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LA ENTREVISTA PERIODÍSTICA: UN ACTO DE INTENCIONALIDAD

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Tema: Acerca de la producción final de la entrevista, los teóricos plantean que no basta la traducción literal de las palabras; resultan imprescindibles el tono y la intención. 

YARISLEIDYS DOMINGUEZ GONZALEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El teórico Christopher Silvestre sostiene en su libro Las grandes entrevistas de la historia, que la entrevista posee fuerza pedagógica: “En su inmensa mayoría, los lectores sólo leerán las opiniones de aquellos a quienes admiran. No sólo por conocer rasgos de su vida privada, también para aprender, para otear el camino que los ha conducido al éxito. Este género, más que una serie de respuestas a preguntas concretas, es una conversación”.

El English Oxford Dictionary y el Diccionario de la Real Academia Española coinciden en que es esencial la intención de ser publicada. Si este elemento faltara no puede considerársele entrevista, no en el sentido periodístico del término.

“Si se enrarece el clima, si hubiera desconfianzas entre los interlocutores, el trabajo se habrá perdido en gran medida. El entrevistador poco amable no obtendrá lo que pretende sin grandes esfuerzos; pero el que desconoce la labor del entrevistado está absolutamente perdido”, agrega Silvestre en su texto. 

Todas las entrevistas periodísticas constituyen un diálogo preparado, por lo que están cargadas de intención. El reportero realiza un estudio previo del tema y el entrevistado seleccionado, y posteriormente prepara su cuestionario. Sin duda, esto propicia intención con respecto a la información que desea obtener de la fuente.

En cuanto al tono empleado en la trascripción del trabajo, dependerá precisamente de la intención propuesta. Lo que quiere decir que estos elementos están estrechamente vinculados y son necesarios para darle sentido a la entrevista efectuada.

Para Karina Durant Duruthy, periodista del semanario Trabajadores: ”La entrevista periodística no es solo una traducción o reproducción literal de las palabras del entrevistado. Es un género que acepta un  proceso de edición, donde se realiza una selección. La intencionalidad, el tono, los valores literarios también forman parte del producto final. La calidad del resultado mucho dependerá de la creatividad del periodista. Las palabras deben ser recogidas en función de lo que este desea expresar; siempre respetando las ideas del entrevistado”.

Por su parte, Reinaldo Fuente, periodista de El Habanero, expone: “En la prensa escrita, o plana como prefiero llamarla, el tono y la intención del entrevistado es más difícil de lograr porque no se escucha, ni ve. De ahí que, buscar las palabras  que mejor reflejen ambas cosas, resulta igualmente menos ventajoso para el medio.

“Sin embargo, tanto el tono como la intención, son necesarios y deben tenerse muy en cuenta, porque en ellos pueden estar implícitas elementos que dicen más que las  palabras.

“Es importante describir un determinado gesto del entrevistado cuando, por ejemplo, habla con espanto sobre algo de lo cual fue testigo presencial. Ya sea de una forma u otra el tono y la intención constituyen aspectos que pueden decir mucho, en cuanto al tema tratado o la personalidad del entrevistado. Ambos enriquecen la entrevista, la nutren y hacen a la vez más real y amena”.

Según se refiere en Entrevista a los autores premiados en el Certamen Internacional de Narrativa La Barca de la Cultura, 2009, ubicado en el sitio margencero.ning.com: “La prensa escrita permite una mayor densidad en el mensaje, pero sin aburrir. El tono es el modo particular de decir una cosa. Variará según la intención del autor, el carácter o manera particular de la expresión y  el asunto que trata”.

Víctor Joaquín Ortega, periodista de Tribuna de La Habana, recomienda ser fiel al contenido propiciado por el   entrevistado, así como ordenar, jerarquizar la información de lo más a lo menos importantes, para encantar al lector. Añade: ”Hay que saber traducir la entrevista, podando lo que no es útil y convirtiéndola en fruto, para lograr tomar al lector de la mano, echarle el brazo encima del hombro y llevarlo hasta esa historia”. La intención puede ser buena o mala, solo debe estar bien empleada y esto precisamente depende del tono utilizado”.

En sus clases sobre técnicas periodísticas, la profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla, sostiene que tono e intención del periodista no puede desvincularse de tono e intención del entrevistado, en un diálogo público en el que ambos participantes intentarán medir inteligencias, conocimientos, importancia.

Para la docente, mientras uno lleva las bridas de la conversación hasta el punto que desea transmitir a su público, el otro sabe que está siendo juzgado, sometido a análisis, por lo que también tendrá su propio tono e intención. De esa suerte de “competencia”, el saber traducir correctamente al entrevistado, de manera que este se reconozca en lo que se publica, que manifiesta que así habla y es, es un ejemplo de profesionalidad del periodista quien, desde una aparente segunda posición, también marca el éxito o no del producto comunicativo final.

“La entrevista es un acto de intromisión en la vida de los otros. Un acto la mayoría de las veces pactado. Otras, también un abordaje repentino. Ella nos permite escrutar abiertamente en pareceres, provocar opiniones, indagar en las oquedades de una vida o un hecho, sacar a la luz verdades inesperadas, etcétera”, asegura Carlos Luis Molina, periodista de Radio Güines.

“Esa conciencia de saber hacia dónde queremos guiar la intención del diálogo, qué no debe dejarse de decir, qué pregunta no debe faltar, qué respuesta sería imperdonable que no aflorara…y nada será casual en la medida en que pensemos y repensemos cada momento de la entrevista, aunque al final intervengan también elementos fortuitos inevitables y a la vez imprescindibles”, afirma Molina.

Y agrega: “Como el intérprete de idiomas, no basta la traducción literal de las palabras; resultan imprescindible el tono y la intención. En ocasiones, cuando el lector conoce suficiente la trayectoria del personaje, el entrevistador debe limitarse a ser el limpio cristal de un aparador, que permita al lector la sensación de que es él mismo quien conversa”.

Recuadro:

La entrevista periodística, el mayor acertijo de la prensa

Declaraciones de Carlos Luís Molina, periodista de Radio Güines.

Como el equilibrista en su avance audaz y a la vez meditado sobre la cuerda floja, así es la entrevista periodística. Un acto de riesgo que pudiera resumirse también con otra imagen, aquella de los antiguos caballeros retados a duelo, salvo que en este caso entre entrevistado y entrevistador no habrá vencidos.

Ese paralelismo abre ante el periodista el primer gran desafío: cómo cruzar con liviandad y firmeza la cuerda y obviar los múltiples obstáculos de una aproximación que transcurre entre abismos ante los cuales la improvisación, la rutina, la falta de rigor, el afán de protagonismo se vuelven obstáculos insalvables.

Creo que hay tres momentos igualmente importantes en el acto de la entrevista. Uno primero, preparatorio, que pertrecha, solidifica puntos de vista, aguza el sentido, aclara objetivos, nutre y alista el instinto. Uno segundo, el diálogo mismo, que pone a prueba la sagacidad, dominio del tema, conocimiento y define el resultado final; y el tercero y último, no menos importante, donde el reportero pondrá el hálito final, creará ambientes, propondrá desde la subjetividad ese otro mundo no volcado en las respuestas, sin el cual la entrevista quedaría despojada de su magia.

Hay cientos de sugerencias, consejos, conclusiones en torno a la técnica de la entrevista sobre los cuales no redundaré. Vale conocerlos. Al final, solo el ejercicio profesional nos dará las verdaderas conclusiones.

La entrevista es un acto de intromisión en la vida de los otros. Un acto la mayoría de las veces pactado. Otras, también un abordaje repentino. Ella nos permite escrutar abiertamente en pareceres, provocar opiniones, indagar en las oquedades de una vida o un hecho, sacar a la luz verdades inesperadas, etcétera. Hay muchos tipos  de entrevista y a cada uno responde un objetivo específico.

Bibliografía:

Fuentes documentales:

Entrevista a los autores premiados en el Certamen Internacional de Narrativa La Barca de la Cultura 2009. En  margencero.ning.com   Consultado: 28 de agosto del 2009.

Doctora Diana Bravo: Estudios del Discurso de Cortesía en Español. En http://www.geocities.com/edice- 2000   Consultado: 28 de agosto del 2009.

Iraida Calzadilla Rodríguez, profesora de la Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana. Notas de clases. Curso 2008-2009.

Fuentes directas:

Karina Durant Duruthy, periodista de Trabajadores.

Víctor Joaquín Ortega, periodista de Tribuna de La Habana.

Reinaldo Fuentes, periodista de El Habanero.

Carlos Luis Molina, periodista de Radio Güines.

 



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