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DE LOS ASTROS A LA GEOGRAFÍA

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Juan Alberto Gutiérrez Román, profesor del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, confiesa que aunque es defensor de las nuevas tecnologías, considera que se deben perfeccionar los programas de estudio que las utilizan. 

IBIS ISABEL FRADE BRITO,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Pocos son los hombres que desde niños saben lo que quieren.  Juan Alberto Gutiérrez Román es uno de ellos. Tenía tan solo unos cortos años cuando se subía a la azotea de su casa para mirar las estrellas y adivinar la Vía Láctea. Le fascinaba ese mundo desconocido: el movimiento de los planetas, la formación del universo… Después, muchos de sus sueños infantiles pasaron a ser simples recuerdos, pero su pasión no cesó, se transformó en el deseo de convertirse en maestro. 

“Tal vez sin saber lo que ponía en mis manos, un amigo de la familia me regaló un libro de Geografía de Cuba escrito por Antonio Núñez Jiménez. Esos ejemplares tenían posiciones políticas contrarias a la dictadura, y Batista los prohibió. A mí me abrieron las puertas de mi futura profesión.”

Su familia perteneció a la clandestinidad en Ciudad de La Habana, sus hermanos eran del Movimiento 26 de julio y su casa se utilizaba para esconder armas, explosivos y personas perseguidas por la tiranía. Dicen que su familia estaba en la lista de nombres que el gobierno batistiano pretendía asesinar el 6 de enero de 1959, como “regalo” sangriento por el Día de Reyes. Al triunfar la Revolución, Juan apenas llegaba a los dieciséis años. 

“Aplacé un poco mis sueños, y me integré a las Asociación Jóvenes Rebeldes. La vida en las milicias me gustaba, pero sobre todas las cosas, yo quería ser maestro, así que en 1964 comencé a estudiar la carrera de Profesor Secundario en Geografía e Historia, en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, que en esa fecha formaba parte de la Universidad de La Habana.

“Yo pertenecía al movimiento de alumnos ayudantes y al graduarme, fui seleccionado, junto a un grupo de estudiantes, para ejercer como profesores en el Instituto.”

Comenzó entonces a trabajar en la escuela anexa Felipe Poey, un centro de enseñanza secundaria. “Todos mis estudiantes eran adolescentes, que es una edad bastante difícil; pero al ganarme su respeto, ellos dejaron de ver en mi a un muchacho casi tan joven como ellos, para apreciar al maestro.

“En mi primera práctica docente aprendí el valor que tiene estar preparado cuando debes enfrentar un aula. Fue en el preuniversitario militar Héroes de Yagüajay, ubicado en Ciudad de La Habana. El primer día que llegamos, nos dijeron que debíamos guiar un debate sobre la economía de cualquier país latinoamericano. En el Varona habíamos hecho trabajos parecidos; el tema que abordé en uno de ellos fue sobre el petróleo en Venezuela y, verdaderamente, más allá de lo relacionado con el crudo, sabía bastante poco.

“Así que entré al aula y comencé a hablar a grandes rasgos de la economía de aquel país. Al referirme a los yacimientos petroleros, un estudiante que, al parecer, me había visto medio inseguro preguntó: ‘Profesor, ¿qué es el petróleo, cómo se forma, qué productos se derivan de él?’. Y sin saberlo, aquel muchacho me salvó la campana, porque esa era el aspecto que más conocía. No sé que hubiera pasado si hubiese indagado por otro asunto. Desde entonces,  siempre digo que la preparación es fundamental.”

Durante ocho años, Juan impartió clases en la escuela anexa Felipe Poey. Cuando se constituyó el Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech, se sumó a la tarea de formar profesores: “Era un trabajo interesante y necesario, aunque no era fácil. Significó una experiencia doble, porque daba clases y a la vez enseñaba cómo impartirlas.”

En 1979, viajó a Angola como asesor nacional de Geografía del Centro de Investigaciones Pedagógicas (CIP). Aunque el idioma no le era totalmente desconocido, algunos incidentes hicieron abrupto el camino porque la presencia de los cubanos a veces promovía muchas tensiones y temores: la contra-propaganda bombardeaba a los angolanos diciendo que  Cuba sería su nuevo colonizador.

“Nuestra comisión no era la única, la UNESCO (Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas)  también tenía la suya y nos invitó a trabajar en conjunto. Se formaron tres grupos para evaluar la situación educacional y se les asignó a tres miembros de la delegación cubana la responsabilidad de estar al frente de cada una.

“Nosotros rechazamos la propuesta, porque a quienes les correspondía dirigir el cambio y tomar las decisiones era a los angolanos. Esa era su batalla, no la nuestra. Estábamos allí para apoyar y colaborar, pero los que podían decidir lo mejor para su país eran ellos mismos.

“Así logramos romper el esquema de que los cubanos eran los nuevos colonizadores, y nos ganamos su respeto y consideración. Nuestras sugerencias se tomaban en cuenta, y jamás interferimos en el trabajo de la UNESCO.”

A su regreso a Cuba en el año 1980, lo esperaba una nueva sorpresa: recibió una carta donde le informaban sobre su nombramiento como Decano de la Facultad de Geografía del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.

“Las alegrías y los sin sabores fueron muchos. Yo sentía que una de mis responsabilidades era estar pendiente de todo lo que sucediera con los estudiantes de mi asignatura.

“Un profesor, ante todo, debe ganarse el respeto de sus alumnos, porque aparejado a él, vienen la amistad y el cariño; no se limita solo a dar clases, también, de alguna forma, es parte de de la vida personal de sus estudiantes, conoce sus problemas y trata de ayudarlos en lo que pueda.”

“Cuando los alumnos avanzan siento gran satisfacción, pero aparejado a la felicidad hay también mucha tristeza: que algunos dejen la carrera lo considero una derrota. Nada se compara con el orgullo de verlos graduarse después de vivir con ellos su etapa de aprendizaje.

“Es también muy gratificante encontrarlos luego de varios años y descubrir que son investigadores o grandes profesores, y compartir con ellos, esta vez como colegas o compañeros de cátedra.”

Desde 1991, Juan Gutiérrez imparte clases de Geografía en la Facultad Media Superior del ISPEJV y actualmente, también lo hace en las  sedes universitarias municipales.

“Formar profesores no es una tarea fácil, no basta solo con la buena voluntad que tenga el maestro, es necesario que la otra parte ponga interés y ganas de aprender. Yo debo propiciar su educación, pero si mis alumnos no hacen suyo lo que les enseño, entonces mi trabajo es en vano.

“Las nuevas coyunturas determinaron que se abrieran más plazas para las carreras profesorales, y junto a los que tiene vocación, están entrando muchachos que no manifiestan  ningún interés en el magisterio. Es una situación bastante compleja y contradictoria, hay imperativos que nos obligan a formar un alto número de maestros, pero a la vez se está descuidando un elemento esencial: la vocación. Creo que debemos revisar ciertas concepciones.

“A lo que se añade otro factor: la juventud de los maestros. La experiencia no se logra de un día para otro, y aunque los recién graduados estén bien preparados, necesitarán de instrumentos indispensables que se adquieren en la práctica cotidiana. Podría parecer que trato de justificar algunos aspectos flojos y esa no es mi intención. Sinceramente, no estoy satisfecho con los profesores que estamos formando.”

Juan asesora los cursos de Geografía que se transmiten en el espacio televisivo Universidad para Todos. Impartió el primer curso de Geografía Universal, y luego filmó Cuba, sus regiones y paisajes y  Geografía de las Américas. “Enfrentarse a una cámara es difícil, intento creer que estoy en el aula y las ideas fluyen mejor.”

“Yo aplaudo el uso de las nuevas tecnologías, pero desde la antigüedad el maestro es y será insustituible, es condición que no se podrá cambiar jamás. ¡Ni la televisión, ni la computadora los van a suplantar!

“La falta de profesores, la necesidad de cubrir una educación masiva… condicionaron el uso de los medios de comunicación para desarrollar planes de enseñanza cada vez más ambiciosos. Algunos programas se diseñaron para solucionar de forma emergente problemas acuciantes, y están todavía sujetos a cambios. Aún no se ha  logrado articular de la mejor manera al binomio que deberían formar el video y el profesor. Tratando de resolver ciertas carencias, surgieron nuevos problemas. 

“Por ejemplo, los turnos de los preuniversitarios se concibieron para en un primer momento visualizar las teleclases, todas de media hora de duración, y luego, en los quince minutos restantes, aclarar dudas con el profesor general integral que esté frente al aula. Si el educando no está bien preparado, la estructura se derrumba y el proceso de aprendizaje se compromete.”

Además de impartir los cursos televisivos, colaboró en la elaboración de los tabloides, y considera bastante provechosa esta forma de instruir a la población, debido a que el amplio alcance de la televisión permite difundir conocimientos de forma masiva.

“Universidad para Todos es una contribución a la educación de nuestra población. La cultura no se impone, pero se puede ir formando poco a poco, hay que fomentarla y promoverla más allá del espacio institucional de las escuelas.”

Además de ser un destacado profesor, Juan Gutiérrez pertenece a la Sociedad Cubana de Geografía. En ella se desempeñó como Vicepresidente del Comité Nacional desde 1989 hasta 1993.

“Esta labor me dio una oportunidad única: pude conocer a Antonio Núñez Jiménez e intercambiar con él.  Al tratarlo personalmente, mi admiración creció mucho. Era un ser excepcional.

“El trabajo en esta sociedad me permitió hacer muchas trabajos de investigación, otra de mis grandes pasiones. La búsqueda de información puede ser agotadora, pero después es muy gratificante el resultado final que se obtiene.”

Su destreza como compilador se refleja en sus publicaciones. Integró el equipo que elaboró el Nuevo Atlas Nacional de Cuba, distinguido por la Academia de Ciencias como Obra Científica Relevante, al igual que sus libros: Geografía Económica y Social (2005) y Geografía de Cuba tomo II (2006). Además, es autor de  Cultura Geográfica en Ciencias Naturales, y coautor de Apuntes para una didáctica de las Ciencias Naturales.

“La confección de un libro de texto es un ejercicio de exhaustividad. Se deben tratar de abarcar buena parte de las diversas visiones que se manejan a nivel global, y hasta abordar aquellas que no se corresponden con  nuestro pensamiento científico: no podemos desecharlas todas porque ellas también aportan conocimientos y  permiten desarrollar perspectivas críticas. Es cuestión de enfocarlas con la forma adecuada.”

“Mi gran compromiso personal lo tengo con la geografía económica, política y social. Esta rama es la más dinámica, está siempre pendiente de los cambios mundiales. Las situaciones internacionales nunca son las mismas. Hoy la humanidad atraviesa una crisis; pero hace 20 años atrás, hubo periodos muy duros que pueden hacernos comprender lo que estamos viviendo ahora. Además, me gusta porque incluye a la geografía física y está muy relacionada con la Historia.”

Sus relevantes resultados laborales y en el área de las investigaciones podrían satisfacer a cualquier profesional de la rama, pero él no se da por satisfecho. A pesar de ser Master en Ciencias de la Educación, considera que aún le falta mucho conocimiento por descubrir.

“Un maestro no puede permitirse dejar de prepararse y superarse, no debe quedarse atrás porque el mundo sigue su curso y todos los días se realizan nuevos descubrimientos. Hay que ‘actualizarse’ constantemente. Una vez que te conformas con lo que tienes, te acomodas y terminas por estancarte. “

Este profesor de 64 años, lleva más de 40 trabajando el Instituto Superior Pedagógico y tuvo el privilegio de participar en su fundación desde los pupitres de sus aulas: “Mi vida  de estudiante transcurrió en el centro, aquí conocí a mi esposa y crié a mis hijos. Sin miedo a exageraciones, el Varona lo es todo para mí.”

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha técnica:

Objetivo central: Reconocer la labor pedagógica de Juan Alberto  Gutiérrez Román, profesor de Geografía de la Facultad Media-Superior del Instituto Superior Pedagógico Enrique José varona.

Objetivos colaterales: Dar a conocer cómo fueron sus inicios en el magisterio. Contar algunas de las experiencias más relevantes en su vida laboral. Saber su opinión sobre las actuales transformaciones en la educación y sobre el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: individual.
Por su forma: de citas.
Por su contenido: de personalidad.
Canal por el que se obtuvo: contacto directo (cara a cara).

Tipo de Título: llamativo.
Tipo de entrada: retrospectiva.
Tipo de cuerpo: de citas.
Tipo de conclusión: de opinión del entrevistado.

Fuentes consultadas: currículo de Juan Alberto  Gutiérrez Román. Testimonio del entrevistado.

04/09/2011 06:41 islalsur #. Rostros del Varona


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