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PERIODISMO DE HOY, ¿PARCIAL O IMPARCIAL?

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Polémica subjetividad-objetividad, parcialidad-imparcialidad. Criterios. Periodismo parcial.

CLAUDIA PIS GUIROLA, GEISY GUÍA DELIS, LILIBET ENRÍQUEZ INFANTE Y DAMARYS MACHADO VEGA,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La teoría, la polémica.
 

Víctor Ego Ducrot, periodista argentino, profesor de la Facultad de Periodismo y Comunicación de la Universidad de La Plata, en Argentina, director de la Agencia Periodística del Mercosur  y fundador junto a Ricardo Masetti de Prensa Latina, como parte del seminario “Intencionalidad Editorial”, aborda este tema, en el cual se acerca al criterio de periodistas e investigadores de las más diversas nacionalidades.

Es en este material donde escribe: “Todo proceso periodístico pertenece al escenario del debate y de la puja en torno al poder, porque lo defiende, lo avala, lo sustenta, o porque lo cuestiona y hasta trabaja para su destrucción, para su reemplazo o para su modificación sustancial.”

Slavaj Haskovec, vicedecano de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Praga, en su libro “La agencia de prensa en el sistema de los medios de Comunicación”, expresa: “Aunque se abstenga de formular opiniones personales, todo corresponsal está inevitablemente bajo la influencia de valores prevalecientes en el medio ambiente en el que ha crecido o se le ha educado, de las instrucciones que le da su jefe de redacción  y de la política que sigue el editor (…) La idea de que hoy una actividad informativa ideal que no hace más que registrar hechos en forma imparcial, es insostenible (…)”.

El periodista como ser social deberá asumir ineludiblemente una posición,  convirtiéndolo desde ese momento en un ser parcial; pero esa posición estará signada por la subjetividad y el conjunto de factores que han influido sobre él, construyéndolo, dentro de los que se encuentran su lugar de nacimiento, la educación  recibida, su ideología, orientación  política  e incluso las religiones practicadas.

Por eso es que Gabriel Galdón López, en su libro “Desinformación: métodos, aspectos y soluciones”, plantea: "La neutralidad es imposible, el periodismo de la objetividad nace en el marco del positivismo y, en general, de la modernidad como cultura dominante y configuradora de la sociedad". 

Ciertamente, el contexto en el cual se desarrolla el periodista, sus experiencias y todo cuanto ha influido en su personalidad, unido a las mediaciones por las que transita la información, es decir, las normas editoriales, los parámetros del jefe de redacción, son incidentales que, de una forma u otra, están presentes en el momento de redactar la información. A pesar de ello, jamás debemos dejar a un lado la necesaria objetividad, es decir, la remisión a fuentes que respalden la información y el apego total a los hechos.

Algo más que palabras…
 

La parcialidad es una posición de la cual el periodista no podrá alejarse jamás. Por más que intente nunca lograría ser del todo imparcial ante las noticias brindadas. Los medios de comunicación ejercen una gran influencia en este asunto y tal es el caso de Venezuela, en el cual principales canales, emisoras y periódicos están a favor del presidente Hugo Chávez, pero existe también una fuerte oposición periodística que realiza todo tipo de articulaciones para desacreditar y restarle popularidad y aceptación al presidente y su gobierno.

En el año 2001, al ocurrir el golpe de estado contra el líder venezolano, se le denominó Golpe de Estado Mediático, pues los medios de comunicación desempeñaron un importante papel en la desinformación del público en general, el cual, gracias a nuestro país y otras televisoras, conoció la realidad; de lo contrario, nunca hubiera descubierto la verdad.

Cada periodista defiende conceptos y valores que considera válidos, y responde a las exigencias de su medio y todo aquello que lo formó y constituye parte de él.

En la búsqueda de lo novedoso en los hechos ocurridos cotidianamente, encontramos la necesidad de desarrollar un debate, un análisis, y así buscar no solo las causas de los sucesos, sino también las posibles soluciones, para la sociedad que se informa a través de nosotros, porque el periodista tiene entre sus principales funciones orientar y educar a las masas y debe trabajar sobre esta base y responder al sistema social al cual pertenece.

Aquí radica la objetividad, la verosimilitud, en respetar la realidad y la verdad de los hechos, independientemente de nuestra subjetividad  presente en todo momento del proceso periodístico, desde la selección de la noticia hasta que esta sale a la luz pública.

El periodista, en su condición de ser humano, no puede ser imparcial porque en todo momento de la vida se identifica con una causa, con una condición determinada y la defiende, busca información para sustentarla y trabaja en la persuasión de la sociedad sobre el criterio que avala.

El periodismo adquiere la dimensión necesaria -proporcionada por su influencia en las diferentes esferas sociales y en la población en general– para difundir, hacer creíble, emitir criterios y hacer levantar multitudes.

La historia del periodismo guarda ejemplos en los cuales los periodistas toman parte por causas derivadas en injusticias, tal es el caso de octubre de 1976, frente a la pasividad de la prensa internacional ante un hecho de horror contra un avión cubano, donde perdieron la vida 73 personas, el periódico “Granma” denunció a los medios de difusión internacionales por el silencio guardado y disfrazar a los terroristas de militantes anticastristas.

En otras ocasiones su papel se ha basado en sumar a las masas a causas justas, aunque eso comprenda contribuir con el derrocamiento de un gobierno, como lo hiciera Eduardo Chibás quien, sin ser periodista, aprovechó la oportunidad que ofrecía la radio para desmentir a los políticos corruptos de entonces y darle al pueblo la verdad de lo sucedido e incitarlo a actuar organizadamente en su defensa.

“Periodismo contra el bloqueo a Cuba” se efectuó en octubre de 2007, y en ese foro, múltiples reporteros amigos lograron que el silencio impuesto al mundo se hiciera voz incansable y pensamiento profundo. Actualmente, el llamado es a hacer extensiva la lucha y se diga en las cadenas de prensa universales la realidad de nuestros 5 Héroes luchadores contra el terrorismo y sobre el enmarañado juicio que se les realizara en Miami, Estados Unidos.

Años atrás, con el escándalo de Watergate, en junio de 1972, después de haberse aclarado todos los hechos y luego de que la prensa lo revelara, muchos de los periodistas norteamericanos tomaron parte en contra del gobierno y desataron una feroz investigación donde sacaron a la luz que desde 1971 en la casa Blanca se venían cometiendo otra  serie de actividades ilegales como falsificación de documentos, fuerte manipulación de prensa y espionaje. Con esta poderosa información denunciaron a muchos funcionarios y desmoralizaron al gobierno.

Por eso ante un suceso existen disímiles puntos de vistas, generadores de polémicas y debates, de ahí que todo proceso periodístico asuma una posición ante un hecho determinado; desde su génesis se concibe con una intención y propósito; poniendo a sus autores de forma sutil o por cuestiones de ética, de manera limitada en un rol totalmente parcial y, por tanto, subjetivo, ya que observan desde su peculiaridad y van transformando el acontecimiento tratado.

Unido a la iniciativa, el documento debe siempre conservar el sello de la veracidad. Debe responder consciente, plena y sinceramente a su deber y, a pesar de los obstáculos, tratar de cumplir los objetivos trazados. Al mismo tiempo, el proceso periodístico es portador de ideas y conceptos encaminados a fortalecer dicha actitud, puede incluso entrar en contradicción con los que tienen otras percepciones.

En este escenario, es imprescindible el análisis profundo de la opinión a emitir, pues será sometida a críticas por parte de detractores y hasta por partidarios con otros criterios, por lo que la asunción del deber frente a cada acontecimiento es el resultado de una constante reflexión,  convertida en guardaespaldas del periodismo; y sin perder de vista valores y principios, tiene que estar preparada para determinadas censuras y juicios.

Servirán para estimular nuestro intelecto, razonar más acerca del hecho en cuestión, permitiéndonos apuntalar nuestra posición con nuevas y mejores ideas o retractarnos total o parcialmente de nuestros postulados, entonces se perfeccionaría eventualmente la dialéctica de la comunicación.

Como se apunta en el artículo de Fernando Pascual, Análisis y Actualidad: “Soñar con un periodista imparcial es como soñar con mentes desencarnadas, sin pasado y sin prejuicios, que serían capaces de observar, como una cámara digital lo que ocurre en el mundo.”

Bibliografía:

Calzadilla, Iraida. La Nota. Editorial Pablo de la Torriente. Ciudad de La Habana, 2005. 211págs.

Ego Ducrot, Víctor. Intencionalidad  Editorial. En: http://perio.unlp.edu.ar. Consultado: 08/09/2009.

Galdón López, Gabriel. Desinformación: métodos, aspectos y soluciones. EUNSA, Universidad de Navarra. España, 1994.

Pascual, Fernando. No existe el periodista  imparcial. En: http://www.blogs.catholic.net/analisi y actualidad/.  Consultado: 08/09/2009.

Vascós, Fidel. La prensa internacional transforma a terroristas en militantes anticastristas. Periódico Granma. Ciudad de La Habana, 1976.

 



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