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PASION DE UN PERIODISTA

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Roberto Pavón Tamayo, Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de la vida, 1999, revela parte de las vivencias de 40 años de profesión.

SUSANA TESTÉ RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.              

El olor a café inunda la sala repleta de recuerdos que cuentan la historia de este hombre extraordinario. En la mesita de madera, desde fotos con Mirta, su esposa, hasta otras con el Comandante en Jefe Fidel Castro, y también en reposo la estatuilla del Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de la vida, otorgado en 1999.

Ante mí, un hombre de expresión amistosa, mediana estatura, lleva espejuelos pequeños que permiten notar la paz que trasmiten sus ojos. Me saluda Roberto Pavón Tamayo con la sencillez que caracteriza a los hombres buenos, e inicio así la serie de preguntas a las cuales responde con la excelencia de su verbo claro.

-¿Cómo llega a La Habana a estudiar Medicina

Veterinaria  y termina como periodista?

Provengo de una familia de periodistas. Mi padre fundó el periódico Heraldo, en Holguín. Yo  pasaba mucho  tiempo con él mientras veía lo que hacía. Mis hermanos, Elías y Luis, son periodistas también. Supongo que quise cambiar la tradición. Aunque al periodismo los Pavón Tamayo lo llevamos en la  sangre.

Mientras estudiaba Medicina Veterinaria estaba vinculado al Partido Socialista del Pueblo y participaba en cuanta manifestación contra la tiranía se organizaba en la Universidad de La Habana. En una de esas  fui detenido por la policía junto a otro compañero, apaleados y  torturados injustamente por un coronel llamado Martín Pérez.

Luego nos trasladaron para El Castillo del Príncipe donde nos iban a enjuiciar sin una pizca de justicia. De tanta suerte nos pusimos que nuestros abogados, muy comprometidos con la lucha por la liberación  de la patria, crearon las condiciones para que nos pudiéramos escapar y así lo hicimos. Fueron tiempos difíciles. Estuve meses escondiéndome en  casa de mis familiares, hasta que finalmente llegó el año 1959 y   con  él,  nuestro triunfo  revolucionario.

Después de una experiencia así se hace imposible limitarme a estudiar Medicina Veterinaria, un trabajo que admiro muchísimo, pero ya no llenaba mis expectativas. Cuando triunfó la revolución yo sabía que consagraría el resto de mis días  al  periodismo.

-¿Cómo recuerda su primer trabajo

en el Semanario Surco, de Holguín?

Me gustó mucho colaborar  en el semanario. Fue mi primer trabajo verdaderamente periodístico. Allí viví momentos muy intensos. No solo vinculados con el periodismo, sino que como profesional de la comunicación di  el paso al frente en una labor muy noble como la Campaña de Alfabetización, la cual llevó tanta luz a todo nuestro país. Fue algo inolvidable.

Pavón fue también miembro de la dirección organizativa del Primer Congreso de la Unión de  Periodistas de Cuba, cónclave que condenó las formas mercantilistas y sensacionalistas de hacer periodismo.

-Pocos conocen su condición de profesor

en la Escuela de Corresponsales Pablo de la

Torriente  Brau. ¿Qué lo motivó a fundarla?

Logré organizar la escuela con ayuda del Partido (PCC) cuando  trabajaba en el periódico Sierra Maestra, de Santiago de Cuba. En aquel  tiempo  había una gran necesidad de promover personas con  cierta vocación periodística. Fue la necesidad, sobre  todo, lo que  nos   incitó. Queríamos formar buenos periodistas y lo logramos. Para demostrarlo  está José Fernández Vega, director de la revista Bohemia,   y como él otros tantos, quienes ofrecen lo mejor de sí para lograr que la prensa cubana sea cada vez mejor.

-¿Cómo llega al Noticiero de Televisión

teniendo perfiles tan distintos  de

trabajo la TV y la prensa escrita?

Para colaborar en el noticiero de televisión me llamó Reinaldo Infante, director de ese espacio en aquel entonces. Yo era novato en la TV. No niego que al principio fue muy difícil, pero me encantaba. Sin lugar a duda, la televisión es el trabajo que más me ha gustado. Fue una  labor muy intensa, muy bonita.

-¿Por qué deja de ejercer como periodista

para hacer trabajo diplomático? 

Mientras colaboro con Raúl García Peláez en el Departamento de Orientación Revolucionaria, a él lo designan embajador de Cuba en la URRS (Unión de Republicas Socialistas Soviéticas) y a mí como su  segundo. Trabajamos durante seis años como diplomáticos en la Unión Soviética. Fue una encomienda muy compleja. A pesar de que tuvimos  muchas dificultades por estar en un país con características distintas a las nuestras, logramos fortalecer las relaciones entre los dos países. Fue muy satisfactorio. 


 
-¿Cómo califica su trabajo en Angola?

Permanece en silencio y por un momento la expresión de su cara  cambia. No parece la persona serena y jovial que es. Su rostro se muestra  pensativo y al fin dice: Angola, Angola…

“Yo fui allá a trabajar en el comité de ayuda a Angola como colaborador  y Mirta, mi esposa, como asesora de la organización de mujeres. Fue  difícil, distinto a todo lo que  había hecho antes.

“Allá despedimos muchos duelos de compañeros muertos en el campo de batalla. Estuve en peligro mortal en dos ocasiones, eso jamás lo olvidaré. Fue un trabajo difícil, sí, pero no podía renunciar, no defraudaría a quienes confiaron en mí. Yo fui a Angola a una  misión  y la cumplí”.

Pavón  es de esas personas que cuando habla mira a los ojos, incluso cuando se refiere a  un tema tan doloroso como lo fue la guerra de Angola. Se refleja en su  mirada la pasión por la patria que ama y por la cual sería capaz de arriesgar la  vida.

-¿Qué  proyecto tenía al regreso  de Angola? 

Al llegar de allá tenía ganas de trabajar con mis compañeros de profesión,  mucho ánimo y nuevas ideas. Se me concedió el placer de guiar los primeros  pasos para la fundación del periódico Tribuna de La Habana. Le puse gran  empeño al proyecto. Me entusiasmaba la idea de crear un  periódico completamente nuevo.

Lo complicado fue escoger al personal, después todo se dio fácil: el diseño, la planificación de la frecuencia con que saldrían los ejemplares, los temas que se abordarían…  Todos los que colaboraron en la confección del Tribuna son periodistas, diseñadores, fotógrafos muy buenos con ideas geniales y muchas ganas de hacer su trabajo. Fue muy satisfactorio organizar el  proyecto y después ver el fruto de tantos  meses de esfuerzo.
 


-¿Qué significó para usted ser el

director de la Agencia de Información

Nacional (AIN) durante 14 años?

Dirigir la AIN enriqueció en gran medida mi formación profesional. Yo no tenía muchas posibilidades para escribir porque la labor de director te ocupa todo el tiempo, pero tengo gran cantidad de memorias gratas, por ejemplo, cuando  viajé a México junto a Fidel. Al regreso, escribí sobre la preparación que se ofrece a los periodistas mexicanos y me gustó mucho hacer ese tipo de trabajo. Además, tuve la oportunidad de visitar las imprentas, los periódicos de allá, charlar con periodistas mexicanos.    

Todas  esas vivencias  me permitieron regresar a Cuba con ideas  buenas para poner en práctica. Dirigir la AIN  es  uno de esos trabajos que  aporta  tanto  profesional como humanamente,  porque compartir 14 años con personas tan entregadas no solo deja una huella en el currículo, sino también en el corazón.

-En 1999 le otorgan el Premio

Nacional de Periodismo José Martí.

¿Cómo fue ese momento?

Importantísimo, pero totalmente inesperado.

-¿Qué trabajo le gustaría 

hacer a Roberto Pavón? 

Radio, siempre me ha gustado mucho el periodismo radial, es un misterio para mí.

-¿Algún  proyecto?

Hace un tiempo comencé a escribir un libro  junto a mi hermano Elías. El prólogo lo redactará mi hermano Luis. Es sobre Holguín, nuestra ciudad natal. Los cambios y reformas que se han hecho después del triunfo revolucionario. Espero que se publique en el año 2009.

-Pavón, ¿si no hubiera sido periodista…?

No hubiera sido nada, yo amo mi profesión. Me siento feliz y satisfecho. No me imagino haciendo nada más.

El mediodía pone fin a la  conversación. Este es  el espacio del día en que Pavón va hasta la Casa de la Prensa, permanece allí unos 20 minutos con amigos de toda la vida. Camina hasta el lugar que por 14 años fue su hogar, la Agencia de Información Nacional, situada en la calle 23 esquina a J, indaga sobre cómo se encuentran sus antiguos compañeros. Ayuda en lo que puede y  pone fin a su recorrido en la Agencia Prensa Latina, órgano que actualmente lo abraza como uno de sus periodistas.

Es preciso y afable este hombre a quien el éxito no ha borrado la sencillez. Pavón es de las personas que con cada palabra exhorta a tomar partido  en  las situaciones, a ser justo para no juzgar  solo por  las apariencias,  a elegir el camino correcto, a luchar por ser mejores. Él  enseña, casi sin saber, a amar esta profesión que sin lugar a dudas es el mejor oficio del mundo.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Ficha Técnica:

Objetivo central: A través de los criterios de un periodista, motivar a los profesionales de la prensa a esforzarse por lograr un periodismo digno y revolucionario.  

Objetivo colateral: Permitir el acercamiento a uno de los reconocidos exponentes de la prensa cubana: Roberto Pavón Tamayo.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Vía directa.

Tipo de título: Referencial.
Tipo de entrada: De ambiente.
Tipo de cuerpo: Mixta.
Tipo de conclusión: De comentario del entrevistador.


 



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