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ÉTICA, VALOR IMPRESCINDIBLE

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Tema: Javier Ronda Iglesias, profesor de Periodismo de la Universidad de Sevilla, España, apunta: “La ética es un valor intrínseco, que debe merodear en la mente del periodista”.

ANABEL MIERES PÉREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La ética es el conjunto de normas morales que rigen la conducta humana. Proviene del griego, con el significado de “relativo a las costumbres”. El Diccionario Filosófico de Rosental – Iudin asegura que las normas morales existían desde la comunidad primitiva, pero aún no podía hablarse de ética, la que surgió después con el desarrollo del pensamiento.

En la vida moderna ha cobrado cada vez más importancia la ética profesional, por la necesidad de regular la labor de las diferentes especialidades y la mayor incidencia de éstas en la sociedad. A diferencia de otras profesiones, el periodista trabaja expresamente para que otros observen, estudien y analicen su labor. Por eso, al trasmitir ideas, valoraciones, críticas y reconocimientos se hace imprescindible que la ética sea parte esencial de su trabajo.

Cuba tiene una larga tradición de periodismo ético, con la particularidad de que personalidades relevantes de nuestra historia han ejercido también el oficio de forma eventual o sistemática, las que han dejado un legado a las actuales generaciones de profesionales de la palabra, como los casos de José Martí y Fidel Castro.

“Los pilares de la ética periodística están contenidos en el pensamiento de ambos”, señala Jorge Smith Mesa, de larga trayectoria en la agencia Prensa Latina y que ahora labora en el portal digital que lleva el nombre del Héroe Nacional cubano. Recuerda la última carta del Apóstol a su hijo antes de partir a la Guerra Necesaria, donde le dice: “Sé justo”. Smith considera, que ese principio guió siempre a Martí en toda su labor como periodista en diferentes publicaciones del continente. 

En el caso de Fidel, al definir el concepto de Revolución el 1ero de mayo del 2000, incluyó ideas fundamentales, como “no mentir jamás” y “no violar principios éticos”, que habían sido la base de sus trabajos periodísticos antes del triunfo de la Revolución al defender causas justas o denunciar los males de aquella república neocolonial.

Afortunadamente, muchos de los profesionales del medio comprendieron los cambios de conceptos que la Revolución introducía. “Con la verdad llegaba a las redacciones el reto de ejercer un periodismo en el que la libertad estuviera asociada a la responsabilidad de informar y orientar con sentido revolucionario y ético, como reflejo de los valores de la nueva sociedad en desarrollo”, afirma Ernesto Vera, Presidente de Honor de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), quien considera que la veracidad en la información “es un derecho colectivo, del pueblo”.

Al analizar el tema no debemos omitir que la Constitución de la República garantiza el uso de la prensa “…al servicio exclusivo del pueblo trabajador y del interés de la sociedad.” (1)

Es imprescindible también referirse a los Estatutos de la Unión de Periodistas y Escritores de Cuba (UPEC) y el Código de Ética, los que establecen de forma integral la actividad de los profesionales de la prensa en el país basada en la ética revolucionaria. En el Artículo 2 de dicho código se expresa claramente: “El periodista tiene el deber de informar y expresar sus criterios con veracidad, agilidad y precisión.”

Otros principios contenidos en el Código son mencionados por Heriberto Rosabal Espinosa, de la revista Bohemia, cuando señala que la ética incluye la crítica junto a la defensa y el apoyo a la verdad sin buscar beneficios personales. Por eso, valora que la ética periodística está muy ligada a la ética del ser humano y en el caso de los periodistas cubanos, vinculada también a la historia de nuestro país. “No se concibe un periodista que no esté apegado al concepto de qué somos”, agrega este profesional de la decana de las revistas del continente, que tiene como referentes éticos el pensamiento de Martí, el Che y Fidel.

Esta misma línea de pensamiento ha sido una constante en la obra de Julio García Luis, Decano de la Facultad de Comunicación Social, quien realizó una útil compilación de artículos sobre el tema. “La discusión ética entre periodistas no se puede abstraer de los problemas globales del mundo de hoy”, asegura García Luis, quien además de sus labores de dirección asume el reto de la docencia precisamente con esta asignatura “…en tiempos de globalización y tiranía mediática desenfrenada”. (2)

Por cierto, la ética no ha sido sólo preocupación de los profesionales cubanos. Entidades como la Sociedad de Periodistas Profesionales de los Estados Unidos, la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires o la Universidad Iberoamericana de México, por citar algunos ejemplos, han aprobado códigos de ética para el ejercicio de esta profesión.

Al mismo tiempo, en todo el mundo son frecuentes las críticas por el no cumplimiento de estos preceptos, a pesar de que se reconocen como fundamentales. Ernesto Villanueva, quien preside la junta directiva de la Asociación Latinoamericana de Derecho de la Información y de la Comunicación lo define así: “…estos tiempos de crisis constituyen una buena oportunidad para poner en práctica lo que muchos de los códigos de ética periodística sostienen como valores primordiales, pero que a muchos parece olvidárseles.”

En ocasiones, se omiten deliberadamente estos principios en aras del reconocimiento y la publicidad. A principios del siglo XX, Joseph Pulitzer creó los premios que llevan su nombre para reconocer los profesionales de la literatura y el periodismo en los Estados Unidos y cuya entrega es muy publicitada en los medios. Pero, a pesar de su lucha contra la corrupción, el periódico que dirigía Pulitzer, el New York World, era conocido por su gran sensacionalismo, lo que entraba en contradicción con los principios éticos.

El sensacionalismo fue parte también de la prensa cubana antes de 1959 y aunque no todas las publicaciones tenían este carácter, ocupaba un espacio no despreciable. Afortunadamente, a partir del triunfo de la Revolución, se eliminó en Cuba la prensa amarillista y se reorientó el trabajo hacia los principios éticos, siguiendo las mejores tradiciones del periodismo nacional. Incluso, en la etapa pre revolucionaria, son dignos de estudio numerosos trabajos que hacían un análisis profundo y crítico de la situación imperante, sobre una base ética. La Sección “En Cuba” de Bohemia y los reportajes sociales de Carteles son ejemplos de ello.

Uno de los retos que enfrentan los periodistas cubanos actuales es realizar su trabajo sin permearse de las peores corrientes internacionales, entre ellas las que defienden los análisis sólo sobre bases económicas y pragmáticas, pero olvidan componentes tan importantes como el humanismo, el colectivismo y el patriotismo, que fueron esenciales en nuestro proceso de liberación. Algunos estudiosos del tema consideran que la clave está en ser creativos en la defensa de los principios morales. (3)

Precisamente, un ejemplo de creatividad la ha dado el compañero Fidel a partir de que los problemas de salud que ha sufrido lo han alejado de sus obligaciones al frente del Partido y el Estado. Utilizando sus amplios conocimientos y experiencia, se ha convertido en un asiduo columnista en nuestra prensa. Bajo el título de Reflexiones, Fidel analiza los problemas más acuciantes de la realidad nacional e internacional, pero siempre sobre la base de la más estricta ética. Aún cuando se refiere a líderes de tendencias reaccionarias, no utiliza ningún calificativo insultante ni hiriente, tan común en los artículos políticos en otros países.

“Los padres quisieran legar bienes materiales a sus hijos, pero prefieren dejarles la herencia de una vida digna y prestigiosa que los acompañe siempre”, escribió en una Reflexión titulada Los vicios y las virtudes, que refleja la preocupación que debemos tener todos por cuidar los preceptos morales y éticos en cualquiera de las actividades que realizamos y nuestra responsabilidad con las nuevas generaciones.

Lo que resume su pensamiento ético, lo dejó como sentencia para todos los tiempos en la Reflexión Carta al pueblo de Cuba, del 31 de diciembre del 2007: “No es mérito ser honrado, sino deber sagrado.” Esta es una lección de ética para todos los periodistas cubanos.

Notas:

1-Constitución de la República de Cuba, Editorial del Consejo de Estado, La Habana, 2003.

2-García Luis, Julio: Ética periodística, Selección de lecturas. Editorial Pablo de la Torriente Brau, La Habana.

3- Chávez Antúnez, Armando: Vigencia y retos de la tradición ética en Cuba. Editorial Félix Varela, La Habana, 2005.

Bibliografía:

Castro Ruz, Fidel. Reflexiones, Carta al pueblo de Cuba, Granma, 31 de diciembre 2007.

Castro Ruz, Fidel. Reflexiones, Los vicios y las virtudes, Granma, 20 de septiembre 2008.

Chávez Antúnez, Armando. Vigencia y retos de la tradición ética en Cuba. Editorial Félix Varela, La Habana, 2005.

Diccionario Filosófico Rosental. Editora Política, La Habana, 1981.

Documentos del VII Congreso de la UPEC. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2000.

Villanueva, Ernesto. La ética periodística, ausente. Editorial Félix Varela, La Habana, 2005.

Periodistas consultados:

Jorge Smith Mesa, portal digital José Martí del Centro de Estudios Martianos. Larga trayectoria en la agencia Prensa Latina.

Heriberto Rosabal Espinosa, del Departamento de Nacionales de la revista Bohemia.

 



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