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HABLEMOS DE OBJETIVIDAD E IMPARCIALIDAD

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“No es que todo sea bueno, ni que haya que disimularse lo malo que se ve, porque con cosméticos no se crían las naciones, ni con recrearse contemplando en la fuente inmóvil su hermosura; pero todo se ha de tratar con equidad, y junto al mal, ver la excusa, y estudiar las cosas en su raíz y significación, no en su mera apariencia”. (José Martí) El periódico es una tienda en la que se venden al público las palabras del mismo color que las quiere. (Honoré de Balzac)

MANUEL ALEJANDRO HERNANDEZ BARRIOS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El periodista tiene como labor fundamental la construcción de la realidad, su actuar como mediador establece relaciones entre los hechos y el público, debe conocer los géneros periodísticos en su totalidad y el lenguaje que debe ser usado en cada uno de ellos, la redacción debe ser su oficio diario, su compromiso con el público es como ciudadano y no como cliente; su ética tiene tres principios básicos: el compromiso con la verdad, la responsabilidad social y la independencia. El que se entregue a este oficio debe reflexionar sobre la verdad y basar sus criterios en la fundamentación de ésta.   

Si aceptamos la definición de Miguel Rodrigo Alsina, estamos de acuerdo en que la noticia no es más que un proceso de construcción de realidades seleccionadas por determinados actores del proceso informativo o productivo.

Proceso histórico de la objetividad

Kaarle Nordenstreng, citado por Perti Hemanus en La objetividad en la comunicación de masas, dice que existen tres periodos históricos de la teoría de la objetividad:

a) el objetivismo ingenuo;
b) el subjetivismo cínico y moralista;
c) el objetivismo científico.

Perti Hemanus afirma también: “Cuando hace más o menos cien años la prensa empezaba a monopolizarse a nivel nacional, sobre todo en los Estados Unidos, precisaba de una concepción o de una ‘teoría’, para poder defender y legitimar su posición monopólica. La teoría del objetivismo ingenuo, era precisamente la que convenía a esta prensa comercializada desde el punto de vista pragmático y táctico”.

Objetividad era entonces, en el periodismo norteamericano, sinónimo de exactitud, justicia, equilibrio.

Esta pasión norteamericana por la objetividad y la precisión, alcanza su clímax en la década de los años´40 del pasado siglo, para iniciar después, en plena guerra mundial, una lenta transformación hacia formas más explicativas del periodismo, es decir, técnicas de redacción que ofrecieran mayor información de contexto a los lectores. En esto es evidente la influencia que los diarios reciben del periodismo llamado interpretativo, que desarrollan revistas como Time y que alcanzan un éxito enorme, debido justamente a que satisfacen necesidades de información que los diarios no pueden cubrir.  

Luego, “la objetividad en los años ´60 se comenzó a criticar como concepto basándose fundamentalmente en la manipulación de la información”, considera Miguel Rodrigo Alsina y añade que esta crítica ha durado hasta hoy.

¿Imparcialidad periodística,

dónde te encuentras?

Slajov Haskovec, vicedecano  de  la  Facultad  de  Periodismo  de  la  Universidad  de  Praga, y Jaroslav First, profesor de la misma institución, en el libro Introducción al trabajo de las Agencias de Noticias, tratan el tema de la imparcialidad periodística de la siguiente manera:

“Los más claros ejemplos sobre la cuestión ¿imparcialidad sí o no?, están en los mismos cables que llegan desde diferentes agencias de noticias.

“El punto de vista decisivo es cómo se seleccionan los hechos y citas, y en qué proporción o contexto se les sitúa.

“¿Cómo se las ingenia un periodista para lograr un supuestamente verdadero reportaje objetivo?

“Estas son algunas formas sutiles de inculcar indirectamente opinión:

1.-En primer lugar, la adopción de un punto de vista, influye en la imagen noticiosa resultante.

2.-La selección y formulación del encabezamiento (lead) de la noticia, atrae hacia ciertas características cuidadosamente seleccionadas.

3.-El empleo de detalles impresionantes, interesantes, para influir en su efecto total.  

4.-La selección de citas textuales, puede crear un fin específico, y dará autenticidad en lo sugestivo.

5.-El hábil uso del contraste, la contradicción y la confrontación, entre hechos y declaraciones. Incisivos puntos de vista y débiles argumentos de apoyo.

6.-Hechos que no están directamente implicados, pero que son lógicamente conectados con la temática.

7.-También la selección de los términos descriptivos puede ser un efectivo método de orientar el efecto de la noticia.

“La impersonalidad en la técnica de presentación de las noticias, da al público, la impresión del reporte real, sobrio e imparcial, esto solo garantiza una imagen justa de la realidad y una adecuada reacción del público”.

Al admitir esto, nos preguntamos: ¿Qué hay entonces de la objetividad del trabajo informativo? ¿Qué pasa con la veracidad en el reporte de noticias? ¿Es posible el logro de la objetividad?

Luis Núñez Ladevéze, catedrático de Periodismo, en su ensayo: Sobre el manido tema de la imparcialidad informativa, escribe: “La realidad es que la pretendida objetividad, no es más que un asunto de aplicación de reglas profesionales de carácter deontológico, que se han ido elaborando en la propia actividad periodística, con el fin de asegurar al lector esa diferencia entre la obligación del periodista de ser imparcial y la dificultad de alcanzar en la práctica esa imparcialidad deseable”.

Más adelante, este mismo profesor señala que “es frecuente confundir a la imparcialidad con la asepsia”, que es donde el periodista actúa de manera neutral, fría, sin pasión. Y agrega: “el problema estriba en que la información no es imparcial”.

Por otra parte, Núñez Ladevéze, parafrasea un adagio francés que dice: “las noticias son buenas o malas”, y añade que siempre van impregnadas de la intencionalidad humana, por eso no son imparciales. Luego se pregunta: “¿y de qué modo se puede ser imparcial ante algo que no lo es?” A lo que responde: “no se es imparcial si no se llaman a las cosas por su nombre”.

Hace un tiempo, el redactor de este trabajo apremiado por el cierre del mismo, preguntó a la joven periodista Alina Perera lo siguiente: ¿Cree usted que el Periodismo es objetivo e imparcial?, a lo que, la también osada reportera de Juventud Rebelde, respondió:

“Partamos de la siguiente certeza: el periodismo es una actividad humana. Es decir, pasa por la subjetividad de quien lo realiza. De modo que —sin hablar ya de cómo sucede en un escenario socio-político específico—, la profesión que nos ocupa persigue, desmonta y refleja determinadas verdades, o las falsea, o las fabrica, según las intenciones de sus artífices, a quienes, por mucho que se esfuercen, les resultará imposible ser imparciales, mucho menos ahora, cuando los telones de fondo son tal convulsos y el mundo está polarizado como nunca antes, con los victimarios de un lado y las víctimas del otro.

Continuó: “El periodismo es un arma de largo alcance. Las palabras son proyectiles que solo los necios se atreverían a subestimar. Con su poder pueden ser defendidas las mejores… o las peores causas. Y en dependencia de uno u otro afán, se seleccionan los temas, se manejan las estadísticas, se deslizan las imágenes, se ponderan las principales ideas, se silencian otras, se escogen los términos. Una cifra puede ser un elemento objetivo, pero ella se encofra, sutilmente, en un discurso que tiene bien claro, desde la primera letra, a qué horizontes apunta, y hasta dónde llegar.

Y para terminar su repuesta, añadió: “En fin, estoy convencida de que la imparcialidad y la objetividad son mitos, espejismos. Hay una anécdota que cierta vez escuché contar a Ricardo Alarcón de Quesada, la cual ilustra muy bien el asunto que nos ocupa: poniendo los pies en suelo norteamericano, la prensa fue a su encuentro con mucha avidez, y con las preguntas harto conocidas que los grandes medios suelen hacer sobre la Isla. Ante sus ojos se encendieron las luces de las cámaras, se aprestaron los micrófonos, y cuál no sería su sorpresa cuando, al comenzar a hablar sobre los cinco cubanos injustamente confinados en cárceles norteamericanas, las luces se apagaron, y algunos micrófonos fueron cerrados. Sencillamente ese no era un tema que interesara a la prensa. ¿Por dónde andarían de paseo esas señoras llamadas Objetividad e Imparcialidad?” 

La respuesta a la pregunta de este epígrafe no ha sido abordada en su totalidad, pero el lector debe convencerse de que la imparcialidad en el periodismo es como el agua en el desierto: escasea. 
 

Objetividad vs. Subjetividad. Intersubjetividad

En su "Diccionario general de periodismo", José Martínez de Souza, bibliólogo, tipógrafo, ortógrafo, ortotipógrafo y lexicógrafo español que actualmente es presidente de honor de la Asociación Española de Bibliología (AEB), sostiene que las cualidades de una agencia de noticias son "urgencia, objetividad y servicio completo" y define a la Objetividad como una "cualidad de la información realmente imposible de conseguir, refleja los hechos tal cual son, sin aditamentos de opiniones personales".

Miguel Rodrigo Alsina opina: “El concepto de la objetividad periodística, a pesar de las múltiples críticas que ha recibido, sigue siendo uno de los elementos claves para comprender la ideología que sostiene el modelo liberal de la prensa”.

El manual de estilo de la agencia francesa France  Press (AFP) proclama: "Sea usted objetivo. No opine. No juzgue. Proporcione información". Víctor Ego Ducrot, periodista, escritor y profesor argentino, cree que estos dichos del manual de estilo de la agencia francesa no pasan de representar una aplicación automática del "only facts" de la prensa anglosajona, sector dominante dentro del periodismo del bloque de poder, no sólo porque expresa el mayor nivel de concentración empresaria sino porque se expresa en inglés, la consecuente lengua dominante.

Desde la década del setenta se han venido realizando varios estudios sobre la apariencia de  la objetividad y la imparcialidad. Muchos indican que la rutinización productiva y las ideologías profesionales agregan distorsiones involuntarias al relato sobre los hechos noticiables.

Victor Ego Ducrot, quien dirige también la Agencia Periodística del Mercosur (APM), menciona a un corresponsal de la agencia estadounidense Associated Press (AP) en Washington, quien escribió: "mi  trabajo es comunicar hechos, las instrucciones que me dan no me permiten hacer comentario alguno sobre lo hechos que comunico. Mis despachos son enviados a periódicos de las más distintas orientaciones políticas. Me limitan a lo que se consideran noticias válidas. La Objetividad estimula una honrada búsqueda de la verdad de los hechos, impone restricciones a dueños y directores".

Esto demuestra que la objetividad es una verdad que se queda sólo en la teoría, no sobrepasa los límites de los teóricos, nunca llega a la práctica. La periodista de Radio Taíno, Marlene Esterellas, dice que tiene un amigo peruano, freelancer, quien, antes de elaborar cualquier trabajo, primero pregunta: ¿A favor o en contra?

Estos dos testimonios demuestran la responsabilidad que tiene cada periodista con un medio y el nivel de aceptación que tienen los sistemas informativos con diferentes noticias. La objetividad en estos casos queda en un segundo plano. 

El jefe de Redacción del periódico El Habanero, Raúl San Miguel, opina que la objetividad depende de la fidelidad de los datos. En una entrevista realizada por el autor de este trabajo a este periodista y escritor, dijo: “En el periodismo se trabaja sobre el esquema Fuente-Puente (periodista)-Receptor. Se expresan ideas a través de códigos en los que influye la cultura, la experiencia y la posición política o social. Cuando el periodista asume la información, la prepara para transmitirla en un lenguaje coherente. La noticia pierde o gana veracidad por si sola, el público es el que decide. El quid de la objetividad está en que cada observador tiene una visión”.  

A esta intervención se le puede añadir que es necesario explicar y contar verazmente para que la gente atienda a lo que se quiere decir. Hay que recordar que la verdad duele más cuando “se canta”, o sea, cuando se dice sin miedo. El periodista debe estar preparado en ese sentido. 

El mismo Ego Ducrot señala que en el  libro  "Ética  para  periodistas",  de  María  Teresa  Herrán  (TM  Editores,  Bogotá, 1995)  se  afirma  que  "la  discusión  sobre  Objetividad,  bien  puede  volverse  un circunloquio  tan  estéril  como  tratar  de  definir  el  sexo  de  los  ángeles,  por  tener como  punto  de  referencia  conceptos  absolutos.  Es  obvio  que  nadie  puede  ser absolutamente Objetivo (...) la mejor forma de subsanar este problema pasa por la buena  fe  en  la  búsqueda  de  los  hechos  materiales  de  información  noticiosa.  La buena  fe  es  un  valor  moral  (...).  Esa  exigencia  moral  hacia  la  Objetividad  en realidad supone la obligación Subjetiva de esforzarse en el estudio lo más completo posible de todos los factores que concurren al hecho que se transmite". 

Ducrot, en su artículo "Objetividad o Subjetividad: mito del periodismo hegemónico”, dice que “fue Jorge Ricardo Masetti, fundador y primer director de la Agencia  Prensa  Latina quien a principios de la década del ´60 y en el marco de los originales aportes hechos  por  la  Revolución  Cubana  al  periodismo  de  nuestra  región, comenzó a acercarse al corazón de nuestro debate.  En  varias  de  sus  intervenciones  y  escritos de la época sostuvo que el periodista no puede ser imparcial, que siempre, lo quiera o no lo quiera, lo sepa o no lo sepa, el periodista toma partido, se identifica con uno de  los  elementos  de  la  ecuación social,  económica  o  política  que  caracterizan  a determinado escenario informativo”.

En ese mismo sentido, Gabriel  Galdón  López  en:  "Desinformación:  métodos,  aspectos  y  soluciones"  (EUNSA,  Universidad  de Navarra,  1994),  afirma que "la neutralidad es imposible, el periodismo de la objetividad nace en el marco del positivismo y, en general, de la modernidad como cultura dominante y configuradora de la sociedad".

En filosofía, lo objetivo pertenece a la naturaleza de los objetos. El filósofo alemán Inmanuel Kant postula en Crítica de la razón práctica (1788) que “lo objetivo es aquello que es válido por la voluntad de cualquier ser razonable”.

Los idealistas consideran que la verdad es subjetiva, que depende del hombre, quien determina la veracidad de sus conocimientos, sin tomar en cuenta la situación real de las cosas. El filósofo griego Protágoras, de la Antigüedad, expresó su concepción idealista de la verdad: “El hombre es la medida de todas las cosas”.

El materialismo dialéctico se opone al idealismo y afirma que la realidad es objetiva. Como la verdad refleja el mundo existente objetivamente, su contenido no depende de la conciencia del hombre. Para ellos no existen verdades abstractas, la verdad siempre es concreta.    

El periodista veterano de mil batallas, Ryszard Kapuscinski, agudo observador de la realidad,  expone de esta manera en su libro Los Cinco Sentidos del Periodista: “Siento que esta teoría llamada objetividad es totalmente falsa y produce textos fríos, muertos, que no convencen a nadie. Yo soy partidario de escribir con pasión. Cuanta más emoción, mejor para el lector. No tengo dudas sobre esto: los mejores textos periodísticos han sido escritos con pasión, transmiten que uno está verdaderamente vinculado y metido en el asunto del cual escribe. La emoción da fuerza al texto”.

Este autor polaco afirma también que "estamos  viviendo  en un mundo muy contradictorio, de muchas desigualdades e injusticias y por lo tanto no  se  puede  ser  una  persona  con  objetividad.  Los  que  relatan  sin  ninguna  actitud son  los  que  trabajan  con  eso  que  se  llama  objetividad. Por  el  otro  lado,  estamos tratando  de  cambiar  algo,  de  mejorar  la  situación,  de  estar  donde  tenemos  que estar. Queremos tratar de mostrar el mundo y de escribir sobre el mundo para que nuestros  lectores  u  oyentes  despierten  su  conciencia  y  tengan  una  actitud  de cambio.  Creo  que  hay  una  falsa  interpretación  de  la  tradición  anglosajona  de  la objetividad".

En el texto Cuestión de Estilo, el Premio Nacional de Periodismo, Luis Sexto, dice que la objetividad se basa en un interés de decir con la mayor claridad posible, sin asideros para otra interpretación que no sea la que se desprende de palabras expuestas desnudamente.   

Entonces, se es objetivo en todo género periodístico que razone con seriedad, con argumentos sobre el fragmento de la realidad convertido en objeto de la reflexión y se es subjetivo en tanto se proponga un criterio individual o grupal desde la óptica personal de quien lo escribe, desde la subjetividad del periodista y desde los recursos léxicos utilizados para expresarla. 

La ciencia moderna nació negando la subjetividad, opina Victor Ego Ducrot sobre este tema.

El problema de la subjetividad como fuente de recursos para el cambio social fue seguido por Gramsci desde una mirada más compleja.

Subjetividad: individualidad. Carácter específico de una persona. Así es como expresa el diccionario de la lengua española el mencionado concepto. 

Antonio Álvarez Pitaluga, en su ensayo: La Subjetividad en la narrativa histórica, dice: “La subjetividad es la capacidad mental e intelectual del ser humano para crear y recrear su memoria individual o colectiva. Es un proceso de permanente elaboración y reelaboración donde las experiencias pasadas y presentes, el contexto epocal, la educación familiar y académica, son determinantes. Funciona mediante una construcción mental, de formas voluntarias e involuntarias, conscientes o inconscientes, para imaginar y producir un determinado universo cognoscitivo”.

Hay que recordar que la información se recibe desde la versión creada por el periodista. La noticia no la crea de su imaginación, sino de una fuente con cierto nivel de credibilidad. El periodismo, como práctica, logra más la construcción y difusión de la realidad que el reflejo de la misma, que es lo que persigue en la teoría y lo que exigen los principios internacionales de esta profesión.

En el mencionado libro Cuestión de Estilo, aparece la siguiente sentencia: La sustancia del texto implica, exige, una urdimbre compuesta por una cuota de carnalidad, imbricación subjetiva, para intentar apresar la atención del lector, aspiración suprema de la técnica y el estilo del periodismo. (…) Lo esencial es comprender que nada, en el ejercicio de la comunicación periodística, se entrega gratuitamente, ni se recibe por añadidura.

Rodrigo Alsina plantea que la subjetividad del periodista se ve reflejada durante el proceso de producción noticiosa y ello se evidencia por: 

-La jerarquización y tematización de los contenidos por parte de los medios. 

-La selección de las fuentes (si por ejemplo, siempre se emplean las mismas excluyendo a otras posibles).

-El ángulo para explicar el acontecimiento cuando los referentes no están consensuados.

-El sesgo retórico en la organización de los materiales brutos de una noticia por razonamientos por inferencias o relacionando diferentes aspectos de un acontecimiento.

Para la epistemología (teoría del conocimiento) y la metodología de la ciencia, especialmente en las ciencias sociales, como la historiografía, la reflexión sobre la posibilidad o imposibilidad de un enfoque objetivo lleva a la necesidad de superar la oposición entre objetividad (la de una inexistente ciencia "pura" que no se contamine con el científico) y subjetividad (implicada en los intereses, ideología y limitaciones de éste) con el concepto de intersubjetividad, que obliga a considerar la tarea del científico como un producto social, inseparable del resto de la cultura humana, en diálogo con los demás científicos y con la sociedad entera.
    

Objetividad en las grandes sociedades burguesas

En el guión de la película El dilema del año1999, dirigida por Michael Mann, Al Pacino ilustra muy bien cómo son tratadas las noticias en las grandes sociedades burguesas: “¿Es noticia?, sí. ¿Lo vamos a emitir? Claro que no. ¿Por qué?, ¿por qué no dice la verdad?, ¡no! Porque dice la verdad, ¡por eso no lo vamos a emitir!”.  

Otro ejemplo de cómo se comporta este manido tema en las sociedades capitalistas fue William Randolph Hearst (1863-1951), periodista y magnate de la prensa estadounidense que tenía como una de sus máximas: «I make news» («Yo hago las noticias»), ya que alteraba y provocaba hechos para que fueran más escandalosos y para que su periódico fuera el primero en publicarlos. Fue el inventor de la llamada prensa amarilla o sensacionalismo, un periodismo de investigación mezclado con titulares incendiarios, alejados en muchos casos de la neutralidad y del rigor periodístico, cuyo objetivo primordial era vender cuantos más ejemplares mejor.

Los medios masivos de comunicación burgueses no practican –ni practicarán- la “objetividad informativa” ni la independencia editorial por dos razones estratégicas:

-Los medios masivos de comunicación de la burguesía son empresas capitalistas, y como tales, buscan la más alta tasa de ganancia y la defensa de sus intereses políticos.

-Dichos medios son parte de los grandes monopolios de la comunicación, y en consecuencia, son parte de la estructura económica capitalista mundial que controla todas las palancas de la producción, las finanzas y el mercado internacional.

Imparcialidad, objetividad, libertad de expresión son sólo máscaras, detrás de las cuales se esconde el verdadero objetivo del negocio de los monopolios, construyendo información que no sólo falsea la realidad, sino que también modifica la conciencia, la conducta, la personalidad de los habitantes del planeta, de acuerdo con los intereses del gran capital.

El proceso de fabricación y distribución de la información cumple, entonces, tres objetivos:

1.-Ideológico: transmisión de los valores, individualismo, violencia, consumo, etc.; 

2.-Elevar la tasa de ganancia (la información es una mercancía);

3.-Preservar el sistema a través de la manipulación y control de los procesos económicos, políticos y sociales.

Rupert Murdoch presentó en mayo de 2008 ante una conferencia de prensa sus Cinco Mandamientos para un Periodismo Serio, los cuales cada periodista que trabaja en cualquiera de sus sucursales o empresas o trust informativos debiera cumplir, y son:

1.-No malgastarás tiempo editando los textos. Los textos no pueden quedar impecables.

2.-Escribirás noticias cortas. “No hay una sola noticia en la que no se pueda meter todos los hechos en la mitad del espacio”. 

3-Buscarás exclusivas. “Tenemos que tener más periodistas donde los necesitamos”.

4.-No buscarás el prestigio. “Es importante ser respetado, pero quedar enterrado en la historia es, ciertamente mortal” (frase que toma de Robert Thomson). 

5.-Asumirás riesgos. “El que se quede quieto será arrasado” (esta expresión es también de Robert Thomson). “Asegúrense de que no les pisen ningún tema mañana”. 

 

¿Existe estilo para la objetividad?

En la redacción correcta y objetiva no se pretende lograr arte. Pero para conseguir la objetividad, hay que saber escribir con claridad, concisión, sencillez y naturalidad.

La supresión estilística del periodista en la noticia que está dando, o sea, eliminar el yo o cualquier otro indicio de subjetividad, algún comentario que este quiera hacer sobre lo que escribe, ayuda a proyectar reglas y principios estilísticos. 

“El estilo noticioso está diseñado para lograr la impresión de una perfecta proximidad en la mente del lector, la impresión de un carácter absolutamente real del contenido noticioso y de su imparcialidad”, opina Slajov Haskovec, en el libro Introducción al trabajo de las Agencias de Noticias, sobre el estilo de la noticias para lograr la objetividad.

Este mismo autor añade: "Se  dice  que  la  limitación  de  los  hechos  garantiza  la Objetividad (...) Aunque  se  abstenga  de  formular  opiniones  personales,  todo corresponsal está inevitablemente  bajo la influencia de valores prevalecientes en el medio ambiente en el que ha crecido o se lo ha educado, de las instrucciones que le da  su  jefe  de  redacción  y  de  la  política  que  sigue  el  editor (...) La  idea  de  que  hoy una  actividad  informativa  ideal  que  no  hace  más  que  registrar  hechos  en  forma Imparcial,  es  insostenible (...) El  periodismo  objetivista  impide  el  saber  sobre  la realidad, y, por tanto, el esfuerzo documental imprescindible para el logro de ese saber".

Este autor también propone algunas normas estilísticas para lograr en la técnica práctica la noticia imparcial:

1.-Queda prohibido el uso de la primera persona gramatical (yo), con excepción de la cita directa de la fuente. Esto causa la impresión de presencia de la individualidad del reportero.

2.-No se deben incluir comentarios de ningún tipo en la redacción de noticias.

3.-La opinión solo se incluye siempre que sea atribuida a una fuente.

4.-Cuando se informa sobre casos polémicos, conflictos, contradicciones de intereses, se debe reportar ambas partes, citándolas a ambas si es posible.

5.-Las opiniones o declaraciones, deben reportarse de manera que no haya prejuicios ostensibles a favor o en contra.

Por su parte, Gonzalo Martín Vivaldi, dice que “el estilo es objetivo cuando el escritor se olvida de sí mismo y procura dar al lector una versión exacta de las cosas. Su contrario es el subjetivismo, seguida proyección del escritor en la mente del lector. Para ser un autor objetivo hay que decir lo que son las cosas, en cambio el subjetivista expone su parecer, lo que él cree que son las cosas”.

Y agrega: “La objetividad en el estilo se logra a través de lo que se llama estilo directo, de gran valor en la descripción y la información escueta, también en el estilo periodístico. Al escribir directamente el lector no se percata de la existencia de un autor, lo que siente es lo que se ha querido narrar, describir o fijar. Algunos autores creen que este procedimiento tiene más fuerza expresiva y que al lector se le graba con más facilidad lo que se quiere decir, que no es más que una impresión de algo que está sucediendo como realidad concreta.

“Las sensaciones no se explican, se muestran, ya que son parte del mundo interior del que escribe. El lector actúa como espectador de lo que se está contando”.

A continuación se ejemplifica cómo fue tratada la noticia sobre la aprobación del Plan Bush, en los diferentes periódicos de la prensa española. Este trabajo fue etiquetado en el blog: ¿Objetividad Periodística? Lo que la empresa manipuló y lo que no tuvo invento, ubicado en Wordpress.com., el cual se encarga de presentar informaciones con la visión de diferentes periódicos y agencias informativas. Este análisis apareció en el blog el sábado 4 de octubre de 2008. Fíjense en los siguientes Lead:    

El País: “EE UU alivia la crisis mundial al aprobar su plan de rescate”.

El Mundo: “TERREMOTO FINANCIERO / La mayoría del Congreso vence al rechazo de los republicanos y da luz verde al plan de reflotamiento del sistema financiero / Bush sanciona la ley de inmediato y se retira a descansar a Texas”.

La Razón: “El Congreso aprueba el plan de rescate financiero de Bush”.

ABC: “El Congreso de EE.UU. aprueba el plan de rescate ante una crisis sin control”.

Público: “A la segunda fue la vencida: se aprueba el plan de Bush. Los demócratas salvan el proyecto de rescate financiero, que costará 850.000 millones de dólares”.

Entonces ¿es posible o no lograrla?

Luz Solano es una periodista venezolana que está al frente de un proyecto para mejorar el futuro de los comunicadores sociales. Ella y su equipo sacaron a la palestra una revista que lleva por nombre “Entorno VIP”. La  publicación tiene circulación en tres estados de Venezuela de manera gratuita y ofrece información fresca a la población de diversos tópicos como la cultura y la tecnología, el deporte, cine, estilo y belleza, turismo, perfiles gerenciales y tips corporativos donde el protagonista podrá ser cualquier persona que forme parte del proceso productivo del país.

Estas son algunas de sus declaraciones respectos al órgano y a su manera de presentar las noticias, utilizando la objetividad y la imparcialidad. Las afirmaciones siguientes aparecieron en un artículo titulado: Luz Solano “la objetividad periodística es una panacea”, de la revista www.magazine.com.ve, en su edición número 146, el sábado 25 de julio de 2009.

“Siempre hay cosas buenas que informar. Nuestra profesión está en el ojo del huracán, pero somos nosotros quienes nos debemos dar nuestro puesto y valía, ya que el mayor enemigo de nosotros somos nosotros mismos, no nos gusta ver ojo bonito en cara ajena, y a veces como gremio estamos desunidos, y llegó el tiempo de unirnos”, comenzó diciendo Luz Solano.

“Si algo no podemos negar como profesionales de los medios es que siempre hemos tenido la política editorial por encima de nosotros y en algún momento esa tan famosa objetividad se convierte en una panacea (remedio medicina, poción, pósima), yo tengo muchos años en el medio y a los nuevos jóvenes periodistas se los digo, uno debe tratar de ser ético y legal cuando escribimos pero si no nos gusta algo tenemos la libertad de irnos, yo lo hice una vez en una empresa en la cual llevaba seis años trabajando”, acotó Solano.

En Caracas, según acotó Luz Solano, el divismo es un mosquito que pica durísimo a las nuevas generaciones de comunicadores, y que en las corresponsalías se ve mucho menos, sobre todo cuando se trabaja en provincia: “Yo lo he vivido muchísimo, cuando trabajé en el diario El Mundo y llegaba a un sitio de noticia los corresponsales de otros medios jamás me ofrecían su ayudan, ya cuando salí de la capital vi que la solidaridad entre compañeros es mayor y ese debe ser el norte, todos somos uno y hoy estamos pero mañana no sabemos, los divismos son tontos, fíjate precisamente en la revista número uno nuestra portada fue Daniel Sarcos, ya que de todas las llamadas que hicimos para buscar una figura nacional él fue el único que no puso tantos reparos y que además nos facilitó la fotografía, así debe ser la gente, así debemos ser nosotros  así que el día del periodista se celebró en una situación muy especial, y aunque muchos opinaran que no había nada que celebrar pienso que sí se puede  al menos alabar que seguimos realizando una excelente labor que no debe ser otra que informar a las comunidades”. (sic)

Slajov Haskovec concluye: “El concepto de absoluta objetividad es falso e irreal”. A lo que podemos añadir que cada periodista responde a una organización social o medio informativo, su enfoque está influenciado por el partido que milita, además, posee sus propias opiniones y creencias.

Debemos puntualizar que no es lo mismo objetividad que reflejo de la exacta realidad, y esto, los reporteros noticiosos equilibrados lo saben distinguir muy bien. Lo primero, es un concepto partícipe de la teoría del periodismo; lo segundo, es el reportero viviendo, observando o enterándose, gracias a una fuente o a través de su propia experiencia del hecho.

Todas las fuentes deben ser citadas y manejadas con exactitud, la evaluación que haga el periodista de las declaraciones, no debe mezclarlas con su opinión de redactor.

Los fotorreporteros también tienen ese problema, a veces no pueden mezclar lo artístico de la fotografía con la política editorial del periódico donde labora. Al respecto, el fotógrafo Julio Julián González, del periódico El Habanero, dice: “A veces mis fotografías se ven desde el punto de vista político. Los mismos editores escogen la foto de más interés para el periódico. La opinión del artista-fotógrafo queda en un segundo plano. Lo menos importante es el valor artístico de la pieza, el impacto que puede tener en el punto de vista de la gente. Una foto por sí sola dice mucho. El periodista entrega su trabajo con una referencia personal, la dependencia está en que si toman o no la opinión de éste”.   

El propio Slajov Haskovec, agrega a su conclusión: “La objetividad es alcanzable y deseable, puede formar incluso una indispensable y sólida base para obtener un tratamiento más partidista en los medios”.    

 

Algunas conclusiones

El periodismo se diferencia de la literatura en que es un oficio público y no privado. Los que estudian y ejercen esta profesión deben escribir pensando en sus lectores, radioescuchas o televidentes. La voz personal que existió en algún momento marca la pauta del trabajo periodístico, identifica al periodista y lo diferencia de sus colegas. Es imposible ser 100% objetivo. Siempre la historia, aunque se cuente de la manera más neutral, tendrá impreso el sello personal.

Rodrigo Alsina, basándose en investigaciones de Kline (1982), plantea que “la objetividad es un concepto social distinto según sean la culturas estudiadas”.

Hablar de objetividad en el ejercicio del periodismo actual es hablar de millones de personas captando una información, procesándola y pensando exactamente lo mismo, cosa que es realmente imposible.

Hoy día los comunicadores tienen la tarea de llevar la información de una manera veraz, directa y fresca ya que todos deben tener siempre la verdad como bandera y mantener la imparcialidad –como ha sido desglosada en este trabajo-  en todo hecho informativo.

La objetividad absoluta no “siempre” es posible en la práctica, pero tiene que haber una objetividad o reflejo de la realidad mínima e indispensable para que el informador se considere éticamente con derecho a informar.

Además, Rodrigo Alsina considera como causa de la falta de objetividad no solo el modelo en general del sistema informativo, sino también la producción específica de la noticia y la actividad del periodista, la cual se resume en esa elaboración de reportes. 

La objetividad en muchos manuales anglosajones se presenta como un concepto de clases. Los grandes medios emiten comerciales y responden a corporaciones, resguardándose en una supuesta objetividad, creada por ellos mismos. Quieren decirle a la gente “vamos a ver todo parejo”,  pero nunca se ve todo parejo.

El libro The Elements of Journalism pone el problema de la objetividad de esta forma: “Al final, el periodismo es un acto de carácter”.

Gaye Tuchman sugiere en su artículo: La objetividad como ritual estratégico, que este fenómeno puede verse como ritual estratégico de protección para los periodistas ante los riesgos de su actividad profesional, y resuelve, que la objetividad radica en los procedimientos rutinarios.

Javier Darío Restrepo explica que la discusión sobre la objetividad es un sofisma de distracción, que impide ver el papel de la información en la construcción de la democracia. Y termina: “una información libre es tan necesaria como el agua o el aire para los seres vivos”.

Abraham Santibáñez, subdirector del periódico Hoy, de Chile, hace evidente que “la información aspira a ser objetiva, organizada sobre el clásico modelo de la pirámide invertida”.

La objetividad es una meta deseable que se apoya en la práctica de buscar la verdad, podemos tratarla incluso como sinónimo de verdad. Es el ritual estratégico del que depende cada medio.    
 
BIBLIOGRAFÍA:

Agencia de Información Nacional. Normas de Redacción y Fotografía, La Habana.

Bernard Roshco. Newsmaking. University of Chicago Press, Chicago, 1975.

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Fuentes directas:

Alina Perera, periodista del periódico Juventud Rebelde. 

Julio Julián González, fotorreportero del periódico El Habanero.

Marlene Esterellas, periodista de Radio Taíno.

Orlando Contreras Castro, Premio Nacional de Periodismo, Radio Rebelde.

Raúl San Miguel, jefe de Redacción del periódico El Habanero.



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