Facebook Twitter Google +1     Admin

EL YERBERITO LLEGÓ… CON NUEVOS Y ACTUALIZADOS CONSEJOS

20100422034021-vivian4.jpg

VIVIAN SÁNCHEZ,
Asesora de la Televisión Cubana,
Cortesía para Isla al Sur.

La alianza entre medicina y plantas es casi tan antigua como la aparición del Homo sapiens. Empirismo, alimentado con necesidad, pero también con casualidad y desconocimiento y por ello con magia y religión, forman parte del legado que llega a nuestros días desde las primeras civilizaciones.

Sin embargo, las reliquias heredadas de nuestro pasado persisten como un libro abierto que necesita incorporar respuestas a muchas interrogantes vivas aún de las prácticas de nuestros ancestros, así como de nuevas ofertas al alcance de la mano para aliviar las dolencias del hombre y avanzar a una calidad de vida superior.

Un elemento a tener en cuenta para aplicar la Medicina Verde es el amplio conocimiento de la planta a utilizar y no perder de vista que ellas son seres vivos, con diversas funciones, partes y órganos que actúan como un todo, pero con la paradigmática dualidad de que esa unidad es, a su vez, diferente a la de otras especies que forman parte de nuestro entorno. Es decir, que para empezar cualquier estudio etnobotánico es preciso conocer con profundidad la taxonomía y con ella las particularidades de cada grupo, especie o familia.

Recoger una planta con fines terapéuticos es un arte propio de conocedores y especialistas preparados para definir diferentes aspectos que son vitales para lograr el efecto favorable esperado.

En la búsqueda de todos los requisitos indispensables para una correcta utilización de la Fitoterapia fuimos al encuentro con la Ingeniera Agrónoma y Doctora en Ciencias Agrícolas, Lérida Acosta, quien nos afirmó que el primer aspecto trascendental para recolectar una planta medicinal es definir ¿qué? Sí, qué parte de la planta es la que se debe cosechar.

La especialista refiere que en muchas especies solo se precisa recolectar la parte donde se concentran los principios activos, localizados por lo general en determinados órganos y no en toda la planta, y ejemplifica que del guizazo de caballo, aconsejado para las afecciones renales, se precisa la raíz; que del tilo, con sus reconocidas propiedades como sedante, se utilizan las ramas; del orégano francés, con efectividad como expectorante, sólo se requieren las hojas; para problemas estomacales, las flores en el caso de la manzanilla y los rizomas en el jengibre.

Lérida comenta que en ocasiones es necesario utilizar la planta completa, incluyendo las raíces como ocurre con el añil cimarrón, eficaz para combatir los piojos, o el mastuerzo en afecciones renales.

¿Cuándo recolectar la planta o sus órganos?

La experimentada ingeniera agrónoma asevera que otra interrogante a plantearse es cuál es el momento más oportuno para la recolección, porque de ello dependerá la eficacia de la terapia. Las plantas medicinales tienen un momento óptimo para ser cosechadas, el cual no debe ni adelantarse ni retrasarse, porque la calidad del producto terapéutico decrece.

Para ello se deben conocer factores como la edad, el estado de desarrollo y el medio donde crece la planta, porque ellos condicionan la presencia y los porcentajes de los principios activos de cada especie, así como las condiciones climáticas, dentro de las cuales se incluyen el viento, la temperatura, la intensidad luminosa, pues muchos de ellos determinan el momento para obtener una recogida eficiente, comenta la experta.

Al referirse a la edad, Lérida habla de la reconocida sábila (Aloe vera), incluida dentro de la cosmetología desde los tiempos de la reina Cleopatra. La colecta de sus pencas (hojas) se recomienda que sea a partir de los 24 meses de edad, momento en que la planta ha acumulado una cantidad necesaria de los polisacáridos responsables de su actividad terapéutica. Sin embargo, en el caso del orégano francés se debe realizar entre los 5 ó 6 meses de edad que es cuando sus hojas tienen el mayor rendimiento de su aceite esencial; en el tilo, puede iniciarse su recogida a partir de los 4 meses de vida de la planta.

No todas las plantas se coleccionan en el mismo estado de desarrollo, ello está en dependencia de la parte u órgano donde se encuentra el principio activo responsable de su actividad curativa, describe Lérida Acosta, quien expone que el té de riñón, la caña santa y el toronjil de menta  deben cosecharse antes de alcanzar el estado de madurez vegetativo.

Continúa relatando que en el caso de la caña santa, se recogen las hojas cuando el ápice toma un color pardo amarillento, momento que alcanza su completa madurez y que ocurre entre los 9 y los 11 meses de edad de la planta; en el caso del toronjil de menta se ha demostrado que el follaje debe coleccionarse cuando las hojas inferiores comienzan a amarillear, que significa que alcanzó la etapa madura, momento que coincide con los 4 meses de edad.

Sin embargo, cuando se precisa la utilización de las flores como es el caso de la manzanilla, debe efectuarse la recogida cuando están totalmente abiertas; la recogida de frutos como es el caso del hinojo, el mejor período es cuando están maduros y se tornan de color pardo; y en el caso de cosechar rizomas como en el jengibre debe hacerse la recogida cuando la planta está en etapa de maduración y muere.

¿En qué momento del año y del día?

Diversos mitos se han tejido en relación con el momento de la recogida de las plantas. Muchos de ellos asociados con prácticas  y ritos religiosos.

Dentro de ellos se describen ejemplos como el del mastuerzo para encontrar pareja. En la recomendación del místico preparado se describe “su recogida en horas de la madrugada de un viernes, pero además se prohíbe su exposición al sol, debe ser colocado en lugar seco y por último se pulveriza para colocarlo en un frasco de perfume junto a otras hierbas como la valeriana”.

Sin embargo, lo que sí ha comprobado la ciencia es que para cosechar productos de la  naturaleza con calidad se hace necesario conocer aspectos asociados con el ciclo de vida de la planta, el cual se encuentra íntimamente vinculado con el clima, el sol, la temperatura, la humedad, entre otros factores ambientales.

Lérida apunta sobre los efectos de las condiciones climáticas para una óptima recolección y comenta que tanto la estación del año como la hora del día son elementos trascendentales, pues la variabilidad de la temperatura y la intensidad de la luz inciden en la producción de sus principios activos.

Por ejemplo, las plantas productoras de aceites esenciales como la albahaca, el caisimón de anís, la caña santa, el hinojo, la manzanilla, mejorana, menta, romero y ruda, sufren variaciones con las altas temperaturas. Por eso se recomienda que su recogida sea en horas de la mañana, después de eliminarse el rocío, pero además, cuando no hay fuertes vientos porque ellos favorecen la evaporación de los aceites esenciales, compuestos responsables de su actividad terapéutica.

Es recomendable, opina la especialista, que para extraer una mayor cantidad posible de principios activos se escojan días soleados y claros para la recolección y comenzarla al final de la mañana para que tallos, hojas y flores se encuentren secos.

Antes del procesamiento, las hojas, seleccionadas y limpias, se dejan secar al aire y a la sombra. Las flores se deben desaguar al sol, pero protegidas para que no pierdan su coloración, muchas veces asociadas con los principios activos. Las raíces y los rizomas deben despojarse de raicillas y otros artefactos y exponerse al sol directamente. Sin embargo, para protegerse de la humedad nocturna toda la cosecha obtenida debe colocarse en naves o habitaciones preparadas con esos fines.

Es indudable que recoger y cosechar plantas medicinales requiere de un conocimiento básico que conduzca a no destruir esa importante fuente histórica de beneficios para el hombre. No se trata de ir a la caza de la primera planta que encontremos, es necesario seguir los pasos recomendados para obtener el máximo de sus propiedades terapéuticas.

Amar las ofrendas del mundo vegetal y procurar que la extracción de sus sabias curativas no ponga en riesgo la extinción de sus especies es una divisa a preservar para el futuro, se trata solo de perpetuar lo que hasta hoy nos brindaron nuestros antecesores.



Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris