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ALHAMBRA, LA BELLA ANDALUZA

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JUSTO PLANAS CABREJA,
Periodista del semanario Trabajadores,
Cortesía para Isla al Sur.

Granada cuenta por sí sola con historias milenarias. Pero es la Alhambra, la ciudad palatina andalusí, su habitante más distinguida. La Alhambra guarda entre sus muros el orgullo de toda España, y su belleza denuncia que nació solo para ser fortaleza de reyes.

“Oal΄at al-hamra”, La Fortaleza Roja o sencillamente La Alambra, le debe su nombre al fuego de las antorchas que se veían a lo lejos durante su construcción. Se trabajó de día y de noche para levantarla. Y la oscuridad permitía que se tiñera de rojo, auguro tal vez de su destino.

“Solo Dios es vencedor” tiene tatuada la ciudad en muchas de sus paredes. Pero el eco de aquella frase que pronunciara Mohamed-Ben-Nazar al entrar vencedor a Granada en 1238, aquel eco se hizo sentir en cada rincón de La Alhambra. Ese mismo año el moro mandó a construir el primer núcleo del palacio. Su hijo Mohamed II fortificó.

Pero no fue hasta mediados del siglo XIV que La Alhambra adquirió su donaire de señora bella y respetable. Yusuf I y Mohamed V la impregnaron del estilo granadino, culminación del arte andalusí.

En 1492 los Reyes Católicos conquistaron Granada. Hernando Pulgar, un cronista de la época describiría la ceremonia de recibimiento. Fernando el Católico dio las llaves de la ciudad al Conde de Tendilla y al Comendador Mayor de León, Gutiérrez de Cárdenas. Los señores entraron a La Alhambra y encima de la Torre de Comares alzaron la cruz y la bandera. Así pasó a palacio real de los reyes castellanos.

El dos de noviembre de 1984 la UNESCO declaró a La Alhambra Patrimonio Cultural de la Humanidad, en reconocimiento a la historia y perfección estética de la bella andaluza.



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