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LA PESTE DEL SIGLO XXI

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“Debemos ver a los infectados con SIDA como personas normales, que conviven en la sociedad”, comenta Marisela Cantero, directora del Centro de Prevención del SIDA.

ROSA FERNANDEZ FERNANDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, conocido como SIDA, es una enfermedad que porta un segmento poblacional cubano. El país ha puesto todos sus esfuerzos, no solo en prevenirla, sino en integrar a la comunidad a aquellas personas que poseen el virus, sin diferencia de raza, sexo o edad.

En vista al Día Mundial de Respuesta al SIDA, la licenciada Marisela Cantero, directora del Programa Nacional de Prevención, ofreció una conferencia sobre la pandemia y su repercusión en la sociedad: “Es necesario tomar como realidad el hecho de que vivimos con personas infectadas con el virus a las que debemos tener en cuenta como ciudadanos normales.

“La actuación diferenciada de los individuos sanos hacia las personas que conviven con la afección, ha provocado que estos se sientan rechazados y en muchos casos conllevado al suicidio. He ahí la importancia de que quienes no están infectados se sumen en grupos de apoyo que aboguen por la incorporación a  la sociedad de los que padecen del virus.”

Según Cantero, en los últimos años se avanzó mucho en este aspecto, y en la actualidad existen disímiles grupos de apoyo, como son el movimiento comunitario, los Patinadores por la Vida y los trabajadores de  los Centros de Prevención, quienes cumplen el objetivo de divulgar la necesidad del sexo protegido y la importancia de convivir plenamente con los pacientes con el VIH.

El trabajo de todas estas personas provocó un aumento en el número de pesquisajes y proporcionó, de igual modo, un cambio radical en los puntos de vista por parte de la población que se mostraba escéptica ante lo que ocurre con el virus.

El hecho de contar con las estadísticas de las provincias más afectadas, entre las que se encuentran La Habana, Ciudad de la Habana, Holguín y Villa Clara, ha ayudado a enfocarse mejor dónde se debe hacer un mayor trabajo preventivo, aunque no se puede pasar por alto otras zonas que en número menor presentan infectados y donde es necesario también la realización de un trabajo preventivo.

El SIDA es un tema que concierne muy de cerca a la población joven, ya que es el segmento poblacional de mayor número de portadores de la enfermedad y está representado por personas entre 15 y 35 años.

En nuestro país se ejecutan estrategias para el logro de la efectividad de la promoción. Cantero comenta que “los Premios Esperanza -arriban a su  sexta edición- están dedicados a reconocer a aquellos que viven con la enfermedad o sin ella y cooperan con la incorporación de los infectados a la sociedad. Representan más que una estrategia, un modo de hacerles ver la importancia de su trabajo y un llamado a sumarse para la población en general”.

La Directora del Centro también ofreció datos importantes sobre el cuidado a los enfermos ya que “nuestro país, a pesar de estar bloqueado, garantiza los medicamentos para las personas que viven con el virus, quienes reciben de un modo sistemático y sin faltas su tratamiento antiretrobacterial. Las normas específicas para su cuidado también están aseguradas.”

El mundo hoy está inmerso en la tarea de llevar adelante un mensaje que abogue por la integración, por eso, organizaciones internacionales como ONUSIDA, ponen su empeño en las campañas de prevención, promoviendo la solidaridad entre la población, sin importar si padecen el virus o no, y creando las bases para la comprensión de la necesidad de usar el condón en aquellos que están sanos. A ello se debe que el lema de su campaña sea: “No a la exclusión. Detengamos el VIH. Mantengamos nuestro compromiso”.

Según la percepción de la Directora del Centro de Prevención, el enfoque desde una perspectiva sociocultural se hace determinante en la lucha por la inclusión: ”Otros sectores como cultura y educación, también se han sumado en las actividades por la celebración del Día Mundial de Respuesta al SIDA.

La idea de que en estos tiempos es necesario prevenir, fue recalcada en varias ocasiones por la doctora, quien considera el método de precaución como la mejor cura para el SIDA, y a cada persona como la responsable de contraer o no la enfermedad, padecida ya por más de 4 000 cubanos. “El SIDA puede considerarse la peste del siglo XXI”, afirma la doctora.



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