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UN PRINCIPIO INDISPENSABLE: SER VERAZ

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Tema: José Ignacio López Vigil, director ejecutivo de RADIPAZ, en su publicación Manual Urgente para Radialitas Apasionados, expresa: “Comprobar los hechos. Aquí no caben especulaciones ni rumores, ni me dijeron tal cosa. El primer deber de un reportero y de un corresponsal es asegurar la exactitud de los datos, que estén bien confirmados. La credibilidad de la audiencia está en relación directa a la veracidad de la información. Y la veracidad no es otra cosa que la verdad probada”.

KAREN PADRÓN GATO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La veracidad es un imperativo ético indisolublemente ligado a la función  y responsabilidad del periodismo frente a la sociedad, y del periodista frente a sus lectores, se trata de un compromiso que no admite excusas, pues a partir de su grado de significación va a depender la credibilidad de ese público al que se informa. La capacidad de aproximarse a los hechos tal y como son, y de sostener la verdad combatiendo todo lo que atente contra su propia integridad, va a determinar la fortaleza del periodismo.

El ser humano tiene la necesidad y el derecho de ser informado, y el periodista, el deber de que la verdad constituya su ideal supremo en cada información.

Niceto Blázquez  en su libro Ética y Medios de Comunicación,  suscribe: “Esta verdad a la que nos referimos va a ser siempre una conciliación entre nuestras facultades cognitivas y la realidad. Cuando esta relación es entre los sentidos y la realidad, resulta la verdad sensible, lo que se aprecia. Cuando es entre la realidad y la inteligencia el resultado es una verdad intelectual, la cual, a su vez, se dice objetiva por relación a la cosa en sí misma y subjetiva por relación al concepto mental que nosotros nos hemos formado de ella.”

Abraham Santibáñez en su artículo La verdad periodística: ética y leyes, presentado en la Universidad del Mar, en Chile, señaló: “La veracidad va a depender fundamentalmente del vínculo entre el suceso, las circunstancias, los factores, y quien lo narra, esto quiere decir que quien propone un hecho, una historia, un acontecimiento se compromete, pues la veracidad es una verdad moral, algo que construye el debate y la opinión clara de la mayoría, a partir de lo que muestra una mirada diferente a la suya: la del periodista.”

Por tanto, la veracidad es un principio de honestidad con uno mismo que requiere una previa y constante preparación, pues como ha dicho muchas veces en clases la Máster Iraida Calzadilla Rodríguez, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, no se acepta de un periodista el “creo o me parece”. Es una responsabilidad tener certeza y seguridad de los hechos, ello no implica necesariamente haber estado en el lugar del acontecimiento, pero sí debe valerse de todos los medios posibles para imprimir la mayor credibilidad con el sustento de la comprobación de datos y fuentes.

Para Marina Menéndez Quintero, redactora del diario Juventud Rebelde, la veracidad es un principio ético de todo periodista en cualquiera de las situaciones: “En mi caso, que no estoy en el lugar de los hechos, la búsqueda de la verdad la realizo mediante la contraposición y el cotejo de datos, el cruce de información, la incorporación de diferentes fuentes cablegráficas, alternativas digitales, todo ello con el propósito de no caer en la manipulación y la distorsión, ni ser arrastrada por la agenda mediática que imponen los grandes medios.

“La búsqueda de la verdad, que no siempre es absoluta, debe pasar  continuamente  por el análisis del conocimiento previo de la región o asunto en cuestión. No podemos olvidar, además,  que el prestigio y la seriedad de una publicación y del periodista, se miden por la exactitud de los datos con que se trabaje.”

Ricardo A. Martínez Ceruzzi, periodista de la revista digital venezolana Analítica.com, en su artículo Veracidad en el periodismo y la publicidad,  plantea: “El concepto de veracidad se compone de los siguientes elementos: “Hechos comprobados razonables, no es veraz, por tanto la noticia que se da como verídica, pero que solo se sustenta en rumores, invenciones o insinuaciones insidiosas. No hace falta que el hecho sea exacto o incontrovertible, ya que la naturaleza de la información periodística no requiere que la investigación del hecho sea exhaustiva como le correspondería, por ejemplo, a un policía, pero sí lo más fiel a la verdad posible.

“Diligencia, lo que le da veracidad a la difusión de un hecho es que el periodista haya sido diligente en su averiguación, que haya hecho lo posible para dar la información de la forma más correcta y haya tenido una actitud positiva hacia la verdad, esto supone que el hecho haya sido comprobado de manera razonable con otros datos objetivos o que el informador haya contrastado su veracidad realizando las verificaciones oportunas.

“La veracidad, por consiguiente, no se refiere tanto a la exactitud de la información como a la posibilidad de probar que el informador ha actuado con celo suficiente para llegar a la convicción de que el hecho es razonablemente veraz. La información se ha de fundamentar en hechos ciertos, que se deben conocer suficientemente porque se han comprobado o contrastado con otros datos objetivos.”

José Guillermo Anjel en su ensayo De la veracidad como construcción de la verdad, cita un fragmento del Diccionario de filosofía de José Ferrater Mora donde subraya: “La verdad se distingue de la veracidad en que la primera tiene que ver con la realidad misma de la cosa, o la correspondencia de la cosa con el intelecto o del enunciado con aquello de que se habla; la segunda es una especie de correspondencia de lo que se dice con quien lo dice. Por eso mientras lo contrario de la verdad, o de los diversos tipos de verdad, es el error, lo contrario de la veracidad es la mentira, el engaño”.

El licenciado en Ciencias de la información y Doctor en Derecho de la Universidad de La Laguna (Tenerife), Vicente Navarro Merchante, cita en su trabajo titulado “La veracidad como límite del derecho a la información” al destacado autor español José María Desantes Guanter, quien escribió: “Desde el momento en que el mensaje deja de coincidir con la realidad, no hay adecuación, el sujeto se sumerge en un mundo falso, en una pura ficción. Poco a poco, el ser humano deja de estar en la realidad, se despersonaliza, se vacía de sí mismo y tal vicio puede llegar a ser completamente ocupado por otro; es decir, puede llegar a estar eternamente dominado.”

Estas palabras manifiestan claramente la responsabilidad de un periodista de ser veraz; ello implica una búsqueda incesante de la verdad, que nunca concluye porque cada tiempo aporta nuevos datos e interpretaciones a lo que sabemos y, en lugar de reducir las dudas,  en ocasiones las amplía.

Elena Milián Salaberri, periodista de la corresponsalía de la Agencia de Información Nacional (AIN), en Pinar del Río, expresa: “La veracidad es un principio del periodismo, sostén de la profesión, víctima de disímiles mediaciones, que van desde la intención del redactor reportero, hasta su cultura, la investigación previa a la elaboración del trabajo y, por supuesto, la relación con las fuentes. Debe ser vista como respeto al proceso comunicativo, ya que, junto al reloj, es el apego a la verdad lo que diferencia al periodismo de la literatura.”

José Guillermo Anjel, director de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia, y miembro del grupo de investigación en periodismo, Grinper, de la propia Facultad, en su ensayo De la veracidad como construcción de la verdad, apunta: “El problema de la verdad en el periodismo no son los medios, somos nosotros y los límites que nos imponemos para no ser veraces. Y esto es una contradicción, porque a más veracidad más mundo. Diría entonces que el problema no es la herramienta que usamos sino el poco mundo que tenemos y con el que nos conformamos y que podemos ampliar si queremos. La veracidad es el estado de conciencia (de conocimiento) que me da seguridad en la interpretación del acontecimiento. Y si bien no es la verdad, es la señal que me dice por dónde va.”

Ser veraz es, por tanto, una cuestión de pura dignidad y compromiso moral, como dijera Anjel: “Es estar haciéndose preguntas a las que hay que encontrarle respuestas, y para ello es preciso tomar de la mano  la investigación, el estudio, el incansable contacto con otros y no el aislamiento intenso, ni la enajenación del mundo que nos rodea, es preciso involucrarse con lo que entendemos y  somos capaces de hacer que otros entiendan mediante la verdad.”

Bibliografía:

Anjel R, José Guillermo. De la veracidad como construcción  de la verdad. En: http://www.saladeprensa.org/

Blázquez, Niceto. Ética y Medios de Comunicación. En: http://tuguiavirtual.iespana.es

Calzadilla Rodríguez, Iraida: La Nota, Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2005.

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases. Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana. Curso académico 2009-2010.

Ferrater Mora, José. Diccionario de Filosofía. En: Anjel R, José Guillermo. De la veracidad como construcción  de la verdad. En: http://www.saladeprensa.org/

López Vigil, José Ignacio. Manual urgente para radialistas apasionados. En: http://www.radialistas.net/manual.php

Martínez Ceruzzi, Ricardo. Veracidad en el periodismo y la publicidad. En: http://www.analítica.com.ve/

Santibáñez, Abraham. La verdad periodística: ética y leyes. En: http://www.abc.cl/verdad-per.htm/

Todos los sitios fueron consultados por última vez el 7 de diciembre de 2009.

Periodistas consultados:

Elena Milián Salaberri, periodista de la corresponsalía de la Agencia de  Información Nacional (AIN), en Pinar del Río.

Marina Menéndez Quintero, redactora del diario Juventud Rebelde.



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