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PRÍNCIPES DE LA VIDA

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La compañía de teatro infantil La Colmenita, del director Carlos Alberto Cremata, cumplirá 21 años de aprendizajes y juegos.

ELIZABETH CABRERA MOREJÓN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La compañía de teatro infantil La Colmenita, del director Carlos Alberto Cremata, comenzó como una aventura y ya cumple 21 años convertida en un proyecto social que trasciende las fronteras nacionales.

Esta gran familia, que nació el 14 de febrero de 1990, comenzó con solo 14 niños y  en 1998 el Comandante en Jefe Fidel Castro le entregó un pequeño local que, lamentablemente, tiempo después sufrió un accidente que lo destruyó.

Con la ayuda de delegaciones de países extranjeros como Canadá y  Estados Unidos, a través del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblo (ICAP), y el apoyo del Estado, se logró crear un nuevo centro para la familia de abejas, esta vez, con mejores condiciones y equipos de audio.

Hoy, el núcleo central cuenta con 100 abejitas, las cuales se multiplican en diferentes zonas de la capital como los municipios Plaza, Habana Vieja y Boyeros, en grupos integrados por un total de 693 niños, y también están presentes 40 adultos que enseñan y aprenden con los juegos.

En cualquier lugar del país donde los niños jueguen a ser actores y sean felices con lo que hacen, hay una colmenita, desde el Cabo de San Antonio hasta la punta de Maisí, en rincones intrincados donde haya niños dispuestos a dar alegría a otros niños.

Por esta razón, nacieron, en el 2009, otras Colmenitas en Cuba donde los niños pueden jugar al arte en lugares como Moa, el Cotorro, Marianao y Santa Cruz del Norte.

Los discapacitados también desempeñan un gran papel dentro de las obras como cualquier abeja de este gran panal. Tal es el caso de Mabelita, quien antiguamente formaba parte de la colmena, y ahora, dirige la del municipio Boyeros, donde trabaja con 60 niños.

En el año que recién concluyó, fueron muchos los aires por donde voló esta colmena, fue un período verdaderamente intenso, como  lo definió su capitán, Carlos Alberto Cremata.

Los también conocidos a nivel mundial como Embajadores de Buena Voluntad de la UNICEF, han hecho presentaciones en  Santander (España), en Alemania, Panamá, Estados Unidos, China, Francia y Portugal, con presentaciones como La Cucarachita Martina

Fuera de los límites de la Isla ha crecido el trabajo colmenero gracias a los instructores de arte que llevan la historia de la enorme colmena cubana a distintas partes del mundo. Se bautizaron así las Colmenitas de Barlovento (Miranda), Cacique Tiuna (Caracas), e Isla Margarita (Nueva Esparta), en la República Bolivariana de Venezuela, y la de la ciudad de Panamá.                  

Según Cremata o Tim, como lo llaman quienes son parte de esta gran familia, La Colmenita no es un grupo de teatro, es una institución que ayuda a preservar la vida; los niños no son actores, ellos juegan y se imaginan que son los personajes de los cuentos. Es un proyecto pedagógico, artístico y de promoción de salud. Los niños tienen todo lo que necesitan: juegos, enseñanza y mucha felicidad: poseen la dicha de aprender jugando.

 

 



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