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EL ALMA DEL VARONA

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Mirta Rosa del Llano Meléndez, Maestra de maestros del Pedagógico Enrique José Varona, conversa sobre sus inicios en la profesión.

Texto y foto:
ARIADNA ANDREA PÉREZ VALDÉS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La modestia y la entrega incondicional se personifican en la Doctora en Ciencias Pedagógicas y Profesora Titular Mirta Rosa del Llano Meléndez. Es considerada por muchos “el alma” del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, del que fue fundadora y vicerrectora. Sus compañeros y alumnos la recuerdan andando y desandando los interminables pasillos y escaleras de la Facultad de Biología, donde fue Decana.

“El Instituto, sus cuadros de dirección, el colectivo de trabajadores y los estudiantes me han aportado mucho, me he consagrado al trabajo con disciplina, tratando de ser ejemplo. Este centro que tiene gran significación en mi vida personal y profesional, es considerado el rector en la formación de docentes en el país por su alto nivel de exigencia y la calidad de los profesionales que ha formado durante estos 45 años.

“Cuando terminé el bachillerato quería estudiar Medicina, pero había una necesidad grande de maestros en el país y decidí incorporarme al llamado que hizo la Revolución. Era la más joven de los que se presentaron y como tenía los conocimientos recientes, aprobé las pruebas y de inmediato me incorporé a la docencia.”

La Doctora Mirta recuerda con cariño el primer día que asumió la dirección de un aula, siendo casi “una niña”, al decir de sus alumnos: “Me llamaron  del Ministerio para comunicarme que había aprobado y que debía presentarme ante el Director de la secundaria básica Manuel Bisbé. Allí los alumnos me esperaban. Eran muchachos del plan de becas procedentes de todo el país, necesitados de mucho afecto y comprensión por estar separados de sus padres.

“Después pasé a la secundaria Rubén Martínez Villena, mientras estudiaba Ciencias Naturales en la Facultad de Pedagogía de la Universidad de La Habana. Luego  solicitaron  que  pasáramos a  la enseñanza preuniversitaria en el Cepero Bonilla, una escuela especial, algo parecido a lo que es hoy la Vocacional de Ciencias Exactas Vladimir Ilich Lenin, donde los jóvenes entran por selección.”

Al terminar su carrera, le solicitaron pasar a la Universidad: “Sin embargo, en aquel momento cualquiera hubiera preferido transitar al nivel superior, pero sentí un gran dolor al tener que dejar a los muchachos del preuniversitario”. Mirta considera este como otro momento en el que debía dar el paso al frente por la necesidad de formar nuevos maestros.

Mirta y las revoluciones educacionales

“Antes del triunfo revolucionario la educación era muy diferente: había escuelas publicas y privadas, pero no todos los niños tenían la posibilidad de asistir a un colegio pagado. Cursé el primero y el segundo grados únicamente en ese tipo de centro, solo una familia acomodada económicamente podía costearlos. En esos años al Estado no le interesaba la instrucción de los jóvenes y no hacía nada por implicar a los padres en el proceso educativo.”

El triunfo de la Revolución fue un momento muy importante para nuestro país. Del Llano, evoca: “El pueblo se lanzaba a las calles aplaudiendo, recibiendo al Comandante. Todos esos acontecimientos fueron impresionantes y nos motivaron. Veíamos las calles llenas de autos y personas dándole vivas a la Caravana de la Victoria. Por eso, en 1961, me presenté al llamado de la Campaña de Alfabetización, considerada la primera revolución educacional.

“No pude ir a otras provincias porque mi madre estaba delicada de salud, trabajé en el municipio La Lisa. Daba clases en las mañanas a una joven y en las noches iba a una escuela en la que había un grupo mayor de trabajadores, fue emocionante constatar que mis alumnos lograban aprender. Esa resultó una de las mayores obras de la Revolución, que continuó con las campañas por alcanzar el sexto y el noveno grados.”

Esta magnífica experiencia se ha trasladado a otros países del continente. Varios se han declarado libres de analfabetismo y trabajan por mejorar la calidad del proceso docente-educativo, gracias al apoyo de Cuba: “He prestado colaboración en los ministerios de Educación de Bolivia y Venezuela”.

Las realidades de esos países son muy distintas a la nuestra, “es impactante encontrar muchos niños pequeños que no asisten a la escuela y trabajan en las calles.

“En Bolivia visitamos escuelas formadoras de maestros. Pude apreciar el gran interés de esos jóvenes por forjarse como buenos docentes, a pesar de que las condiciones no eran las mejores. Los ayudamos. La educación cubana sirve de ejemplo: nos pedían que les contáramos nuestras experiencias. El ministerio venezolano nos solicitó asesorías en el trabajo metodológico y en la superación de sus pedagogos.”

-En 1972 se desarrolló en Cuba la segunda

revolución educacional, protagonizada por

el Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce

Doménech. ¿Cómo se vinculó a ella?

En el Instituto existían tres planes: el de trabajadores, el regular de los estudiantes que venían directamente de los preuniversitarios y el de formación del Destacamento Pedagógico. Dirigí el curso de trabajadores, por lo que no pude incorporarme de inmediato al Contingente Manuel Ascunce. Dábamos clases en la Colina Universitaria y cursos dirigidos en Matanzas, Pinar del Río y en otras regiones, solo existían tres pedagógicos en todo el país.

En el destacamento participé principalmente en la preparación de los jóvenes maestros, los atendíamos en sus prácticas laborales. Ellos estudiaban durante una sesión y en la otra impartían clases.

Aportes y reconocimientos

La Doctora trabajó en investigaciones relacionadas con el desarrollo de la actividad cognoscitiva independiente de los estudiantes: “Este trabajo es uno de los elementos más significativos para desarrollar las capacidades de aprendizaje de los niños, es un aspecto base para la educación en nuestro país.”

También participó en proyectos relacionados con los planes de estudio y la formación de profesionales: “Los resultados positivos no han sido sólo por mi trabajo, detrás de todo logro existe un colectivo unido. Además, esta es una tendencia pedagógica actual en la que el estudiante debe aprender haciendo por sí solo las cosas, o sea, enseñarlos a pensar, a estudiar.

“En el tiempo que dura la escuela no pueden recibir todo el conocimiento requerido. La ciencia avanza con gran rapidez, es fundamental prepararlos para que puedan continuar superándose por ellos mismo. El trabajo independiente los ayuda.

“Por mi parte, he participado en varias publicaciones como coautora del libro de Metodología de la Enseñanza de la Biología, artículos científicos en las revistas Varona, Ciencias Pedagógicas y en la elaboración de planes de estudio.”

Esta excepcional mujer ha sido merecedora de numerosos reconocimientos como la Orden Frank País de primer y segundo grados, la condición de Vanguardia Nacional y la Distinción Por la Educación Cubana.

-El Ministerio de Educación Superior

cuenta con una Junta Nacional de

Acreditación, en la que están representadas

las distintas carreras del país. ¿Qué

labor desarrolla como miembro?

La Junta es dirigida por el Ministro de Educación Superior. Su objetivo es hacer los análisis para validar la capacidad y las condiciones de las carreras universitarias, maestrías e instituciones. La acreditación es muy importante, da prestigio internacional. Ayuda a los organismos, señalándoles lo que les falta para que las carreras que impartan sean declaradas de Excelencia. Nos basamos en requisitos como el impacto social y la cantidad de catedráticos destacados que trabajen en los programas educativos, entre otros aspectos.

-A raíz de la Batalla de Ideas desarrollada

por nuestro pueblo para alcanzar una

cultura general integral se introdujo un

grupo de transformaciones en la educación

cubana. ¿Considera atinado su empleo?

Indiscutiblemente, elevar el nivel constituye una exigencia necesaria. La masividad de la educación en nuestro país así lo requiere. Estos medios que estamos utilizando contribuyen muchísimo, pero deben manejarse de forma adecuada, apoyando la labor del profesor. El propio maestro, su voz, la pizarra, la tiza, pueden dar un resultado extraordinario, si cuenta con la preparación correcta. Debe estar en condiciones de dar respuesta a las inquietudes de los alumnos.

Este proceso renovador trajo consigo la incorporación de los jóvenes en el proyecto emergente de formación docente para impartir todas las asignaturas a un grupo reducido de estudiantes, lo cual es muy positivo porque permite conocer a cada niño y adolescente, sus problemas, dificultades e intereses. También fue necesario grabar clases con profesores de experiencia para hacer más uniforme el nivel de conocimiento.

Los padres somos muy exigentes, queremos siempre que nuestros hijos reciban lo mejor, en cambio no colaboramos muchas veces para que sean maestros. Esto trae como consecuencia que la carrera sea tomada, en algunos casos, por los menos destacados. Sin embargo, muchos han alcanzado resultados satisfactorios, al sobresalir como buenos docentes.

-¿Después de 45 años de entrega

al magisterio, considera que la vocación

es una premisa indispensable para

desempeñar esta labor?

Es importante, pero se puede alcanzar a lo largo de la vida. Te vas motivando todos los días. Empiezas disfrutando ver a los estudiantes aprender, desarrollar sus capacidades y al final del curso constatas que se ha producido un cambio positivo en ellos, que la familia lo reconoce.

Conservo con celo muchas de las postales que me han obsequiado mis alumnos, agradeciéndome el esfuerzo y la dedicación. Esas pequeñas cosas son las que hacen que te enamores de la docencia.

-¿Qué aconseja a las nuevas

generaciones de maestros?

Esta nueva generación tiene que ser mejor y para conseguirlo lo más importante es trabajar con dedicación, responsabilidad, disciplina y mucho amor por los niños, no se les puede atender de otra manera. Educando con el ejemplo para que nuestros discípulos estén preparados realmente y puedan asumir cualquier tarea.

La Doctora Mirta del Llano es actualmente Profesora Consultante y forma parte de un grupo de expertos que brindan asesoría a la dirección del Instituto. A pesar de estar próxima a cumplir 63 años, considera que su labor como educadora no ha concluido: “Me queda mucho por hacer. Hasta que las fuerzas me den, debo continuar.”

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Ahondar en la labor desarrollada por la Doctora Mirta Rosa del Llano como fundadora y Profesora Consultante  del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.

Objetivos colaterales: Dar a conocer la trayectoria de la Doctora Mirta en el Instituto Pedagógico. Mostrar sus cualidades personales. Develar su participación en las tres revoluciones educacionales que ha vivido nuestro país. Homenajear a la Doctora por sus 45 años de entrega al magisterio.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: de Personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo.

Tipo de título: De alusión al tema o al entrevistado.
Tipo de entrada: Directa o de presentación.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1-Información, abierta y directa. 2-Información, abierta y directa. 3-Análisis, abierta y directa. 4-Análisis, abierta y directa. 5-Análisis, abierta y directa.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas:
Autobiografía de la Doctora Mirta del Llano (documental).
Curriculum de la entrevistada  (documental).

 

28/07/2011 10:56 islalsur #. Rostros del Varona


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