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“YO CORRÍ CONTRA FANGIO”

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OLIVIA MARÍN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

 

 

Me recibe sonriente, con un  tabaco encendido en la mano y un termo de café a su lado, en el suelo. Me dice: “Espérate ahí, muchacha”; mientras le indica al chofer de un Lada: “Parquee allí, al doblar”. ¡¿Quién podría imaginarse que detrás de aquel parqueador se encuentra un antiguo corredor de autos de los años 50?!

Elías Regalado, de 87 años, se enorgullece de proclamar que conoció a Fangio, el Dios del timón argentino, y que además, fue su amigo.

-¿Cuándo fue su primer contacto con los autos?

¡Ay, vieja! Eso fue cuando tenía 11 años. Era un Ford de esos tres patadas, que hoy ya no los hay. Me monté con mi hermana y lo solté en una loma, fui a chocar con la puerta de la casa, los platos de mi madre cayeron al suelo por el impacto y se rompieron todos. Estuve castigado como 2 meses. (Se ríe)

-¿Cómo llegó al mundo de las carreras?

Bueno, trabajaba con uno de mis hermanos en un camión de La Habana a Santiago, llevando papas. Iba casi todas las semanas para allá, hasta que me quedé manejando solo.

Luego comencé a trabajar en la fábrica de cigarros Partagás, en una rastra que llevaba la mercancía a Santiago de Cuba, entonces como viraba para acá vacío, entraba por Santa Clara, por Sagua, esto posibilitó que cuando se diera la carrera de Sagua a La Habana hiciera un tiempo récord de 1 hora y 59 minutos.

-¿Esa fue su primera carrera?

No. Yo empecé corriendo en el circuito Pinar del Río-La Habana, en el año 55. Allí cogí primer lugar, y eso que las carreteras no eran como ahora; en ese tiempo no había autopistas, sino que teníamos que correr por carreteras malísimas.

-¿Cómo conoce a Fangio?

Fue en el taller de la marca de automóviles Buick. Él estaba arreglando uno de sus carros, fui hasta allí y entablé conversación. A partir de ese momento empezó nuestra amistad.

-¿De qué modo comienza a correr con él?

Lo iba a buscar casi todos los días en mi carro, a eso de las doce de la noche, al hotel donde paraba; dábamos una vuelta por el Malecón, un rato manejaba él y otro, yo. Así fuimos practicando los dos hasta que comenzaron las carreras.

-En el Gran Premio de La Habana, en el 57,

Fangio no pudo correr por estar secuestrado,

¿qué expectativas tenía usted para esa carrera?

Yo aspiraba a ganar porque sin Fangio ahí, yo era el mejor, pero de pronto veo que el carro de Cifuentes (García Cifuentes, cubano participante en la carrera) embiste contra las gradas, freno y cuando me bajo ya lo traían cargado, les sugiero que lo pongan arriba del capó del carro y le digo a otro chofer: “Maneja que nos vamos para el Calixto”… y andando la carrera me lo llevé para el hospital.

-¿Nunca la policía intentó vincularlo

con el secuestro de Fangio?

Yo me fui enseguida para Manzanillo, no fuera a ser que pensaran que estaba vinculado. Después que lo soltaron vine para acá y no tuve ningún problema, ni una pregunta me hicieron; pero sí sé que cuando estaba allá la policía registró mi casa varias veces, pensando que tenía documentos o algo. Yo nunca guardé cosas comprometedoras en la casa. ¡Qué va!

-¿Cuál era su vinculación con el movimiento 26 de julio?

Cuando manejaba la rastra que iba para Santiago siempre transportaba uno o dos rebeldes con armas y provisiones. ¡Quién iba a imaginar que en una rastra de la Partagás iban a ir rebeldes!

-¿Cuál fue la última carrera en la que compitió?

En el año 57, de Pinar del Río a La Habana donde cogí primer lugar. De ese recorrido tengo dos carreras realizadas, siempre con una hora exacta.

-Actualmente usted sigue

vinculado a los autos, ¿qué hace?

Pertenezco al grupo de la Macorina (primera mujer que manejó autos de carrera en Cuba) y a otro club, “Autos a lo cubano”. También soy parqueador en los tribunales (Carmen y Juan Delgado, Diez de Octubre), en el turno de 1:30 a 7:00 de la mañana.

-¿No le da sueño?

No, porque mira, te voy a explicar: si cojo el turno de 7:30 de la noche a 1:30 de la mañana tengo que guardar los carros, cobrar y eso. En el segundo turno no es que no tenga responsabilidades, pero es más fácil.

-¿Qué significó para usted la muerte de Fangio?

La última vez que lo vi fue antes de irse, me dijo: “Te voy a mandar una invitación para que vayas a verme”. Cuando ya tenía todo preparado, llega un telegrama diciendo que se había muerto, imagínate tú…

Fangio fue un grande del automovilismo, un campeón. Su muerte fue muy triste para todos los que lo conocimos, los que compartimos con él.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Conocer acerca de la vida de Elías Regalado.

Objetivo colateral: Conocer sobre su relación con Fangio.

Tipo de entrevista:

Por su forma: clásica (de preguntas y respuestas)

Por su contenido: biográfica

Tipo de título: cita textual

Tipo de entrada: narrativa

Tipo de conclusiones: comentario del entrevistado

Fuentes consultadas:

Pasivas:

Documental sobre autos antiguos de Julio Acanda, proporcionado por el entrevistado.

Sitios web en Internet sobre Fangio, autos antiguos de carrera y corredores cubanos.

 



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