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EL REPORTERO QUE DEJÓ DE SER UN FOCA

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Jorge Timossi, Premio Nacional de Periodismo José Martí (1999) y uno de los fundadores de la Agencia de Noticias Prensa Latina, conversa sobre sus recuerdos en el oficio de periodista.

Texto y foto:
LIANET HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Tiene tanto el periodista de soldado”
José Martí

Reportero estrella, icono de la profesión a la que él mismo considera como “solitaria, asombrosa, vivificante y desoladora”. Pleno de historias a tono con cada momento de lucha revolucionaria en el continente latinoamericano, ese es Jorge Timossi Corbani, el periodista mañoso y audaz que no se deja vencer por los años.

Al entrar a su hogar examino los recuerdos de cada lugar del mundo donde estuvo. Muestra con especial orgullo el Museo Timossi, un rincón cómplice que atesora los reconocimientos a una pluma intrépida. Quizás falten algunos, pues “la labor de un periodista –asegura–, termina el día de su muerte”. Su Premio Nacional de Periodismo (1999) también está allí, mérito a los años “imaginativos y alucinantes” en la aventura de Prensa Latina.

Los inicios

“En Argentina estaba todo muy cerrado”, comenta el técnico químico obligado a abandonar su país natal para cumplir un sueño en el oficio de escribir. Atrás quedaban las reuniones del grupo de amigos entre los cuales estaban Rodolfo Walsh, el periodista; Paco Urondo, el poeta, y Quino, el creador de “la inolvidable Mafalda”.

Como anécdota curiosa, comenta: “Quino era muy tímido, casi nunca hablaba en nuestros encuentros, pero cuando abría la boca hacía un chiste fantástico, fenomenal. De pronto, un día me dice que yo era el modelo de Felipe, el hermano de Mafalda, pues el personaje tenía unos graciosos dientecillos de conejo.

Después hicimos juntos un libro con cuentos muy cortos, se llama Cuentecillos y otras alteraciones. Son cuentos míos dibujados por él, donde Felipito es quien los comenta, critica o dice si le gustan.

Su primer destino fue la ciudad de Río de Janeiro, en Brasil, donde comenzó a hacer el “periodismo latinoamericano” con el que soñaba. Allí le llamaban “Foca” a los que desconocían el trabajo de la profesión. Timossi rememora con algo de picardía aquella estancia en el país sudamericano, cuando confiesa que “en ese entonces yo era un Foca”.

Sería el tiempo, la práctica y su llegada a Cuba los factores fundamentales que lo ayudarían a despojarse de esa condición. Amigos como Jorge Ricardo Massetti, le hicieron comprender, que el problema esencial no era solamente dejar de ser un “Foca”.

“En Cuba había que ser más revolucionarios que periodistas, eso lo aprendí cuando comencé a vivir plenamente el proceso cubano, y al principio no tenía idea de lo que era, pero poco a poco fui adquiriendo conciencia y ética política”.

Prensa Latina

Máxima aventura en la historia del periodismo continental. Caldera de ebullición para periodistas de todas las nacionalidades. Entre sus fundadores, incluyendo a Timossi, no existía la más mínima idea de lo que era una Agencia de Noticias. La hicieron a golpe de esfuerzo y trabajo, a veces más de 20 horas al día en función de defender la Revolución Cubana con uñas y dientes.

“En los primeros años el corresponsal jefe era José Prado, quien muchas veces me tuvo trabajando hasta altas horas de la madrugada, en las cuales me inculcaba la historia de la Revolución a través de intensas conferencias”.

Fue corresponsal en un sinnúmero de países. Cubrió acontecimientos históricos como la invasión militar norteamericana a Santo Domingo, la toma de poder de Gaddafi, la Revolución Iraní y el golpe militar en Chile.

Rememora este último como una verdadera tragedia: “En nuestra oficina entraron unos soldaditos con balloneta calada que al parecer no vieron o no quisieron mirar todas las fotos de Allende, de Fidel y del Che. Nos salvamos de milagro. Mientras bombardeaban el Palacio de la Moneda, yo hablaba por teléfono con amigos chilenos que trabajan directamente con el Presidente Allende, incluso, llegué a conversar con él en ese fatídico momento”.

A partir de esa experiencia vería la luz su crónica “La Moneda”, publicada en las primeras planas de unos cincuenta periódicos. Por primera vez el mundo conocería, gracias a la aguda pluma de Timossi, una versión del pinochetazo, diferente a la ofrecida por los militares golpistas.

En ese instante, llega a su mente, otro de sus inolvidables  momentos al servicio de la realidad: “Me encontraba como corresponsal en París, en 1980, cuando ocurrió la muerte de Alejo Carpentier. Recuerdo que nos llamaron cerca de la madrugada. Había frío y una llovizna incesante. Inmediatamente me dirigí a su casa junto a mi colega Andrés Escobar, quien me ayudó a levantar el cadáver de Alejo, tendido en el piso del baño. En ese momento solo pude pensar en la frase martiana que tanto le gusta a Fidel: “Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”.

La imaginación salva la objetividad

Timossi prefiere distinguir el periodismo cubano de principios de la Revolución como una aventura imaginativa que salva la objetividad. Considera que esa cualidad, sin imaginación, pierde su razón de ser.

“La realidad y la ficción van unidas. Escribí un libro titulado Crónicas casi reales, a partir de noticias publicadas por diferentes periódicos. Yo las tomo y después las llevo a la ficción”.

Orgulloso de su trayectoria en el oficio, si tuviera la oportunidad de cambiar la historia de su vida “volvería a hacer lo mismo exactamente, con mis aciertos y mis errores”. Confiesa haber tenido muchas equivocaciones, mas no las recuerda en el momento de nuestro encuentro y, entonces, se define como “muy afortunado, con una suerte increíble”.

Cubano por aplatanamiento

Es Timossi cubano desde hace mucho. Al preguntarle sobre su nacionalidad responde: “Mi país es Cuba, nací en Argentina, pero soy un ciudadano cubano”.

La primera sensación de que podía llegar a serlo fue en Santo Domingo. Estaba en su cuarto, al fondo de una pensión, tirado sobre un colchón sin sábanas, y las primeras imágenes que se le presentaron mentalmente fueron unas aceras rotas, levantadas por los árboles. Lo curioso era que no pertenecían a Buenos Aires, sino a las calles de La Habana. Echaba de menos a los cubanos, “solidarios, humoristas, creativos y antiimperialistas”. Entonces se sintió que podía ser uno de ellos, porque todo lo que hacía era por Cuba.

Periodismo

Autotitulado contemplador de la humanidad en sus constantes más permanentes, como quería Alejo Carpentier a la hora de ser “testigo de algo más vasto que lo inmediato y tangible”, Timossi gusta de la crónica, en cuanto a géneros periodísticos. Aunque, con gran firmeza, advierte no tenerlos en cuenta. Disfruta gozar la literatura en cada una de sus creaciones. La ve como un riesgo que gusta correr.

En 1999 recibió una condecoración especial: la Unión de Periodistas de Cuba le entregó el Premio Nacional de Periodismo José Martí. “No me lo esperaba. Cuando lo recibí me puse muy contento. Es el mayor reconocimiento, aún más para un periodista formado con la práctica”, dice.

Recibirlo de manos de Fidel, fue más notable: “Cuando el Comandante me lo entregó, aproveché la oportunidad para decirle que tenía sobre su escritorio un libro que quería que me aprobara, Los cuentos de Barba Roja, en homenaje a quien fuera mi amigo personal. Me contestó que estaba muy ocupado, pero al día siguiente vino a verme su secretario, y me anunció que lo había aprobado”.

En un pequeño rincón de su sala, entre diplomas, libros, fotografías y manuscritos, este incansable reportero ha contado sus luces y sombras. Sagazmente me asegura que “no puedo dejar que grabes, un buen periodista tiene que tener siempre una mente ágil y una mano audaz para las notas, de eso te acordarás toda tu vida”.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Indagar acerca de la vida como reportero de Jorge Timossi Corbani, y el significado que otorga al Premio Nacional de Periodismo José Martí.

Objetivos colaterales: Hechos más importantes de su labor como reportero, opiniones sobre Prensa Latina.

Tipo de entrevista:
Por los participantes. Individual.
Por su forma. De citas.
Por su contenido. Biográfica o de Personalidad.
Por el canal que se obtuvo. Directa.

Tipo de título. De referencia al tema o al entrevistado.
Tipo de entrada. De retrato.
Tipo de cuerpo: De Citas.
Tipo de conclusión. Frase de impacto que evidencia el final.

Fuentes consultadas:
Directa: Jorge Timossi Corbani.

Documentales:
Marrón, Eugenio: Invulnerables, aprendices de dioses. Ámbito, (9): 15-16, 1989. ISSN 0864-1631.
Bianchi, Ciro: Memorias de un reportero estrella. Revolución y Cultura: 66-67, 1988.
Quién es quién en la prensa cubana: Jorge Timossi Corbani. En: http://www.cubaperiodistas.cu/ Consultado: 20 de noviembre 2008.
 



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