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POR QUIEN MERECE AMOR

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Las personas con discapacidades físicas e intelectuales pueden integrarse a la sociedad, y tener una vida plena y feliz, manifiesta Marileidys Perdomo Monteagudo, vicedirectora de la institución.

Texto y foto:
IBIS ISABEL FRADE BRITO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El Centro Médico Psicopedagógico Castellana, fundado en 1962, fue el primero de su tipo creado en el país para dar cobertura a un grupo poblacional que no podía acceder al currículo de las escuelas especiales porque presentaba disminución severa de sus capacidades intelectuales. 

Marileidys Perdomo Monteagudo, licenciada en Educación Especial y  vicedirectora de la institución, defiende con fuerzas el derecho de las personas con discapacidades físicas e intelectuales a ser consideradas como seres capaces y útiles. 

“Nuestra sociedad no excluye a las personas que sean diferentes, sino que realiza enormes esfuerzos por insertarlas. El principal interés del centro es desarrollar habilidades que permitan a nuestros pacientes valerse por sí mismos e integrarse en la vida laboral. 

“La institución presta atención médica a pacientes de diferentes municipios de Ciudad de La Habana: ofrece servicio de consulta externa donde labora un equipo médico encargado de examinar a las personas que solicitan atención, a los casos que son remetidos por los centros de diagnóstico y orientación de hospitales pediátricos como el Aballí, y a los estudiantes de las escuelas especiales que no presentan avance favorable en el aprendizaje.  
 
“Brinda también un servicio de estimulación temprana, donde se atienden a los niños de 0 a 36 meses que llegan con muchas dificultades en la marcha, con la motricidad dañada y con el habla nula o muy disminuida. Con la atención que reciben aquí se obtienen, a largo plazo, logros significativos que les permiten realizar tareas complejas como la docencia, el deporte, la música, la danza y la incorporación a labores productivas.” 
 

-¿Qué tratamiento reciben

los pacientes del centro?

Hay uno grupo de 13 niños con afectaciones severas vinculados a la equinoterapia en el Zoológico Nacional. Con la utilización de esta novedosa terapia el equipo médico tiene la misión de desarrollar la psicomotricidad, el autovalidismo, el equilibrio de la postura y el vocabulario; el contacto con los caballos constituye un fuerte estímulo para ellos.

Nuestros pacientes requieren de una atención muy personalizada: un equipo multidisciplinario integrado por médicos, psicólogos, logopedas, fisioterapeutas, trabajadores sociales... están a cargo de su cuidado. Se desarrollan programas dirigidos al tratamiento médico-estomatológico, al aspecto psicopedagógico, a la interacción familia-comunidad-paciente, al desarrollo cultural-deportivo, y a la capacitación del tiempo libre.  
 
Se les imparte, además, un currículo de enseñanza básico y se fomenta el desarrollo de habilidades manuales y de algunas técnicas sencillas de trabajo, para proporcionarles las herramientas que les permitan valerse por sí mismos, insertarse en la sociedad y ser útiles en ella.  
 
El sistema de enseñanza que aplicamos tiene una estructura muy similar al de la educación ordinaria. Está conformado por siete niveles o grados, y una vez que los estudiantes logran vencerlos se promueven al nivel prelaboral, donde se vinculan directamente a una actividad productiva.
 
En esta etapa, el equipo multidisciplinario se encarga de orientar a los estudiantes hacia una labor específica acorde a sus habilidades y preferencias, para lograr una exitosa inserción laboral. 

-¿Cómo se vinculan los

pacientes a la vida laboral?

Tenemos 11 jóvenes vinculados al empleo ordinario, algunos trabajan como jardineros en el Palacio de Pioneros, en el Parque Lenin o en escuelas de la capital, también los hemos insertado como obreros en panaderías o en centros de elaboración de alimentos.

Hay otros 13 jóvenes vinculados a la plantilla de la propia institución, como jardineros, obreros agrícolas y cocineros. De ellos, ocho llevan más de 10 años de labor en el centro, y reciben el mismo salario que el de cualquier persona que ocupe estas plazas, con igual jornada y condiciones.
 
Existe también la modalidad de empleo protegido, que presenta tres vertientes: la producción artesanal, la agrícola y los servicios generales. Los jóvenes integrados a ella adquieren, unido al desarrollo de habilidades, mayor independencia, disciplina y dominio del trabajo. Una vez alcanzados estos parámetros pueden insertarse de forma exitosa al empleo ordinario.
 
Quienes están vinculados a esta opción reciben un estipendio salarial que oscila entre 30, 45 y 60 pesos, en dependencia de la productividad del trabajo realizado; además, disfrutan de las mismas oportunidades que el resto de los trabajadores y tienen el derecho de incorporarse a la sección sindical especial, que es dirigida por uno de ellos, para fomentar así el desarrollo de su capacidad de autodirección.
 
En la institución existen talleres de producción artesanal dedicados a la realización de objetos decorativos, de maracas… a la pintura y al trabajo con papel; los productos obtenidos en ellos se destinan al consumo interno del centro. Contamos con un área agrícola en la que se cosechan viandas, hortalizas y condimentos para nuestra cocina, y con otra de servicios generales donde los jóvenes se encargan de labores de cocina, limpieza, pantry o ropería.
 
Pero hay un grupo de nuestros pacientes que presentan un deterioro intelectual muy elevado y por ello solo reciben un programa de estimulación muy elemental.

-¿Qué acciones se desarrollan

como parte de este programa?

Realizamos actividades básicas de música, danza y educación física; de las que tampoco están desvinculados los que se encuentran en el área docente y laboral.
 
Como parte de este movimiento cultural, el centro ha formado grupos de teatro, música y danza, que han realizado presentaciones con La Colmenita, en galas de eventos nacionales e internacionales de discapacidad, de cultura y desarrollo, de psicología, entre otros, y que también ofrecen actuaciones en actividades populares y a los visitantes del centro.
 
A la par con este movimiento, desarrollamos actividades deportivas. Cada paciente está vinculado a un deporte, que puede ser atletismo, gimnasia artística, natación, voleibol o tenis de mesa; lo que les permite después vincularse al movimiento de olimpiadas especiales.
 
Todos los años celebramos un Festival deportivo recreativo y cultural, que en esta ocasión tuvo lugar del 26 al 30 de noviembre, y constituye la cantera para las olimpiadas especiales. Gracias a su esfuerzo y preparación, nuestros deportistas han obtenido medallas en olimpiadas nacionales e internacionales, y en encuentros mundiales. 
 

-En su opinión, ¿cuál es la característica

principal que debe distinguir a

quienes trabajen en la Castellana?

El amor a su profesión. Este es un trabajo que demanda mucha entrega profesional y afectiva: tratar a nuestros pacientes no es una tarea fácil, porque en la mayoría de las ocasiones es muy difícil ganarse su confianza y uno debe hacer mil intentos buscando la vía de acercarse a ellos. La dedicación, el esfuerzo, el sacrificio y la paciencia son cualidades que no deben faltar a quienes trabajen en la institución. 
 
Muchas veces hay que ofrecerles el afecto y la comprensión que no tienen de sus familias. En muchos casos  no son aceptados por sus padres y carecen de cariño; para contrarrestar esta situación, el centro ha desarrollado un movimiento de familias sustitutas: como muchos de nuestros trabajadores han hecho gran afinidad con algunos de los jóvenes que no tienen familia, los llevan a pasear, comparten con ellos actividades como cumpleaños, fiestas de fin de año… y establecen vínculos afectivos muy fuertes.  
  

-Algunos creen que por ser diferentes

hay personas que no pueden tener

una vida plena y feliz, ¿qué les

diría a quienes piensan así?

En mi experiencia de once años en el centro he visto como nuestros pacientes se pueden integrar a la sociedad y ser, en la medida de lo posible, personas independientes. Aunque no todos lo consiguen, hay una capacidad en ellos que no disminuye nunca: la de amar. Son personas como el resto de la humanidad, sufren, padecen, y también aman y disfrutan de la vida. Tienen una altísima sensibilidad y una capacidad de dar afecto muy elevada, por eso se ponen tan tristes cuando sienten que no los quieren. 

En la institución tenemos parejas de novios, y aunque todavía algunos padres rechazan este tipo de relaciones amorosas, en el tiempo que llevo aquí se han realizado dos matrimonios. Amar es un derecho que nadie en el mundo les puede quitar. 

Ficha técnica:

Objetivo central: informar en qué consiste el trabajo del Centro Médico Psicopedagógico Castellana.

Objetivos colaterales: Dar a conocer cómo se vinculan los pacientes a las actividades docentes, culturales, deportivas y laborales, y cómo esto tributa a su desarrollo e inserción en la sociedad. Destacar que las discapacidades que presentan los pacientes no son una limitante que les impida amar, ser felices y útiles a la sociedad.

Tipo de entrevista:

Por su forma: Clásica.
Por su contenido: De actualidad.
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo.

Tipo de título: De alusión a frase literaria.
Tipo de entrada: De resumen o típica.
Tipo de cuerpo o desarrollo: Predominio de preguntas y respuestas.
Tipo de conclusiones: De opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas:

Mariela Álvarez Tomás, especialista en Medicina General Integral, jefa de Servicios Médicos del Centro Médico Psicopedagógico Castellana (fuente activa, no documental, primaria, directa).
 
Roberto Novoa Rebollar, licenciado en Educación Especial, jefe del taller de producción artesanal del Centro Médico Psicopedagógico Castellana (fuente activa, no documental, primaria, directa).

Entrevistada (fuente activa, no documental, primaria, directa).



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