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DIÁLOGO CON INTERESES

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Tema: Una entrevista periodística no es casual, sino un diálogo interesado, con un acuerdo previo y unos intereses y expectativas por ambas partes.

MARÍA ELENA MARCELO TORRES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Los antecedentes históricos de la entrevista como género son muy discutidos. En su libro Acerca de la entrevista, la profesora cubana Miriam Rodríguez  Betancourt deja constancia de que la mayoría de los autores se remontan al 16 de abril de 1836, fecha en que el periodista norteamericano Gordon Bennet la empleó por primera vez en la versión más aproximada a la que hoy se conoce y utiliza como tal, y tiene sus orígenes más remotos en el empleo del diálogo.

Añade la autora que Bennet empleó el método de preguntas y respuestas, la forma dialogada, como se estilaba entonces en las audiencias judiciales, por lo que se le reconoce también como el creador del llamado reportaje judicial. Se cuenta que entrevistó a Rosina Towsend, administradora de un burdel neoyorquino donde ocurrió un crimen; esta conversación, a la que tituló El asesinato más atroz, apareció publicada en el periódico The New York Herald, el sábado 16 de abril de 1836. Así se dice que nació la entrevista periodística moderna.

Lo que sí no encuentra discusión es que la entrevista periodística es un diálogo, pero no uno como otro cualquiera, sino que “se trata de una conversación entre una o varias personas para un fin determinado.”, según el sitio http://www.definicion.de.

Acuerdos, intereses y expectativas

La entrevista es distinta de una conversación típica, entre otros aspectos, porque persigue  divulgar hechos o información noticiosos y porque los participantes tienen expectativas y razones distintas para tomar parte en ella.

La enciclopedia online Wikipedia ofrece tres factores que caracterizan a la entrevista periodística:

-Un evidente interés hacia la persona entrevistada.

-Pericia en el manejo de la técnica de pregunta y respuesta.

-Voluntad manifiesta de difundir el resultado en un medio de comunicación.

Jesús Arencibia Lorenzo, periodista de Juventud Rebelde y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, opina: “Yo siempre veo la entrevista como un duelo amoroso, en el cual, a cada contendiente le va la vida. El entrevistador porque es el que debe «desnudar» públicamente al entrevistado como lo harían los receptores. El entrevistado, porque su prestigio puede reforzarse o decaer en cada una de las prendas que logre arrebatarle el antagonista.”

De acuerdo con Eduardo Restrepo, del Instituto de Estudios Sociales y Culturales Pensar, de la Universidad Javeriana, en Colombia, la entrevista supone que se han diseñado de antemano los términos, contenidos y formas de registro del diálogo. Es en ese sentido que la entrevista es un diálogo formal, no es algo improvisado.”

Teresa Jorge, periodista de la Agencia de Información Nacional (AIN), opina: “La entrevista se planea, se prepara con antelación. Tú usualmente vas con un cuestionario listo, aunque esto no significa que no tengas que saber improvisar en caso de que sea necesario.”

En el texto Intimidades de la conversación pública, Jorge Halperín, periodista argentino, dice acerca de la entrevista que “no es un diálogo libre entre dos sujetos. Es una conversación centrada en uno de los interlocutores.”

Además, según el periodista cubano Octavio Pérez, “existen dos tipos de preguntas: las que haría cualquier ciudadano a una personalidad, porque desea saber en ese sentido y las que formula el periodista como profesional de la comunicación, que encauza criterios y ayuda con esto a formar una opinión.”

Víctor Joaquín Ortega, jefe de Información del semanario Tribuna de La Habana, opina: “La entrevista está moldeada por una intencionalidad que no puede ser la misma en un medio o publicación que en otra. Además de una contrastada intención existe un acuerdo previo que hay que respetar y que condiciona la conversación entre el entrevistador y el entrevistado. Pero esto no significa que el periodista tenga que ser complaciente y pasivo.”

Halperín sostiene que en una entrevista “el diálogo no sólo busca la cooperación del sujeto, sino que también debe avanzar en contra de él, o sea, en aquello que el entrevistado no muestra voluntariamente y que desea ocultar.”

Ortega esclarece: “El acuerdo periodista-entrevistado determina que el primero debe reproducir de manera fiel lo que entrevistado dice, no en la forma, sino en el contenido. La ética profesional prohíbe que se rompa ese pacto.”

En el caso de lo que espera obtener cada sujeto que toma parte de la entrevista, Yoel Lugones, periodista de Habana Radio, opina: “Lo que hace un periodista es informar o crear un estado de opinión.”

El periodista especializado en temas deportivos del semanario Tribuna de La Habana, Harold Iglesias, considera: “En una conversación periodística, el que entrevista busca informaciones, matices, y quien está siendo entrevistado puede ceder o no dicha información.  Pero el sujeto que responde a las preguntas, lo hace por una o varias razones: complacer su orgullo propio o dar su versión de un hecho.”

Wikipedia aclara: “Uno de los requisitos para que haya una entrevista es que el sujeto entrevistado esté de acuerdo. Esto ocurre normalmente porque tiene algún interés en ser entrevistado. Las cuatro razones principales que puede tener son las siguientes:

-Por su propio ego: por el deseo de aparecer en los medios o que se escuche su opinión.

-Por publicidad: sobre todo los políticos y entre ellos los famosos, que dependen de la publicidad para influir en la opinión pública o para continuar en la brecha. Consideran las entrevistas como publicidad gratuita.

-Por dinero: aunque según muchos códigos deontológicos los periodistas no deberían pagar por información, es una práctica frecuente en medios sensacionalistas o amarillistas. Algunos famosos llegan a tener grandes ingresos por ello. (Aclaración: en Cuba es prohibida esta práctica).

-Para ayudar al periodista: algunos sujetos se dejan entrevistar simplemente para ayudar al periodista en el desempeño de su trabajo.

-Por gratitud: El entrevistador logra que el entrevistado acceda a contestar las preguntas sin oponer resistencia mediante un diálogo introductoria predefinido.

-Para la farándula. Para que la estrella de televisión o entre ellos de cine, se luzca frente a las cámara.”

El entrevistador, por su parte, usa para su beneficio estos intereses del entrevistado y trata de conseguir la información que busca.

Para terminar, una frase del sitio http://www.frases.org: “La entrevista es el juego del orgullo, el interés personal y la información.”

Recuadro 1

Un duelo amoroso

Declaraciones del profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Jesús Arencibia.

Una entrevista periodística no es casual, sino un diálogo interesado, con un acuerdo previo y unos intereses y expectativas por ambas partes.

Habría que partir de algo que la profesora Miriam Rodríguez siempre recuerda: una entrevista no es una charla común, sino un diálogo profesional, una conversación para ser publicada. Y cada parte, por supuesto, carga con su enciclopedia de información y de posibles actitudes para el momento crucial.

Yo siempre la veo como un duelo amoroso, en el cual, a cada contendiente le va la vida. El entrevistador porque es el que debe «desnudar» públicamente al entrevistado como lo harían los receptores. El entrevistado, porque su prestigio puede reforzarse o decaer en cada una de las prendas que logre arrebatarle el antagonista. 

Los dos saben muy bien las reglas de este peligroso juego y tratarán de mantenerse en pie. Solo si ambos ganan, el espectáculo tiene todo el colorido y la pasión que el público espera.

La suerte que correrá una entrevista, entonces, se decide mucho antes del instante del encuentro. Desde que el periodista —por iniciativa o encargo— comienza a preparar el combate, y pacta con su interlocutor su aceptación, se va armando lo que después disfrutaremos (o sufriremos) en la tinta impresa, el éter o las pantallas.

El más mínimo detalle es relevante. Desde la ropa que luzca quien debe preguntar, pasando por el lugar, la hora, el ambiente escogido, hasta la insignificante mueca de resignación o ironía que pueda esgrimir el entrevistado. Este último se sabe «la figura», «el personaje», el lado supuestamente más importante del puente. Sin embargo, del brillo del cazador-periodista, dependerá también la gloria que finalmente alcance la «estrella».

Por supuesto, hay entrevistas y «entrevistas». Siempre uno piensa en la ideal, para la que nos darán el mayor espacio y destaque; la llamada «de personalidad». Pero las otras —clasificadas por los teóricos como informativas o de opinión— no son para nada insustanciales. Por el contrario: requieren la agudeza del periodista para hacer las dos o tres preguntas esenciales a su objetivo noticioso y lograr ni más ni menos que la médula de los conocimientos del entrevistado.

Otro elemento que no debe descuidarse, por último, es que la entrevista —incluso la que se realiza en vivo, aunque en menor medida— es una «construcción», una criatura moldeada por el periodista. Es, como todo en Periodismo, una realidad creada, «un mundo posible», para tomar prestados los términos de Miquel Rodrigo Alsina. La magia consiste en que en esa labor de orfebre, en la cual se iluminan algunos aspectos del diálogo y se editan otros; se maquilla un tanto aquella frase o se describe lo más fieramente permisible algún rasgo… la sustancia literaria nunca desborde los límites éticos, las barreras de la profesionalidad. 

Recuadro 2

Lo principal es el conocimiento del entrevistador

La entrevista periodística cómo género. Por qué no es un diálogo causal y otros detalles. Declaraciones de la periodista de la Agencia de Información Nacional (AIN), Teresa Jorge.

La entrevista periodística es el género más difícil o uno de los más difíciles. No es cosa fácil.

La entrevista no es, por supuesto, un diálogo casual, sino uno para el cual se necesita una preparación. Además, se tiene que guiar la entrevista. En ella hay mucha técnica, pero lo principal es el conocimiento del entrevistador.

Te puedo contar, por ejemplo, que una vez fui a entrevistar a un personaje de la cultura cubana y me pidió que le entregara el cuestionario antes de la entrevista. Esto no significó que el resultado saliera mal, pero fue muy rígido, sin los colores que se pueden dar cuando el encuentro es más espontáneo.

Pero cuando uno conoce al entrevistado y ha hecho un trabajo de mesa puede trabajar con mayor facilidad y mover la entrevista de forma tal que quede lo mejor posible.

Ambos, el entrevistado y el entrevistador, esperan cosas distintas de la entrevista, y eso es común.

Hay distintos tipos de entrevistas y formas de hacerlas. Ninguna de las variantes de la entrevista –de personalidad, de opinión, y otras- debe ser subvalorada, cada cual tiene su utilidad.

Bibliografía:

Documental:

Buscador http://www.frases.org. Consultado: 27/8/2009.

Halperín, Jorge. Intimidades de la conversación pública. En: http://www.universia.es/cotnive. Consultado: 27/8/2009.

http://periodistadigital.com.

http://wikipedia.es. Consultado: 27/8/2009.

http://www.definicion.de. Consultado: 27/8/2009.

Pérez, Octavio. Género Entrevista: Estocada de preguntas y respuestas. En: http://www.ecotunero.cu. Consultado: 27/8/2009.

Restrepo, Eduardo. La entrevista como técnica de investigación social. En: http://www.periodistas.org. Consultado: 27/8/2009.

Directas:

Harold Iglesias, periodista especializado en temas deportivos, del semanario Tribuna de La Habana.

Jesús Arencibia Lorenzo, periodista de Juventud Rebelde y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Teresa Jorge, periodista de la Agencia de Información Nacional (AIN).

Víctor Joaquín Ortega, jefe de Información del semanario Tribuna de La Habana.

Yoel Lugones, periodista de Habana Radio.

 

 



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