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LA OCTAVA MARAVILLA DE MI VIDA

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ELIZABETH CABRERA MOREJÓN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Para mucha gente, un lugar especial es donde pasan momentos importantes de sus vidas, con personas imprescindibles para sentirse  felices. En mi caso, yo he podido descubrir ese rincón especial para mí, donde no hace falta ser familia para que exista un enorme lazo de cariño.

Aunque tal vez deba confesarles algo: al principio tuve un poco de miedo, miedo al fracaso, a los errores, a estar en el lugar equivocado, pero gracias a la paciencia y dedicación de las personas que hicieron posible que en solo un mes, me sintiera como en casa, ese miedo ha desparecido, ahora me siento más segura, muy feliz, y con un tesoro enorme que son los nuevos amigos para toda la vida.

Pero, quizás se pregunten de qué estoy hablando. Pues, soy estudiante de Periodismo de primer año, en la Facultad de Comunicación. Hoy termino mi primera etapa de práctica laboral, en el Centro de Publicaciones de Prensa Latina, en la revista Negocios, el lugar extraordinario del que les hablé.

Mi objetivo, con estas palabras, es que pueda llegar a ustedes el motivo principal de todo lo que hago y escribo, la maravillosa experiencia que siente un estudiante al dar sus primeros pasos en una redacción. Como en toda profesión, la teoría y la práctica deben ir de la mano, y en esta carrera, ambas son imprescindibles para lograr ser grandes periodistas y mejores personas.

En este mes de trabajo muchas han sido las experiencias que aprendí de los expertos que me guiaron. Realicé trabajos que nunca imaginé que haría en mi primer año, comprendí el proceso de edición de las revistas que aquí se hacen, algo que cuando era pequeña no dejaba de preguntarme. Tuve la posibilidad de corregir los artículos de la edición del mes de febrero, así como, conocer a personalidades de la cultura cubana con quienes solo hablaba en sueños, entre los que se encuentran Carlos Alberto Cremata y Marta Rojas.

Pero, no fueron ellos los encargados de que  hoy esté escribiendo estas líneas, esos, son otras personas, no menos importantes porque no se les conozca. La ayuda conjunta de Aurora, o Musy, como le decimos quienes la conocemos, Eva y Antonio Paneque, mi tutor y ahora mi ídolo, fue el ingrediente perfecto para sentirme segura y que mis trabajos fueran mucho mejores.

Nuevas técnicas, búsqueda de información por diferentes vías, mejor desenvolvimiento con las personas, la forma de hacer una nota informativa de diferentes puntos de vistas y con diversas prioridades, y la capacidad de  corregirme yo misma los errores más frecuentes que pueda cometer, fueron uno de los tanto legados que me dejaron, con la única condición de que yo sea mejor. Una vez, mi tutor me dijo: “Recuerda que esto está bien, pero tienes que  pensar que debe ser perfecto”, palabras que nunca olvidaré y que me ayudarán a ser y redactar mucho mejor.

Ante de concluir debo darle las gracias a mi profesora guía Iraida Calzadilla Rodríguez, por haberme ubicado en esta redacción tan diferente, donde todo lo que se respira es un aire de amor y respeto. En segundo lugar, ofrecerle mis más sinceros agradecimientos a mi amigo, tutor y guía, Antonio Paneque por toda su entrega y paciencia, por hacerme una mejor profesional y por lograr que me siente tan segura de que sin duda alguna, estoy en la carrera correcta. Gracias.


 

 



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