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TIEMPO DE MUJERES

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El modo de ver el machismo y sus consecuencias en una sociedad patriarcal como la nuestra, hace que muchas féminas madrugueras desconozcan ser víctimas de está construcción social.

YESIKA QUESADA PANTOJA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La habana.
Fotos: HENRY VALDÉS GUTIÉRREZ.

Unas décadas atrás, los niños y las niñas cubanos eran educados bajo los estigmas de una sociedad patriarcal donde los hombres tenían la potestad y los recursos para hacer lo que mejor les pareciera, mientras las mujeres permanecían en casa. Esas madres y esposas durante años no supieron qué hacer ante las amenazas y agresiones de los machistas con los que convivían, más hoy se levantan y hacen valer sus derechos.

Las féminas demuestran ser capaces de asumir la crianza de los hijos, aún en las más difíciles circunstancias. Intentando ser, con gran éxito, madre, padre y amiga.

En un pueblecito de campo como Madruga, no es extraño encontrarse a estas alturas con hombres y mujeres machistas que, según estadísticas de la Federación de Mujeres Cubanas de la localidad, son la minoría, pero influyen en la conducta no solo de sus hijos sino de las personas que los rodean.

Pasos para la emancipación

Las mujeres no pueden lograr  su emancipación aunque en su casa sea ella quien mande si al final en su centro laboral y en la sociedad sigue imperando el machismo.

Ivón Riesco Rodríguez, química analista del CAI “Boris Luis Santa Coloma”, de Madruga, opina: ”Durante los dos años de labor aquí muchos hombres se han equivocado conmigo y los he puesto en su lugar. Ellos piensan que una no es capaz de realizar bien su labor.

“El último administrador de la planta de químicos se pasaba todo el día vigilando y revisando el trabajo de las cinco mujeres de este turno y a los hombres ni les reclamaba. Sin embargo, por culpa de uno de ellos ocurrió un accidente en las calderas, esto produjo el traslado de ambos. Una vez más quedó demostrado que usar pantalones no es sinónimo  de eficiencia”.

Las madres tienen gran influencia en la conducta de los hijos, pues ellos hacen lo que ven hacer. La abogada Deysi Fernández, comenta: ”Las leyes y estatutos de la Constitución apoyan a la mujer, ante el uso de la violencia ya sea psicológica o física.

Hace unos años no existían registros de casos de este tipo. Esto no indica que en realidad no ocurrieran, sino que las mujeres temían más a sus maridos. En estos momentos hay tres casos en proceso y uno pendiente de juicio, esto es un paso en la emancipación de las féminas”. 

Por otra parte, la psicóloga Mirelle Marrero Amoros expone que la independencia de la mujer cubana no ha llegado a concretarse, pues “para que la relación funcione, el hombre aún debe dominarnos. En mi caso, por ejemplo,  tengo un par de jimaguas de dos años y trabajo, pero el salario no alcanza y mi esposo nos mantiene”.

Madres solteras, la punta de la lanza

“Si eres madre y quieres ser una de las buenas, entrégate a tus hijos por completo. Jamás vuelvas a pensar en el empleo que tuviste antes de la maternidad. No se puede triunfar en la vida profesional y en la personal a la vez”, tristemente, así piensan muchas féminas en pleno siglo XXI, este es el caso de Maria Teresa Gil, madre de dos niños y soltera.

Es lamentable escuchar mujeres decir que su vida terminó con el nacimiento de sus hijos, y más aún, si están en completas facultades físicas y mentales para desempeñarse como trabajadoras, madres, esposas, amigas…

La psicóloga del policlínico de Madruga, Mirelle Amorós, explica sobre el tema, pero esta vez desde la óptica de mujer soltera que vivió junto a un hombre machista durante mucho tiempo: “Las formas de desenvolverse de la mujer cubana están determinadas por el machismo y otras construcciones sociales. Todas somos hijas del tiempo y espacio en el cual nos tocó vivir, y según este, adoptamos diversas actitudes solo criticables por quienes no las entienden”.

“Eduqué a mi hija yo sola, y fue lo mejor que nos pudo pasar a ambas. Es mejor estar solas que mal acompañadas”, así expresa Alina Acosta, dueña de una paladar en Madruga.

Esta mujer y su hija son ejemplos de mujeres emprendedoras, pero también de cómo puede sobrevivir una familia sin padre, pero no sin sustento económico, y es que Alina y Sandra gozan de una buena posición monetaria.

En otros casos, son estas las condiciones que obligan a las mujeres a someterse a un hombre agresivo, pero no pobre: “Mi esposo manda aquí, él mantiene a todos en casa. Solo loca le echo en cara algún maltrato o traición, ¿te imaginas que me deje? ¿Qué  le doy de comer a mi familia?, rebela Marcia*, ama de casa.

“Papi nos ofrece todo, él es el mejor”, dice Mario*, hijo de un matrimonio divorciado. El padre del niño es un hombre con posibilidades económicas en la localidad.

Maribel Roque Sánchez, psicóloga del Policlínico de Aguacate, explica: “Históricamente, las madres solteras luchan contra los prejuicios. Estos son tiempos de cambio, y es necesario asumir que ha llegado el momento de reafirmar nuestra posición de madre y padre y demostrar que somos competentes como profesionales, para criar a los hijos, así sea solas, y en lo que nos propongamos”.

Al César, lo que es del César y  la mujer, a la casa

“Mi obligación es traer dinero para que nada falte en la casa. De cocinar, lavar y limpiar se encarga ella, para eso es mujer; ¿no?”, dice Julio*, administrador de una Cooperativa de Créditos y Servicios  en Madruga.

Sonia*, costurera de un taller de confecciones, comenta que en su centro laboral los dirigentes estiman a las trabajadoras, pero en su casa ella sufre las consecuencias del machismo día a día.

“Mi esposo es uno de esos machistas con cetro y corona. No me ayuda a fregar o  limpiar. El dice que esas son cosas de mujer y los hombres que las realizan son homosexuales”, afirma con tristeza.

El machismo es una  actitud negativa y representa uno de los más grandes tabúes de la sociedad cubana. Algunas mujeres como Sonia piensan que es demasiado tarde para volver a empezar y confiesan: ”Lo que puedo hacer por mis hijas es demostrarles lo negativo de atarse a un hombre impositivo y prepotente”.

“No es lo mismo ser hombre en una sociedad donde lleven el control los  hombres,  a serlo  en una sociedad feminista. Esto tiene su implicación emocional, pues el varón se sabe responsable del sustento familiar y, si en algún momento se siente destronado, las consecuencias pueden ser horribles”, explica Mirelle Amorós, psicóloga del policlínico de Madruga.

Yailín*, ama de casa desde  que se casó con José* hace seis años, dos meses atrás quiso trabajar en el taller de confecciones de Madruga y  su esposo se opuso hasta el punto de golpearla: “Jamás entendí por qué lo hizo, pero me aterroricé por la amenaza y fui a vivir con mis padres. No siento arrepentimiento, pues hoy José* es un borracho más de este pueblo, asfixiado por el machismo”.

Muchas mujeres viven aún bajo esta condición, pero debemos tener en cuenta que después del triunfo revolucionario, las féminas ganamos un importante espacio en la sociedad. Eso lo demuestra Silvia Bernabé, instructora médico-veterinaria y directora del Centro de Investigación Veterinaria del municipio Madruga, al comentar: “El camino fue y es difícil, pues los hombres no soportan a una mujer jefa, aunque hago el mayor esfuerzo por demostrar mi competencia profesional; en fin, si alguno tuviera más mérito que yo, sería el director”.

A los hombres se enseña a ser “machos” desde pequeños, y en eso, la familia lleva la culpa sobre los hombros: “Hoy  día a nuestros hijos  les enseñamos a  ser machistas y después nos preguntamos por qué son así. Desde niños les decimos  no frieguen o ayuden en casa, esas son cosas de mujeres, no jueguen a las casitas, sino con robots toscos que representan la hombría y la fuerza bruta de unos cuantos músculos”, asegura Rosalía Valdés, trabajadora del central Boris Luis Santa Coloma.

El servicio militar y la beca ayudan a formar alguna conciencia sobre los quehaceres del hogar, pero no hacen milagros. Las actitudes machistas las enseñan desde la cuna y es muy difícil erradicarlas, con paso del tiempo.

Sobre el aspecto comenta Carlos Alberto Méndez, sociólogo de la sede universitaria de la localidad: “Es sumamente complicado para los hombres, y todavía más para los adolescentes, luchar contra conceptos preestablecidos como el machismo. Quien no asimile esta forma de vida como la correcta (en tiempos pasados y en estos también) será tachado por la comunidad y tildado de flojo”.

“Ninguna de mis novias determina qué debemos hacer, por el contrario, ¡pobre de ella si se  atreve a desafiarme!, y menos delante de mis amigos. Eso es imperdonable. Yo guío la relación por el camino adecuado, y si no le conviene, ya veremos, en el mundo hay siete mujeres por hombre”, dice Manuel Acevedo, joven estudiante de la localidad.

Muchos hombres afirman que las mujeres deben estar entretenidas para no pensar en otras cosas, pero no todos piensan así, por ejemplo, Mario Roque, trabajador de la fábrica de refrescos de Madruga, asegura: “¿Qué entretenimiento es pasar  todo el día como Cenicienta, quitando polvo por aquí, recogiendo el desorden  por allá, o metida en la cocina. Ellas tienen derechos y necesidades sociales, además, el trabajo hace a las personas seres humanos responsables de sí y con mayores perspectivas de criar un hijo”.

Feminismo v/s Machismo

Como resultado de años de opresión hacia las féminas, surge el feminismo, el cual es tomado como máxima por muchas mujeres de pensamiento libre. Los hombres de hoy se sienten amenazados por una ola de competencia llamada mujer moderna: segura de sí misma. Y ciertamente lo están, pues, no hay de otra, las mujeres están dispuestas a ir por su lugar en la sociedad.

Gladys Gutiérrez Martín, enfermera del centro de salud mental de Madruga, expone: “Jamás toleraré que nadie, y menos, un hombre, se sienta dueño de mí. Soy madre de dos varones y los enseño a ser hombres de bien, cariñosos y gentiles. Si quiero que mis hijos sean los muchachos que esta sociedad necesita, ¿cómo les voy a traer a casa un machista empedernido como padrastro?”.

Para Disney Gutiérrez, joven de 28 años y bailarina del Cabaret La Salsa, la vida es más cómoda sin alguien a quien darle explicaciones: “Mi vida profesional no está atada a los deseos de nadie. Adoro bailar y, casi ningún hombre que conozco permite a su pareja trabajar en las noches, y menos, si es bailarina como yo”.

Muchos hombres se oponen a la integración de la mujer a la sociedad, por celos o ignorancia, mientras, otros prefieren que su compañera sea integral, capaz de sostener una familia, un empleo y el matrimonio, equilibradamente.

“No soy capaz de amar una mujer sin convicciones e ideas propias. Las parejas disparejas nunca llegan a feliz término, mi esposa debe, y es capaz, de superar las adversidades conmigo o sin mí. Ella es muy independiente, y la adoro así, es el ejemplo perfecto para nuestra hija”, argumenta Silvio Oquendo, joven de 30 años, trabajador de la Tienda Recaudadora de Divisas (TRD). 

“El feminismo avanza hoy a pasos agigantados, las féminas estamos en todas partes y demostramos cada día que podemos hacer más por esta sociedad y por las futuras generaciones”, afirma Damary Illarramendi Torres, secretaria de trabajo comunitario de la Federación de Mujeres Cubanas del municipio.

Lamentablemente para los machistas, las féminas continúan ganado espacio en la sociedad cubana. Aumentan cada día las madres solteras, las mujeres libres e independientes. Los hombres, sin darse cuenta, cayeron en su propia trampa. Hoy  las mujeres no somos un trofeo que el señor de la casa exhibe y manipula a su antojo.

Arrancar de raíz el decadente machismo de la sociedad cubana es, sin duda, una tarea ardua, pero necesaria. Todas las mujeres deberían tomar partido en esta lucha, pues representa un avance en el pensamiento y el estilo de vida del nuevo siglo y simboliza un alto a la dictadura que hace tanto tiempo los hombres impusieron sobre las féminas autonombrándose el “sexo fuerte”.

Nota: Los nombres que aparecen acompañados de * han sido cambiados para proteger la identidad de las fuentes, a petición de las mismas.

Ficha Técnica:

Propósito: Conocer las manifestaciones más comunes del machismo  y su influencia en la comunidad de Madruga.

Problemática: El machismo que los hombres del municipio Madruga intentan imponer a las féminas.

Objetivo Central: Demostrar que el machismo es una actitud decadente y negativa que afecta a toda la sociedad.

Objetivos colaterales: Manifestar que las mujeres son capaces de mantener un hogar y criar solas a sus hijos. Además, resaltar los valores de las actitudes asumidas por las mujeres cubanas en defensa de sus derechos.


Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: De resumen.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de cierre: De conclusión.

Transiciones: Al César, lo que es del César y  la mujer, a la casa; Madres solteras, la punta de la lanza; Feminismo v/s  Machismo Pasos para la emancipación (Títulos de los bloques temáticos.) Los conectores como: a si mismo, a su vez y por otra parte, empleados en todo el texto.

Fuentes consultadas:
Sonia, costurera del taller de confecciones.
Barbarita Guerra Castellanos, técnica  auxiliar de la Unión Eléctrica Básica del municipio Madruga.
Silvia Bernabé, instructora médico-veterinaria y directora del Centro de Investigación Veterinaria del municipio Madruga.
Maribel Roque Sánchez, psicóloga del policlínico comunitario “Dionisio Sainz”, de Aguacate.
Ivón Riesco Rodríguez, química analista del CAI “Boris Luis Santa Coloma”, de Madruga
Mirelle Marrero Amoros, psicóloga del policlínico y profesora de la sede universitaria en el municipio Madruga.
Damary Illarramendi Torres, secretaria de trabajo comunitario de la Federación de Mujeres Cubanas del municipio.
Deysi  Fernández, abogada del palacio de  matrimonio de Madruga.
Yailín, ama de casa
Rosalía Valdés, trabajadora del central Boris Luis Santa Coloma.
Carlos Alberto Méndez, sociólogo de la sede universitaria de la localidad.
Mario Roque, trabajador de la fábrica de refrescos de Madruga.
María Teresa Gil, madre soltera.
Alina Acosta, dueña de una paladar en Madruga.
Disney Gutiérrez, joven de 28 años y bailarina del Cabaret La Salsa.
Silvio Oquendo, joven de 30 años, trabajador de la Tienda Recaudadora de Divisas (TRD)  de Madruga.

 

 



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