Facebook Twitter Google +1     Admin

LA ENTREVISTA PERIODÍSTICA: UN ACTO DE AMOR

20100205133839-marycet.jpg

Tema: Juárez Bahía expone: Una entrevista, por más formal y dirigida que sea, no se agota en las preguntas y respuestas. Ella debe reflejar una interacción entre dos o más personas que se ejercen recíprocas influencias.

MARYCET DÍAZ CARMONA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Existen diversos tipos de entrevista que pueden definirse de las formas más variadas, sin embargo, en términos generales, se trata de un diálogo entre dos o más personas, en el cual hay entrevistador y entrevistado, y de acuerdo con el periodista argentino Jorge Halperín, dentro del proceso de Comunicación Social es la herramienta más utilizada.

Las diferentes clases de entrevistas guardan relación con el objetivo que esta persiga y la información que con ella se pretenda obtener. Dentro del conjunto de las más realizadas se encuentra la entrevista periodística.

En un artículo sobre la entrevista, publicado en el sitio web “El rincón del vago”, citan la definición de Arturo Arco Lira, para quien “es un recurso periodístico que permite acceder a la información de primera mano, directamente con quien la genera o la posee, a través de un diálogo que favorece el conocimiento de aspectos adicionales y accesorios de la misma información, y que por estas posibilidades facilitan también el conocimiento del contexto necesario para entender mejor la información”.

A decir de Raúl Pizarro Rivera, profesor de la Universidad Andrés Bello, de Chile: “La entrevista periodística es una conversación con metodología propia sobre diferentes temas, no necesariamente de actualidad, entre dos o más personas destinada a ser difundida en cualquier medio de comunicación. Toda entrevista tiene un fin en sí mismo, pero la periodística trasciende a las demás por el solo hecho de que su contenido será de dominio público. El mayor valor de la entrevista periodística reside en su fuerza testimonial, que revisten de peso y autoridad el trabajo del periodista y además, su credibilidad”.

En opinión de José Ignacio López Vigil, escritor y periodista radial, considerado uno de los maestros de la radiodifusión en Latinoamérica, “sin entrevistas, perderíamos la espontaneidad de la conversación, la fuerza del testimonio vivo, nos cortarían las raíces mismas del conocimiento, que se alimenta de preguntas. ¿Qué es una entrevista? No resulta complicado definirla: un diálogo basado en preguntas y respuestas. (…). Dialogar es intercambiar palabras, dar y recibir ideas, interesarse en la opinión del otro. Buen entrevistador resulta sinónimo de buen comunicador, aquel y aquella que saben hablar bien y escuchar mejor”.

En efecto, todos los autores coinciden en que la entrevista es una conversación en la que el centro del diálogo es uno de los interlocutores, el entrevistado, de quien el entrevistador debe conseguir con audacia las mejores respuestas posibles.

Por su parte, el Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, considera que “…las entrevistas son como el amor: Se necesitan por lo menos dos personas para hacerlas, y solo salen bien si esas dos personas se quieren. De lo contrario, el resultado es un sartal de preguntas y respuestas de las cuales puede salir un hijo en el peor de los casos, pero jamás saldrá un buen recuerdo”. Con palabras típicas de su estilo caracteriza este género, y cómo no compartir este criterio con él, si el éxito de una entrevista, más allá de saber preguntar o responder, depende en gran medida de la relación que se haya establecido entre ambos interlocutores.

Halperín explica en su libro “La entrevista periodística” que esta es la más pública de las conversaciones privadas. Funciona con las reglas del diálogo privado, pero para el ámbito público: proximidad, intercambio, exposición discursiva con interrupciones, un tono marcado por la espontaneidad, presencia de lo personal y atmósfera de intimidad.

Añade, además, que “no es un diálogo libre entre dos sujetos, es una conversación centrada en uno de los interlocutores. La relación entre el periodista y el entrevistado no es entre pares, ni mucho menos entre conocidos de toda la vida. Es la voz del entrevistado la que debe predominar. El periodista debe mantenerse al margen, pero no por eso ser un fantasma; debe marcar su presencia cada vez que observe la existencia de contradicciones y otras mañas del entrevistado”.

De igual manera la periodista y escritora catalana Maruja Torres opina que “el lugar en el que tiene que estar un entrevistador es "el inadvertido" para ser capaz de poder mirar lo que sucede, algo que según ella, comparten tanto el periodismo como la literatura”.

A diferencia de Maruja Torres, la Profesora Titular de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Miriam Rodríguez Betancourt, apunta en su libro Acerca de la entrevista periodística que “en una entrevista buena por rigurosa y amena, por interesante y dinámica, destaca no solo la información brindada por el entrevistado, sino también lo que aporta, mucho mejor si de manera indirecta, el entrevistador”.

El periodista debe tratar de convertirse en una persona confiable. Pero el diálogo no sólo busca la cooperación del sujeto, sino que también debe avanzar en contra de él, en aquello que el entrevistado no muestra voluntariamente y que desea ocultar.

Las ideas del entrevistador deben servir como herramientas para poner a prueba el discurso de su interrogado y no para sobresalir ni hacer prevalecer sus opiniones, así se logrará crear un ambiente propicio para que el entrevistado exprese sus criterios. El entrevistado debe entregarse y el periodista guiarlo, para ello es necesario crear un clímax de relajación propicio para que el entrevistado manifieste sus vivencias, parece ser una definición compartida por muchos teóricos.

Luis Luque, periodista de Juventud Rebelde, piensa que “una entrevista personal es rica en matices, a diferencia de lo que pudiera ser, por ejemplo, enviarle a alguien un frío cuestionario. De hecho, a las preguntas que uno lleva preparadas para el diálogo, se pueden sumar otras que surgen en su transcurso, posibilidad que no existe en la otra variante.

“Además de lo expresado verbalmente, el entrevistador puede tomar nota de muchísimos detalles, desde el ambiente en que se conversa (la descripción es un recurso que se agradece), hasta el estado de ánimo de su entrevistado, los gestos que realiza, su serenidad o nerviosismo, su afabilidad u hosquedad. Todo ello es materia prima a la hora de escribir, ¡y vaya si enriquece el texto!”

Explica, además, que el proceso es mucho más que un automático «te pregunto-me respondes», porque “en el transcurso de la entrevista se formulan preguntas, pero también se puntualizan algunos aspectos tratados, se piden explicaciones, impugnan afirmaciones, señalan contradicciones. En definitiva, la entrevista es el resultado de una acción dialéctica entre el entrevistado y el entrevistador, que genera nuevas respuestas e interrogantes a propósito de algo, es decir, que genera conocimiento”.

El también periodista chileno, Pizarro Rivera, opina que “en las entrevistas hay que saber manejar los silencios. Hay que dejar al entrevistado explayarse sin límites, pero sólo en la medida en que sus expresiones den cumplimiento a las expectativas de la consulta. A veces debemos respetar esos segundos de mudez porque, con certeza, tocó su alma un recuerdo, un sentimiento o un pasaje trascendente de su vida personal y/o laboral. Con certeza, al reanudar la conversación evocará espontáneamente dicha situación, la que tiene que ser aprovechada”.

Ramón Brizuela Roque, periodista del semanario pinareño Guerrillero, a partir de sus años de experiencia en la profesión piensa que “en las entrevistas no solo se cuenta por contar, sino que todo tiene una intencionalidad.  La descripción es el recurso periodístico que otorga mayor credibilidad a la entrevista. Es la “fotografía” que el autor hace del entrevistado y de su entorno. Como carece de apoyo gráfico, tiene que entregar al lector hasta los más mínimos detalles que captó gracias a su poder de observación. Atender al lenguaje corporal del entrevistado da muchos dividendos y, en muchas ocasiones, uno o varios elementos descriptivos son ricos para el encabezado de la entrevista”.

Considera también que “cuando el periodista está al pendiente de las respuestas puede, además, captar el gesto corporal y el entorno en el cual se lleva a cabo.  Hay que estar siempre atento a las respuestas, porque una de éstas puede contener un sentimiento, un episodio de dolor o quizás una simple anécdota, circunstancia que puede ser determinante para el objetivo y/o nuevo rumbo de la conversación”.

Los estudiosos del tema apuntan que un tono inapropiado de la pregunta puede ocasionar un rechazo en el interlocutor y la obstrucción de la entrevista. Es importante nunca perder de vista que no se trata de un interrogatorio policial sino de una conversación, y como tal debe conducirse en la forma más coloquial posible.

Bibliografía:

A propósito de la entrevista periodística de Sayli Sosa Barceló en http://www.latecla.cu/bd/entrevista/aproposito_sayli.htm. Última visita: 1 de agosto de 2009.

Apuntes sobre la entrevista de Raúl Pizarro en http://comunicacion.unab.cl/pdf/apuntes_entrevista_raul_pizarro. Última visita: 1 de agosto de 2009.

Cantavella, Juan. Manual de la entrevista periodística. Barcelona: Editorial Ariel - Colección Ariel Comunicación, 1996.

Gargurevich, Juan. Géneros periodísticos. La Habana: Editorial Pablo de la Torriente, 1989.

Halperín, Jorge. La entrevista periodística. Paidós, Buenos Aires, 1995.

Manual urgente para radialistas apasionados de José Ignacio López Vigil en http://www.radialistas.net/manual.php. Última visita: 1 de agosto de 2009.

Entrevista en http://html.rincondelvago.com/entrevista_4.html. Última visita: 1 de agosto de 2009.

Maruja Torres niega que exista objetividad periodística y apuesta por la honradez de Agencia EFE en http://www.periodistadigital.com/periodismo/object.php?o=88670. Última visita: 1 de agosto de 2009.

Otras consideraciones sobre la entrevista, de Bárbaro Rafael Hernández Acosta en http://www.latecla.cu/bd/entrevista/consideraciones_barbaro.htm.Última visita: 1 de agosto de 2009.

Rodríguez Betancourt, Miriam. Acerca de la entrevista periodística. La Habana: Editorial Pablo de la Torriente, 2000.

Periodistas consultados:

Luis Luque Álvarez, periodista de Juventud Rebelde.

Ramón Brizuela Roque, periodista de Guerrillero



Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris