida jueces y partes de un desamparo moral que se cierne cada vez más sobre un cielo que ya es gris. 

2.-A pesar de lo visible que se ha hecho el tema,

¿No le resulta todavía invisible?
3.-Después de esta tesis, ¿le queda claro que es posible disminuir

los niveles de V.I.F en Cuba?, ¿o cree que la tendencia será

a su incremento dado que en los últimos

cinco años ha sido muy marcado su ascenso?

Sí, es evidente que a pesar del camino recorrido y los pasos mayores que se dan cada vez, este fenómeno permanece todavía en el imaginario social como una especie de tabú. La invisibilidad es una cualidad lamentablemente inherente a este fenómeno.

Afirman algunos que “si este es un tema todavía invisibilizado es porque la sociedad no lo quiere ver”, pero realmente existe y está ahí.

Los medios de comunicación en casi su totalidad, raras veces tienen espacio para la construcción del trinomio informativo-interpretativo-investigativo en profundidad sobre la violencia intrafamiliar, sin embargo, cuando es  abordado, no se realiza con la sobriedad, particularidad y seriedad que conlleva.

En nuestros medios, de forma general, se debe propiciar el debate a partir de la deconstrucción de los mitos que sostienen a la violencia de género, los cuales están actualmente muy enraizados en nuestra cultura androcéntrica.

Se deben explotar más las posibilidades de cada medio, pero para ello es necesario un estudio de nuestra población para contar con herramientas certeras que demuestren cuál tratamiento es más efectivo dónde y por qué. La teoría hipodérmica quedó atrás desde hace mucho tiempo y hoy el mundo se encuentra en la era de la participación y la interactividad; entonces, más que nunca se necesita educar a todos para la comunicación, para lograr un uso y consumo crítico de los medios desde cualquiera sea la posición.

Es contradictorio el nivel cultural que ha adquirido nuestra sociedad en los últimos años en presencia del vertiginoso ascenso de la violencia social, que a su vez renace de la violencia intrafamiliar y no de forma contraria como muchos admiten.

Manifestar explícitamente que disminuirá o se incrementará el accionar de un fenómeno complejo como la vida misma en una sociedad tan cambiante como la nuestra, sería tentar al destino.

Hoy día existe una apertura en cuanto al tratamiento de esta enfermedad social, y en cuanto a la diversidad de programas de carácter social, pero restan por eliminar los diversos estereotipos sociales, sobre todo de tipo sexista.

Las transformaciones sociales toman años en manifestarse, mas en el criterio de este investigador, sí es posible disminuir las cifras que se presentan en el presente estudio.

Sin embargo, debe hacerse la salvedad de que para ello es inevitable tomar conciencia inmediata sobre el problema, y no cejar en el empeño de una eliminación total. Deben prestar sus servicios todas las entidades que de cierta forma estudien o se relacionen con el tema.

Pensar en campañas para rescatar los valores perdidos que tanto añoran las generaciones añejas. Implementar un servicio de protección y ayuda más participativa a las víctimas de la violencia doméstica. Y aprobar los proyectos de leyes existentes sobre la inclusión de la figura delictiva “Violencia Intrafamiliar” dentro del Código Penal y el Código de Familia. Solo así, con algo de suerte y de tiempo, será posible esa especie de saneamiento social que todos precisamos.



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