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APRENDIZ DE HISTORIADORA

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Mercedes Ibarra Ibáñez, bisnieta y última mujer descendiente directa de Juan Gualberto Gómez, comparte su deseo de preservar la memoria del patriota,

MARITA PÉREZ DÍAZ,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cuando vio la bandera cubana de Juan Gualberto Gómez tras la vitrina, varios sentimientos se juntaron en su pecho. Sentía alegría después de tanto empeño y dedicación al museo y a ordenar los objetos personales de su bisabuelo. Pero también estaba su mayor temor: “Que el tiempo no me alcance para preservar su memoria histórica”.

Los recuerdos transmitidos por sus familiares a Mercedes Ibarra Ibáñez, de 72 años, coinciden en que su bisabuelo fue un hombre inteligente desde niño, cuando todavía estaba con sus padres en el Ingenio Vellocino de Sabanilla del Encomendador -hoy poblado Juan Gualberto Gómez-, de Unión de Reyes, Matanzas.

“Luego -cuenta Mercedes-, tuvo la dicha de estudiar en París, donde se nutrió del entorno convulso de una Francia de guerras prusianas, la Comuna y del pensamiento revolucionario y progresista de sus intelectuales y filósofos. Realmente fue casi un autodidacta.

“Así, su talento, capacidad de interpretar y aplicar a su realidad lo conduciría, entre otras muchas cosas, a ser el delegado de José Martí en Cuba. Fue así como llevó el hilo conspirador del estallido del 24 de febrero de 1895 de nuestra Guerra de Independencia”.

Pero, además de ser un patriota cabal, Juan Gualberto Gómez nunca descuidó a los suyos: “Mi bisabuelo fue muy preocupado por la unión familiar. Para forjar una Patria es fundamental la familia. Y él cuidaba mucho a la suya. Luchaba por la integridad y cohesión entre las distintas generaciones que vio en vida.

“Tanto es así que hoy, cuando somos dos sus descendientes en suelo patrio, nos enorgullece y compromete con la historia ser sus herederos, porque nos permite conservar materialmente testimonios de su larga vida”.

-¿Cómo describiría a

Juan Gualberto Gómez?

No era ambicioso: fue periodista de profesión, senador y representante en ocasiones. Sensible a los problemas sociales y luchador por erradicar la discriminación racial y lograr la igualdad de derecho de su raza.

En su quehacer periodístico fue certero, agudo y crítico, pero al mismo tiempo equilibrado en sus pronunciamientos, sagaz y cortés cuando era necesario. Sabía decir las cosas con justeza, denunciarlas, señalando la vía o el modo de subsanarlas a tiempo.

Enemigo de la violencia, equilibrado, de carácter apacible –en contrapartida con el de su esposa, Manuela Benítez, andaluza, de temperamento vivaz–.  Tenía muchos amigos, era asequible, no se imponía a nadie; era afable, modesto, pero conocedor de sus posibilidades. Mi bisabuelo fue en extremo dedicado a su hogar y a las tradiciones familiares.

-¿Qué influencia tiene en la

vida personal ser su bisnieta?

La formación inherente a esta familia se ha convertido en superación constante y respeto de la privacidad en la vida de cada uno de sus miembros. Así, sin haberlo previsto, tras mi larga carrera profesional como traductora e intérprete, me he ido convirtiendo poco a poco en aprendiz de historiadora, en particular la de mi bisabuelo y  su entorno personal  y familiar.

-¿De qué forma trabajan usted

y tantos otros para rescatar

su memoria histórica?

Ya contamos con un espacio dedicado plenamente a su figura: el Museo Casa Juan Gualberto Gómez, ubicado en Empedrado, entre Compostela y Habana, en la Habana Vieja. Allí todo el mundo podrá acercarse a sus objetos de trabajo y de uso personal, sus libros, su documentación conservada por la familia. Otros museos municipales, como el del poblado Juan Gualberto Gómez, de Unión de Reyes, y el Museo Municipal de Arroyo Naranjo, también han reservado un espacio para su figura. 

También continúo en la labor de clasificación y ordenamiento de documentos, cartas, material gráfico, fotografías y libros que durante años realizara su nieto Juan Gualberto Ibáñez Gómez con la papelería familiar conservada. Ahora, muy vinculada al museo, amplío esa labor apoyada en técnicas modernas de reproducción digital.

Participo, además, en actividades conmemorativas y nos regocijamos con la participación de los niños en el Concurso  nacional ¿Qué sabes  de Juan Gualberto Gómez?, ya en su décima edición. De significación especial y emotiva es la peregrinación en el Cementerio de Colón, que anualmente organiza la Unión de Periodistas de Cuba el 5 de marzo, fecha de su fallecimiento, y también como parte de la jornada por el Día de la Prensa Cubana, el 14 de ese propio mes, fecha de fundación de Patria, por José Martí.

-La labor de Juan Gualberto Gómez

en el periodismo fue muy activa,

desde sus primeros escritos en París

hasta su actividad en Cuba.

¿Qué mensaje da a las nuevas

generaciones de periodistas?

Mi mensaje es muy corto: creer en la opción escogida, saber que el camino es arduo, pero tendrá su recompensa para todo aquel que persevere en el empeño. También los invito a leer y estudiar su obra, conocerlo, entenderlo. Hay que ahondar un poquito más, porque todavía quedan muchas cosas por descubrir…

Pie de fotos: Mercedes Ibarra Ibáñez, bisnieta de Juan Gualberto Gómez, en una peregrinación a la tumba del patriota junto a estudiantes de Periodismo de la Universidad de La Habana.



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