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COMO ME LO CONTARON, AHÍ VA

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Si Ania Ortega confiesa que en más de una ocasión ha perdido la paciencia con el uso y abuso de la historia en la Televisión Cubana, Yenlys Artiles manifiesta que hay que salvar el pedacito del ayer y presentarlo al público con conocimientos profundos.

LÁZARO MANUEL ALONSO CASTRO,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El cine la apasiona, quizás porque en ese medio no tiene que preocuparse por el tiempo. No llegó al noticiero con una formación periodística, pero sí tenía la de historiadora, porque esa había sido su formación universitaria. Y así concibe ella el profesional de la prensa especializado en el tema: primero que tenga apropiado el conocimiento del pasado y luego las herramientas del discurso informativo. 

Ania Ortega confiesa que en más de una ocasión ha perdido la paciencia con el uso y abuso de la historia en la Televisión Cubana: “Muchas veces ponen a un conductor a decir cosas como si fuera un maniquí, o a un historiador que al final jamás ha estudiado nada de la materia. Los directores pierden de vista que el presentador debe ser solo el hilo conductor, los detalles, anécdotas y datos deben estar en voz de quien se halla acercado al hecho, a la personalidad o al proceso en cuestión. Eso le da seriedad y confiabilidad al trabajo”.

La falta de profesionales debidamente formados es una de las más discutidas polémicas en el periodismo histórico televisivo de Cuba, aunque podrían sumarse otras. Por ejemplo, el poco conocimiento de los periodistas sobre el abordaje de un acontecimiento desde la mirada retrospectiva.

“La retrospectiva es sencillamente una parte de los materiales que elaboramos en los informativos. Generalmente es la alusión a algún pasaje, o el uso de imágenes que ambientan un parlamento del periodista o el entrevistado, pero como género puro la retrospectiva no existe”.

En su afirmación parece desconocer que la retrospección en el periodismo es más que un pedazo de historia dentro de la gran historia. Es el encanto de reactualizar el ayer, de descubrirle los matices que lo hacen interesante hoy, de convocar nuevamente el conflicto y analizarlo desde múltiples voces. 

Ania es una de esas personas que siente por Maceo, por Mella, por el Che, por quienes ayer defendieron Cuba. Cada trabajo suyo suele recordarlo con amor, por ejemplo, la mirada aquella en la que una mujer le narró los sucesos del cuartel Goucuría. Y le satisface su último reportaje, el del Primero de Mayo: “Carecía de muchas imágenes, sobre todo de Jesús Menéndez, entonces tuve que acudir al presente para recrear los escenarios donde el líder azucarero dio sus discursos. No tenía referencias de familiares, pero un amigo suyo fue el «historiador» que necesitaba para hacer creíble mi historia”.

Son estos los matices que la redactora reportera del Sistema Informativo de la Televisión Cubana entiende por retrospección dentro de la prensa audiovisual. “El presente es una buena herramienta para escribir del pasado, pero solo eso, una buena herramienta”.

Con la misma seguridad afirma que le aburren los espacios que en la televisión cubana abordan la historia. Considera que la mayoría son fríos y quienes los conducen no conocen de qué están hablando. Ania entiende que el estilo de hoy en todas las televisoras del mundo es el conversacional, el diálogo con el público. “Por eso me parecen más acertados «Como me lo contaron, ahí va», del Canal Habana, y «De lo real y Maravilloso».

Contar la historia desde el pasado es un asunto “soso” en la televisión, reitera la periodista. “Puedo afirmar, por ejemplo, que el programa Orígenes ya no tiene la misma funcionalidad que en los tiempos en que era conducido por Julio Acanda. Antes se contextualizaba todo, los lugares de grabación estaban justificados, nada se improvisaba. Además, Julio le ponía su sello”.

Y aunque le duele la falta de atención al periodismo de corte histórico, agradece que a los jóvenes les resulte llamativo acercarse a los temas del pasado: “Aunque la calidad no es la mejor, resulta muy bueno que las nuevas generaciones piensen también en el periodismo histórico”.

Y lo siente Ania, convencida de la probidad de sus nuevos colegas, una de ellas, otra historiadora que apostó también por hacer del ayer la noticia. Yenlys Artiles hace seis años llegó a los estudios de la televisión, primero como parte de la comisión de calidad. Luego fue redactora-reportera del Departamento de Corresponsalía del Sistema Informativo hasta llegar a la revista Buenos Días, donde cada sábado está 15 minutos en pantalla en una sección dedicada a la historia. “Páginas del Pasado aborda cualquier tema relacionado con el ayer, con el pasado lejano o reciente”, afirma.

Para ella, como para su colega Ania, el Periodismo retrospectivo no deja de ser una denominación más. El peso, según sus propias palabras, “está en la historia, en salvar el pedacito del ayer y presentarlo al público con mis conocimientos”.

Yenlys coincide también en que el tratamiento de la Historia debe pasar por manos especializadas: “A veces las personas creen que la anécdota, ‘el chisme’, es el centro de la construcción periodística. Pero se equivocan, ese puede ser un matiz, pero no lo es todo”.  

Y luego de conocer sobre la retrospección y sus diferencias respecto de la historia puramente contada, Yenlys asegura que, igual sería complejo hacerlo en la Televisión: “Primero, porque no tenemos personal lo suficientemente creativo. Luego, porque el periodismo histórico en Cuba no es un tema que se mantenga en las políticas informativas, pues solo se hace cuando se acerca una efeméride”.

El asunto no es festivo. Las maneras de hacer foráneas parecen llamar la atención más de lo que logran los espacios diseñados en la TV cubana para abordar la Historia: “Hay series que se ven en Cuba y su contenido, artísticamente trabajado, es un reflejo de sus héroes”.

Lastimero le resulta a esta joven periodista que acá no lo sepamos hacer igual, con tanto talento y ganas de hacer: “Cada día las personas saben menos de historia, y si conocen es solo lo que aprendieron en la escuela. Se suele poner resistencia a nutrirse de un buen libro, de un autor como Eduardo Torres Cuevas, o de una Hortensia Pichardo”.   

Aunque en este punto parecen divergir Ania y Yenlys. “La historia es algo que se enriquece con el tiempo. Los héroes no son pedazos de cartón, seres que no se equivocaron, ni se enamoraron. Están ahí y son nuestros, no podemos verlos apartados de sus sentimientos, de su contexto”, opina Ortega, quien también es conductora del espacio «Entre tú y yo».

El desconocimiento de la retrospección como técnica para traer al presente sucesos del pasado parece no tener punto final en los medios cubanos. “Es solo historia de lo que hablamos”, contestaría alarmada cualquier persona ávida de conocimiento en el tema. Hacerlo, ese parece ser la otra idea a la que no pueden poner punto final los profesionales de la prensa en Cuba.

 

 



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