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EL MENSAJERO DEL BÉISBOL

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Para Emiliano Tellería la pelota es pasión sin importar el trabajo que desempeñe.

Texto y foto:
JESÚS E. MUÑOZ MACHÍN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.  

Las calles del Reparto 10 de Octubre, del municipio Pinar del Río, cambian de repente cuando por ellas transita el mensajero Emiliano Tellería Urbina.

Telle, como lo llaman cariñosamente, convierte cada esquina, bodega, cafetería o placita en peña de béisbol, en la cual la polémica abarca desde el último partido de la serie nacional hasta la más reciente actuación de la selección cubana en eventos internacionales. Y como si no le bastara, al entregar los productos alimenticios a sus clientes también conversa sobre pelota: el singular personaje prácticamente es un “comentarista” ambulante.

Campeón en el 79

Emiliano estuvo vinculado por 32 años al Instituto Nacional de Deportes Educación Física y Recreación (INDER). Se desempeñó como entrenador en la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE), la  Escuela Superior de Perfeccionamiento Atlético (ESPA) y en áreas especiales de su municipio natal Consolación del Sur y Pinar del Río, tareas que recuerda con gran cariño.

Pero el momento cumbre como entrenador lo alcanzó en 1979, cuando formó parte del colectivo técnico del equipo pinareño que ganó el sexto campeonato selectivo de béisbol. Sobre aquel conjunto destaca: “Casi todos los integrantes provenían de la academia provincial y eran muy jóvenes. La mayoría de ellos después llegaron a ser grandes atletas, tales son los casos de Luis Giraldo Casanova, Alfonso Urquiola, Fernando Hernández, Juan Carlos Oliva, Maximiliano Gutiérrez, entre otros “.

También trabajó con Forestales –segundo plantel de la provincia-,  en dos Series Nacionales, e igual obtuvo buenos resultados: “Fueron años inolvidables, todavía los aficionados recuerdan los triunfos de aquella etapa”. 

Comentarios a domicilio

Hace nueve años que Emiliano brinda servicio de mensajería a las familias de la comunidad, pero sin dejar a un lado el mundo de las bolas y los strikes porque, como él afirma: “El cubano desde que nace ama la pelota. Es la pasión del pueblo y el deporte que nos identifica”.

-¿Qué siente cuándo le preguntan sobre temas deportivos?

En ese momento soy un hombre feliz.

-¿Le molesta cuando no aceptan su criterio?

Para nada. La polémica y la discusión siempre están presentes en cada debate, pero de manera amistosa.

Lo que comienza como una conversación entre Emiliano y un amigo en la cola para comprar el pan, varias veces termina por convertirse en peña deportiva con decenas de participantes. Al respecto, dice: ”Me gusta compartir opiniones. Lo hago casi todo el día. No creo poder vivir sin el contacto con la gente”.

Nuevas generaciones

El futuro del béisbol cubano está garantizado. Estadios, parques y entrecalles son “asaltados” por los niños.

En el diario ir y venir con el carro de los mandados siempre tiene tiempo para detenerse a observar a los pequeñines. Le agrada ver cuánto se divierten, y la entrega que derrochan como si fuera un torneo olímpico o mundial.

Nunca falta el muchacho que pregunta: “¿Telle, lo hice bien?” La respuesta -afirmativa o negativa- siempre va acompañada de algún consejo  para mejorar la técnica de bateo o fildeo.

La historia que pocos conocen

Antes del triunfo de la Revolución, cuando vivía en Puerta de Golpe, un pueblo perteneciente al municipio de Consolación del Sur, Emiliano practicó béisbol y se destacó bastante.

Un día, llegó al territorio un agente el equipo profesional Piratas de Pittsburgh y le propuso viajar a los Estados Unidos. A inicios de 1958 jugaba en clase D, lo que hoy sería ligas menores. En dos temporadas a ese nivel promedió a la ofensiva para 325 y 358, respectivamente.

En la primera fue el pelotero más popular y en la segunda, líder en bateo. Los tres años restantes jugó en clase B y C, pero con contrato equivalente a un jugador de triple A, e igualmente sobresalió.

En 1962 el director nacional del INDER planteó que el país necesitaba entrenadores deportivos. Telle no lo pensó dos veces: “Amaba jugar, pero también ansiaba servir a la Revolución”. Entonces regresó a Cuba y comenzó a trabajar en la EIDE de Pinar del Río.

-Regresó, otros no. ¿Se arrepiente?

Claro que no. Cuba es Cuba y la amo con todo el corazón. Además, gracias a que tomé la decisión correcta tengo una familia maravillosa y dos hijos que siguieron mis pasos en el deporte y ahora cumplen misión internacionalista en Venezuela como entrenadores de kárate y sóftbol.

Casi al final de la conversación, Emiliano confiesa: “Ahora solo atiendo a dos o tres familias que realmente necesitan ayuda, por ejemplo, algunas casas donde viven ancianos enfermos o de muy avanzada edad. Ellos agradecen más la compañía que el propio servicio de mensajería”.

No le pude robar mucho tiempo, apenas termina la entrevista toma sus implementos: jaba, libreta y el inseparable carrito de madera para disponerse a trabajar.

Al despedirnos, dijo: ”La pelota es mi vida y a los 72 años todavía estoy entero, listo para volver a entrenar si la Revolución lo necesita”.

 

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Revelar cómo Emiliano Tellería Urbina es capaz de vincular diariamente las dos pasiones de su vida: el béisbol y la mensajería.

Objetivos colaterales: Conocer cómo Emiliano llega a trabajar como mensajero vincula su actividad al béisbol. Indagar acerca de su labor como pelotero y entrenador, etc. 

Tipo de entrevista:

Por los participantes: individual.
Por su forma: mixta.
Por su contenido: personalidad.
Por el canal que se obtuvo: encuentro directo.

Tipo de título: de alusión al entrevistado y al tema.

Tipo de entrada: directa o de presentación.
Tipo de cuerpo: mixto.
Tipo de preguntas declaradas: Directas: 1, 2; Cerrada: 3
Tipo de conclusión: de opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas:

Directa: Olga Pino, esposa de Emiliano.

 

 



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