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LA ENTREVISTA COMO PIEDRA ANGULAR DEL PERIODISMO

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Enrique G de la G plantea que la entrevista periodística se parece al concierto. Está llena de sorpresas, es una aventura.

ARIANNA RIVERO DUNCAN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En el artículo Otras consideraciones de la entrevista, del Máster Bárbaro Rafael Hernández Acosta, profesor de la Universidad Central de Las Villas, se describe que “el origen del término entrevista proviene de la palabra francesa entrevoir, que significa "verse el uno al otro", aunque otros autores estiman su etimología en el vocablo inglés  interview. Lo cierto es que ambas palabras designan al género periodístico mediante el cual el periodista obtiene respuestas, testimonios o impresiones de una o varias personas y es considerada la base de todo trabajo periodístico”.

La entrevista es una charla que sostiene un reportero con otra persona con el propósito de obtener informaciones que desconoce, pero le importa saber para satisfacer los intereses de sus lectores, así lo explica el periodista español Montsé Quesada, autor de La entrevista, obra creativa.

Agrega que "el texto final que el periodista redacta, una vez que ha conversado con su entrevistado y como consecuencia de aplicar unas técnicas específicas de interrogación, dependerá en gran medida de la relación que se haya establecido entre ambos interlocutores".

Según el artículo de Fabián Bergero, La entrevista periodística, la entrevista realizada el 20 de agosto de 1859 al líder mormón Brighman Young, para el diario New York Times, es el único dato conocido del que da cuenta el Manual de Estilo y Ética Periodística del diario La Nación, que atribuye a Horace Greesley el primer original de esta variedad profesional. 

Muchos estudiosos centran el origen de la entrevista en el diálogo y así los primeros rasgos de la misma los remontan a la época de los griegos, 400 años a.n.e., cuando el filósofo Platón lo emplea con el fin de divulgar sus principios filosóficos.

En el mismo texto, Bárbaro Rafael Hernández Acosta muestra el diálogo como principal precursor de esta modalidad periodística.

“En la historia de la literatura encontramos numerosos usos del diálogo, fundamentalmente en el Clasicismo y el Renacimiento, hasta llegar a la Revolución Francesa, momento en que alcanza una mayor prosperidad, al desgajarse del diálogo literario para cobrar vida propia el diálogo periodístico, el que nace a fines del siglo XVIII, cuando se utiliza el periódico como vía para exponer conversaciones de interlocutores antagónicos que exponen ideas de actualidad.

“El diálogo periodístico continua así su  desarrollo hasta casi su extinción en la actualidad. De sus técnicas, uso y manejo, se desprende la entrevista periodística, transcripción textual de una conversación entre un periodista y un personaje real, con el objetivo preciso que las respuestas de éste sean conocidas por el lector. Esto sucede a mediados del siglo XIX, cuando también eran conocidas por el público informaciones del tipo pregunta-respuesta derivadas de la transcripción de los interrogatorios judiciales y de los debates parlamentarios.

“La necesidad de ser exactos en la transcripción de las respuestas obligó entonces a la publicación textual de preguntas y respuestas, del diálogo entre el entrevistador y el entrevistado. A partir de entonces el método se desarrolló rápidamente y a fines del siglo XIX se encuentran ya las formas modernas de la entrevista en el periodismo norteamericano y europeo, divididas en dos formas bien diferenciadas: la entrevista firmada, es decir, con identificación del periodista y que es redactada con forma más o menos artística; y la entrevista anónima, en donde no aparece el nombre del periodista entrevistador sino el título de la publicación”.

Acerca de los principales gestantes del género, Hernández Acosta afirma: “Es entonces que periodistas entre los que figuraron Joseph Pulitzer, Jonathan Swift y Rudyard Kipling, conforman desde su práctica diaria, los denominados procedimientos de la entrevista.

“El impacto de la Segunda Guerra Mundial en la comunicación social transforma el uso que hasta entonces se hacía de la entrevista. Emplearla como género periodístico para reconstruir los sucesos de la conflagración bélica significó su popularización entre los profesionales de la prensa. Figuras como Ernest Hemingway, Edward Price Bell, Andre Malraux y Konstantin Simonov, supieron hacer de su uso un arte.

“Ello le permitirá a  los entrevistadores  ganarse un espacio de consideración en la nueva forma de hacer periodismo afianzada tras la Gran Guerra: el periodismo de explicación o interpretación, que vino a ser una respuesta a la necesidad de la población, no sólo de informarse acerca de las noticias, sino también de recibir  explicación  e interpretación de los hechos, a lo que se suma la competencia que ya por esa época hacían con mucha fuerza a la prensa plana el periodismo radiofónico y televisivo.

“Un cambio de la fórmula tradicional de preguntas-respuestas a la reelaboración y recreación del diálogo con una serie de elementos que hacen más efectivo comunicar la información que se intercambia sufrirá la entrevista con el inicio de la contemporaneidad, pasada la segunda mitad del siglo anterior, para emerger como una de las herramientas principales del llamado "Nuevo periodismo”, dotada de técnicas que le permitieron de una manera innovadora, abordar la realidad a figuras destacadas del periodismo como Oriana Fallaci, Wilfred Burchett, Jean Luc Godard, Mike Wallace, Barbara Walters y Larry King, así como a los cubanos Luis Báez y Ciro Bianchi”.

En el artículo La entrevista desde la psicología, del Máster Miguel Ernesto Gómez Masjuán, profesor de la Facultad de Comunicación de la  Universidad de La Habana, se expone que “desde el punto de vista psicológico, mediante este género se logra influir más en el lector que mediante la información del periodista, puesto que la noticia o el relato de lo acontecido parte de la persona que ha desempeñado un papel importante en el asunto; o bien la interpretación de la noticia que se ofrezca proviene de un persona de reconocida autoridad y experiencia en el asunto.

“La particularidad de la entrevista radica en que la significación social del hecho, del acontecimiento, se ponga al descubierto a través de la opinión del entrevistado, quien posee una determinada información y una reconocida competencia.

“Su finalidad es recibir y transmitir al lector aquellos hechos novedosos y desconocidos acerca de los acontecimientos más importantes que puedan interesar a muchas personas, analizar y comentar los hechos o dar a conocer a los lectores la opinión del entrevistado sobre algún tema”.

Según el artículo La entrevista periodística, publicado por el Departamento de Periodismo de la Universidad Bolivariana de Venezuela, ésta es un diálogo, una conversación entre un interlocutor (llamado entrevistado) y el periodista o reportero donde se desarrolla un cuestionario planificado, organizado, coherente y dirigido a satisfacer incógnitas concretas y a descubrir soluciones.

La entrevista también puede ser definida como la técnica de obtención de material de interés periodístico, por medio de preguntas que el reportero formula a otras personas. Es el género periodístico más conocido y fácilmente identificable por el público. El mayor valor de la entrevista periodística reside en su fuerza testimonial, que revisten de peso y credibilidad el trabajo del periodista.

¿UN CONCIERTO?

La entrevista periodística ha sido para muchos autores un  problema en su definición. Entendidos en la materia como Enrique G de la G dicen que la entrevista se parece al concierto. Está llena de sorpresas, es una aventura.

El periodista cubano Premio Nacional de Periodismo José Martí, Luis Sexto, coinciden con el planteamiento y argumenta: “Es concierto desde el punto de vista de concretar un intercambio de preguntas y respuestas que deben estar hilvanadas sutilmente. Es una aventura en cuanto  a que la entrevista depende de la habilidad del periodista para prepararse, preguntar y poder dar la versión de esa conversación. Uno no sabe hasta dónde puede llegar en la búsqueda de un personaje.

“La mejor entrevista es la que el periodista conoce con lo que se va a encontrar. Uno no puede ir sin saber qué piensa el entrevistado acerca  de algunas de las cosas que les va a preguntar. Es muy torpe por  parte del periodista empezar una entrevista preguntando cosas tan simples como dónde nació, como las que últimamente salen por la televisión, pues entonces la entrevista se convierte en una mala aventura”.

Gabriel García Márquez, reconocido escritor y reportero, resaltó en una oportunidad: “Otra cosa que me preocupa de las entrevistas es su mala reputación de mujer fácil. Cualquiera cree que puede hacer una entrevista, y por lo mismo el género se ha convertido en un matadero público…” y agregó: “El entrevistado tratará siempre de aprovechar la oportunidad de decir lo que quiere y –lo más preocupante -, bajo la responsabilidad del entrevistador; el cual, por su parte, tiene que ser muy zorro para saber cuándo le han dicho la verdad”.

Tal vez para no pocos periodistas de mayor o menor experiencias, pero con determinado recorrido en la profesión, la entrevista -una buena entrevista-, sigue siendo uno de los géneros más difíciles en el quehacer cotidiano.

Según José Antonio Benítez, en su libro Técnica Periodística: “Un viejo manual de periodismo expone que sólo a los jueces y a los periodistas les es lícito preguntarlo todo; pero el juez tiene autoridad para exigir la respuesta y el periodista ha de obtenerla por habilidad al preguntar”.

El Departamento de Comunicación Social de la Universidad Autónoma de Santo Domingo considera que la entrevista es la comunicación interpersonal establecida entre investigador y el sujeto de estudio a fin de obtener respuestas verbales a los interrogantes planteados sobre el tema propuesto.

Este género busca mostrar al público aspectos poco conocidos sobre la personalidad o la forma de pensar de una persona respecto a un tema, lo que hace que el entrevistador, ineludiblemente, deba conocer de antemano con precisión y profundidad, sobre la persona a quien va a entrevistar, pues de esa forma podrá lograr un trabajo de calidad que resulte llamativo, interesante y diferente en relación con otros de su mismo género.

La entrevista debe ser, en la mayoría de los casos, breve y su lenguaje objetivo y directo, ya que el periodista no debe opinar o hacer juicio sobre lo que dice el entrevistado, solo se debe limitar a preguntar, con interrogantes cortas, inteligentes y concretas,  así como cuidar que las respuestas sean claras

Roger Ricardo Luis, director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, comentó que “la entrevista se parece  a un safari, es una especie de aventura donde el periodista va bien preparado con su fusil y su lanza,  pero no conoce lo que va encontrar, tiene un objetivo canalizado, mas no está advertido de  los obstáculos que enfrentará en su búsqueda. En una entrevista intervienen básicamente dos personas: el entrevistador y el entrevistado. El primero, además de tomar la iniciativa de la conversación, plantea mediante preguntas específicas cada tema de su interés y decide en qué momento el tema ha cumplido sus objetivos. El entrevistado facilita información sobre sí mismo, su experiencia o el tema en cuestión”.

La joven periodista de las páginas culturales de Juventud Rebelde, Yelanys Hernández Fuste, piensa que la entrevista sí es una aventura, es un misterio: “Al principio no me gustaba hacerla, pues no la veía tan atractiva como el reportaje y la crónica, pero ahora soy una apasionada del género y aprendo de cada entrevistado. Para hacer una entrevista uno debe estudiar de forma minuciosa  a las personas que cree dignas de una entrevista. En mi caso, nunca voy sin un cuestionario, pero sin olvidar que hay preguntas que surgen al calor del diálogo. Me gusta entrevistar aquellas personas que no son comunes, trato de  echar un vistazo al panorama de actividades de la música popular a través de los jóvenes músicos que son herederos  del legado  de sus antecesores”.

En el capítulo Un abordaje práctico, del libro La entrevista periodística, de Jorge Halperín, se dice que “la entrevista es un hecho comunicativo donde el entrevistado es su propia voz, el lector siente que le llega la información de primera mano, es mas creíble. Es una revelación donde el periodista debe elegir a quien la hace y se prepara rigurosamente para darla a conocer. El entrevistador debe hacer las preguntas que el público para quien escribe desearía formularle al entrevistado, sin dejar que este manipule a su favor las informaciones que proporciona. Cada pregunta debe ser portadora de conjeturas, hipótesis, inquietudes, perspectivas del mundo”.

Particularmente pienso que la entrevista es un concurso de ideas  donde se enfrentan el entrevistador y el entrevistado, donde el primero actúa como juez y jurado, critica y decide si lo que se le brinda será publicado o no, es decir, lo que el entrevistado ofrece está en manos de quien lo entrevista.

La entrevista es un sitio donde convergen  varios géneros, la literatura tiene cabida también en esta unión. La poesía puede estar presente en su inicio o entrada y en las conclusiones. Las preguntas no tienen tanto de literatura, sino que son las formas implícitas de dar la opinión y demostrar la  inteligencia del entrevistado, lo que conlleva habilidad y destreza, sin olvidar que la entrevista debe conducirse principalmente no en interés del entrevistador o el entrevistado sino del lector al cual se lleva la información.

EN BUSCA DE UNA FINALIDAD

Como se expresa en el Manual de Redacción e Investigación, utilizado en la carrera de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana: “La entrevista utiliza en sus recursos a la dramaturgia, es al igual que el teatro una forma dialogada y como él debe salvar las diferencias entre la lenguas oral y la escrita. Si el teatro finge la comunicación oral, la entrevista deberá conservar ese rasgo al transcribirla, corrigiendo solo lo necesario para que su carácter de lengua hablada no entorpezca la cabal comprensión. En general, puede afirmarse que las entrevistas andan a la caza de personalidades y, por ello, se apoyan en el prestigio o fama del entrevistado. No obstante, una posibilidad que puede explorarse es la entrevista organizada no alrededor de un personaje, sino de una temática. En cualquier caso la regla de oro es que se interrogue siempre a las personas sobre un tema que conozcan. Lamentable es escuchar a un poeta desbarrar sobre deportes o a un maratonista sobre arte”.

Según La Nación, la finalidad de la entrevista es "enterarse por boca autorizada de noticias referentes a un tema específico; revelar el carácter o las ideas de alguna persona distinguida sobre asuntos de su especialidad, o bien la de requerir impresiones personales, a un individuo o a varios, acerca de sucesos de actualidad".

Jorge Halperín, en su libro La entrevista periodística, sostiene que esta "es la más pública de las conversaciones privadas”. Añade el autor: "El sujeto entrevistado sabe que se expone a la opinión de la gente. Por otra parte, no es un diálogo libre con dos sujetos. Es una conversación radial, o sea, centrada en uno de los interlocutores, y en la que uno tiene el derecho de preguntar y el otro el de ser escuchado”.

También agrega que la entrevista funciona con las reglas del diálogo privado (proximidad, intercambio, exposición discursiva con interrupciones, un tono marcado por la espontaneidad, presencia de lo personal y atmósfera de intimidad), pero que, sin embargo, está construida para el ámbito de lo público.

José Luis Martínez Albertos, en Redacción Periodística: Los estilos y los géneros en la prensa escrita, considera a la entrevista como una modalidad particular del reportaje y dice que se trata de una de las manifestaciones periodísticas de mayor aceptación popular: "El aspecto positivo de esta modalidad de reportaje radica en que posee una apariencia de calor humano propio, nacido de la sensación de inmediatez que se establece a través del recurso de las, en principio, propias y personales palabras del entrevistado".

José Acosta Montoso, autor de Periodismo y literatura, la define como "el método mediante el cual un profesional de la información entra en contacto con un personaje público, del que se ha propuesto un interés periodístico, ya sea por sus declaraciones, su cargo o su personalidad."

Ciro Bianchi declaró en la entrevista “Un género para muchachos que no quieren pensar”,  realizada por Yamiley Mireles Areces y Daylen Vega, estudiantes de Periodismo:”Nunca me gustó mucho la entrevista informativa, mi gran pasión ha sido la entrevista de personalidad, he hecho muchas y he entrevistado grandes figuras como Oswaldo Guayasamín, Nicolás Guillén, Julio Cortázar, Mario Benedetti, Miguel Barnet, Alejo Carpentier, Lezama Lima y Gabriel García Márquez. La he visto como un hilo conductor entre el personaje y el público que lo admira. Ha sido un privilegio que me permite conocer gente que muchos quieren conocer y no pueden; pero es un género ingrato y manipulado, un género -como diría Luis Borges- para muchachos que no quieren pensar”.

También afirmó:”No lo creo un género  puro, aunque puede serlo, pero casi siempre va complementando testimonios, reportajes y crónicas”. Sobre la preparación previa del periodista, explicó: “Muchas preparaciones previas han salvado entrevistas y su ausencia ha liquidado algunas. Claro, hay ocasiones que la inmediatez de la noticia no te permite una buena preparación, entonces debes conversar con tu entrevistado para lograr conocer cómo es y cómo piensa, para luego poder preguntar”.

En fin, aunque haya una buena preparación no sabes qué sorpresa te depare el entrevistado y estos márgenes de sorpresa son la aventura a la cual uno se debe enfrentar. La entrevista  nos lleva a indagar, nos puede dar placer, conocimientos,  y el producto comunicativo requiere una elaboración que ponga de manifiesto lo que desea mostrar el entrevistador.

La entrevista es el más difícil de los géneros periodísticos, es un duelo, y como éstos, se debe estar preparado para enfrentar en un combate intelectual donde gana la cultura y también el periodista inteligente, que sabe relacionar y  tiene la capacidad de combinar sus conocimientos con los que el entrevistado le brinda.

Bibliografía:

Berguero, Fabián: La entrevista periodística. En: sitio web del Área de Periodismo de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Comahue.

Gargurevich, Juan: Géneros Periodísticos. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana. s/f.

Gómez Masjuán, Miguel Ernesto: La entrevista desde la psicología. En: www.latecla.cu

Halperín, Jorge: La entrevista periodística. 

Hernández Acosta, Bárbaro Rafael: Otras consideraciones sobre la entrevista. En: www.latecla.cu

La entrevista periodística, del Departamento de Periodismo de la Universidad Bolivariana de Venezuela.

La entrevista, del departamento de Comunicación Social de  la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

La entrevista. En: www.monografias.com

Manual de redacción e investigación, de Colectivo de autores, utilizado en la carrera de Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Mireles Areces, Yamiley y Daylén Vega, estudiantes de Periodismo: Un género para muchachos que no quieren pensar, entrevista a Ciro Bianchi.  En: www.radioprogreso.cu /especiales

Pérez Valdés, Julián: Género entrevista: El qué y el cómo de la pregunta. En: www.latecla.cu

Rodríguez Betancourt, Mirian: Acerca de la entrevista periodística. Editoral Pablo de la Torriente. La Habana, 2005.

Sosa Barceló, Sayli: A propósito de la entrevista periodística. En: www.latecla.cu

Periodistas entrevistados:

Roger Ricardo Luis, profesor y director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

Luis Sexto, Premio Nacional de Periodismo José Martí.

Yelanys Hernández Fuste, periodista de Juventud Rebelde.



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