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UN ORTOPÉDICO QUE ARREGLARÍA EL TALÓN DE AQUILES

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Considerado una eminencia en su especialidad, la cirugía ortopédica y la traumatología, el profesor Rodrigo Álvarez Cambras cuenta de su formación y su obra dedicada a elevar la calidad de vida del ser humano.

MARYCET DÍAZ CARMONA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Quienes alegan que las ciencias y las artes recorren senderos paralelos, están equivocados, porque sabemos que pueden cruzarse. Ejemplos hay de que ambas ramas del saber se complementan. Rodrigo Álvarez Cambras, “el profe”, como muchos lo llaman afectuosamente, es uno de esos casos, pues ejerce su profesión, la Ortopedia, combinando ciencia y arte. El célebre cirujano ortopédico del hospital Frank País, de la capital, es considerado el mayor impulsor de esa especialidad en Cuba, convirtiéndose así en merecedor de innumerables lauros y en reconocido médico a nivel mundial.

Este hombre que hoy define su vida en una palabra, Ortopedia, no siempre imaginó formarse en esa disciplina: “Mi padre era asturiano, perito mercantil, y me incitó durante mucho tiempo a hacerme ingeniero de carreteras y puentes. Fue una ilusión que tuvo y no pudo cumplir porque viajó a Cuba por la Guerra Civil Española. Cuando cumplí 15 años él se enfermó de tuberculosis pulmonar, que no tenía cura en aquella época, y también de diabetes. Así estuvo durante casi tres años y hubo que invertir mucho dinero en alimentación y medicinas. Verlo de esa manera cambió mi idea de ser ingeniero por la de médico”.

-¿Tuvo alguna motivación para

especializarse en la Ortopedia?

Matriculé los estudios superiores en septiembre de 1952, en Medicina. En aquel entonces soñé con encontrar la cura para la tuberculosis, pero pasaron varios cursos y la dictadura batistiana cerró la Universidad en 1956 y no pude continuar. Recuerdo de esos años que en una manifestación contra Batista, el 7 de diciembre de 1952, fui golpeado por la policía. Herido, me trasladaron a la sala Gálvez del hospital Calixto García. Allí comenzaron a curar a todos los lesionados y como era estudiante de Medicina, me levanté y comencé a ayudar a un médico que ponía un yeso. Existe un viejo decir entre los clínicos:”Quien se moja con yeso, se envicia y no puede dejar ya de hacerlo”. Desde entonces me enamoré de la ortopedia.

-¿Cómo fue la primera vez

que realizó una operación?

Era estudiante de segundo año de Medicina en el Calixto García. Como no había muchos médicos, los alumnos oficiales hacíamos las guardias y operábamos. Recuerdo que fue una fractura en la rótula de un pescador.

-Ingresó a la Universidad en una época

convulsa, turbulenta, ¿se integró al movimiendo

insurreccional estudiantil del período?

Participé en muchas manifestaciones contra la tiranía. Cuando aconteció el golpe de estado de Batista el 10 de marzo, unos compañeros y yo oímos la radio para estar informados. Una multitud de estudiantes se dirigió rumbo al Palacio Presidencial. Un grupo del colegio, alrededor de 70 alumnos, fuimos hasta el Instituto de la Víbora, donde prepararon una resistencia contra el tirano.

La policía nos interceptó y recibí algunos golpes. Cuando la Universidad cerró, muchos jóvenes como yo iniciaron su colaboración con la lucha insurreccional comandada por Fidel. Una vez que triunfó la Revolución, no me reincorporé inmediatamente a la carrera porque fui designado para desempeñar tareas organizativas.

-Muchos médicos cubanos brindan hoy

su ayuda solidaria. ¿Qué lo motivó a usted

para participar en una misión en Viet Nam?

Cuando los norteamericanos bombardearon Viet Nam me indigné mucho. Le escribí una carta a Fidel y al Partido donde le comuniqué mi disposición de ir allá. Después de un año recibí un mensaje del entonces ministro de Salud Pública, José Ramón Machado Ventura, y me presenté en La Habana, pues entonces trabajaba en Pinar, mi lugar de nacimiento. Cuando llegué, me dijo que había sido aceptado, y capté a dos médicos más para recibir un adiestramiento. Nos enviaron para Peti 1, un campo de entrenamiento en el municipio pinareño de Candelaria.

Nunca olvidé ese día porque, cuando llegamos, vimos que todos los compañeros eran negros. ¡Pero prietos de verdad! Nos preguntamos qué hacíamos allí, si éramos tres blancos y ni siquiera había un achinadito para aclarar nuestra confusión. Pensábamos que definitivamente había un error.

Al regresar a La Habana, Machado Ventura se río mucho cuando le expusimos nuestras dudas, nos explicó que la misión sería en un país africano. Al final, nunca llegamos a ir a Viet Nam, sino al Congo, para respaldar la guerrilla del Che. Aunque con él nunca tuve contacto directo.

El doctor Álvarez Cambras ha recibido más de 300 condecoraciones nacionales e internacionales, destacándose entre ellas el Collar del Comité Olímpico Internacional (COI), la Orden Oficial de la Legión de Honor de Francia, la Orden Combatiente Internacionalista, la recién otorgada Medalla 280 Aniversario de la Universidad de La Habana y muchas otras: “Me siento plenamente identificado con la distinción Héroe del Trabajo de la República de Cuba, porque es el reconocimiento más grande que  pueden dar a los trabajadores”.

Pionero de las ciencias en nuestra Patria, creador del fijador externo  RALCA (Rodrigo Álvarez Cambras) que lleva sus iniciales, profesor titular principal del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana, es un formador de cientos de jóvenes cirujanos ortopédicos.

Además, profesor adscrito a 25 universidades en todo el mundo y con una obra de amplio reconocimiento nacional e internacional. Es uno de los más apreciados ortopedistas del mundo y en repetidas ocasiones le han ofrecido quedarse en otros países.

“Siempre me preguntan cuánto es mi sueldo en Cuba y me ofrecen casa, auto y consulta privada. Pero constantemente respondo que gano lo suficiente para ser feliz. Aquí realmente no somos ricos, pero me llena de satisfacción ejercer en mi país”.

-¿Cuáles fueron los principales objetivos

del Congreso Internacional de

Ortopedia y Traumatología 2008?

En primer lugar, se buscó el desarrollo de la rama y realizar contactos con especialistas y empresas extranjeras que traen nuevas tecnologías. Además de impartirse excelentes conferencias magistrales y realizar el intercambio informal siempre retroalimentador para los especialistas, quienes tienen una encomienda bien definida: salvar vidas. Estos objetivos se cumplieron con creces, porque el número de trabajos  científicos fue elevado, así como la calidad de la opinión de los compañeros que participaron.

La Ortopedia ha tenido en todos estos años una sustancial limitación: el bloqueo. A pesar de ello, hoy Cuba tiene una escuela de Ortopedia, contar con ella no quiere decir que se invente, sino que se pueden resolver los problemas con los propios recursos y técnicas, no adquiriendo equipos, importando tecnología, sino dando ideas nuevas. Actualmente vamos junto a potencias como Estados Unidos, Francia, Alemania, Inglaterra e Italia, con una escuela reconocida internacionalmente.

-¿Cuáles son, a su juicio,

los principales logros en materia

de ortopedia en todos estos años?

El principal logro ha sido la edificación del Complejo Científico Internacional Ortopédico Frank País, donde se ha formado la mayoría de los especialistas de la rama en Cuba. También, la construcción de fábricas que permiten la obtención de tornillos, placas y prótesis para reportar grandes ahorros al país. Asimismo, la inauguración del Centro de Traumatología del Deporte y los fijadores externos RALCA, con muy buena recepción a nivel mundial.

-¿Qué significa para usted el hospital Frank País?

Es mi obra, mi mayor satisfacción como médico. Llegué a la ortopedia cubana cuando era muy deficiente, prácticamente primitiva. Por eso desde que me gradué tuve el sueño de crear un centro para erradicar todos los males. Regresé de la misión en el Congo y Fidel y Celia me enviaron a Francia por dos años para especializarme e iniciar esta gigantesca obra que es hoy el hospital ortopédico Frank País. Me nombraron director de la clínica, que fue en sus inicios realmente pequeña, solo con cien camas.

Esta obra se convirtió en el primer centro en recibir turismo de salud en Cuba, después vinieron otros, pero fuimos los pioneros, eso dio prestigio al hospital internacionalmente, pues destacadas figuras del arte, la política, la ciencia y el deporte de todo el mundo han recibido nuestros servicios y  los reconocen y promueven.

El también presidente de la Sociedad Cubana de Ortopedia y Traumatología ha operado a más de 13 jefes de Estado, cuyos nombres no ha revelado nunca por ética médica: “La salud del jefe de Estado forma parte del secreto profesional”.

-Ha tenido también innumerables éxitos

en la medicina deportiva, ¿cuáles fueron

las operaciones más complicadas?

La de Alberto Juantorena, quien nadie pensó que volvería a caminar jamás y tres meses después fue a Montreal´76 y se coronó subcampeón del mundo.

De igual modo, la de Iván Pedroso, que tuvo una lesión gravísima, la ruptura de músculos fundamentales para el salto, que además se diagnosticó mal y llegó tarde a nosotros. Aun así lo operamos y rehabilitamos aquí. Volvió a ser  campeón olímpico en una carrera que normalmente con una lesión de esa índole todo el mundo se retira.

-Dicen que cada persona tiene una misión

en la vida, ¿cuál cree sea la suya?

Servir a mi pueblo, con la medicina y el desarrollo de la especialidad.

-Entonces, ¿piensa que ya  cumplió?

Sí. No obstante, mantengo mi pupila insomne porque pienso que aún no ha cerrado el ciclo de mis propósitos. Me gustaría seguir por el camino emprendido, en la búsqueda de nuevos logros para mi Patria, para la humanidad, y sobre todo, para la cirugía ortopédica y la traumatología.

-¿Cómo le gustaría trascender?

Como un ciudadano de este país que ofreció todo su esfuerzo, su vida y su intelecto a favor de la humanidad y de su pueblo. Mi mayor virtud es ser revolucionario por convencimiento.

Este eminente médico, realizador de importantes investigaciones e innovaciones en el campo de la ortopedia en el ámbito mundial, considera su mayor éxito profesional haberse hecho ortopédico, porque si no lo hubiese sido, habría fracasado profesionalmente.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central:

Resaltar y profundizar en la vida del destacado ortopédico Rodrigo Álvarez Cambras.

Objetivos colaterales: Conocer su labor en la lucha insurreccional revolucionaria. Conocer sus criterios acerca del desarrollo de la ortopedia. Resaltar su sentido de cubanía.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: individual
Por su forma: Clásica
Por su contenido: De Personalidad
Por el canal que se obtuvo. Encuentro directo

Tipo de título: De referencia al entrevistado
Tipo de entrada: Directa o de presentación
Tipo de cuerpo: Mixto
Tipo de preguntas: 1-Cerrada, directa 2-Cerrada, directa, 3-Cerrada, directa, 4-Abierta, de opinión, 5-Abierta, de opinión, 6-Abierta, de opinión, 7-Abierta, de opinión, 8-Abierta, de opinión, 9-Abierta, de opinión, 10-Cerrada, directa, 11-Abierta, de opinión.
Tipo de conclusión: De comentario del entrevistador

Fuentes consultadas:

Documentales:

“Personalidades cubanas del Siglo XX”. Autores: Leonardo Rupestre Catony, Luis Úbeda Garrido. Editorial Ciencias Sociales, 2002.

Revista Bohemia, año 1994.

 



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