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UNA APASIONADA DE LAS DÉCIMAS

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“Todo puede ser fuente de inspiración, desde un atardecer hasta el chofer del carro fúnebre. Componer es como un deporte. Lo hago porque me gusta mucho”, afirma la poetiza y combatiente de la clandestinidad, Victoria Cámara Castillo.

Texto y foto:
MARYCET DÍAZ CARMONA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

No hacen falta alas para hacer un sueño,
basta con las manos, basta con el pecho,
basta con las piernas y con el empeño.
Silvio Rodríguez

A pesar de sus 71 años, ella no cesa en el afán de superarse y es fiel amante de la lectura, del estudio. Pero la verdadera pasión es componer décimas, eso lo prefiere por encima de todo. Así es Victoria Cámara Castillo, quien se ha consagrado a la obra de la Revolución, porque se define a sí misma como una campesina a la que el Primero de Enero de 1959 abrió las puertas a un futuro mejor.

De niña vivió en la costa de San Cristóbal. Su vida allí transcurrió de manera corriente hasta que empezó a interesarse por la poesía y las décimas: “Mi tío y padrino, Claudino Santos, fue muy buen poeta, guajiro, pero refinado. Muchas veces llegó a mi casa con amigos suyos para cantar y tocar guitarra, entre ellos el Indio Naborí. Entonces comencé a tomarlo en serio; al parecer, ese amor nació conmigo”.

Desde los siete años componía, aunque solo recitaba las décimas a su padre, pues le daba pena frente a los demás. Como ella no sabía leer ni escribir, él era el encargado de copiárselas: “Un día dijo que debía aprender a escribirlas sola. Fue al pueblo y compró unas cuartillas, lápices y libretas y comenzó a enseñarme”.

El abuelo de Victoria Cámara fue veterano de la Guerra de 1895 y combatiente de la columna de Antonio Maceo cuando el jefe militar pasó por Candelaria. En su casa en Río Hondo, ella pasó varios años. Estudió desde tercer hasta quinto grado en la escuelita de la zona.

La finca donde vivió perteneció a un hacendado, quien los desalojó años más tarde para sembrar las tierras. Un amigo de su padre les prestó un bohío y vivieron allí por un tiempo: “Me sentía muy mal por nuestra situación, creo que fui rebelde desde pequeña. No soportaba aquella humillación”.

Con apenas 12 años fue a vivir a las montañas de Soroa para ayudar a una tía. Ella estaba muy enferma y tenía muchos hijos pequeños: “Terminé el sexto grado, pero no obtuve diploma porque aparecía extraoficialmente en la escuela del lugar. Hice un trato con la maestra: recibía las materias en los horarios de almuerzo y después limpiaba el local de clases. Cuando ella pedía que le hicieran una composición, siempre lo hacía en décimas, eso le gustaba mucho. Pasé cursos de mecanografía, taquigrafía y ortografía”.

Combatiente de la lucha clandestina

“Por el año 1955 vivía en Candelaria y conocí a Jorge Cabezas, un muchacho perteneciente a la Juventud Ortodoxa y nos hicimos novios. Él siempre estuvo en contra de Batista. Aseguraba que la lucha llevada adelante en esos momentos beneficiaba a las familias campesinas como la mía, y evitaría el desalojo de sus tierras. De alguna manera terminó por inculcarme sus ideales.

“Durante los preparativos para el asalto al Cuartel Moncada, revolucionarios como Fidel Castro, Ciro Redondo y Ramiro Valdés vinieron a entrenar en la finca “La Rasabal”, de Artemisa. En una oportunidad participé con mi novio Jorge en un adiestramiento y vi por primera vez a Fidel. En aquel momento compuse unas décimas sobre lo importante que fue para mí conocer al Comandante, pero no las guardé y ni siquiera las recuerdo”, afirma Victoria.

Luego del asalto al Cuartel Moncada, Jorge Cabezas pasó a ser el jefe del Movimiento 26 de Julio en Candelaria, y Victoria Cámara integró el grupo de Acción y Sabotaje: “Muchas personas pensaron que aquí no se hizo nada a favor de la Revolución, pero subimos armas para las montañas, pusimos petardos en las calles y desarrollamos otras acciones para contribuir con la lucha clandestina. El solo hecho de ser miembro de una cédula fue suficiente para ser fichado por la policía, ¡y ese era un problema grandísimo! Nos arriesgábamos a ser encarcelados, torturados o simplemente asesinados”.

La décima: terreno de sus conquistas

Victoria Cámara siempre tuvo una libreta donde escribía sus poesías, aunque nunca se ha dedicado formalmente a esto. Una amiga, trabajadora de la Casa de Cultura y directora, además, del taller de décima ilustrada, sabía de su pasión por componer y la invitó a participar en el concurso “Enrique Jorrín”. Fue su iniciación en un evento público. Participó y alcanzó el primer premio.

En los festejos por la fundación de Candelaria se celebra el concurso por el “Día del candelariense ausente”. Victoria compite cada año y usualmente resulta la ganadora absoluta de este certamen.

“Recuerdo que en un festival de décima mural el jurado deliberó y el artista de la plástica Jorge Duporté pintó un cuadro relacionado con la composición ganadora. Cuando todos los participantes entraron en la sala, quedé fascinada con la pintura. No resistí la tentación y miré el nombre del premiado, puesto en el lienzo. Fue una enorme sorpresa, ¡era yo!”, cuenta emocionada la decimista.

-¿Cuáles son las musas de Victoria?

Todo puede ser fuente de inspiración, desde un atardecer hasta el chofer del carro fúnebre. Componer es como un deporte. Lo hago porque me gusta mucho. 

Una noche se fue la luz y me enojé mucho, pero reaccioné rápido y dije: «¿Por qué estoy tan molesta si toda la vida alumbré la casa con una chismosa?». En ese apagón tomé la libreta y compuse una décima titulada “Mi niñez”. Resulté premiada con ella en varios concursos.

Su alma revolucionaria

Siempre ha estado vinculada a los procesos revolucionarios: “Durante la Campaña de Alfabetización ocupé el cargo de Jefa de Abastecimiento de Educación y entregaba los faroles, la comida, las cartillas y todo lo demás a los alfabetizadores. Con mis conocimientos enseñé a varias personas en Candelaria.

“Soy fundadora del Partido Comunista de Cuba por derecho propio, milito en las filas desde antes del Primer Congreso y eso es suficiente para obtener la condición. Soy pionera de la Federación de Mujeres Cubanas y de los Comités de Defensa de la Revolución”.

Victoria participó, además, en los proceso de captación de estas organizaciones. Junto a varios compañeros llegó hasta recónditos lugares buscando voluntarios para integrarse: “Existía un grupo llamado ofensiva revolucionaria, encargado de visitar las casas. Muchos nos tiraron la puerta y otros dijeron que no. Las campesinas daban una negativa, ponían como pretexto la ausencia de sus esposos. Entonces los esperábamos en nuestro afán por formar las delegaciones”.

Durante la Crisis de Octubre, la Revolución necesitó mujeres capaces de asumir trabajos tradicionalmente de hombres, por si fuese necesario sustituirlos: “¡Imagínate, aprendí a manejar camiones! Y en el tiempo del bono de ‘Las mil arrobas’, por el corte de caña, trabajé de pareja con un hombre y obtuve premios”.

Su amor por el estudio nunca cesó y apenas tuvo oportunidad continuó superándose, aunque siempre vinculada laboralmente: “Durante 13 años ofrecí mis servicios en Educación. Alcancé el doce grado en la Facultad Obrero Campesina. Luego fui administradora de la Oficina de Correos. Un día llegó el primer secretario del Partido en Candelaria y dijo necesitar una persona para ocupar la plaza de secretaria y responsable de asuntos generales. Me aseguró que yo era la indicada. Fui por tres días y terminé quedándome 17 años. Allí esperé la jubilación. Recientemente estudié en la Cátedra del Adulto Mayor. Además, tengo títulos de Economía y Estadísticas”.

Después de más de medio de siglo vivido, Victoria Cámara confiesa haber realizado sus sueños. Además, expresa su satisfacción con el granito de arena puesto a favor de la causa revolucionaria: “En cada orquesta de la Revolución, humildemente siempre he tocado algún instrumento”, asegura al referirse a su contribución a la liberación de la Patria.

Décima al chofer del carro fúnebre

Taxista de largo viaje
siempre por igual camino
porque es el mismo destino
el que lleva tu pasaje.
No se utiliza el lenguaje
para anunciar la parada
porque su voz apagada
ya no puede articular
y solo se va a quedar
en su última morada.

Ficha Técnica:

Objetivo principal: Conocer acerca de la vida de Victoria Cámara Castillo, poeta que ha estado vinculada a los procesos revolucionarios.

Objetivos colaterales: Resaltar sus cualidades como poeta decimista, premiada en varias ocasiones. Destacar su participación en la lucha clandestina en el municipio candelariense. Hacer hincapié en su el aporte a la obra de la Revolución.

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: Individual
Por su forma: Mixta
Por su tipo: De personalidad
Por el canal que se obtuvo: Cara a cara

Tipo de título: De referencia al tema y al entrevistado
Tipo de entrada: De presentación
Tipo de cuerpo: Mixto
Clasificación de la pregunta declarada: Directa
Tipo de conclusiones: De opinión del entrevistado
Tipo de fuentes: No documentales: Alina Iglesias, amiga y vecina; Lázaro Sánchez Cámara, hijo.




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