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MAESTRO POR SIEMPRE

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“Cuando soy ejemplo de buen educador y mis estudiantes me miran como si fuera un padre, estoy representando lo mejor de la Revolución”, afirma Rolando Buenavilla Recio, profesor con más de 50 años de experiencia docente.

MARYCET DÍAZ CARMONA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Enseñar es un ejercicio de inmortalidad”
Rubén Alves

Los 80 años vividos parecen detenerse en el tiempo para dar paso a un eterno joven, maestro revolucionario de convicción profunda. Así es Rolando Buenavilla Recio, alumno y profesor fundador del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, quien ya perpetuó su nombre con más de 50 años de consagración y constancia a la obra de infinito amor que realiza.

SU ALMA PROFESIONAL

Este profesor, Doctor en Ciencias Pedagógicas y Profesor Titular, actualmente se desempeña como Profesor Consultante y trabaja en el Centro de Desarrollo Educacional del Instituto, donde se elaboran proyectos para la enseñanza. Forma parte, además, del Consejo de Redacción de la revista Varona.

En el magisterio ha recorrido múltiples disciplinas, entre ellas, Historia, Didáctica, Pedagogía, Psicopedagogía, Educación Comparada y Metodología de la Investigación. Dirigió un proyecto sobre figuras históricas paradigmas en el desarrollo de la Educación, en el que se estudiaron personalidades como Herminio Almendros, José Martí y Juan Marinello.

“Participé también en la creación de un libro de Historia de la Pedagogía, referente a la vida de Félix Varela, Enrique José Varona, José Antonio Saco y otros educadores. Como resultado de ese proyecto, comenzó otro trabajo que se sintetiza en un diccionario de figuras de la Educación.

“Trabajo actualmente en una investigación para un texto en el que se conozca la trayectoria de reconocidos líderes políticos cubanos, y así, estudiarlos teóricamente”, reveló.

El profesor Buenavilla nunca deja de trabajar y hacer aportes a la Educación. En estos momentos está inmerso en el proyecto de la historia del Pedagógico por los 45 años de su fundación. Además, realiza funciones como tutor, oponente y miembro del Tribunal de Categoría Docente de Auxiliar y Titular.

Al mismo tiempo, es miembro de la Asociación de Pedagogos de Cuba y la de Historiadores, de cómo se integró a esta última, confiesa: “Felipe Pérez, uno de mis estudiantes, me convocó. Ingresé por participar de manera activa en eventos de esta organización, además, por ser licenciado y profesor de Historia”.

Nunca tuvo idea de ser maestro. Comenzó a ejercer la profesión por necesidad, para subsistir: “Nací en Camagüey y vine a La Habana, a la Universidad, para estudiar Medicina, pero no la terminé porque no tuve beca; los que veníamos del interior no teníamos dinero para mantener un lugar dónde vivir y comer. Era muy difícil conseguir un empleo, inclusive elemental, como limpiar cristales”.

-Entonces, ¿qué hizo para ganarse la vida?

Era bachiller en ciencias y letras y comencé a dar clases como profesor particular, así se inició Martí en España, me pasó igual, salvando las distancias.

Me inicié como maestro de Inglés y trabajé, desde 1956 hasta 1960, en uno de los centros especializados en esa asignatura que existieron en aquella época para trabajadores, aunque luego admitieron también a estudiantes. Creo que fueron de gran importancia y no debieron desaparecer porque, además, fueron gratuitos. Con el triunfo revolucionario decidí estudiar la carrera docente y luego la licenciatura. Así llegué a la educación y soy inmensamente feliz.

El Primero de Enero de 1959, la Revolución se propuso llevar adelante un programa de justicia social en Cuba, con el cual la educación resultó favorecida desde múltiples puntos de vista: “Cuando alcanzamos la victoria se abrieron todas las puertas de manera sorprendente. No encontrar trabajo era muy raro, tuve hasta tres empleos a la vez. Hubo una amplia necesidad de profesores, y la educación se vio beneficiada económicamente. Yo, por ejemplo, comencé a superarme. Fui fundador del Pedagógico por ser de los primeros alumnos, pero además, después de graduado, quedé como profesor del Instituto, incluso practiqué la profesión aún siendo estudiante”.

-Como maestro que ha ejercido antes

y después del triunfo revolucionario,

¿cuál sería su comparación de la

educación en estas dos etapas?

Siempre tuvimos buenos educadores y centros educacionales. Los institutos de segunda enseñanza eran muy académicos y exigentes; aún con algunas deficiencias que hoy pudiéramos analizar, fueron instituciones de prestigio reconocido en América Latina.

Pero también Cuba era un país lleno de analfabetos, con un sistema escolar muy pobre. El Ministerio de Educación contaba con un alto presupuesto que en realidad debía ser empleado en el bienestar y la enseñanza de los cubanos; sin embargo, era uno de los más corruptos, al punto de que no pocos de sus funcionarios vivían lujosamente mediante el robo y la malversación de los fondos públicos,

Al triunfar la Revolución, el Estado puso hasta el último centavo a disposición del maestro, la escuela, los niños, los jóvenes, con el afán de darles una preparación, los materiales escolares, los uniformes, y más adelante un suministro técnico de la computación, eso nada más se hace aquí. Es una conquista de la historia de nuestro país: el sistema educacional cubano y el apoyo que recibe del Estado.

En 1961 comenzó la Primera Revolución Educacional Cubana, la Campaña de Alfabetización, que marcó un hito en la historia de nuestro país. Rolando Buenavilla fue uno de esos maestros que llevaron la luz de la verdad a miles de pobladores: “En este período preparé, en Ciudad de La Habana, a un grupo de los primeros Instructores de Arte que se captaron en el año 1961, muchos de ellos fueron alumnos de primaria y secundaria y necesitaron un proceso de enseñanza. Eso fue una experiencia muy linda. Me incorporé directamente a la campaña, en el hotel Comodoro donde se crearon aulas para alfabetizar”.

El Destacamento Pedagógico nació en 1972 a raíz de la explosión de matrícula de secundaria básica que se dio en el país: “Fui fundador del Destacamento como profesor. También trabajé la asignatura de Psicopedagogía en varios municipios de La Habana, entre ellos, Güira de Melena, Güines, San Antonio de los Baños, luego en la Isla de la Juventud y Ceja del Negro, muy cerca de Mantua, en la provincia de Pinar del Río”.

ÚLTIMOS LOGROS EDUCACIONALES

A partir del año 2000 comenzó en Cuba la Batalla de Ideas y con ella, una serie de transformaciones en todas las enseñanzas, proceso que se denominó Tercera Revolución Educacional. Pero para el profe Buenavilla no son tres las revoluciones, “sino una, que transforma el aprendizaje desde el punto de vista de su concepción, de su organización y, sobre todo, del apoyo que el Estado y la sociedad le dan a la enseñanza; cada uno de los períodos tiene un nivel de ascenso”.

-Las teleclases y videoclases son nuevos

métodos para el aprendizaje, ¿qué cree

usted de la manera en que son utilizadas?

Para dar una clase hay que prepararse, para utilizar teleclases y videoclases también, no es poner un profesor frente a una cámara y listo. Conviene que estas se planeen adecuadamente con un propósito específico, y así, conserven su valor.

En mi opinión, una sesión de trabajo completa debe tener varias técnicas y solo proyectar esos métodos educativos en determinado momento, con un contenido preciso, y el profesor, la escuela y los alumnos también tienen que prepararse, es decir, el objetivo no es improvisar y ponerlas para cubrir la ausencia del maestro. La teleclase supone una nueva concepción de la enseñanza, por lo tanto, hay que capacitarse para eso.

Los Profesores Generales Integrales (PGI) son otro de los cambios introducidos en la enseñanza cubana para dar solución a una necesidad de carácter momentáneo: “Se supone que ellos son para cubrir un tiempo determinado, no pueden ser para toda la vida. La práctica corrobora su buen rendimiento, siempre que pongan todo de sí en la preparación y superación”.

Rolando Buenavilla visitó países como Angola, México, Nicaragua, Venezuela, Bolivia, República Dominicana, en los que se aprecia el enorme éxito de la revolución Cubana: “La gran conquista educacional se constata también en el extranjero, los maestros de otras regiones coinciden en que somos distintos, pues para nosotros el conocimiento no es una propiedad de Cuba ni del maestro, sino algo que ponemos a disposición de todos.

“Además, ayudamos y brindamos posibilidades para que otras personas, no solo cubanas, aprendan y estudien, eso hace que se reconozca nuestro sistema de enseñanza. Es decir, al valorar a los maestros, programas, libros de texto, estilos de enseñanzas, están reconociendo las bondades de Cuba en este sector”.

EL VARONA, TERRENO DE SUS CONQUISTAS

El Pedagógico Enrique José Varona cumple 45 años de creado, y es hoy una institución de referencia en la Educación Cubana. El profesor Buenavilla fue alumno fundador y luego profesor: “Desde el nivel de docente hasta el de Profesor Titular y Consultante, el Instituto para mí significa, primero, ser conocido a lo largo de la Isla, es raro el lugar donde no me digan: “Profe, yo lo recuerdo del Pedagógico”, eso es una gran satisfacción.

“Segundo, representa un terreno donde puedo resguardar las conquistas de la Revolución, muchos la defienden con las armas en la mano, otros en el plano económico, el deporte, la medicina, pero yo la salvaguarda de mi Revolución y sus principios, la hago mediante la educación. Cuando soy ejemplo de buen educador y mis estudiantes me miran como si yo fuera un padre, un patriarca, estoy representando lo mejor de la Revolución.

“Los maestros del Pedagógico solemos decir que constituye una escuela: una escuela de pensamiento, de formación de profesionales, como una creadora de un estilo en la enseñanza”.

El profe recién cumplió 80 años y cree que pudo haber aprovechado mejor su tiempo. No mira hacia atrás con tristeza, sino con experiencia: “Estoy satisfecho, pero no feliz porque quisiera que muchas personas admiraran la inmensa obra de la Revolución tanto como yo.

“En todo este tiempo descubrí excelentes relaciones humanas entre compañeros, trabajadores y alumnos. Me siento recompensado con la gratitud de la propia sociedad, que me reconoció como investigador, docente y trabajador. Pero, además, tuve la oportunidad de ir a otros países, a los que transmití el mensaje educacional de Cuba”.

Después de más de medio siglo en la enseñanza, Rolando Buenavilla Recio no está preparado para alejarse de las aulas: “José de la Luz y Caballero murió en ellas, no sé si me suceda lo mismo, pero mi vida es venir aquí y trabajar”.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha Técnica:

Objetivo principal: Resaltar la personalidad del profesor Rolando Buenavilla Recio como parte del colectivo de fundadores del Varona y su trabajo como historiador del mismo.

Objetivos colaterales: Conocer sus criterios acerca de las transformaciones en la Educación Cubana. Indagar en las motivaciones que tuvo para inclinarse por su profesión. Comparar, a partir de sus más de 50 años de experiencia, la Educación Cubana antes y después del triunfo revolucionario.

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su tipo: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Cara a cara.

Tipo de: De referencia al tema o al entrevistado.
Tipo de entrada: De presentación.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1- Directa. 2- Directa y de opinión. 3- Directa y de opinión
Tipo de conclusiones: De opinión del entrevistado.

Fuentes:
Documental: Currículum del Entrevistado.
No documental: Rolando Buenavilla Recio, el entrevistado.

 

01/03/2011 06:03 islalsur #. Rostros del Varona


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