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LA ECUACIÓN PREFERIDA DE RAMIRO

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Luis Ramiro Piñeiro, decano de la Facultad de Matemática y Computación, rompe con cualquier estereotipo del estudioso con espejuelos grandes, concentrado sobre un papel lleno de fórmulas y problemas por resolver.

LISANDRA PEÑA PALENZUELA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Quien quiera poner en apuros a Luis Ramiro Piñeiro Díaz, sólo tendrá que decirle que debe escoger entre la docencia o la investigación. El decano de la Facultad de Matemática y Computación de La Universidad de La Habana parece  no encontrarle solución a esa disyuntiva, pues no siempre en la vida “dos más y dos suman cuatro”, y esa verdad hay que buscarla, en este caso, en los treinta años que lleva en la colina universitaria.

El doctor Piñero Díaz, rompe con cualquier tipo de estereotipo del matemático de espejuelos grandes, concentrado siempre sobre un papel lleno de fórmulas y ecuaciones por resolver. Eso sí, usa gafas, pero son pequeñas, como las mías, y no aparenta la edad que imagino tenga a partir de sus treinta años como docente en la UH.

“Un momento, por favor”, me dijo mientras cerraba un documento en la computadora. Luego, nos sentamos a una gran mesa y conversamos durante una hora como si nos conociéramos de seimpre.

-¿Cómo surge la idea de estudiar Matemática?

Desde que estudiaba en el preuniversitario siempre me gustó mucho la Matemática. En esa época me familiaricé con su enseñanza porque fui monitor de la asignatura en todos los cursos, y me di cuenta que era lo que realmente quería estudiar. Al terminar el duodécimo grado, ingresé en La Universidad de La Habana, año 1971. Cuando me gradué, comencé a ejercer aquí. Actualmente llevo treinta años de trabajo.

-¿Cómo se sintió la primera vez que impartió

clases en un aula de la  Universidad de La Habana?

Fue una experiencia única porque yo había impartido clases antes como alumno ayudante, pero no como profesor y eso marca mucho la diferencia. Me sentí muy orgulloso de dar clases donde un día las recibí.

-¿Qué cambios han ocurrido, tanto en la carrera

de Matemática como en la Universidad

en general a partir de los años sesenta?

La carrera de Matemática empezó con la Reforma Universitaria, en el año 1962. Antes se formaba un especialista en Física-Matemática, y su objetivo fundamental era impartir docencia. A partir de ese momento se creó la carrera de Licenciatura en Matemática, que se dedica también a la investigación, además de la docencia. En esos primeros años la Universidad tuvo mucho apoyo de profesores de Francia, Alemania, la URSS, Checoslovaquia, México y Uruguay.

Cuando entré en la UH en los años setenta, hacía diez años que había empezado este tránsito. No había el personal con las características que tenemos ahora.

Ya en 1976, cuando me gradué, hubo un primer cambio importante: se constituyó el Ministerio de Educación Superior y la Universidad de La Habana, que tenía facultades de Tecnología, Pedagogía y Medicina, se transformó y quedó solamente con las carreras de Humanidades y Ciencias. Las otras citadas se convirtieron en institutos superiores con rango de universidades, como la CUJAE, que pasa a ser el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (ISPJAE), la pedagogía crea el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, entre otras que salen de la nuestra.

-Si tuviera que elegir entre ser

matemático e investigador, ¿qué decidiría?

Tengo la opción de trabajar en un centro de investigación, pero me gusta mucho la parte de la docencia y el vínculo con los estudiantes. Creo que si tuviera que escoger, sería una confusión terrible, es como estar entre la espada y la pared. De todas maneras, prefiero compartir esos dos roles que distinguen a un académico, pues se complementan y otorgan solidez profesional.

-¿Cómo llega a decano de la Facultad de Matemática

y Computación de la Universidad de La Habana?

Nunca pensé ser decano. Cuando era estudiante siempre vi al de mi Facultad como una persona excepcional, a tal punto que hoy es mi compañero de trabajo y todavía lo trato de usted. La vida me ha llevado a ocupar determinadas responsabilidades: primero, fui jefe de departamento, después vicedecano docente, y luego, cuando menos lo imaginaba, me nombraron decano. Ya llevo cinco años en esa responsabilidad y trato de ir adelante con la dignidad que se merece.

-¿Qué importancia tiene para

usted esta responsabilidad?

Mucha, debo garantizar que la Facultad funcione correctamente, que no baje la calidad de la docencia, que seamos cada vez más eficiente, que formemos mejores graduados. Significa para mí representar la institución donde estudié  un día y he desarrollado toda mi vida profesional.

-¿Qué hace en su tiempo libre?

Casi no tengo tiempo fuera de la Universidad, pero en el poco del que puedo disponer me gusta leer literatura, compartir con mis compañeros y mi familia, atender a mis tres hijos, ir al cine y escuchar música. No es una singularidad mía. Muchas personas piensan que los matemáticos solo se interesan por los números, y realmente no es así, nosotros somos personas que nos gusta vincularnos con el arte, para mí la matemática es un arte más.

-Recientemente lo nombraron presidente de la

Asociación Cubana de Matemática y Computación. 

¿Quiénes integran esa organización?

La Asociación agrupa a los profesionales de Matemática y Computación y también a los profesores que imparten estas asignaturas en secundaria y preuniversitario. Tiene aproximadamente unos mil asociados.

-¿Qué significa en lo personal esa presidencia?

Una gran responsabilidad aún mas grande que la de decano porque va más allá de la Universidad, es un compromiso con el desarrollo de la Matemática y la Computación en Cuba. Es un nuevo reto lograr que esta Asociación se inserte en la solución de problemas de la sociedad y que sea reconocida por todo el país como una agrupación profesional que promueve su desarrollo. Pienso que es un reconocimiento que se me dio, pero no creo que haya sido solo por mi trabajo sino por el trabajo de la Facultad en general.

-¿Qué es para Luis Ramiro la

Universidad de La Habana?

La Universidad es algo muy importante para mí, ya que fue aquí donde me formé como profesional. He estado de visita como profesor y como colaborador en otras universidades; estuve en La Unión Soviética cuatro años donde hice mi doctorado; he participado en eventos y conferencias, pero siempre teniendo mis raíces en la Universidad de La Habana. Aquí fue donde me formé como profesional. Todo se lo debo a esta institución.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

Ficha técnica:

Objetivo central: Homenaje a profesores, investigadores y trabajadores de la Universidad de La Habana en su aniversario 280.

Objetivos colaterales: Conocer sobre la vida de Luis Ramiro Piñeiro Díaz, decano de la Facultad de Matemática y Computación. Indagar sobre qué ha significado la Universidad de La Habana para él.

Tipo de entrevista:
Por su forma: Clásica (preguntas y respuestas).
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Directa.

Tipo de título: De referencia al entrevistado.
Tipo de entrada: Narrativa.
Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas.
Tipo de conclusión: Comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas: Alumnos, profesores, Internet y el currículo del entrevistado. Bibliográfica, personal y documental.


 

27/07/2010 19:30 islalsur #. Nosotros, los del 280


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