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AGRICULTURA EN LA HABANA

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Los agromercados estatales necesitan un buen mecanismo de oferta-demanda.

LILIANA CABRERA ÁGUILA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La Habana.- El mecanismo oferta-demanda se ve afectado hoy en los agromercados estatales, sin embargo, en los particulares no sucede así. El fenómeno está condicionado por el desequilibrio en el abastecimiento de ambos puntos de venta.

“A mí me asignan una caballería de tierra para cultivar, esto reduce la posibilidad de cosechar variedad de productos y, por tanto, limita la oferta”, expresó el pequeño agricultor Ramón Suárez Bolaño.

Por otra parte, el campesino Fermín Sánchez plantea que la falta de fuerza productiva en el sector de la agricultura limita la rapidez de la recogida de los cultivos y el buen mantenimiento de los campos.

“El Estado no nos brinda los recursos necesarios como fertilizantes o herramientas de labranza para condicionar la tierra, obligándonos a recurrir a soluciones alternativas”, agregó.

“La mayoría de los campesinos tenemos que pagarles a los particulares, por la preparación del terreno, aproximadamente 30 pesos por cordel”, indicó el agricultor Carlos Quintana.

Todos estos factores, sumado a los deficientes mecanismos de distribución en mercados estatales, restringen las ganancias de los productores, a la hora de vender sus utilidades.

“Los organismos responsables de acopiar la mercancía se demoran tres o cuatro días, y hasta más, en recogerlos en el campo. Al llegar a los puntos de distribución pasa tiempo para que finalmente arriben a su destino, lo que provoca el deterioro”, explicó Alberto Pérez García, administrador del agromercado de 30 y 33, en el municipio de Playa.

“En cambio, los particulares recogen la mercancía a los cosechadores, llega el mismo día y con excelente calidad”, añadió.

“Los responsables de hacer la distribución de “forma equitativa”, depositan la mercancía en algunos puntos de venta, mientras que a los restantes nunca llega nada”, advirtió Emilia Machado, administradora del agro de 27 y A, en el Vedado.

“El pago a los campesinos por parte del Estado se realiza mediante cheques, método que está en desventaja con respecto a los particulares, que pagan en efectivo”, informó José Antonio Acosta, trabajador por cuenta propia.

A pesar de que hay un número mayor de puntos de venta estatales, y que los precios son menores, la población acude con más frecuencia a los agros privados, debido a la variedad y calidad en los productos.

“Yo no voy a los agros del Estado porque nunca encuentro lo que busco, además, lo poco que ofertan a veces está en malas condiciones”, comentó Juliana Guirola, ama de casa

“A los agromercados del estado no hay quien vaya, por eso, aunque me cueste más caro, recurro a los particulares, esto molesta porque se supone que los primeros deben estar para darle más posibilidades a la población en cuanto a precio y calidad”, señaló Susana Sánchez, trabajadora del Hotel Meliá Cohíba.

Rufino González trabajador del mercado de 17 y H, en el Vedado, señala que la principal forma de erradicar el mal estado de los productos es poniendo en práctica el tiro directo desde el campo a los establecimientos.

“Asignar un plan de venta de alimentos con un presupuesto a cada administrador, que les permita seleccionar su propio proveedor y comprar los productos más demandados en sus respectivos centros laborales, sería una solución para el problema”, sugirió Alberto Pérez García.

“Tenemos que organizar los mercados, tenemos que acabar con los intermediarios que especulan con los productos agrícolas, pagándoselos baratos al campesino y vendiéndoselos caros al pueblo”, pronunció Fidel Castro Ruz, en un discurso en Güines, el 29 de marzo de 1959.
 
Aún no hemos ganado esa batalla, desde el 59 hasta hoy ese es un obstáculo que lacera el trabajo en función del bienestar poblacional.

“Los agromercados estatales están concebidos para facilitar las posibilidades de los cubanos, si el mecanismo estructurado no funciona es porque algo anda mal, la oferta y la demanda en estos debe funcionar al pie de la letra para así garantizar el agrado de los clientes y los cultivadores”, acotó Pérez García.



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